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viernes, 19 de mayo de 2023

Resistencias al capitalismo

 

Resistencias al capitalismo

Primer horizonte capitalista

Primer ciclo genovés ibérico extensivo

Resistencia del antiguo régimen Estructural

 Intermedio intensivo Holandés  

Segundo horizonte u horizonte medio Reino unido extensivo

Resistencia de clases infraestructural   

Intermedio Estadounidense intensivo

Resistencias culturales  súper estructural

Tercer horizonte u horizonte tardío datista  

Resistencia espiritual  Meta  estructural

 

Ciclos económicos del capitalismo mundial. Giovanni Arrighi

Publicado el 27/08/2017 por Grupo Akal

Giovanni Arrighi (1937-2009), economista y sociólogo italiano especializado en economía política, está considerado uno de los máximos representantes de las teorías de los ciclos económicos. Doctorado en Economía por la Universidad de Milán, fue profesor de Sociología en la Johns Hopkins University, Baltimore. Entre sus publicaciones destacan los libros publicados en Ediciones Akal Movimientos antisistémicos (con Immanuel M. Wallerstein y Terence K. Hopkins, 1999), El largo siglo XX (1999), Caos y orden en el sistema-mundo moderno (con Beverly J. Silver, 2001) y Adam Smith en Pekín. Orígenes y fundamentos del siglo XXI (2007).

Pautas evolutivas y cíclicas de comportamiento del capitalismo histórico

Giovanni Arrighi

Las similitudes existentes entre los ciclos sistémicos de acumulación –consistente cada uno de ellos en la emergencia de un nuevo régimen en el curso de la expansión financiera de un régimen anterior– ha llevado a algunos lectores a atribuir a El largo siglo XX un argumento estrictamente cíclico en el que, en palabras de Michael Hardt y Antonio Negri (2000: 39), «es imposible reconocer una ruptura del sistema, un cambio de paradigma, un acontecimiento. Por el contrario, todo debe siempre retornar y la historia del capitalismo se convierte así en el eterno retorno de lo mismo» (véase también Detti 2003: 551). En realidad, la insistencia del libro en la recurrencia de las expansiones financieras ni nos impide reconocer rupturas sistémicas ni pretende describir la historia del capitalismo como un eterno retorno de lo mismo. A la inversa, pretende mostrar que las reorganizaciones fundamentales del sistema tienen lugar precisamente cuando lo «mismo» (en la forma de expansiones financieras recurrentes) retorna.

La figura 1 resume la pauta histórica de recurrencia y evolución que puede inferirse de la comparación de los sucesivos ciclos sistémicos de acumulación contenida en El largo siglo XX. Tan pronto como comparamos las agencias, las estrategias y las estructuras de los sucesivos ciclos, descubrimos no sólo que son diferentes, sino también que su secuencia describe una pauta evolutiva que apunta a regímenes de creciente tamaño, alcance y complejidad. La figura 1 resume esta pauta evolutiva concentrándose en los «contenedores de poder» que han albergado los «cuarteles generales» de las principales agencias capitalistas de los sucesivos regímenes: la República de Génova, las Provincias Unidas, el Reino Unido, Estados Unidos.

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Figura 1. Pautas evolutivas del capitalismo mundial

En el momento del ascenso y plena expansión del régimen genovés, la República de Génova era una ciudad-Estado de reducido tamaño y de organización simple, que contenía muy poco poder en realidad. Profundamente dividida socialmente y prácticamente carente de defensa militar, era a tenor de la mayoría de los criterios un Estado débil comparado con todas y cada una de las grandes potencias de la época, entre las cuales su vieja rival Venecia todavía se situaba realmente muy alto. Sin embargo, gracias a sus vigorosas y densas redes comerciales y financieras, la clase capitalista genovesa, organizada en una diáspora cosmopolita, trató en pie de igualdad con algunos de los gobernantes más poderosos de Europa y logró convertir la incesante competencia existente entre estos por el capital en busca de inversión en un poderoso motor de autoexpansión de su propio capital (Arrighi 1994: 109-132, 145-151).

En el momento de ascenso y plena expansión del régimen de acumulación holandés, las Provincias Unidas eran una organización híbrida que combinaba algunas de las características de las declinantes ciudades-Estado con algunas otras de los ascendentes Estados nacionales. Una organización mucho mayor y más compleja que la República de Génova, las Provincias Unidas «contenían» suficiente poder como para ganar la independencia de la España imperial, arrancar de los imperios marítimo y territorial de esta última un imperio altamente rentable de bases comerciales y mantener a raya los desafíos por mar de Inglaterra y por tierra de Francia. Este mayor poder del Estado holandés en comparación con los genoveses permitió a la clase capitalista holandesa hacer lo que éstos ya habían estado haciendo –convertir la competencia interestatal por el capital en busca de inversión en un motor de autoexpansión de su propio capital–, pero sin tener que «comprar» protección de los Estados territoriales, como habían hecho aquellos mediante la relación de intercambio político tejida con los gobernantes ibéricos. El régimen holandés, en otras palabras, «internalizó» los costes de protección que los genoveses habían «externalizado», como muestra la figura 1 (Arrighi 1994: 36-47, 127-151).

En el momento del ascenso y plena expansión del régimen de acumulación británico, el Reino Unido no era tan solo un Estado nacional totalmente desarrollado, sino que también se hallaba en curso de conquistar un imperio territorial y comercial de alcance mundial, que otorgó a sus grupos dirigentes y a su clase capitalista un poder de mando sobre los recursos humanos y naturales mundiales sin parangón ni precedente. Esto permitió que la clase capitalista británica hiciera lo que los holandeses ya habían sido capaces de hacer –convertir en su propia ventaja la competencia interestatal por el capital en busca de inversión y «producir» toda la protección necesaria para la autoexpansión de su propio capital-, pero sin tener que apoyarse en organizaciones territoriales extranjeras, y con frecuencia hostiles, para obtener la mayor parte de la producción agroindustrial sobre la que se apoyaba la rentabilidad de sus actividades comerciales. Si el régimen holandés había internalizado respecto al genovés los costes de protección, el régimen británico había internalizado también los costes de producción (Arrighi 1994: 43-58, 174-238).

Finalmente, en el momento del ascenso y plena expansión del régimen de acumulación estadounidense, Estados Unidos ya era algo más que un Estado nacional totalmente desarrollado. Era un complejo militar-industrial de alcance continental dotado de suficiente poder tanto para proporcionar a una amplia gama de gobiernos subordinados y aliados una protección tan eficaz como para dotar de credibilidad a las amenazas de estrangulación económica o de aniquilación militar dirigidas contra gobiernos no amigos localizados en cualquier parte del mundo. Este poder, combinado con el tamaño, insularidad y riqueza natural de su territorio nacional, permitió a la clase capitalita estadounidense internalizar no únicamente los costes de protección y producción –como la clase capitalista británica había hecho–, sino también los costes de transacción, es decir, los mercados de los que dependía la autoexpansión de su capital (Arrighi 1994: 58-74 y capítulo 4).

Este incremento continuo del tamaño, el alcance y la complejidad de los sucesivos regímenes de acumulación de capital a escala mundial se ve de algún modo oscurecido por otra característica de su secuencia histórica consistente en un doble movimiento, hacia delante y hacia atrás, de sus modalidades de existencia. Cada paso adelante en el proceso de internalización de los costes por un nuevo régimen de acumulación implicaba la revitalización de las estrategias gubernamentales y económicas que habían sido reemplazadas por el régimen precedente.

Así, la internalización de los costes de protección por parte del régimen holandés en comparación con el genovés se produjo mediante una revitalización de las estrategias y estructuras del capitalismo monopolista de Estado veneciano, que el régimen genovés había reemplazado. De modo similar, la internalización de los costes de producción por el régimen británico en comparación con el holandés supuso la revitalización, mediante formas novedosas y más complejas, de las estrategias y estructuras del capitalismo cosmopolita genovés y del territorialismo global ibérico. Y la misma pauta recurrió de nuevo con el ascenso y la plena expansión del régimen estadounidense, que internalizó los costes de transacción revitalizando de formas novedosas y más complejas las estrategias y estructuras del capitalismo corporativo holandés (Arrighi 1994: 57-58, 70-72, 243 ss.).

Como muestra la figura 1, esta revitalización recurrente de estrategias y estructuras de acumulación reemplazadas previamente genera un movimiento pendular hacia delante y hacia atrás entre estructuras organizativas «imperial-cosmopolitas» y «nacional-corporativas», siendo las primeras típicas de los regímenes «extensivos» –como lo fueron el ibero-genovés y el británico– y las segundas de los regímenes «intensivos», como lo fueron el holandés y el estadounidense. Los regímenes «imperial-cosmopolitas» ibérico-genovés y británico fueron extensivos en el sentido de que han sido los responsables de la mayor parte de la expansión geográfica del sistema capitalista. Bajo el régimen genovés, «se descubrió» el mundo y bajo el británico «se conquistó». Los regímenes «nacional-corporativos» holandés y estadounidense, por el contrario, fueron intensivos en el sentido de que han sido los responsables de la consolidación geográfica más que de la expansión del sistema capitalista. Bajo el régimen holandés, el «descubrimiento» del mundo, realizado primordialmente por los socios ibéricos de los genoveses, se consolidó en el sistema pivotado en Ámsterdam de centros de intermediación y distribución comercial y de compañías otorgadas por acciones. Y bajo el régimen estadounidense, la «conquista» del mundo efectuada básicamente por los británicos se consolidó en el sistema centrado en Estados Unidos de mercados nacionales y corporaciones transnacionales.

Esta alternancia de regímenes extensivos e intensivos difumina nuestra percepción de la tendencia subyacente a largo plazo hacia la formación de regímenes de creciente tamaño y alcance. Cuando el péndulo oscila en la dirección de los regímenes extensivos, la tendencia subyacente resulta magnificada; y cuando oscila en dirección de los regímenes intensivos, parece ser menos significativa de lo que en realidad es. Sin embargo, una vez que controlamos estas oscilaciones comparando los dos regímenes intensivos y los dos extensivos –el genovés-ibérico con el británico y el holandés con el estadounidense– la tendencia subyacente resulta inconfundible.

El desarrollo del capitalismo histórico como un sistema-mundo se ha basado, pues, en la formación de bloques históricos, cada vez más poderosos y complejos, de organizaciones gubernamentales y económicas dotadas con la capacidad de ampliar (o de profundizar) el alcance funcional y espacial del capitalismo mundial. Y, sin embargo, cuanto más poderosos y complejos son estos bloques menor es el ciclo vital de los regímenes de acumulación que han generado, esto es, menor es el tiempo que han invertido para emerger de la crisis del régimen dominante precedente para convertirse ellos mismos en dominantes y alcanzar sus límites que son señalados por el comienzo de una nueva expansión financiera. Si partimos de la datación de Braudel del comienzo de las expansiones financieras, este tiempo fue menos de la mitad tanto en el caso del régimen británico respecto al genovés como en el caso del régimen estadounidense respecto al holandés (Arrighi 1994: 216-217).

Esta pauta de comportamiento del desarrollo capitalista en virtud de la cual el incremento en el poder de los regímenes de acumulación se halla asociado con el acortamiento de su duración, recuerda la afirmación efectuada por Marx de que «la barrera real de la producción capitalista es el propio capital» y aquella otra de que la producción capitalista continuamente supera sus barreras inmanentes «únicamente para erigirlas de nuevo en su camino a una escala más formidable» (Marx 1962: 244- 245). Pero esta contradicción entre la autoexpansión del capital, por un lado, y el desarrollo de las fuerzas materiales de producción y de un mercado mundial apropiado, por otro, puede en realidad reformularse en términos más generales de los concebidos por Marx, ya que él la aplicó tan solo al capitalismo como un «modo de producción», esto es, contemplando la internalización de los costes de producción en la etapa británica de su desarrollo, cuando, sin embargo, el principio de que la barrera real del desarrollo capitalista es el propio capital operaba claramente ya en las etapas genovesa y holandesa de desarrollo.

Tanto en la etapa genovesa como en la holandesa, el punto de partida y de clausura de la expansión del comercio y de la producción mundiales fue la obtención de beneficio como un fin en sí mismo por parte de una agencia capitalista particular. En la primera etapa, los «Grandes Descubrimientos», la organización del comercio de larga distancia en el seno y a través de los límites del/os enorme(s) imperio(s) ibérico(s) y la creación de un embrionario «mercado mundial» en Amberes, Lyon y Sevilla fueron para el capital genovés meros medios para su propia autoexpansión. Y cuando en torno a 1560 esos medios dejaron de servir para ese propósito, el capital genovés se retiró rápidamente del comercio para especializarse en las altas finanzas. Del mismo modo, la realización de actividades comerciales entre jurisdicciones políticas independientes y con frecuencia distantes, la centralización del centro de intermediación comercial en Amsterdam y de las actividades de alto valor añadido en Holanda, la creación de una red de bases comerciales de alcance mundial y la «producción» de toda la protección necesaria para la realización de estas actividades fueron para el capital holandés meros medios para su propia autoexpansión. Y de nuevo cuando en torno a 1740 esos medios dejaron de servir a ese propósito el capital holandés los abandonó para optar por una especialización más concienzuda en las altas finanzas.

Desde este ángulo analítico, en el siglo XIX el capital británico simplemente repitió una pauta de comportamiento que se había establecido mucho antes de que el capitalismo histórico como modo de acumulación se hubiera convertido también en un modo de producción. La única diferencia era que en el ciclo británico, además del transporte, la distribución y la intermediación comercial y otros tipos de comercio a larga y corta distancia, así como demás de las actividades concomitantes de protección y producción, las actividades extractivas e industriales –esto es, lo que podemos denominar producción en sentido estricto– se habían convertido en medios esenciales de la autoexpansión del capital. Pero en torno a 1870, cuando la producción y las actividades comerciales relacionadas dejaron de servir a este propósito, el capital británico optó por especializarse en la especulación y la intermediación financieras, con la misma celeridad con la que el capital holandés y el genovés lo habían hecho, respectivamente, 130 y 310 años antes, y el capital estadounidense lo haría 100 años después.

La esencia de la contradicción es que en todos los casos la expansión del comercio y la producción mundiales constituye un mero medio para conseguir fundamentalmente incrementar el valor del capital y que, sin embargo, a lo largo del tiempo ello tiende a reducir la tasa de beneficio y por consiguiente a disminuir el valor del capital. Gracias a su continua centralidad en las redes de las altas finanzas, los centros organizadores establecidos se hallan mejor situados para convertir la intensificación de la competencia por el capital en busca de inversión en su propia ventaja y mediante ello restaurar sus beneficios y su poder a expensas del resto del sistema. Desde este punto de vista, la restauración de los beneficios y del poder estadounidenses durante la década de 1990 sigue una senda que ha sido típica del capitalismo mundial desde sus mismísimos comienzos. La cuestión que permanece abierta es si esta restauración será seguida, como lo ha sido en el pasado, por la sustitución del régimen (estadounidense) todavía dominante por otro nuevo régimen.

El texto de esta entrada es un fragmento de “El largo siglo XX”, el libro de Giovanni Arrighi

 

 Nos enfrentamos entonces ante un nuevo ciclo expansivo del capitalismo, en su constitución de imperio mundial siguiendo el libro imperio https://construcciondeidentidades.files.wordpress.com/2014/09/negri-antonio-imperio.pdf y que al parecer los ciclos de Arregui también contemplan, la cuestión es ¿Qué resistencia podemos plantear ante esta nueva expansión que amenaza ser inter estelar, pos humana?

Desde nuestro análisis está  claro que no puede ser una lucha de clases.

Y es que no partimos desde la visión materialista dialéctica, nuestra reflexión filosófica nos lleva al absoluto espiritual meta dialectico en una coincidencia de opuestos ontológica donde el ser y el no ser son lo mismo  en el Amor Santo divino y entonces todo parte de Dios y va a Dios, comprendiendo al capitalismo como una religión siendo la inversión del cristianismo en una búsqueda material de Dios por medio del capital, el homo viator, el hombre peregrino  se cansó de esperar el reino divino y paso a fabricarlo invertiéndose en un homo faber , para esto tuvo que superarla primera resistencia del antiguo régimen, para lo que fue necesaria una guerra de imaginarios, llevada por la reforma protestante, por el renacimiento artístico, por la filosofía idealista    y toda la ilustración, por la revolución científica, industrial y francesa donde se mata a Dios y el hombre buscara ahora su imagen en la maquina como antes la tuvo en el animal, así se consolidara el horizonte medio  del capitalismo el cual tendrá su mayor resistencia en la lucha de clases, este fenómeno de lucha de clases no existió  antes como tal, es el manifiesto comunista el que crea esta conciencia y esta resistencia, en el antiguo régimen el imaginario consolidaba la esclavitud en todo el sistema y al esclavo jamás se le hubiera ocurrido  integrarse desde una conciencia de clase, fueron los barbaros los que lucharon contra los autoproclamado civilizados, este fue el enemigo de la polis estado que luego se constituyó  en imperio, a la caída de este surge  sistema feudal constituyendo el antiguo régimen que será superado  por las  polis estado proto capitalistas en una guerra de imaginarios , que darán paso al estado nación capitalista  industrial   el cual recién se enfrentara a la lucha clasista  cuyo culmine se dará en la guerra fría, donde el proletariado se identificara como consumidor otra vez en una guerra de imaginarios, que el capitalismo le ganara al proyecto comunista ¿Esto quiere decir que las clases sociales han desaparecido? Para nada, más bien su polaridad se ha hecho extrema al punto que podemos hablar de incluidos y excluidos, veamos las clases sociales:

Extracto alterado del texto: http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/reggen/pp17.pdf   

La estructura de las clases sociales se encuentra -en gran medida- definida por las características que presenta la reproducción del capital. Igual consideración puede realizarse respecto a su distribución espacial en un territorio. Cada patrón de reproducción tiene sus propias particularidades en materia de clases sociales. No desconocemos que las características que asume la dominación, esto es, los aspectos políticos que alcanzan forma en un sistema de dominación y en determinadas formas de gobierno, tienen incidencia también en el problema, como veremos más adelante. Para una mejor comprensión de este problema es necesario tener en cuenta que en una sociedad capitalista se distinguen cinco clases: terratenientes, burguesía, pequeña burguesía, proletariado y campesinado. Cada una de estas clases se subdivide en fracciones (por ejemplo, en el caso de la burguesía, tenemos las fracciones agraria, industrial, finaciera y comercial) y en sectores (siempre para la burguesía: gran burguesía, mediana y pequeña).65 Señalemos un par de asuntos en relación al proletariado y la pequeña burguesía, que serán de interés para el tratamiento del tema que aquí nos ocupa. En el proletariado debe distinguirse el ejército obrero activo (esto es, los obreros que se encuentran con trabajo de manera permanente) y el ejército obrero inactivo (que considera a los obreros con trabajos intermitentes, hasta los desempleados permanentes y el pauperismo). A este último sector obrero Marx califica como superpoblación relativa o ejército industrial de reserva. Y es este ejército el que ha crecido aún punto que se puede constituir en el resein de cambio espiritual.  Para el caso de la pequeña burguesía es necesario distinguir dos grandes fracciones: la propietaria (que se reproduce vía la relación mercantil simple, recurriendo a su trabajo y al trabajo familiar, sea en actividades artesanales: herreros, zapateros, etc; en pequeños comercios y talleres; y profesionales con despachos privados), y la no propietaria (donde encontramos a profesionales en empresas privadas o estatales y a funcionarios en general, sea en el sector público o privado)      

   Vencida la lucha de clases por el capitalismo haciendo del proletariado un cosumidor y ampliando su ejército de reserva  con una gran masa excluida, la resistencia a la intensidad del mercado global ha sido cultural pos estructuralista y pos moderna donde diferentes movimientos fragmentados: Feministas, ecologistas, étnico raciales, entre otros han intentado una deconstrucción y descolonización del pensamiento único global, lo que ha hecho  el capitalismo es tomarlos como insumo  para la sociedad del espectáculo y así  consolidar su democracia global, hoy la principal resistencia al G7 que es el poder ejecutivo del imperio está  en oriente   en el bloque de Rusia, China  pero en los otros estratos como su aristocracia económica trasnacional o en su democracia del espectáculo no hay mayores diferencias, y aunque hay otras resistencias muchos más radicales como la de Corea del norte , Cuba, Irán, entre otros considerados como el eje del mal por el imperio, estas no representa realmente mayor obstáculo sino más bien ejemplos de lo terrible que puede ser un sistema no capitalista, así que urge formar una nueva resistencia que tenga su biotejido espiritual en las masas excluidas. 

          Esto exige una redeconstrucion es decir que las deconstrucciones logren una comunión espiritual donde el ser occidental y el no ser oriental logren una comunión más allá  de todas las determinaciones  sistemáticas, logrando una cibernética del tercer orden, donde los sistemas se diluyan en sus campos ontológicos dando paso a un comunismo complementario.

Si comprendemos el patrón del capitalismo tenemos:

 

                I                  II

            Ft                           Ft

D – M ….P….M’ - D’ – M ….P….M’ - D’…….

          Mp                          Mp  

                                              III

 

En donde: D = dinero M = mercancía FT= fuerza de trabajo Mp= medios de producción

P= producción M’= mercancía con nuevo valor D’= dinero incrementado

La llave I (D – D’) representa el ciclo del capital-dinero.

 La llave II (P….P) representa el ciclo del capital productivo.

La llave III (M’ –M’) representa el ciclo del capital-mercancías.

En tanto el ciclo del capital-dinero pone de manifiesto la esencia del dinero que funciona como capital, la de valorizarse, el ciclo del capital productivo permite ver no sólo la producción de plusvalía “sino la reproducción periódica de plusvalía”, esto es , “no como una función ejecutada una sóla vez, sino como función repetida periódicamente”. Por último, el ciclo del capital-mercancías nos muestra la valorización, pero como parte de un proceso en donde al capital, para lograr este objetivo, no puede desprenderse del valor de uso de las mercancías. M’ debe venderse (por que tiene alguna utilidad) para realizar en dinero (D’) el plustrabajo que contiene.

A este patrón le agregamos el de inversión del capital y conversión del mismo a capital financiero dado por los ciclos del capital en cada uno de los estados hasta el estado mundial y tenemos el rito y mito capiltalista  cuya representación está  en la contradicción de la caída de la tasa de ganancia  

Marx denominó a la tendencia decreciente de la tasa de ganancia "la ley más importante de la economía política". Dicha ley es la que más controversias ha suscitado no sólo dentro de la economía convencional sino dentro de la propia literatura marxista. No es para menos, porque lo que la ley postula es la tendencia al colapso del capitalismo a partir de sus propias leyes internas. Las mismas leyes que explican su desarrollo y apogeo son las que lo conducen a su decadencia y disolución.


 


La tendencia a la baja de la tasa de ganancia se origina, contradictoriamente, en el propio impulso capitalista a autovalorizarse e incrementar la ganancia. El método fundamental para lograrlo es el aumento de la productividad del trabajo, que permite comprimir el tiempo de trabajo necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo y, de ese modo, aumentar el tiempo de trabajo excedente apropiado por el capitalista.


 


La mecanización es el recurso por excelencia del que se vale el capital para promover ese proceso, y eso supone una inversión creciente en maquinarias e insumos (capital constante) en proporción mayor que la invertida en fuerza de trabajo. El producto final contiene progresivamente una menor proporción de trabajo vivo con relación al trabajo muerto, es decir, ya objetivado en materiales y medios de producción.


 


La creciente composición técnica se refleja, en términos de valor, en el aumento de la composición orgánica del capital. Lo paradójico, entonces, es que la propia dinámica de la acumulación, gobernada por el afán de ampliar los beneficios, socava ese proceso al estrechar la base de acumulación cuya fuente de progreso es la utilización del trabajo vivo, es decir, la explotación del trabajo asalariado. Al multiplicarse el número de bienes enviados al mercado con decrecientes posibilidades de generar beneficios, aumentan las dificultades para valorizar el capital. Se pone en evidencia que la composición orgánica del capital, resultante de la acumulación, no hace aumentar el beneficio lo suficiente como para proseguir la acumulación bajo las condiciones de producción dadas; o lo que es lo mismo, que se acumuló demasiado capital con relación a la tasa de explotación existente.


 


En una economía cuyos actores intervienen en forma ciega y anárquica, el proceso que describimos emerge como un fenómeno de mercado. El excedente de capitales aparece bajo una forma invertida, como una escasez de demanda o sobreproducción de mercaderías (es decir, como un simple desequilibrio entre oferta y demanda).


 


Marx señaló una serie de causas contrarrestantes de dicha tendencia, que se derivan de los factores que inciden en su determinación (1). Enumera las fuerzas contrarrestantes que elevan la tasa de plusvalía (mayor grado de explotación; reducción del salario, incluso por debajo de su valor; sobrepoblación) o inciden en la composición orgánica a través del abaratamiento del capital constante. También menciona el comercio exterior que incide sobre ambos factores, o la rotación del capital.


 


El conjunto de las causas enumeradas tiene límites precisos y opera como contratendencia, es decir, su acción sólo es transitoria e insuficiente para invertir la tendencia dominante a la baja de la tasa de ganancia, que concluye finalmente abriéndose paso.

 

Y entonces tenemos la experiencia cero del capital donde su ser queda revelado y su no ser también produciendo una crisis que llevara a una nueva estructural mucho más grande, el capital resucita, el capital es Dios y la única forma de vencer a un dios que resucita, es desde el misterio dhármico donde el nirvana nos libra de su ilusión de ser y entonces pasamos del  no ser al ser para no ser revelando en el espejo de nuestra conciencia la ilusión maldita del capital que en cada resurrección va consumiendo más y más energía matándonos en vida con su ciber necro política ,lo que seguiría es el renacimiento del Dios vivo que realmente vence a la muerte, resucitando a la vida, esto es el atravesar el espejo en el verdadero ser.

Todos los ríos al unísono

 

No destenses el arco

Soy tu flecha de 4 plumas

Sin estrenar

 

Soy un vocablo fuerte y afilado como hoja de cuchillo

Y no un sí ni un quizás

Que se esfuman en el aire.

 

Soy luz del sol que enciende la oscuridad

¿Quién ha creado la noche?

Soy una forja sumida en el fondo del fango de la tierra

¿Qué es el cuerpo?

Aguante

¿Qué es el amor?

Gratitud

¿Qué se oculta en nuestro pecho?

Risa

¿Qué más?

Compasión

Qué  el amado sea mi sombrero bien calado en la cabeza

O tensos cerraderos atados a mi  pecho.

¿Alguien pregunta cómo es posible que el amor tenga pies y manos?

¡El amor es el creador de los pies y de las manos!

Tu padre y tu madre retozaban en los juegos del amor

Y apareciste tú

¡No preguntes que es lo que puede hacer o crear el amor!

Observa los colores del mundo

El agua dulce corriendo por todos los ríos al unísono

La verdad que mora en el rostro de Cristo. 



Diacrítica  


Caminos: Occidente tiene tres caminos la lo uno pitagórico, la dialéctica de Heráclito y la meta física de Parménides, todos estos caminos pueden ser integrados en el misterio pascual cristiano base de toda su espiritualidad y fundamento de su ciencia que va de la hipótesis teórica a la experimentación empírica para establecer teorías, he aquí el espíritu absoluto como base de toda su estructura 1→0→1 así cuando estudiamos el capitalismo tenemos D→M→D´ dinero trasferencia mercancía transferencia dinero prima es decir capital, que no es otra cosa que el espíritu absoluto, cuya máxima realización esta en la vida muerte y resurrección de Cristo. Oriente tiene tres margas el janana marga que se revela en buda como una iluminación nirvanica cuya formula es la del vacío 0→1→0 he aquí el vacío cuantico fluctuando produciendo un ser virtual para luego ese ser sea absorbido por el vacío, el karma marga que realmente llega su culmine con Taoismo-confusionismo, en uno aprendemos a fluir en nuestra naturaleza espiritual yin inspirando y yan exhalando y en el otro el li para comportarnos socialmente dosificando nuestra respiración y el ultimo marga el Bhakti Marga el camino de la devoción que realmente llega al culmine con el islamismo donde los musulmanes se someten a este vacío espiritual para ser el espejo de Dios, he aquí el anti espíritu absoluto, este creara su ciencia en el silencio, en la no acción, en la meditación, para que fluya el chi divino así su comerció es el M→D→M´ logrando mercancías de real valor, pero no creando capital. Lo claro es que hay que integrar al Espíritu absoluto y al anti Espíritu absoluto para que realmente la vida sea y unir los 6 caminos en uno donde el Cristo y su Iglesia se encuentren el ser y el no ser se revelen como lo mismo, el problema es que el hombre se corrompe 1+→←-0 y la estructura de esta corrupción es minimizarlo al otro para yo tomar valor el rito del hombre es la guerra , su mito es el imperio donde pretende imperar sobre los otros, su subjetividad es la burguesa que se basa en la explotación del otro generando la plusvalia de muy diversas formas ¿La pregunta es se puede generar valor, sin juegos de suma cero, sin minimizar al otro, sin esclavizarlo la respuesta es clara 1←→0 se puede toda la meta historia es la búsqueda de este encuentro y es en este encuentro que se genera valor mas allá de todo sistema en una comunión real. ¿Quién es la mas afortunada de toda esta orquesta? La caña. Su boca te toca los labios para aprender música. Todas las cañas en especial las de azúcar, no piensan más que en esta oportunidad. En el cañaveral se mecen libremente al compas de estas danzas. Sin ti los instrumentos morirían. Una se sienta a tu vera y otra recibe un largo beso. La pandereta te ruega: Tócame la piel para ser yo misma. Ayúdame a sentirte inundando cada miembro hueso a hueso. Para lo que anoche fue muerte sea hoy plenitud. ¿Por que vivir con mayor sobriedad y sentir que te retiras como la marea? No pienso vivir así o me das suficiente vino o me dejas en paz. Ahora que se lo que es, estar conversando contigo sin cesar.


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