La circulación
del kamaq
Siempre
estoy a la altura del azar; para ser dueño de mí he de estar desprevenido. Sea
cual sea el instrumento, y aunque esté tan desafinado como sólo el instrumento
«hombre» puede llegar a estarlo – enfermo tendría yo que encontrarme para no
conseguir arrancar de él algo digno de ser escuchado. Y cuántas veces he oído
decir a los propios «instrumentos» que nunca antes se habían escuchado ellos a
sí de ese modo...Ese párrafo de Ecce Homo Nietzsche habla de improvisación, no
de música literal. Siempre estoy a la altura del azar; para ser dueño de mí he
de estar desprevenido" Para él, el control real no viene de planear todo.
Viene de estar tan despierto y entrenado que puedes responder a lo que venga
sin guion. Ser "dueño de ti" = no depender de que las cosas salgan
como esperabas. El azar te tira algo y tú respondes a la altura. Por eso hay
que estar "desprevenido": sin expectativas rígidas que te paralicen.
"Sea cual sea el instrumento, y aunque esté tan desafinado como sólo el
instrumento «hombre» puede llegar a estarlo" El "instrumento"
eres tú mismo. Y el ser humano es el instrumento más desafinado que existe:
cambiamos de humor, nos enfermamos, dudamos, nos saboteamos.
Nietzsche admite que él mismo está "desafinado". No es el
sabio perfecto. enfermo tendría yo que encontrarme para no conseguir arrancar
de él algo digno de ser escuchado" Aquí está la bravura. Dice: incluso en
mi peor versión, incluso roto, enfermo, desafinado... igual puedo sacar algo
valioso.
Su confianza no está en estar perfecto, sino en su capacidad de crear
sentido desde el caos. De ahí viene el "amor fati": amar tu destino,
hasta el desorden. Y cuántas veces he oído decir a los propios «instrumentos»
que nunca antes se habían escuchado ellos a sí de ese modo..." El remate.
La gente con la que habla, escribe, discute... sale transformada. Descubren
sonidos en sí mismos que no sabían que tenían. Él no impone una melodía. Te
pone frente a ti tan intensamente que te escuchas por primera vez. En resumen:
Nietzsche te dice "no esperes a estar listo, afinado, con el plan
perfecto. La maestría es tocar bien incluso desafinado, y hacer que otros se
escuchen a sí mismos".
Friedrich Nietzsche,
Ecce Homo.
Limeñitos de mierda?
El racismo encubierto de Hildebrandt
y otros blancos
No voy a responder a la pregunta de
quién cura al país del racismo o por qué somos profundamente racistas. Esa
pregunta ya viene siendo respondida, una y otra vez, por muchos
"especialistas" blankos, a quienes se les permite conceptualizar,
estudiar, ordenar y discutir del racismo. Incluso dentro del racismo parecen
existir jerarquías: porque claro, únicamente los cholos deberían ser condenados
cuando reproducen violencia entre sus pares, mientras que a los blankos se les
sigue invitando a las conversaciones, se continúa interactuando dentro de sus
mismas burbujas y se les reconoce autoridad para denunciar el racismo y señalar
cuáles serían los caminos para superarlo.
En una conversación sobre este tema,
Ricardo Cuenca afirmó: “Puse un mensaje para recolectar información, armar un
archivo y poder escribir algo sobre esto… recibí muchísima información”.
Me parece insostenible que las
discusiones sobre racismo en el Perú terminen concentradas en los mismos rostros
blankos de Lima. ¿qué ocurre cuando el racismo se convierte solo en objeto de
estudio, publicación, circulación académica y producción de capital simbólico
y/o económico? No se trata de negar la investigación, más allá de eso debemos
preguntarnos quiénes lucran con las violencias que vivimos y sacan provecho
extrayendo nuestras experiencias, y quiénes vuelven a quedar como cuerpos de
estudios y no como cuerpos pensantes y sintientes.
Cuando César Hildebrandt entrevista a
Vicente Alanoca, Roberto Sánchez y/o a dirigentes de Juntos por el Perú, no veo
solamente desacuerdo político, veo algo más profundo. Veo cómo cambia la
expresión de su rostro, veo la impaciencia, veo la condescendencia, veo el
esfuerzo mínimo por comprender lo que el otro intenta decir, veo el desprecio,
¿Que nos dice ese desprecio?
Hildebrandt celebra cuando alguien
cita un autor, cuando alguien habla desde un determinado registro
“intelectual”, cuando alguien maneja cifras o referencias académicas, hablan un
mismo idioma, se reconocen entre sí, pero la actitud cambia cuando el
interlocutor proviene de otros espacios políticos, sociales o culturales.
Porque la objetividad que muchos le
atribuyen suele venir vestida de liberalismo, de elitismo y también de racismo.
Tan presentes como en muchos medios que él mismo critica. La diferencia es que
en algunos casos esas formas de exclusión aparecen disfrazadas de independencia
intelectual, de rigor periodístico o de sofisticación cultural. Porque mientras
a unos les dice “explíqueme”, a otros les dice “justifíquese”, unos les presume
complejidad; a otros les presume error.
Lo mismo ocurre con Rosa María
Palacios cuando habla de Juntos por el Perú y se refiere a sus integrantes como
"esta gente". Y no me refiero a una categoría política o de una descripción
neutral sino de una forma de marcar distancia, de establecer una frontera entre
quienes considera sus pares y quienes no. No siempre se excluye diciendo
"no me gustan los cholos". Muchas veces se excluye diciendo:
"este sí tiene nivel", "este sí argumenta", "este sí
sabe hablar", "este sí entiende el país".
Y es precisamente allí donde aparece
otro problema: el paternalismo. Esa vieja costumbre de hablar por otros, de
explicar a los demás, de interpretar a quienes supuestamente no pueden hacerlo por
sí mismos. El lenguaje colonial sigue vivo en expresiones como "nuestros
indígenas", “nuestras comunidades”, “hay que enseñarles”, “hay que
explicarles”, donde la posesión se disfraza de preocupación y la tutela se
presenta como solidaridad. Ese lenguaje grita superioridad.
Por eso resulta agotador que incluso
en las discusiones sobre racismo sean, una vez más, las elites limeñas, o como
lo dije en un poema “los limeñitos de mierda”, los que quieran indicar qué
pensar, qué decir y cómo decirlo. Como si el resto del país necesitara
intérpretes permanentes.
No los necesitamos.
Sabemos escribir. Sabemos hablar.
Sabemos interpretar nuestra propia realidad. No necesitamos traductores de
nuestras experiencias ni ventrílocuos que hablen en nuestro nombre.
Y cuando finalmente se admite la
presencia de sujetos andinos, provincianos o de zonas populares en espacios
"intelectuales" y "académicos", muchas veces se hace bajo
una condición: que encarnen la imagen del "cholo correcto".
El cholo que tranquiliza.
El cholo que no incomoda.
El cholo manso.
El cholo domesticado.
El cholo que confirma la narrativa
meritocrática.
Entonces aparecen los ejemplos
ideales: el representante perfecto de lo cholo para las elites, como Jeremias
Gamboa o Alessandra Yupanqui. El cholo profesional exitoso, el cholo
emprendedor ejemplar, el cholo académico destacado. El cholo que confirma que
el sistema funciona. El "cholo superado". Como ellos hay que hablar.
Como ellos hay que vestir. Como ellos hay que comportarse. Como ellos hay que
pensar. Como ellos hay que tener su postura.
También hay
comunicadores/comunicadoras, de ellos hablaremos en otro post. con paciencia.
Sobre el racismo, en Bolivia se lee a
Carlos Macusaya o Quya Reyna, ¿quienes hablan de racismo en el Perú?, ¿A quién
tenemos?¿Cuales son las referencias que se lee y se escuchan?... A otros
blankos que racializan u otro cholo/chola que habla del racismo desde la
distancia, sin asumir el costo de habitarlo, incluso aquellos acaparan la
academia, lo mercantilizan y se manejan desde la superioridad, hablan de
racismo desde su escritorio de algún lugar de Europa o alguna zona ficha de
Lima o su finca en un lugar gentrificado de Cusco con una llama de mascota.
Hablar del racismo en el Perú también
implica cuestionar quiénes son escuchados, quiénes son ignorados y quiénes son
obligados a demostrar permanentemente que merecen estar en la conversación.
El problema no es solo quién habla
sobre el racismo, mucho menos cuando todavía se les escapa el desprecio en la
mirada cada vez que creen estar hablando con alguien que no pertenece a su
mundo.
A estas alturas, el reto no es
encontrar nuevas formas de hablar sobre el racismo, sino mover el lugar desde
donde se habla.
Que Lima y sus mismos rostros blankos
de siempre dejen de ocupar el centro de todas las conversaciones, sobre todo
las del racismo, dejen de explicarnos y de traducir nuestras experiencias como
si necesitaran validarlas por el filtro del académico Blanko.
No necesitamos más voces hablando
sobre nosotros. Tenemos nuestra propia voz. Necesitamos que, por fin, se callen
y nos escuchen.
Cómo
siempre, gracias por tu pluma querida Lourdes. Sabes?, también me hizo mucho
ruido cuando incluso abordan el racismo en entrevistas, con "buena
onda", pero con las voces de siempre. No tengo absolutamente nada en
contra de Sofía Carrillo quién tiene un trabajo antirracista muy contundente
por la población afroperuana, pero parte de identificar el racismo como se debe
es también identificar las realidades que son distintas. El racismo que hemos
visto en este proceso ha estado concentrado en el pueblo andino, esto no
desconoce ni deslegitima el racismo hacia la población afrodescendiente, pero
las experiencias no son las mismas, es como meter a un mismo saco todo. La
invitaron para que no explique el problema de la discriminación en este
contexto, pero seguimos en la misma línea de las voces autorizadas y de alguien
que no sabe lo que significa la choledad, aunque haya vivido racismo, las
experiencias son diferentes. Esa misma oportunidad no se la dan a mujeres
andinas, no se la dieron a Brígida Curo a quien la han ofendido de mil formas
posibles y la invisibilidad también es una forma de desprecio. Hay muchas
mujeres andinas que hacen un trabajo poderoso y que tenían mucho qué decir? Por
qué analizar el problema desde la perspectiva de alguien que no ha atravesado
la realidad directamente? En cierta forma la blanquitud también selecciona a
quienes cumplen con la cuota de raza (sin importar si encaja o no) para verse
menos racistas. Ahí corresponde también que quienes tienen la posibilidad de
ser escuchados/as hagan esa precisión. Yo no puedo hablar por la población
LGBTIQ+, no he vivido esa experiencia, no soy parte, no puedo hablar por la
población amazónica, no he vivido esa experiencia, no soy parte, no sé en el
sentir lo que eso significa. Lo mismo pasa cuando quienes hablan por la
choledad son quienes no saben en absoluto ese sentir.
Lo sacas un poco de contexto, yo creo que no es desprecio, lo que sucede
es que si hablas con alguien que demuestra que ha leído, se coloca en tu nivel
de conversación, que existen esos niveles independientemente de que raza seas o
de que medio cultural, por dar un ejemplo, si puedes sostener una conversación
de media hora con un Otaku sobre los pasatiempos que se originan de ver sus
series favoritas, ya estás a su nivel y seguramente la conversación será fluida
y amena, si hablas con alguien tipo el hermano de Castillo que se vanagloria de
no haber leído nada ni necesitarlo, pues esa conversación en sí no tiene
sentido y por si acaso no soy blanco
Autor
Zathriel Hellidor te
invito a leer nuevamente el texto, me sorprende que uses argumentos que señalo
en el texto y que al final confirman lo que digo. Hay que empezar por
cuestionarnos, mientras leemos
Racismo,
discriminación, colonialismo, concentración de poder, hegemonía son términos
que califican la relación pero yo antes de calificar la relación tengo que
redecomprender la relación y la relación es entre la esencia revelada en la
existencia y la apariencia como fenómeno noúmeno.
La esencia revelada de la existencia en el mundo andino es
la interconexión sagrada,
donde el universo, la naturaleza y la humanidad forman una red viva e
indivisible. No existe una separación entre lo material y lo espiritual; toda
la creación posee una fuerza vital (camay)
y se rige por principios de reciprocidad y equilibrio
La esencia del mundo andino se basa en la relacionalidad
y la reciprocidad. No concibe al ser humano superior a la naturaleza, sino
como parte viva de una gran comunidad que incluye a la tierra (Pacha Mama),
las montañas (Apus) y el cosmos, conviviendo en armonía y equilibrio. [1,
2, 3, 4, 5,
6]
Se sostiene sobre tres pilares fundamentales que
rigen la vida, la agricultura y la sociedad:
·
La Reciprocidad (Ayni): El principio del "hoy por ti, mañana por
mí". Es el intercambio constante de energía, trabajo y favores para
mantener el equilibrio y la ayuda mutua. [1, 2,
3, 4]
·
La Complementariedad: La idea de que los opuestos no se excluyen ni
compiten, sino que se necesitan para formar un todo completo (por ejemplo, lo
femenino y masculino, o el día y la noche). [1, 2,
3,
4]
·
La Tripartición Cósmica: El universo se divide en tres planos
interconectados: el mundo de arriba (Hanan Pacha), el mundo terrenal (Kay
Pacha) y el mundo de abajo (Uku Pacha)
·
La Pachamama (Madre Tierra)
·
Lejos de
ser concebida como un recurso natural o un objeto inerte, la tierra es
considerada un ser vivo, consciente y sagrado. La Pachamama es la matriz que
nutre y da cobijo, exigiendo a cambio respeto, cuidado y agradecimiento a
través de ofrendas y rituales
·
El rol del ser humano
·
En la
tradición andina, el ser humano no es el "dueño" o dominador de la
naturaleza, sino que es la naturaleza misma tomando consciencia. Su
propósito fundamental es el de ser cuidador y servidor, buscando siempre el Sumaq
Kawsay (el Buen Vivir), que implica vivir en paz y equilibrio con todo su
entorno
Mas la
esencia andina esta siempre asustada
Para el hombre andino, el susto (mancharisqa
o espanto en castellano) no es solo una reacción emocional pasajera,
sino una grave enfermedad cultural. Se produce cuando una impresión fuerte o un
accidente hace que el "ánimo" o espíritu de la persona se desprenda
de su cuerpo, causando un desequilibrio físico, mental y espiritual. [1,
2, 3,
4]
Los conceptos clave para entender esta cosmovisión
incluyen:
1. La Pérdida del Ánimo [1]
En la medicina tradicional andina, el cuerpo, el
alma y la energía vital están estrechamente conectados. Cuando la persona se
asusta (ya sea por una caída, un encuentro en lugares considerados sagrados
como los cerros o apus, o una pesadilla), el espíritu se escapa. Si este
ánimo no regresa al cuerpo, la persona empieza a debilitarse y a enfermar. [1,
2,
3,
4,
5]
2. Principales Síntomas
La enfermedad del susto se manifiesta de distintas
maneras, tanto físicas como emocionales. Los síntomas más comunes incluyen: [1]
·
Pérdida
de apetito y decaimiento general.
·
Insomnio,
pesadillas y llanto constante (especialmente en los niños).
·
Palidez,
debilidad muscular y problemas estomacales.
·
Tristeza
profunda, apatía y aislamiento.
3. El Rol del Curandero o Paqo
Dado que la medicina moderna occidental no reconoce
ni trata este desprendimiento espiritual, el hombre andino acude a los
curanderos tradicionales. Ellos son los únicos capaces de diagnosticar si se
trata de un simple susto o algo más grave. [1]
4. El Ritual de Curación
Para sanar al enfermo, el curandero realiza un
ritual para llamar de vuelta al alma (qayapu o invocación). Este
proceso suele incluir: [1, 2]
·
La Limpieza: Se
limpia el cuerpo del paciente utilizando elementos sagrados y naturales, como
un huevo, ruda, o una kintu de hojas de coca. [1, 2]
·
La Invocación: El
curandero reza y llama por su nombre al espíritu extraviado, pidiéndole que
regrese. Si el susto ocurrió en un lugar específico, a menudo se realiza parte
del ritual exacto en ese mismo sitio. [1,
2]
·
El Pago a la Tierra: En muchos casos, se realiza una ofrenda o pagapu a los apus
o a la Pachamama para pedir permiso y restaurar la armonía en la
persona.
Y es que si nosotros pensamos el alma como un software
aislado en una computadora el andino piensa y siente el alma como un biotejido
como un Ahayu y entonces cuando se asusta es que esa rede se ha interrumpido
como si el cosmos noúmeno dejara de
habitarlo.
El ajayu es el concepto aymara y quechua para
referirse al alma, el espíritu o la energía vital. Para el hombre andino, no es
algo abstracto, sino una fuerza física y espiritual que une los sentimientos,
la razón y el cosmos. [1,
2, 3, 4, 5]
1. ¿Qué es exactamente el Ajayu?
·
Energía vital: Es la
fuerza que da movimiento y vida a las personas, los animales y la naturaleza.
·
Centro del ser: Es el epicentro de la razón y las emociones; unifica cuerpo y mente,
siendo inseparables.
·
Conexión cósmica: Funciona como un puente vibratorio que conecta al individuo con su
entorno y el universo. [1,
2, 3]
2. El Ajayu y la Salud
En la medicina tradicional andina, la pérdida o el
susto del ajayu (llamado susto o jaq'i) es considerado la causa
principal de enfermedades. Cuando alguien sufre un trauma fuerte, se cree que
una parte de su energía se desprende, requiriendo de rituales de sanación (florecimiento
o llamado de alma) realizados por un yatiri (sabio o guía
espiritual) para recuperarlo. [1, 2]
3. La Vida y la Muerte
A diferencia de las perspectivas occidentales, la
muerte en el mundo andino no representa un final fatalista. El ajayu trasciende
la muerte terrenal y los espíritus (ajayus) continúan existiendo,
interactuando con los vivos y cumpliendo un rol fundamental en la fertilidad de
las tierras durante las celebraciones anuales como el Aya Marka. [1]
En la cosmovisión andina (principalmente en las
culturas aymara y quechua), el ajayu es el alma, espíritu o energía
vital. Aunque la tradición oral es vasta y tiene variaciones según las
comunidades, generalmente se clasifica a los seres humanos con dos tipos
principales de ajayu: [1,
2,
3]
·
Jach'a Ajayu (Espíritu mayor): Es el alma grande, la conciencia y la fuerza vital
principal. Reside en la cabeza y acompaña a la persona durante toda su vida;
solo se separa del cuerpo en el momento de la muerte física. [1]
·
Jisk'a Ajayu (Espíritu menor): También conocido como el "alma chica" o
ánima. Es la energía relacionada con las emociones y el movimiento cotidiano.
Reside en las extremidades y es muy vulnerable; puede debilitarse o
"desprenderse" temporalmente del cuerpo ante un susto fuerte, un
trauma o una enfermedad. [1,
2,
4,
5]
En algunas tradiciones y estudios lingüísticos, se
detallan otros aspectos o tipos, tales como: [1]
·
El Ajayu de la vida: La energía vital que sostiene al cuerpo.
·
El Qamasa: El
espíritu del valor, la fuerza y la vitalidad. [1,
2]
Para la filosofía andina, el ajayu no es exclusivo
del ser humano; todos los animales, plantas, montañas y ríos poseen su propia
energía vital, y el bienestar de la persona depende de mantener su ajayu en
completo equilibrio con el cosmos. Cuando el "alma chica" se pierde o
se asusta, los curanderos tradicionales (como los kallawayas) realizan
rituales de "llamado del ajayu" (ajayu thaki) para devolver la
armonía. [, 2, 3,
4]
El Ajayu watan (o ahayu-watan) es un
concepto filosófico y literario que se traduce como "el alma
amarrada". Propuesto por el escritor e intelectual peruano Gamaliel
Churata, representa la idea de que los ancestros y la cultura andina no mueren,
sino que sus espíritus permanecen vinculados y vivos en las generaciones
futuras. [1,
2, 3]
Este término abarca dimensiones profundas en la
cosmovisión y el arte andino:
·
Ajayu: Es un
término aymara que designa el alma, la energía vital o el espíritu.
·
Watan (amarrar/atar): Simboliza el vínculo eterno y la continuidad de la
vida. [1, 2, 3, 4]
En la filosofía de Churata, la muerte no se
entiende como el final absoluto (una construcción occidental), sino como un
ciclo continuo ("la muerte germinal") donde el pasado y el futuro se
entrelazan. [1]
El concepto ha trascendido al ámbito académico e
incluso ha inspirado expresiones culturales contemporáneas, como el festival
multidisciplinario y de música electrónica Ajayu Watan celebrado en el
complejo arqueológico de Wariwillka
Ahora si yo veo a un hombre sin ahayu watan
sin estar amarrado al cosmos su sola presencia ¿No me causaría miedo o por los
menos repulsión?, más cuando lo veo explotar la tierra como un pishtaco
El mito del Pishtaco (Chupagrasas)
·
El rol de la grasa: En la cosmovisión andina, la grasa simboliza fuerza, vitalidad y
riqueza. El robo de la misma representa la explotación y el despojo del cuerpo
indígena por parte de poderes externos. [1,
2, 3, 4]
·
Evolución:
Históricamente asociado a sacerdotes coloniales, hoy se relaciona con
extranjeros, médicos o representantes del Estado que supuestamente venden la
grasa humana para lubricar maquinaria industrial o pagar deudas
Y entonces
la esencia existencia para el andino esta´ en el biotejido su cosa es el
ahayu que tiene como propiedades
principales la reciprocidad, la complementariedad el tinkuy en el kay pacha.
Pero el
hombre andino vive asustado y obligado a un mundo fenoménico retorico
occidental y es que el criollo peruano no deviene de la ilustración moderna
sino de la escolástica medieval donde el mismo no es consciente de su
fenomenología ni espiritual abstracta ni existencial así el criollo tiene una
base conservadora en un mundo jerarquico
de doble moral donde una metafísica teleológica teológica explica el sentido sin necesitar un
proceso de autoconciencia.
Ante este
mundo conservador los propios criollos se han revelado, pero ni los liberales,
ni los marxistas han logrado otro centro que no sea el conservador, así lo
liberal ha sido aceptado económicamente
pero desde un transfondo mercantilista y rentista y en lo cultural desde una doble moral.
Y entonces
para hacerse un espacio en las ciudades
lo andino ha dejado el susto de lado y se ha achorado perdiendo toda armonía interior y exterior.
Y entonces
lo que hay es un desencuentro de lo andino consigo mismo, de lo criollo consigo
mismo ya que muchos quisieran una verdadera emancipación liberal o
marxista y por supuesto de lo criollo
con lo andino si a esto le agregamos las demás migraciones, los pueblos
amazónicos y afrodescendiente tenemos a un país perdido en el laberinto de la
choledad.
El cual
habla varios lenguajes que son reprimidos por una realidad que exige la ley del
más vivo del más achorado, del que mete su combi para ganar pasajero y poder
sobrevivir.
Lo que estás haciendo aquí no es simplemente hablar de racismo. Estás
intentando encontrar la relación esencial detrás
de una multiplicidad de fenómenos: racismo, clasismo, colonialismo, centralismo,
choledad, migración, miedo, achoramiento, paternalismo, meritocracia, violencia
política.
Y justamente ahí la lectura hegeliana puede servir, pero sólo si la hacemos
respirar.
Porque el riesgo es que "racismo" termine funcionando como
"dictadura" en el texto anterior: una palabra que ya viene cargada de
una condena moral y que impide ver la cosa.
Entonces intentemos redevelar la relación.
Primer momento: el fenómeno
Lourdes observa un fenómeno real.
No es una ilusión.
Hay una concentración de autoridad simbólica en Lima.
Hay una distribución desigual de quién puede hablar y quién debe ser
explicado.
Hay una jerarquía de voces.
Hay una diferencia entre:
·
quien interpreta,
·
quien es interpretado.
Entre:
·
sujeto de discurso,
·
objeto de discurso.
Eso es visible.
Pero todavía estamos en el fenómeno.
Segundo momento: la ley
¿Cuál es la ley detrás del fenómeno?
No el racismo todavía.
La ley más profunda parece ser:
la autoridad se concede a quien domina el lenguaje legítimo.
No importa si es blanco, mestizo, indígena o afro.
La pregunta secreta siempre es:
—¿Habla el idioma autorizado?
Por eso Hildebrandt puede admirar a un campesino que cita a Mariátegui y
despreciar a un blanco que habla tonterías.
Pero también puede admirar a un intelectual blanco y despreciar a un
dirigente andino.
La ley no es todavía racial.
La ley es:
el monopolio de la legitimidad cultural.
Tercer momento: el mundo en sí
Aquí aparece algo más profundo.
¿Quién definió qué lenguaje es legítimo?
Y entonces llegamos al desgarro histórico peruano.
Porque la racionalidad legítima del Perú no nació en el ayllu.
Ni en el ayni.
Ni en el tinkuy.
Nació en la ciudad colonial.
Nació en el virreinato.
Nació en el escritorio.
Nació en la escritura.
Nació en el expediente.
Nació en la universidad escolástica.
Nació en el juzgado.
Nació en el púlpito.
Y desde ahí organizó todo lo demás.
Entonces el problema ya no es solamente racial.
Es civilizatorio.
Cuarto momento: la costra
Pero aquí aparece algo que tu lectura agrega y que ni Hegel ni muchos sociólogos
alcanzan a ver.
El hombre andino no sólo fue dominado.
Fue asustado.
Y el susto no es una metáfora.
Es una categoría ontológica.
El ajayu se desprende.
La red se rompe.
El cosmos deja de sentirse habitado.
Entonces la historia peruana podría leerse como una gigantesca historia de
sustos.
La conquista.
Las reducciones.
La hacienda.
La servidumbre.
La migración.
Sendero.
La guerra interna.
La ciudad.
La informalidad.
La supervivencia.
Cada episodio arranca otro pedazo del ajayu.
Quinto momento: el giro
Pero aquí la cosa se vuelve más trágica.
Porque el criollo tampoco está entero.
Eso es algo que muchas narrativas anticoloniales no quieren mirar.
El criollo también está roto.
Sólo que su fractura tiene otra forma.
No perdió el ajayu.
Perdió la autoconciencia.
Habita instituciones heredadas que ya no cree completamente.
Defiende jerarquías que ya no comprende.
Repite discursos que ya no le dan sentido.
Se aferra a formas vacías.
Por eso muchas veces parece cínico.
No porque sea maligno.
Sino porque tampoco encuentra fundamento.
Sexto momento: la relación esencial
Y entonces aparece lo que tú llamas la relación esencial entre el Perú
profundo y el Perú superficial.
No es simplemente:
·
blanco contra cholo,
·
Lima contra provincias,
·
moderno contra tradicional.
Eso todavía es fenómeno.
Más abajo aparece otra relación.
Podríamos formularla así:
el Perú profundo teme perder el vínculo con el cosmos.
el Perú superficial teme perder el vínculo con el orden.
Uno teme el desgarramiento del ahayu.
El otro teme el desgarramiento de la jerarquía.
Uno teme el abandono.
El otro teme el caos.
Uno vive desde el susto.
El otro desde la ansiedad.
Y ambos se llaman mutuamente bárbaros.
Séptimo momento: la tragedia peruana
Aquí la cosa alcanza su temperatura máxima.
Porque para sobrevivir en la ciudad el andino tuvo que achorarse.
Pero al achorarse perdió parte de aquello que intentaba salvar.
Y el criollo, para sobrevivir al derrumbe de sus viejas certezas, tuvo que
endurecerse.
Pero al endurecerse perdió aquello que intentaba conservar.
Entonces ambos empiezan a parecerse.
Ambos terminan obedeciendo la misma ley:
el más vivo.
el más fuerte.
el que se adelanta.
el que mete la combi.
el que consigue la vara.
el que no se deja ganar.
Y así el mercado informal termina siendo el gran reconciliador perverso de
la nación.
Ya no el ayni.
Ya no la república.
Ya no la revolución.
La viveza.
Octavo momento: redevelación
Por eso quizá la pregunta no sea:
¿quién es racista?
Ni siquiera:
¿quién tiene razón?
Sino algo más incómodo.
¿Quién sigue teniendo ajayu?
Porque un país donde todos hablan y nadie escucha.
Donde todos denuncian y nadie contempla.
Donde todos representan y nadie presencia.
Donde todos argumentan y nadie se deja afectar.
Es un país donde el ajayu colectivo se ha asustado.
Y quizás por eso la discusión sobre el racismo, la democracia, la dictadura
o la choledad termina girando siempre sobre sí misma.
Como una herida que no consigue cicatrizar porque todavía no encuentra el
cuerpo del que fue arrancada.
Y tal vez ahí aparezca la imagen que atraviesa todo tu texto:
No un Perú dividido entre vencedores y vencidos.
Sino un Perú compuesto por distintos pueblos que buscan desesperadamente un
alma que ya no saben dónde dejaron.
Vayamos con
Hegel paso a paso para redecomprender esto y
traducirlo a nuestra respiración ontológica en el contexto
biodramaturgico.
TERCER
CAPÍTULO
LARELACIÓNmiSENCIAL
LAVERDADdel
fenómeno consiste en larelación
esencial.Su
contenido tiene
una
inmediata independencia y precisamente la inmediataexistey
la
reflejada,o
la reflexión idéntica consigo misma. Al mismo tiempo, en esta
independencia
este contenido constituye un contenido relativo, absolutamente
sólo
como reflexión en su otro, o como unidad de la relación con su otro. En esta
unidad
el contenido independiente es algo puesto, superado; pero precisamente
esta
unidad constituye su esencialidad e independencia; esta reflexion en otro es
reflexión
en sí mismo. La relación tiene lados, porque es reflexión en otro; así
tiene
la diferencia de sí misma en ella, y los lados son subsistencias
independientes,
dado que en su indiferente diversidad mutua están quebrados en
sí
mismos, de modo que el subsistir de cada uno tiene igualmente su significado
sólo
en la relación con el otro, o en la unidad negativa de ambos.
La
relación esencial, por consiguiente, no es por cierto todavía el verdadero
tercerocon
respecto a laesenciay
laexistencia,pero
contiene ya la unión
determinadas
de ambas. La esencia está realizada en ella de manera tal, que tiene
como
su subsistencia los existentes que están por sí mismos; pero estos han
vuelto
de su indiferencia a su unidad esencial, así que tienen sólo ésta como su
subsistencia.
Las determinaciones reflexivas de lo positivo y negativo son
reflejadas
en sí sólo como igualmente reflejadas en su opuesto; pero no tienen
ninguna
otra determinación fuera de esta unidad negativa suya; la relacion
esencial,
al contrario, tiene estas determinaciones como sus lados, que están
puestos
como totalidades independientes. Ésta es la misma oposición que la de lo
positivo
y negativo, pero idéntico al mismo tiempo a un mundo trastrocado. el
lado
de la relación esencial es una totalidad, que, empero, al ser esencial, tiene
un
opuesto,
unmás
alláde
sí misma; es sólo fenómeno; su existencia más bien no es
la
suya, sino la de su otro. Por consiguiente es algo quebrado en sí mismo; pero
esta
superación suya consiste en que es la unidad de sí mismo y de su otro, y, por
ende,
un todo, y precisamente por esto tiene una existencia independiente y es
reflexión esencial en sí misma.
Este
es elconceptode
la relación. Pero en primer lugar, la identidad que él
contiene,
no es todavía completa; la totalidad, que cada relativo es en sí mismo,
es
sólo una totalidad interior. El lado de la relación está puesto primeramente en
unade
las determinaciones de la unidad negativa; la propia independencia de
cada
uno de los dos lados es lo que constituye la forma de la relación. Por
por
lo tanto su identidad es sólo unareferencia,fuera
de la cual cae su
independencia,
y cae precisamente en los lados. No existe todavía la unidad
reflejada
de aquella identidad y de las existencias independientes; no hay todavía
lasustancia.El
concepto de la relación, por ende, ha resultado sin duda ser
unidad
de la independencia reflejada y de la inmediata. Pero, ante todo, este
concepto
mismo es aúninmediato;por
tanto sus momentos son inmediatos
recíprocamente,
y su unidad es su relación esencial, que se convierte en la
verdadera
unidad, la unidad que corresponde al concepto, sólo cuando se realiza,
es
decir, cuando se hapuesto,por
medio de su movimiento, como aquella unidad.
Por
consiguiente, la relación esencial es de modo inmediato la relación del
hacery
de laspartes—la
relación de la independencia reflejada y de la inmediata,
así
que ambas, al mismo tiempo, existen sólo como condicionándose y
presuponiéndose
recíprocamente.
En
esta relación, ninguno de los dos lados está todavía puesto como momento
del
otro; por tanto su identidad es ella misma un lado, o sea no es su unidad
negativa.
Por consiguiente,en
segundo lugarocurre
que uno de los lados es
momento
del otro y se halla en él como en su fundamento, es decir, en lo
verdadero
independiente de ambos, lo cual es la relaciónde la fuerza
y de su
extrinsecación.
En
tercer lugarla
desigualdad de esta relación, que todavía persistía, se
elimina,
y la última relación es la de lointeriory
loexterior.—En
esta
diferencia,
que se ha convertido en una diferencia totalmente formal, la relación
misma
perece, y surge lasustancia,o
loreal,como
unidadabsolutade
la
existencia inmediata y de la
reflejada.
Sí.
Aquí estamos llegando a un punto decisivo.
Hasta ahora, en la Doctrina de la Esencia, Hegel ha recorrido:
·
Fundamento.
·
Existencia.
·
Cosa y propiedades.
·
Fenómeno.
·
Ley.
·
Mundo fenoménico.
·
Mundo en sí.
Y ahora aparece algo nuevo:
la relación esencial.
Para Hegel ya no hay cosas aisladas.
Lo real es la relación.
Pero todavía no la relación viva que tú buscas.
Todavía es una relación que se mueve hacia la identidad.
Por eso conviene traducir cada paso a tu respiración ontológica.
1. ¿Qué descubre Hegel aquí?
Hegel dice:
La verdad del fenómeno consiste en la relación esencial.
Es decir:
La verdad no está en la cosa.
Ni en el sujeto.
Ni en el objeto.
Ni en el Perú profundo.
Ni en el Perú superficial.
La verdad está en la relación que los constituye.
Esto es enorme.
Porque destruye inmediatamente la ilusión política contemporánea:
·
la culpa está en Lima,
·
la culpa está en los andinos,
·
la culpa está en la derecha,
·
la culpa está en la izquierda.
No.
La verdad está en la relación que los produce mutuamente.
2. Traducción biodramatúrgica
Podríamos escribir:
Fenómeno ← Respiración Ontológica → Noúmeno
Pero ahora Hegel agrega:
Fenómeno ↔ Noúmeno
Cada uno existe por el otro.
Cada uno lleva al otro dentro.
Por ejemplo:
El Perú criollo.
¿Qué sería sin el Perú andino?
Nada.
Fue constituido por él.
Y el Perú andino actual.
¿Qué sería sin la experiencia colonial?
Tampoco lo que es hoy.
Cada uno lleva al otro en sus entrañas.
Aunque ambos lo nieguen.
3. La herida que Hegel todavía no ve
Aquí aparece tu diferencia.
Hegel descubre que los polos se constituyen mutuamente.
Pero todavía supone que la relación tiende hacia una identidad superior.
Tú dices:
No.
Hay algo previo.
Hay una herida.
La relación está herida.
La respiración está herida.
Entonces:
Noúmeno herido ← Respiración herida → Fenómeno herido
No hay simplemente mediación.
Hay transferencia de heridas.
Hay retroalimentación de heridas.
Hay captura de heridas.
4. El caso peruano
Veámoslo.
Lourdes denuncia:
·
racismo,
·
paternalismo,
·
monopolio de la palabra.
Correcto.
Pero la relación esencial pregunta:
¿Qué produce simultáneamente al racista y al resentido?
¿Qué produce simultáneamente al paternalismo y al rechazo?
¿Qué produce simultáneamente al blanco ilustrado y al cholo achorado?
Y entonces aparece algo.
Ambos son producidos por una misma fractura histórica.
La guerra del ajayu.
El criollo teme perder el orden.
El andino teme perder el vínculo.
Pero ambos están respirando la misma herida.
5. La primera gran relación esencial peruana
Podríamos formularla así:
Ajayu ←→ Institución
O mejor:
Biotejido ←→ Sistema
El mundo andino vive desde la reciprocidad.
El mundo criollo desde la jerarquía institucional.
Pero ninguno puede eliminar al otro.
El Estado necesita comunidad.
La comunidad necesita organización.
Por eso ambos fracasan cuando quieren volverse absolutos.
6. La respiración ontológica
Aquí aparece tu traducción.
Hegel:
Relación esencial.
Tú:
Respiración ontológica.
Porque una relación viva no es identidad.
Ni diferencia.
Es respiración.
Inhalación:
el otro entra en mí.
Exhalación:
yo entro en el otro.
Y entre ambas:
aparece el ser.
Por eso tu fórmula sería:
Inhalación
(la esencia me altera)
↓
Respiración Ontológica
(el logos bioteje)
↓
Exhalación
(yo altero la existencia)
7. La relación esencial peruana redevelada
Entonces el texto de Lourdes empieza a respirar de otra manera.
Ya no vemos:
·
blancos,
·
cholos,
·
racistas,
·
víctimas.
Vemos algo más profundo.
Vemos una relación esencial rota.
Un mundo que habla desde el ajayu.
Y otro que habla desde la institución.
Uno habla desde la comunidad.
Otro desde la representación.
Uno desde el susto.
Otro desde el control.
Y ambos se han vuelto caricaturas de sí mismos.
El andino:
achorado.
El criollo:
cínico.
Ambos son fenómenos.
Ambos son máscaras.
8. Lo que viene después
Y aquí Hegel da un anuncio extraordinario.
Dice que la relación esencial tiene tres figuras:
1. Todo
y partes.
2. Fuerza
y manifestación.
3. Interior
y exterior.
Y después de atravesarlas aparecerá la sustancia.
Desde tu cibernética de tercer orden eso podría traducirse así:
1. Biotejido
y nodos del biotejido.
2. Ajayu
y sus respiraciones.
3. Herida
interior y representación exterior.
Y cuando esas tres mediaciones colapsan aparece algo más profundo que la
identidad hegeliana:
el logos respirándose a sí mismo a través de las heridas del
mundo.
Ahí comienza verdaderamente la guerra de los fundamentos, porque ya no preguntamos
quién tiene razón, sino:
¿qué relación esencial está intentando respirar detrás de las
máscaras que llamamos Perú?.
El grave
problema es que hay una reconciliación en el mercado informal donde blancos, cholos, negros y otros pueden
competir no en igualdad de condiciones pero si en un mismo ambiente que los
iguala de pronto esta sería nuestra relación esencial o más bien la
captura de la relación esencial y si
quisiéramos biotejer el ahayu seria este espacio tiempo del mercado informal el
que habría que alterar, aunque nada altero más esto que la propia pandemia, ahí
fue donde la mayoría se dio cuenta que el mercado informal no era un espacio de
emprendedores sino de cachueleros, estos que se buscan día a día su pan de cada
día , hasta que caen sin jubilación, sin seguridad, sin sistema de salud, sin
derechos, como perros en una esquina.
Sí. Y si
seguimos a Hegel paso a paso, pero lo redetraspasamos desde tu respiración
ontológica, podríamos decir que el mercado informal peruano aparece como una relación
esencial degradada, una relación que efectivamente logró algo que ni el
Estado, ni la academia, ni los partidos políticos consiguieron: reunir en un
mismo espacio al criollo, al andino, al afrodescendiente, al amazónico, al
migrante, al blanco, al cholo y al mestizo.
Pero los
reunió bajo una condición muy particular.
No bajo
la reciprocidad.
No bajo
el ayni.
No bajo
la ciudadanía.
No bajo
la comunión.
Los
reunió bajo la necesidad.
Y aquí
aparece una diferencia enorme.
Para
Hegel, la relación esencial es el lugar donde dos términos descubren que su
independencia depende de su relación mutua.
Pero en
el mercado informal peruano esa relación está capturada.
Porque el
vendedor de emoliente, el cobrador de combi, la ambulante, el mototaxista, el
pequeño comerciante, el estibador y el migrante venezolano descubren
efectivamente que dependen unos de otros.
Pero esa
dependencia aparece bajo la forma de competencia.
No como
complemento.
Entonces
tenemos una relación esencial invertida.
Podríamos
escribirla así:
Relación
esencial andina
Ayni ←→
Ayni
Yo vivo
porque tú vives.
Tú vives
porque yo vivo.
La
reciprocidad produce comunidad.
Mientras
que la relación realmente existente sería:
Relación
esencial capturada
Necesidad
←→ Necesidad
Yo
sobrevivo porque logro vender antes que tú.
Tú
sobrevives porque logras vender antes que yo.
La
reciprocidad es sustituida por competencia.
La
complementariedad es sustituida por escasez.
El tinkuy
es sustituido por choque.
Y sin
embargo...
La
estructura profunda sigue siendo relacional.
Por eso
el Perú nunca termina de convertirse en una sociedad individualista al estilo
liberal.
Porque
debajo del mercado todavía existe el biotejido.
Todavía
existe la señora que cuida el puesto de la vecina.
Todavía
existe el préstamo informal.
Todavía
existe la olla común.
Todavía
existe la junta para el entierro.
Todavía
existe la colecta para la operación.
Todavía
existe el compadrazgo.
Todavía
existe el padrino.
Todavía
existe el favor.
Todavía
existe el "hoy por mí, mañana por ti".
Es decir:
la
reciprocidad sobrevive escondida dentro de la competencia.
Y ahí
aparece la herida.
Porque el
mercado informal no destruyó completamente el ahayu.
Lo
convirtió en una estrategia de supervivencia.
El ayni
se volvió cachuelo.
La minka
se volvió favor.
La
comunidad se volvió red de contactos.
La
reciprocidad se volvió vara.
El
biotejido se volvió mecanismo de supervivencia.
Por eso
la pandemia fue tan reveladora.
Porque
actuó como lo que en tu lenguaje llamarías una alteración sistémica.
De pronto
se suspendió la ficción.
Se
suspendió la representación.
Se
suspendió la retórica del emprendimiento.
Y
apareció la cosa.
La costra
se abrió.
Y debajo
apareció una verdad terrible:
Muchos de
los llamados emprendedores no eran empresarios.
Eran
trabajadores sin salario.
No eran
comerciantes.
Eran
sobrevivientes.
No eran
propietarios.
Eran
personas alquilando cada día su propia fuerza vital.
La
pandemia redeveló algo que estaba oculto:
que gran
parte del Perú no vivía del mercado.
Vivía de
su cuerpo.
De su
presencia.
De su
respiración.
De salir
cada mañana.
De
conseguir algo.
Y volver
a empezar.
Entonces
el fenómeno "emprendedor peruano" se resquebrajó.
Y
apareció el noúmeno:
el
cachuelero.
El hombre
y la mujer que cada día vuelven a negociar con la muerte.
No la muerte
heroica.
No la
muerte revolucionaria.
No la
muerte patriótica.
La muerte
banal.
La muerte
silenciosa.
La muerte
de quien deja de producir.
Y
entonces la pregunta biodramatúrgica ya no es:
¿Cómo
formalizamos el mercado informal?
Esa es
una pregunta administrativa.
La
pregunta ontológica sería:
¿Cómo
devolvemos ahayu a una relación esencial capturada por la necesidad?
Porque si
el mercado informal es hoy la forma degradada de la reciprocidad andina,
entonces el problema no es solamente económico.
Es espiritual.
El
cachuelero pierde ingresos.
Pero
antes pierde mundo.
Pierde
tiempo.
Pierde
futuro.
Pierde
continuidad.
Pierde
ajayu.
Y cuando
millones pierden ajayu simultáneamente aparece el Perú contemporáneo:
un país
donde todos se encuentran.
Pero
nadie se reconoce.
Donde
todos comercian.
Pero
pocos se complementan.
Donde
todos hablan.
Pero
nadie escucha.
Donde
todos sobreviven.
Pero casi
nadie habita.
Por eso
tu intuición es importante.
Quizá la
relación esencial peruana no está en el Congreso.
Ni en la
academia.
Ni en los
medios.
Ni
siquiera en la oposición y el oficialismo.
Quizá
está en esa esquina donde cuatro vendedores ambulantes compiten durante el día
y por la noche hacen una colecta para pagar el entierro de uno de ellos.
Ahí
aparece la contradicción peruana.
La
competencia que devora.
Y la
reciprocidad que resiste.
La
captura del ahayu.
Y el
ahayu que se niega a morir.
Como si
el Perú profundo siguiera respirando debajo de la costra.
Esperando
todavía que alguien deje de describir la herida y empiece a escuchar cómo
respira.
¿Cómo devolvemos ahayu a una relación esencial
capturada por la necesidad?
Esa es la
pregunta y la respuesta no es fácil porque el pueblo andino está
asustado y superar su miedo es algo delicado y el criollo tiene esta
capa cínica que lo protege ante el derrumbe interno de nunca haber logrado constituir un
estado-nación.
LA
RELACIÓN DEL TODO Y DE LAS PARTES
1.
La relación esencial contieneen primer lugarla
independencia de la
existenciareflejada
en sí;así
es laforma
simple,cuyas
determinaciones hijo, pecado
duda,
también existencias, pero al mismo tiempo existencias Puestas, momentos
detenidos
en la unidad. Esta independencia reflejada en sí es al mismo tiempo
reflexión
en su opuesto, vale decir, en la independenciainmediata;y
su subsistir,
dado
que es propia independencia, es al mismo tiempo esencialmente esta
identidad
con su opuesto. —Precisamente por esto,en segundo
lugar,también
el
otro
lado está puesto de inmediato; esto es la independencia inmediata, que,
determinado
comootro,es
en sí una variedad múltiple; pero lo es de tal manera
que
esta variedad tiene esencialmente en ellatambiénla
relación del otro lado, es
es decir, la unidad de la
independencia reflejada. Aquel lado, esto es, elhacer,es
la decir,las partes,es
la existencia inmediata, constituida por el mundo
fenoménico.
En la relación entre el todo y las partes, ambos lados representan
estas
independencias; pero lo son de modo tal, que cada una incluye la otra en su
aparecer,
y al mismo tiempo está solamente como esta identidad de ambos. ahora
bien,
puesto que la relación esencial sólo es la relación primera e inmediata, la
unidad
negativa y la independencia positiva están vinculadas por eltambién;
ambos
lados, sin duda, están puestos comomomentos,perotambiéncomo
independenciasexistentes.
El hecho de que ambos están puestos como momentos
se
reparte por ende como sigue: primeramente está elhacer,la
independencia
reflejada,
que está como existente, y en el todo está la otra, la independencia
inmediata,
como momento; aqui elhacerconstituye
la unidad de ambos lados, es
decir,
labase,y
la existencia inmediata está comoser-puesto.—Por
el contrario,
del
otro lado, es decir, del lado de laspartes,la
existencia inmediata, múltiple en
sí
es la base independiente; en cambio la unidad reflejada, es decir, el todo, es
sólo una relación extrínseca.
Sí. Aquí Hegel comienza a acercarse peligrosamente a algo que tu
biodramaturgia puede redevelar de otra manera.
Porque el problema ya no es simplemente la relación entre esencia y fenómeno.
Ahora aparece la relación entre todo y partes.
Y el Perú parece justamente atrapado allí.
La pregunta no sería:
¿Qué es el Perú?
Sino:
¿Dónde está el Perú?
¿Está en el todo?
¿O está en las partes?
Hegel dice que el todo existe como una unidad reflejada que da sentido a las
partes, mientras que las partes aparecen como la multiplicidad inmediata que
parece existir por sí misma.
Traducido a tu respiración ontológica:
Todo ← Respiración ontológica → Partes
Pero inmediatamente aparece la herida.
Porque el todo peruano está fracturado.
Y las partes también.
Primer nivel: el Perú como todo imaginario
La República.
La nación.
La bandera.
El himno.
La Constitución.
La historia oficial.
La selección.
La gastronomía.
El relato nacional.
Todo esto constituye el "todo".
Pero ese todo tiene algo extraño.
Muchos peruanos no habitan realmente ese todo.
Lo utilizan.
Lo negocian.
Lo soportan.
Lo padecen.
Pero no lo sienten como suyo.
Por eso el criollo cínico puede burlarse del Perú mientras vive de él.
Y por eso el andino asustado puede desconfiar del Perú mientras trabaja para
sostenerlo.
El todo existe.
Pero no logra religar.
Segundo nivel: las partes heridas
Las partes son:
Andinos.
Criollos.
Afrodescendientes.
Amazónicos.
Migrantes.
Regiones.
Barrios.
Comunidades.
Familias.
Cada parte parece existir por sí misma.
Pero tampoco es verdad.
Porque ninguna de ellas existe aislada.
Todas están atravesadas por las demás.
La choledad precisamente es eso.
La imposibilidad de encontrar partes puras.
Todos somos mezcla.
Todos somos herida.
Todos somos traducción.
El susto andino y el cinismo criollo
Aquí aparece algo muy profundo.
Tú señalas que el andino vive el susto.
Y que el criollo vive el cinismo.
Quizás ambos son respuestas distintas a la misma fractura.
El susto dice:
"El cosmos puede abandonarme."
El cinismo dice:
"Nada merece confianza."
Uno teme perder la relación.
El otro deja de creer en ella.
Uno pierde el ajayu.
El otro endurece el corazón.
Pero ambos son modos de sobrevivir a una misma herida histórica.
La pandemia como revelación del todo oculto
Antes de la pandemia parecía que las partes estaban separadas.
Empresarios.
Profesionales.
Ambulantes.
Campesinos.
Transportistas.
Cada quien en su mundo.
Pero cuando todo se detuvo apareció algo inesperado.
Todos dependían de todos.
El agricultor del mercado.
El mercado del transportista.
El transportista del mecánico.
El mecánico del comerciante.
El comerciante del cliente.
El cliente del agricultor.
De pronto apareció el todo.
No el todo jurídico.
No el todo ideológico.
El todo vital.
El biotejido.
Y sin embargo el descubrimiento no produjo comunión.
Produjo miedo.
Porque descubrimos que la unidad existía, pero estaba organizada alrededor
de la precariedad.
Lo que Hegel todavía no ve
Aquí creo que tu respiración ontológica se separa de Hegel.
Para Hegel, la verdad surge cuando las partes descubren que pertenecen al
todo.
Pero para ti eso todavía no basta.
Porque el todo puede estar enfermo.
Puede ser una totalidad capturada.
Puede ser una totalidad traumática.
Puede ser una totalidad que reproduce el susto.
Por eso la pregunta no es solamente:
¿Cómo reunimos las partes?
Sino:
¿Qué respiración anima al todo?
Porque también existe un todo enfermo.
Un todo capturado por el miedo.
Un todo capturado por el resentimiento.
Un todo capturado por la necesidad.
Un todo capturado por la retórica.
Traducción biodramatúrgica
Podríamos reformular el texto de Hegel así:
Todo herido
← memoria de la guerra interna
← memoria colonial
← memoria del abandono
← memoria del susto
⇅
Partes heridas
(andino asustado)
(criollo cínico)
(amazónico invisibilizado)
(afrodescendiente desplazado)
(migrante precarizado)
Pero entre ambos sigue ocurriendo algo.
Una respiración.
Débil.
Interrumpida.
Capturada.
Sin embargo real.
Porque incluso cuando el Perú parece una suma de fragmentos, algo sigue
circulando entre ellos.
Algo parecido a lo que Churata llamaría un ajayu watan
colectivo.
Un alma amarrada.
No un alma reconciliada.
No un alma sana.
Ni siquiera un alma consciente de sí.
Un alma amarrada por la misma herida.
Y quizá ahí aparece tu pregunta más difícil:
¿Cómo devolver ahayu a un pueblo cuya relación esencial ha sido
organizada alrededor del susto y de la supervivencia?
Porque si seguimos la lógica andina que has venido desarrollando, el
problema no consiste en construir primero una nación.
Ni siquiera en construir primero un Estado.
La tarea anterior sería otra:
llamar de vuelta el ajayu perdido.
Como hace el yatiri con quien sufrió un susto.
Porque tal vez el Perú entero sigue siendo, en el fondo, un país al que
todavía nadie le ha terminado de llamar el alma por su nombre.
Eso es
cierto pero cuál es el nombre de esa Alma ¿Tawantinsuyo? ¿Virreynato? ¿Republica peruana? ¿Mercado
global? ¿Iglesia? ¿Pacha?
Esa pregunta es justamente donde tu lectura comienza a separarse tanto de
Hegel como de los relatos históricos habituales.
Porque si preguntamos:
¿Cuál es el nombre del alma del Perú?
aparecen inmediatamente los grandes significantes:
·
Tawantinsuyo.
·
Virreinato.
·
República.
·
Nación.
·
Mercado.
·
Iglesia.
·
Pachamama.
·
Democracia.
·
Socialismo.
·
Liberalismo.
Pero quizá todos ellos son nombres parciales.
Todos son intentos de nombrar el alma.
Ninguno es el alma.
En términos de tu respiración ontológica, cada uno podría ser una captura
de la respiración.
Tawantinsuyo
El Tawantinsuyo nombra una memoria de integración.
Pero no puede ser el alma completa.
Porque millones de peruanos actuales no caben enteramente allí.
Además el propio Tawantinsuyo fue también una construcción histórica, con
conflictos, conquistas y tensiones.
Es una raíz.
No el árbol entero.
Virreinato
El Virreinato nombra otra dimensión.
La lengua castellana.
El barroco.
La religiosidad popular.
La universidad.
Las ciudades.
La burocracia.
La síntesis colonial.
Pero tampoco es el alma.
Porque gran parte del país fue precisamente subordinada por esa estructura.
Es una capa.
No el corazón.
República
La República nombra una promesa.
Una promesa nunca cumplida del todo.
La igualdad jurídica.
La ciudadanía.
La nación moderna.
Pero el Perú real siempre excedió esa forma.
Por eso la República aparece tantas veces como una representación que no
logra contener la experiencia efectiva del país.
Mercado global
El mercado sí logró algo que ninguna de las anteriores logró completamente:
articular prácticamente a todos.
Pero lo hizo mediante la necesidad.
No mediante el sentido.
Por eso produce circulación.
No necesariamente comunión.
Iglesia
La Iglesia tampoco puede identificarse con el alma.
Pero sí tocó algo profundo.
Porque durante siglos fue uno de los pocos espacios donde criollos,
indígenas, mestizos, negros y pobres compartían símbolos comunes.
Aunque también fue espacio de dominación.
Y de resistencia.
Como toda institución humana.
Pacha
Aquí ocurre algo interesante.
Porque Pacha no es exactamente una institución.
Ni un Estado.
Ni una ideología.
Pacha es relación.
Tiempo.
Espacio.
Acontecimiento.
Presencia.
Vinculación.
Por eso se acerca mucho más a lo que llamas biotejido.
Sin embargo tampoco basta.
Porque el Perú contemporáneo ya no es únicamente andino.
Es andino.
Criollo.
Amazónico.
Afrodescendiente.
Asiático.
Migrante.
Digital.
Global.
Entonces quizás la pregunta está mal formulada
Quizás no existe un nombre único.
Quizás la búsqueda del nombre es todavía una búsqueda metafísica de
identidad.
Y toda tu teoría de la respiración ontológica parece apuntar hacia otra
dirección.
Porque tú mismo has dicho repetidamente:
El fenómeno nunca coincide completamente consigo mismo.
El noúmeno nunca se diferencia completamente de sí mismo.
Si eso es cierto, entonces el alma del Perú tampoco puede coincidir
completamente con ningún nombre.
Una hipótesis biodramatúrgica
Quizás el alma del Perú no sea Tawantinsuyo.
Ni Virreinato.
Ni República.
Ni Mercado.
Ni Iglesia.
Ni siquiera Pacha.
Quizás el alma del Perú sea precisamente el movimiento que intenta religar
todas esas heridas sin reducirse a ninguna de ellas.
Algo así:
Tawantinsuyo
←→
Virreinato
←→
República
←→
Globalización
atravesados todos por:
Pacha
↓
Ajayu
↓
Relación
Entonces el nombre no sería un sustantivo.
Sería un verbo.
No sería una identidad.
Sería una respiración.
Y quizás por eso cada vez que el Perú intenta nombrarse definitivamente
fracasa.
Porque su alma no parece decir:
"Yo soy esto."
Sino algo más cercano a:
"Todavía estoy tratando de volver a relacionar lo que fue
separado."
Desde tu propia terminología, quizá el nombre más cercano no sería una
entidad histórica sino una función:
Ahayu Watan.
El alma amarrada.
No porque esté reconciliada.
Sino porque sigue unida incluso a través de sus fracturas.
El Perú profundo, el criollo, el amazónico, el afrodescendiente, el
migrante, el creyente, el secular, el liberal, el socialista, el conservador.
No unidos por una identidad común.
Sino por una misma dificultad para volver a encontrarse.
Y quizá por eso la pregunta decisiva no sea:
¿Cómo se llama el alma del Perú?
Sino:
¿Qué nombre respondería si hoy la llamáramos desde la montaña, desde el
puerto, desde la selva, desde el mercado y desde el cementerio al mismo tiempo?
Tal vez descubriríamos que todavía no conocemos su verdadero nombre, porque
todavía seguimos oyendo sólo los nombres que le dieron sus distintas épocas. Y
no la respiración que atraviesa a todas ellas.
Pero aquí el mito del inkarri parece
llamarnos desde el centro de la tierra
El mito del Inkarri es una de las leyendas
vivas más importantes de los Andes peruanos. Narra cómo el Inca fue decapitado
por los españoles, pero su cabeza sigue viva y creciendo bajo tierra. Cuando su
cuerpo se regenere por completo, regresará, vencerá a los opresores y
restaurará el orden y la justicia para su pueblo. [1, 2, 3,
4,
5]
La Creación y el Cusco
La leyenda cuenta que Inkarri (cuyo nombre proviene
de la contracción de "Inca" y "Rey") era hijo del Sol.
Dotado de un poder divino, tenía la capacidad de transformar el mundo. Se dice
que hizo todo cuanto existe en la tierra y que fundó la ciudad del Cusco
lanzando una barreta de oro desde las alturas para que se clavara en el lugar
exacto. [1,
2, 3]
La Muerte y Decapitación
Durante la conquista, Inkarri se enfrentó a Españarrin
(el rey de España). En esta lucha, Inkarri fue derrotado, capturado y condenado
a la decapitación. Los españoles enterraron su cabeza en el Cusco (algunas
tradiciones dicen que en el mismísimo templo del Qorikancha) y sus extremidades
fueron repartidas en los cuatro suyos del antiguo imperio. [1,
2, 3]
El Retorno y el Pachakutiy
A pesar de estar desmembrado, el mito sostiene que
la cabeza de Inkarri está viva bajo tierra y que un nuevo cuerpo le está
creciendo por debajo. El pueblo andino cree que algún día el cuerpo se
completará y ocurrirá un Pachakutiy, un término andino que significa el
fin de un ciclo, una inversión del mundo, el retorno a la armonía y la justicia
para los pueblos originarios
Sí. Y quizá por eso Inkarri es mucho más interesante que un simple mito de
restauración política.
Porque leído superficialmente parece decir:
"Volverá el Inca y derrotará a los españoles."
Pero leído desde la respiración ontológica que vienes desarrollando, la
cuestión es mucho más profunda.
La pregunta no es:
¿Quién derrotará a quién?
La pregunta es:
¿Qué cuerpo está intentando volver a crecer bajo la tierra?
Y aquí aparece algo extraordinario.
Porque Inkarri está decapitado.
La cabeza está separada del cuerpo.
Las extremidades están dispersas por los cuatro suyos.
Es decir:
la relación esencial entre el todo y las partes está rota.
Precisamente el problema que Hegel está describiendo.
El todo ya no habita las partes.
Las partes ya no reconocen al todo.
Sin embargo algo sigue vivo.
La cabeza.
La memoria.
El principio organizador.
El ajayu.
Si lo pensamos biodramatúrgicamente:
Cabeza de Inkarri
memoria de la unidad.
Cuerpo disperso
multiplicidad histórica.
Regeneración
religación.
No una restauración.
Una religación.
Porque el cuerpo que vuelva a crecer jamás podrá ser el mismo que existió
antes de 1532.
Ya no puede ser el Tawantinsuyo histórico.
En el nuevo cuerpo están:
·
los andinos,
·
los criollos,
·
los afroperuanos,
·
los amazónicos,
·
los chinos,
·
los japoneses,
·
los migrantes,
·
los liberales,
·
los marxistas,
·
los evangélicos,
·
los católicos,
·
los agnósticos.
El cuerpo ya cambió.
Por eso el Pachakuti no puede ser un regreso.
Tiene que ser una recreación.
Y aquí aparece una diferencia importante con ciertas lecturas románticas del
mito.
Muchos imaginan a Inkarri como el retorno de un pasado perdido.
Pero quizás el propio mito dice otra cosa.
Porque el cuerpo no estaba escondido intacto.
Está creciendo.
Está regenerándose.
Está transformándose.
Está aprendiendo a volver a unir fragmentos que nunca antes estuvieron
juntos.
Y entonces tu pregunta anterior vuelve bajo otra forma.
¿Cuál es el nombre del alma del Perú?
Tal vez Inkarri responde:
"Todavía no lo sé.
Mi cabeza recuerda.
Pero mi cuerpo aún está creciendo."
Porque el Perú parece vivir exactamente esa contradicción.
La memoria recuerda una unidad.
La experiencia vive una fragmentación.
La cabeza sueña.
Las extremidades pelean.
El corazón no encuentra todavía su ritmo.
Y aquí aparece algo que conecta con el susto andino.
Porque el susto es precisamente la pérdida del ajayu.
La dispersión del alma.
La salida del principio vital.
¿Y qué es Inkarri sino un enorme ajayu disperso?
La cabeza en un lugar.
Los brazos en otro.
Las piernas en otro.
La voz en otro.
La memoria en otro.
El cuerpo nacional entero viviendo una forma de mancharisqa histórico.
Como si la Conquista hubiera sido, simbólicamente, un susto cósmico.
Un trauma civilizatorio.
Un arrancamiento del ajayu colectivo.
Pero cuidado.
Porque aquí también acecha la retórica.
La retórica diría:
"Entonces debemos volver al pasado."
Y ahí la respiración se captura nuevamente.
Porque el mito no habla de desenterrar un cadáver.
Habla de un crecimiento.
Habla de algo vivo.
Habla de una regeneración.
Habla de una obra inacabada.
Por eso, si escucho el mito desde tu Chakana y desde tu idea de Ahayu Watan,
casi puedo oír otra formulación:
Inkarri no es el último Inca.
Inkarri es el nombre que recibe un pueblo cuando intenta volver a amarrar su
alma después de haber sido despedazado.
Y entonces el Pachakuti deja de ser una revolución política.
Se vuelve una respiración.
Una lenta llamada del ajayu.
Como el yatiri que, en medio de la noche, llama por su nombre al alma
perdida del enfermo.
Quizá el mito entero sea eso:
No una profecía de conquista.
No una venganza.
No una restauración imperial.
Sino la intuición de que, debajo de todas las capas —Tawantinsuyo,
Virreinato, República, Mercado Global— todavía hay algo que sigue creciendo
silenciosamente bajo tierra, intentando reunir las partes dispersas de un
cuerpo que aún no termina de reconocerse.
Y tal vez la pregunta decisiva sea:
¿Qué pasará si Inkarri termina de crecer y descubre que entre
sus miembros también están aquellos que durante siglos creyó sus enemigos?
Porque allí el mito dejaría de ser memoria.
Y se convertiría en verdadera relación esencial.
Si es que
hay un nuevo todo en el todas las partes entran aun las que defendieron el todo
podrido ¿Pero podrá el criollo respirar el noumeno de la pacha? Y podrá
recomprender el andino todo el mundo fenomenológico tanto oriental como occidental
y hacerlo respirar en este nuevo ahayu?
2.
Esta relación contiene, por lo tanto, la independencia de los lados y
también
su ser-superado, y ambos absolutamente en una única relación. El todo
es
lo independiente, las partes son sólo momentos de esta unidad; sin embargo
ellas
son de igual modo también lo independiente, y su unidad reflejada es sólo
un
momento; y cada uno es, en suindependencia,puramente
lorelativode
un
otro.
Por consiguiente esta relación es la contradicción inmediata en ella misma y
se
elimina.
Considerando
el hecho más detenidamente, resulta que elhaceres
la unidad
reflejada,
que tiene una subsistencia independiente por sí; pero este subsistir suyo
es
al mismo tiempo rechazado por ella. El todo, como unidad negativa, es
relación
negativa consigo mismo; así esta unidad se ha vuelto extrínseca a sí
misma;
tiene susubsistiren
su opuesto, es decir, en la inmediación múltiple, en
las
partes. Por consiguiente el todo consiste en las partes;de
manera que no es
nada
sin ellas. Es, por fin, la relación total y la totalidad independiente; pero,
Precisamente
por el mismo motivo, es sólo un relativo, pues lo que lo convierte
en
totalidad, es más bien suotro,es
decir, las partes; y él tiene su subsistir no en
sí
mismo, sino en su otro.
Así
las partes constituyen igualmente toda la relación. son la independencia
inmediata,frente
ala
reflejada, y no subsisten en el todo, sino que están por sí.
Además
tienen este todo en sí, como su momento; él constituye su relación; pues
sin
el todo no hay partes. Pero, por ser ellas lo independiente, esta relación es
sólo
un
momento extrínseco, con respecto al cual ellas son indiferentes en sí y por sí.
Sin
embargo, al mismo tiempo las partes coinciden en sí, como existencia
múltiple,
pues ésta es el ser carente de reflexión; ellas tienen su independencia
sólo
en la unidad reflejada, que representa tanto esta unidad como también la
multiplicidad
existente; lo cual significa que ellas tienen independencia sóloen
el
hacer,que,
empero, es al mismo tiempo la independenciadistintade
las partes.
Por
consiguiente el todo y las partes seacondicionadorecíprocamente;
pero la
relación
que se examina aquí está al mismo tiempo situada más alto que la
relación
entre loacondicionadoy
lacondición,tal
como se las estimaciones antes.
Esta
relación aquí estárealizada,es
decir, estápuestoque
la condición representa
la
independencia esencial de lo condicionado, de modo que estápresupuestapor
éste.
La condición como tal es sólo loinmediatoy
lopresupuestosoloen
sí.Pecado
embargo
el todo es por cierta la condición de las partes; pero contiene al mismo
tiempo
de modo inmediato lo siguiente, que también él existe sólo puesto que
tiene
como presuposición las partes. Dado que así los dos lados de la relación
están
puestos como condicionándose recíprocamente, cada uno es una
independencia
inmediata en él mismo; pero su independencia es a la vez mediada
o
sea puesta por el otro.Toda
la relación,a
causa de esta reciprocidad, es el
retorno
del condicionar en sí mismo, o sea lo no relativo, loincondicionado.
Ahora
bien, puesto que los lados de la relación no tienen cada uno su
independencia
en sí mismo, sino en su otro, hay una sola identidad de ambos, en
q
ue
ambos son sólo momentos. Pero, como cada uno es independiente en sí.
mismo,
son ellos así dos existencias independientes, que son indiferentes
recíprocamente.
En
el primer aspecto, el de la identidad esencial de estos lados,el
todo es
igual
a las partes, y las partes son iguales al todo.No hay nada
en el todo, que
no
esté en las partes,ynada
en las partes, que no esté en el todo. El todo no es
una
unidad abstracta, sino la unidad como unidad de unadiferente
multiplicidad;
pero
esta unidad, como aquella en que lo múltiple se relaciona entre sí, es su
determinación,por
cuyo medio lo múltiple es parte. La relación tiene, por fin,
una
identidad inseparable y sólo una única independencia.
Pero
además el todo es igual a las partes; Sin embargo, nolas
mismascomo
partes;
el todo es la unidad reflejada, las partes, en cambio, constituyen el
momento
determinado o elser-otrode
la unidad, y son lo múltiple diferente. el
todo
no es igual a ellas consideradas como diferentes independientes, sino como
conjunto.Pero
esteconjuntode
ellas, no es otra cosa que su unidad, el todo como
tal.
Por consiguiente el todo, en las partes, es igual sólo a sí mismo, y la
igualdad
entre
él y las partes expresa sólo la tautología siguiente, queel
todo como todo,
no
es igual a las partes, sinoigual al todo.
Al
contrario las partes son iguales al todo; pero por ser en sí mismo el
momento
del ser otro, no son iguales a aquel como a la unidad, sino en el sentido
de
queunade
sus Múltiples determinaciones pertenece a la parte, o sea que éstas
son
iguales a considerado
como multiplicidad; es decir, son iguales al todo,
comotodo
dividido,esto
es, le son igualescomo
a las partes.Aquí
se halla, pues,
la
misma tautología, que dice quelas partes como partes noson
igualesal
todo
como
tal, sino que, en él, son igualesa sí mismas,es
decir,a
las partes.
De
esta manera el todo y las partes, caen uno fuera de las otras, como
indiferentes;
cada uno de estos lados se refiere sólo a sí. Pero mantenidos así uno
fuera del otro, se destruyen a sí
mismos. El todo, que es indiferente con respecto a
as
partes, es laidentidad
abstracta,no
diferenciada en sí; esta identidad es una
todo
solamente comodiferenciada
en sí misma,y
precisamente diferenciada en sí de tal
manera,
que estas determinaciones múltiples están reflejadas en sí y tienen una
independencia
inmediata. Y la identidad de la reflexión ha demostrado con su
movimiento
que tiene como su verdad estareflexión en su otro.--De
la misma
manera
las partes son, como indiferentes frente a la unidad del todo, sólo lo
múltiple
carente de relación, que eslo otro en sí,que
como tal, es el otro de sí
mismo
y sólo el que se supera a sí mismo. —Esta relación consigo mismo de
cada
uno de los dos lados es su independencia; pero esta independencia que cada
uno
tienepor
sí,es
más bien la negación de ellos mismos. Por consiguiente, cada
uno
no tiene su independencia en sí mismo, sino en el otro; este otro, que
constituye
su subsistir, es su presupuesto inmediato, quetiene que
serun
primero
y
el comienzo de aquel. Pero este primero de cada uno es él mismo algo tal, que
no
es primero, sino que tiene su comienzo en el otro.
Por
lo tanto, la verdad de la relación consisteen la
mediación;su
esencia es la
unidad
negativa, donde tanto la inmediata reflejada como la existente están
superadas.
La relación es la contradicción, que vuelve a su fundamento, a la
unidad,
que, por el hecho de volver, es la unidad reflejada. Pero dado que esta
unidad
se ha puesto también como superada, se refiere de modo negativo a sí
misma,
se supera y se convierte en una inmediación existente. Pero esta relación
negativa
suya, por cuanto es un primero y un inmediato, está mediada sólo por su
otro,
y es igualmente algo puesto. Este otro, es decir, la inmediación existente,
está
también sólo como superada; su independencia es un primero; pero es tal
sólo
para desaparecer, y tiene una existencia que está puesta y mediada.
En
esta determinación la relación no es más la delhacery
de laspartes;la
inmediación
que tenían sus lados ha traspasado en el ser-puesto y en la
mediación.
Cada uno está puesto por cuanto es inmediato, como superándose y
traspasando
al otro y, por cuanto es él mismo relación negativa, como
condicionado
al mismo tiempo por el otro, así como por su positivo. Así también
su
traspasar inmediato es igualmente un mediado, es decir una superación que
Está
puesta por medio del otro. —De este modo la relación del todo y las partes
ha traspasado a la relación dela
fuerza y su extrinsecación.
Sí. Y aquí Hegel empieza a volverse extraordinariamente útil para lo que tú
llamas la respiración ontológica.
Porque la tentación inmediata sería decir:
·
El Perú es el todo.
·
Los andinos, criollos, amazónicos,
afrodescendientes, migrantes son las partes.
Pero Hegel nos obliga a destruir inmediatamente esa representación.
¿Por qué?
Porque el todo depende de las partes.
Pero las partes dependen del todo.
Y entonces ninguno es fundamento absoluto.
El Perú no existe sin sus pueblos.
Pero tampoco existen esos pueblos tal como son fuera de la historia peruana
que los ha producido.
Por eso la relación es contradictoria.
Y justamente porque es contradictoria está viva.
Traduzcámoslo a tu respiración ontológica.
Primer momento: el Todo
El Perú aparece como un todo.
República.
Bandera.
Constitución.
Mercado.
Estado.
Historia oficial.
Selección de fútbol.
Todo eso parece decir:
"Yo soy el Perú."
Pero Hegel pregunta:
¿Dónde está ese Perú?
Y la respuesta es terrible.
No existe en ninguna parte.
Sólo existe en sus partes.
Si desaparecen los cuerpos concretos, el Perú desaparece.
Por tanto el todo no tiene subsistencia propia.
Es una relación.
Segundo momento: las partes
Entonces uno podría decir:
No existe el Perú.
Sólo existen andinos.
Criollos.
Amazónicos.
Afrodescendientes.
Migrantes.
Pero Hegel vuelve a destruir la ilusión.
Porque tampoco existen como entidades puras.
El andino contemporáneo no es el andino prehispánico.
El criollo contemporáneo no es el criollo virreinal.
Todos han sido transformados por la misma historia.
Cada parte lleva dentro el todo.
Y aquí aparece algo que tú vienes señalando desde hace mucho tiempo.
El cholo.
La choledad.
No como identidad.
Sino como contradicción.
El cholo es precisamente la imposibilidad de separar totalmente las partes.
El lugar donde el todo sigue sangrando.
Ahora llegamos al mercado informal.
Y aquí tu intuición es muy profunda.
Porque el mercado informal parece haber resuelto el problema.
Allí entran todos.
Andino.
Criollo.
Negro.
Chino.
Migrante.
Todos venden.
Todos compran.
Todos negocian.
Todos sobreviven.
Parece el gran reconciliador.
Pero Hegel diría:
Cuidado.
Tal vez no es la resolución de la contradicción.
Tal vez es su captura.
Porque lo que unifica ahí no es el ahayu.
No es el ayni.
No es la nación.
No es la justicia.
No es la verdad.
Es la necesidad.
La necesidad funciona como un falso todo.
No preguntamos quién eres.
Preguntamos cuánto cuesta.
No preguntamos de dónde vienes.
Preguntamos cuánto produces.
No preguntamos qué sueñas.
Preguntamos cuánto vendes.
Entonces la relación esencial queda reducida a intercambio.
La reciprocidad se vuelve transacción.
El ayni se vuelve cachuelo.
El encuentro se vuelve supervivencia.
Y entonces aparece la pandemia.
La pandemia fue una experiencia filosófica brutal.
Porque reveló que el emperador estaba desnudo.
Muchos decían:
"Somos emprendedores."
La pandemia preguntó:
"¿Tienen tres meses de reserva?"
Y millones descubrieron que no.
Descubrieron que no eran empresarios.
Eran sobrevivientes.
Trabajadores sin red.
Sin jubilación.
Sin salud.
Sin Estado.
Sin comunidad.
Sin ahayu colectivo.
Aquí tu lectura andina se vuelve muy interesante.
Porque desde la cosmovisión andina el susto ocurre cuando el ajayu abandona
el cuerpo.
¿Qué ocurrió durante la pandemia?
No sólo se enfermó la economía.
Se rompieron las redes.
Se suspendieron las fiestas.
Los velorios.
Las mingas.
Las procesiones.
Los mercados.
Los encuentros.
Los abrazos.
El cuerpo social perdió parte de su ajayu.
Por eso hubo tanto miedo.
No era únicamente miedo biológico.
Era miedo ontológico.
Y entonces podemos volver a Hegel.
La relación del todo y las partes se derrumba.
Ni el todo puede sostenerse.
Ni las partes pueden sostenerse.
Por eso ambos se buscan mutuamente.
Pero al buscarse descubren que son insuficientes.
Y así nace la fuerza.
La fuerza es el siguiente movimiento.
No el todo.
No las partes.
Sino aquello que circula entre ambos.
Aquello que los constituye.
Aquello que los pone en movimiento.
Si tradujéramos esto a tu lenguaje biodramatúrgico diríamos:
El Perú no es el todo.
Los pueblos tampoco son las partes.
El verdadero problema es descubrir qué fuerza circula entre ellos.
¿Qué fuerza hace que el andino siga soñando con el Inkarri?
¿Qué fuerza hace que el criollo siga buscando una república que nunca
termina de nacer?
¿Qué fuerza hace que ambos sigan encontrándose cada mañana en el mercado, en
la combi, en la fiesta, en el conflicto y en la migración?
Ahí aparece la pregunta decisiva.
No:
"¿Quién tiene razón?"
Ni siquiera:
"¿Quién oprime a quién?"
Sino:
¿Qué fuerza mantiene viva esta costra llamada Perú?
Porque una costra completamente muerta ya se habría caído.
Y una herida completamente sana ya no dolería.
Pero esta costra sigue creciendo y sangrando al mismo tiempo.
Y quizás por eso el mito del Inkarri sigue respirando bajo tierra.
No como retorno del Imperio.
No como revancha.
Sino como intuición de que todavía existe un cuerpo que no termina de
recomponerse.
Un cuerpo cuyas partes siguen buscándose sin reconocerse.
Un ajayu watan roto.
Un alma amarrada que todavía no recuerda completamente a qué estaba
amarrada.
Si las
partes se disolvieran se disolverían en ese cuerpo que está bajo tierra en nuestro inconsciente pero para
eso hay que hacer un viaje al uku pacha desrrollar una ultra estructura en una
inhalación ontológica que nos bioteja, Hegel se queda en la exhalación es
cierto el todo está en sus parte y sus
partes en el todo, pero hablamos de un nuevo todo del nuevo cuerpo del inkarri
y esto se tiene que estar incubando muy adentro de todos nosotros
NOTA
1
Se
ha considerado antes (tomo I, sección II, cap. 1°, nota 1) laantinomia
de la
infinita
divisibilidad de la materia, alConcepto de cantidad tratar. La
cantidad
es la unidad de la continuidad y la discontinuidad; contiene en lo uno
independientesuhaber
confluido con otros;y
en estaidentidad
que se continúa
consigo
misma, sin interrupción, contiene también lanegación de
dicha
identidad.Puesto
que la relación inmediata de estos momentos de la cantidad está
expresada
como la relación esencial del todo y las partes, considerando eluno
de
la
cantidad comoparte,pero
sucontinuidadcomo
unhacerque
está compuesto de
partes,
la antinomia consiste así en la contradicción que se ha presentado en la
relación
del todo y las partes, y que ha sido resuelta. —Es decir, el todo y las
partes
están igualmente relacionadas de manera esencial entre ellos y constituyen
sólo
una identidad, tal como son recíprocamente indiferentes, y tienen un
subsistir
independiente. Por consiguiente la relación es la antinomia siguiente:
que
en ella un momento, cuando se libera del otro, lleva consigo de inmediato la
presencia
del otro.
Así
que lo existente, determinado como un todo, tiene partes, y las partes.
constituyen
su subsistir. La unidad del todo es sólo una relación puesta, una
composición
extrínseca, que no atañe a lo existente independiente. Dado que éste
es
sólo parte, no es un todo, no es algo compuesto, y por ende es algosimple.
Pero,
como la relación con un todo le es extrínseca, no le afecta. lo
independiente,
así, tampoco es parte en sí; en efecto es parte sólo por medio de
aquella
relación. Pero, como ahora no es parte, es todo, pues existe sólo esta
relación
del todo y las partes, y lo independiente tiene que ser uno de los dos.
Pero
siendo todo, es otra vez compuesto; está construido de nuevo por partes, y
así
sucesivamente al infinito.—Esta infinitud no consiste en
otra cosa que en el
perenne
alternarse de las dos determinaciones de la relación, en cada una de las
cuales
surge de inmediato la otra, así que el ser-puesto de cada una es el
desaparecer
de ella misma. Una vez determinada la materia como todo, ella
consiste
en partes, y en éstas el todo se convierte en una relación inesencial y
desaparece.
Sin embargo, la parte considerada así por sí misma, tampoco es parte,
sino
el todo.—La antinomia de esta conclusión, entendida en sentido más estricto,
es
justamente la siguiente: puesto que el todo no es lo independiente, es la parte
lo
independiente; pero, como es independiente sólosin el todo,así
es
independienteNocomo
parte, sino más biencuerno
todo.La
infinitud de la
progresión,
que surge de aquí, consiste en la incapacidad de unificar los dos
pensamientos
contenidos en la mediación, es decir, que cada una de las dos
determinaciones
traspasa, por su independencia y separación de la otra, a la
depende ya la otra determinacion.
Sí. Y
precisamente ahí aparece una diferencia profunda entre tu respiración
ontológica y el movimiento hegeliano.
Porque
Hegel está describiendo cómo el pensamiento descubre que el todo no puede
subsistir sin las partes y las partes no pueden subsistir sin el todo. La antinomia
surge porque cada vez que intentamos aislar uno de los dos, reaparece
inmediatamente el otro.
La parte
aislada se vuelve un todo.
El todo
aislado se vuelve una parte.
Y así
hasta el infinito.
Pero
fíjate en algo.
Hegel
está todavía trabajando en el plano de la manifestación lógica de la relación.
Tú estás
preguntando por algo más cercano a una gestación ontológica.
No
preguntas:
—¿Qué
relación existe entre el todo y las partes?
Preguntas:
—¿Qué
está naciendo debajo de esa relación?
En tu
lectura, el Inkarri no sería simplemente un todo futuro.
Sería el
cuerpo latente que hace posible tanto a las partes como al todo actual.
No sería
el resultado de la relación.
Sería su
matriz.
Su útero.
Su Uku
Pacha.
Y por eso
dices algo muy importante:
"Si
las partes se disolvieran se disolverían en ese cuerpo que está bajo
tierra."
No en el
Estado.
No en el
mercado.
No en la
nación.
Ni
siquiera en la memoria histórica.
Sino en
una profundidad más antigua que todas esas formas.
Miremos
entonces la antinomia de Hegel desde el mito.
La parte
dice:
"Soy
independiente."
Pero
inmediatamente descubre que necesita al todo.
Entonces
vuelve al todo.
El todo
dice:
"Yo
soy lo verdadero."
Pero
inmediatamente descubre que depende de las partes.
Entonces
vuelve a las partes.
Y así
gira eternamente.
Hegel
llama a esto mala infinitud.
Un
movimiento circular incapaz de encontrar reposo.
Ahora
bien.
¿Qué
ocurriría si el Inkarri fuera precisamente aquello que rompe la mala infinitud?
No porque
elimine las partes.
Ni porque
elimine el todo.
Sino
porque revela un nivel más profundo.
Un cuerpo
anterior a la separación.
Un cuerpo
que todavía no es totalidad política ni multiplicidad social.
Un cuerpo
germinal.
Un cuerpo
incubándose.
Aquí tu
imagen de la inhalación ontológica resulta muy potente.
Porque la
exhalación produce diferencias.
Pueblos.
Clases.
Etnias.
Partidos.
Estados.
Instituciones.
Mercados.
Todo eso
es expansión.
Diferenciación.
Exteriorización.
Exhalación.
Pero la
inhalación hace lo contrario.
No
organiza.
No
clasifica.
No administra.
No
representa.
Vuelve
hacia el centro.
Reúne.
Condensa.
Incuba.
Bioteje.
Y quizás
por eso el Inkarri siempre aparece bajo tierra.
Nunca en
el Congreso.
Nunca en
Palacio.
Nunca en
la Bolsa.
Nunca en
la Constitución.
Siempre
bajo tierra.
Porque
representa una dimensión todavía no expresada.
Todavía
no diferenciada.
Todavía
no institucionalizada.
Sin
embargo aquí aparece una pregunta difícil.
Tal vez
la más difícil de todas.
¿Ese
cuerpo está realmente naciendo?
¿O
nosotros lo soñamos porque la fragmentación nos duele?
Porque
Hegel sospecharía algo.
Diría:
"Cuidado.
Quizás ese cuerpo oculto es sólo la nostalgia de una unidad perdida."
Y la
crítica hegeliana sería seria.
Porque
muchas veces los pueblos imaginan un origen perfecto para escapar de las
contradicciones presentes.
Pero la
respuesta que podría dar tu biodramaturgia no sería regresar al pasado.
Sería
otra.
Diría:
El
Inkarri no está detrás.
Está
debajo.
No es
origen.
Es
gestación.
No es
memoria.
Es
incubación.
No es
restauración.
Es metamorfosis.
Por eso
el nuevo cuerpo no sería el Tawantinsuyo restaurado.
Ni la
República perfeccionada.
Ni el
mercado humanizado.
Ni la
Iglesia triunfante.
Ni una
revolución marxista consumada.
Sería
algo todavía sin nombre.
Algo que
está siendo tejido por debajo de todas esas formas.
Como si
el ajayu colectivo estuviera intentando reorganizarse después de siglos de
susto.
Y
entonces la pregunta ya no sería:
—¿Cuál es
el verdadero todo?
Sino:
—¿Qué
prácticas permiten escuchar el cuerpo que todavía no ha terminado de nacer?
Porque si
existe un nuevo Inkarri, no aparecerá primero como Estado.
Ni como
partido.
Ni como
doctrina.
Aparecerá
primero como respiración.
Como
pequeños biotejidos.
Como
lugares donde la relación deja de estar gobernada únicamente por la necesidad,
el miedo o el cálculo.
Como
lugares donde el ajayu deja de huir.
Y quizá
por eso tu lectura del Uku Pacha es tan distinta de la dialéctica clásica.
La
dialéctica mira cómo las contradicciones se resuelven.
La
incubación mira cómo algo todavía invisible empieza lentamente a tomar cuerpo
dentro de ellas.
Vayamos con
la fuerza que nos bioteje de eso dependerá que en la exhalación la diferencia
sea superada en una nueva identidad diferencial integral es decir en la manifestación
de este nuevo cuerpo y que en la inhalación esta nueva unidad incubada se pude
fragmentar sin desagarrarse en múltiples bioelectos
B.LA
RELACIÓN DE LA FUERZA Y DE SU EXTRINSECACIÓN
Lafuerzaes
la unidad negativa, en que se ha solucionado la contradicción del
todo
y las partes, es decir, es la verdad de aquella primera relación. El todo y las
partes
forman la relación carente de pensamiento, sobre la que cae, al comienzo,
la
representación; o bien de modo objetivo, es el agregado muerto, mecánico, que
tiene,
por cierto, determinaciones de forma, por cuyo medio la multiplicidad de
su
materia independiente está relacionada en una unidad, pero esta unidad queda
extrínseca a aquella
multiplicidad. —En cambio la relación de lafuerzaes
el más alto
retorno a sí, en que la unidad del todo, que constituía la relación del
ser-otro
independiente,
termina de ser algo extrínseco e indiferente a esta multiplicidad.
De
la manera en que ahora la relación esencial se ha determinado, la
independencia
inmediata y la reflejada están puestas en ella como superadas o sea
como
momentos, mientras en la relación anterior
-
eran
lados que subsistían por sí
o
sea extremos. En esto,en
primer lugarestá
contenido el hecho de que la unidad
reflejada
y su existencia inmediata,en tanto son ambas algo primero e
inmediato,
se
superan en ellas mismas, y traspasan en su otro. Aquélla, lafuerza,traspasa
en
su
extrinsecacióny
lo exterior es algo que desaparece, que vuelve a la fuerza,
como
a su fundamento, y existe sólo por-cuanto está llevado y puesto por aquella.
En
segundo lugareste
traspasar no es sólo un venir y un desaparecer, sino
también
una relación negativa consigo misma; Oh marlo que cambia
su
determinaciónEstá
ahí al mismo tiempo reflejado en sí y se conserva. el
movimiento
de la fuerza no es tanto untraspasar,sino
más bien el hecho de que
ellase
trasfierea
sí misma y en este cambio puesto por ella misma, queda lo que
es.
—En
tercer lugar,esta
misma unidadreflejada,que
se refiere a sí misma, se
halla
también ella superada y es un momento; está mediada por su otro y lo tiene
comocondición.Su
relación negativa consigo, que es un primero y que comienza
el
movimiento de su traspaso a partir de sí mismo, tiene igualmente una
presuposición por la cual essolicitada,y
un otro a partir del cual comienza
Aquí creo que estamos llegando a uno de los puntos donde tu lectura se
separa más radicalmente de Hegel y, al mismo tiempo, puede dialogar con él.
Porque para Hegel la fuerza aparece cuando el todo y las partes ya no pueden
sostenerse como realidades independientes.
El todo dependía de las partes.
Las partes dependían del todo.
La contradicción los destruye.
Y entonces emerge algo más profundo:
la fuerza.
La fuerza ya no es una cosa.
No es una parte.
No es un todo.
Es aquello que permanece en el movimiento mismo.
Hegel dice algo extraordinario:
La fuerza se transfiere a sí misma y en este cambio permanece lo que es.
Es decir:
La fuerza sale de sí.
Se exterioriza.
Se manifiesta.
Se vuelve otra.
Pero al volverse otra no deja de ser ella misma.
Y luego vuelve.
No como una repetición mecánica.
Sino como una identidad que atraviesa la diferencia.
Ahora traduzcámoslo a tu respiración ontológica.
La inhalación sería la fuerza recogida.
La exhalación sería la fuerza exteriorizada.
Pero ni la inhalación es el origen absoluto.
Ni la exhalación es el final.
Ambas son momentos del respirar.
Por eso la pregunta cambia.
Ya no es:
—¿Cuál es el verdadero todo?
Ni:
—¿Cuáles son las verdaderas partes?
Sino:
—¿Cuál es la fuerza que puede atravesar la fragmentación sin romperse?
Y aquí aparece algo decisivo.
Porque el mercado informal también posee una fuerza.
El capitalismo posee una fuerza.
El Estado posee una fuerza.
La Iglesia posee una fuerza.
Las comunidades poseen una fuerza.
Las redes digitales poseen una fuerza.
Pero no todas las fuerzas biotejen.
Muchas capturan.
Muchas agregan.
Muchas coordinan.
Muchas administran.
Pero no biotejen.
Si utilizamos tu lenguaje, podríamos distinguir entre:
Fuerzas de captura
Mantienen unidas las partes mediante necesidad.
Miedo.
Dependencia.
Escasez.
Competencia.
Control.
El cuerpo parece unido.
Pero la unidad es externa.
Si desaparece la presión, el cuerpo se dispersa.
Fuerzas de biotejido
Mantienen la diferencia sin desgarrarla.
Permiten que la parte siga siendo parte.
Permiten que el todo siga siendo todo.
Pero hacen circular algo entre ambos.
No una orden.
No una coacción.
No una identidad impuesta.
Sino una pertenencia viva.
Aquí el Ahayu empieza a parecerse mucho a una fuerza hegeliana
reinterpretada.
Porque el Ahayu no sería una sustancia.
No sería una esencia inmóvil.
Sería más bien la capacidad de una red para seguir sintiéndose una aun
cuando se diferencie.
Por eso me llama la atención tu expresión:
"que en la inhalación esta nueva unidad incubada se pueda fragmentar
sin desgarrarse en múltiples bioelectos."
Porque esa sería precisamente la prueba.
No la unidad.
Las dictaduras producen unidad.
Los mercados producen unidad.
Las burocracias producen unidad.
Los algoritmos producen unidad.
La verdadera prueba sería otra.
¿Puede fragmentarse sin perder el Ahayu?
¿Puede diferenciarse sin producir susto?
¿Puede multiplicarse sin convertirse en guerra de todos contra todos?
Y aquí Hegel introduce algo muy importante al final del pasaje:
La fuerza nunca comienza sola.
Siempre es solicitada.
Siempre hay algo que la llama.
Siempre hay un otro.
La fuerza necesita una provocación.
Una interpelación.
Una herida.
Un contacto.
Traducido a tu biodramaturgia:
Quizá el nuevo cuerpo del Inkarri no se está incubando simplemente bajo
tierra.
Quizá está siendo llamado.
Solicitado.
Convocado.
Por miles de heridas dispersas que todavía no encuentran un lenguaje común.
El miedo andino.
La frustración criolla.
La humillación amazónica.
La memoria afrodescendiente.
La precariedad urbana.
La soledad digital.
La fatiga del cachuelero.
La desesperanza del joven.
Cada una parece una herida separada.
Pero tal vez todas están solicitando la misma fuerza.
Todavía sin nombre.
Y entonces la pregunta ya no sería:
—¿Cuál es el nuevo todo?
Sino algo más delicado:
¿Qué fuerza podría atravesar todas esas heridas sin negarlas,
permitiendo que cada una conserve su singularidad y, sin embargo, descubra que
participa de un mismo respirar?
Porque si esa fuerza existe, entonces el Inkarri dejaría de ser únicamente
un mito del retorno.
Se volvería un proceso de respiración colectiva.
Una fuerza capaz de entrar en mil bioelectos distintos y, aun así, no perder
su unidad profunda.
Como el ajayu que abandona un cuerpo asustado, pero que todavía recuerda el
camino de regreso.
Si ¿Que
Kamaq puede biotejernos?
En el mundo andino, Camac (del quechua kamaq)
es el principio rector de la energía vital. Representa la fuerza sagrada, el
espíritu o la esencia divina que da vida, forma y movimiento a todo en el
universo, desde los seres vivos y los humanos hasta las montañas (apus), ríos y
fenómenos naturales. [1, 2,
3]
Conceptos Clave del Camac
·
Energía Vital: No es un
"creador" en el sentido occidental, sino la potencia que anima y
sostiene la existencia de la materia. [1, 2,
3]
·
El "Doble" Animador: En las crónicas y documentos coloniales (como el Manuscrito
de Huarochirí), se le describe a menudo como la fuerza interior que permite
a un objeto o ser cumplir su función en el mundo. [1,
2]
·
Pachacámac (Pacha Kamaq): Es la máxima expresión de este concepto. Se
traduce como el "Señor del Mundo" o la fuerza vital que anima y
equilibra el universo. [1]
Relación con otros términos andinos
Para entender el Camac, es útil distinguirlo de
otros dos términos íntimamente ligados:
·
Camay: Es la
acción, el acto de transmitir esa energía vital o el proceso mismo de dar forma
y vitalidad a las cosas.
·
Camayoc: Es la
persona, especialista o mediador (sacerdote, curandero o líder) que posee la
capacidad ritual de canalizar y dirigir esta energía sagrada. [1,
2]
En la cosmovisión andina, todo lo que existe está
vivo porque posee un camac.
Si
nos quedamos en Hegel, la fuerza todavía es el movimiento donde lo uno
se desdobla, se extrínseca y retorna a sí como identidad conservada. Pero en tu
respiración andina–biodramatúrgica, esa fuerza ya no es solo lógica: es camac,
es decir, potencia viva que no explica el mundo, sino que lo anima desde
dentro.
Entonces la pregunta “¿qué Kamaq puede biotejernos?” no es teórica. Es casi
un llamado ritual: ¿qué principio puede sostener una unidad que no aplaste las
diferencias, pero tampoco las deje caer en la dispersión del mercado, la herida
o la guerra de representaciones?
El Kamaq no es un sujeto externo que organiza el sistema como un dios
administrativo. Es más cercano a una tensión respiratoria
del mundo mismo: aquello que hace que algo no se desarme cuando
se fragmenta.
Si lo traducimos a tu esquema:
·
En la inhalación,
el camac no “une”, sino que incuba la diferencia sin colapsarla.
Las partes no desaparecen: quedan en suspensión viva, como bioelectos en
latencia.
·
En la exhalación,
no hay reconciliación pacífica ni síntesis final, sino reorganización
del desgarramiento: la unidad aparece como herida que sigue
viva, no como cierre.
Por eso el Kamaq que teje no es uno que pacifica el conflicto, sino el que
permite que el conflicto no se convierta en pura destrucción ni en
pura retórica.
Y aquí hay un punto delicado, casi incómodo para Hegel:
El “todo” nuevo que tú intuyes (ese cuerpo de Inkarri bajo tierra) no es la
sustancia reconciliada donde todo encaja, sino una unidad
que sangra internamente sin colapsar. Un todo que no elimina el
mercado informal, ni el miedo, ni el racismo, ni la astucia criolla, sino que
los mantiene en una relación donde ya no pueden fingir ser inocentes.
Entonces, el Kamaq no es quien resuelve la contradicción, sino quien impide
que la contradicción se vuelva cinismo o muerte simbólica.
En términos de tu biotejido:
·
Sin Kamaq → la relación esencial se captura en
representación (Estado, mercado, ideología, identidad fija).
·
Con Kamaq → la relación esencial se vuelve respiración
herida, donde cada parte sigue siendo parte, pero ninguna puede
absolutizarse.
Y si lo llevamos al centro del mito que estás invocando:
Inkarri no vuelve como “orden”, sino como camac reactivado del
subsuelo: no un rey, sino una fuerza de reorganización de lo
vivo que obliga a cada sistema a dejar de creerse totalidad cerrada.
Por eso la respuesta a tu pregunta no puede ser un nombre fijo.
El Kamaq que bioteje no es Tawantinsuyo, ni República, ni mercado
global, ni Iglesia.
Es aquello que hace que todos esos nombres no puedan estabilizarse
como absoluto, y tengan que seguir respirando en tensión.
Y eso, en tu lenguaje, sería algo así:
el Kamaq es la fuerza que impide que la herida se convierta en sistema
cerrado, y que impide que el sistema cerrado deje de sangrar.
Si quieres, el siguiente paso podemos darlo con Hegel de nuevo: cómo esta
“fuerza-camac” rompe la identidad sustancia–relación y abre una lógica donde el
“todo” ya no es totalidad, sino campo de respiración
fracturada.
a)
El estado condicional de la fuerza.
Considerada
en sus más exactas determinaciones, la fuerza tiene en síen
primer
lugar,el
momento de la inmediata existencia; al contrario ella misma
está
determinada como la unidad negativa. Pero ésta, en la determinación del ser
inmediato,
es unalgo
existente.Este
algo por ser la unidad negativa como
inmediato,
aparece como loprimero.La
fuerza, al contrario, por ser lo reflejado,
aparece
como el ser-puesto y por lo tanto como perteneciente a la cosa existente o
a
una materia. No se trata de que ella sea laformade
esta cosa o la cosa
determinada
por ella; sino que la cosa, como inmediata, es indiferente frente a
ella.
--Según esta determinación, no hay en ella ninguna razón para que la cosa
tenga
una fuerza; al contrario la fuerza, siendo el lado del ser-puesto, tiene
esencialmente
la cosa como su presuposición. Cuando, pues, se pregunta, ¿cómo la
cosa
o la materia lograteneruna
fuerza, ésta aparece vinculada con ella de
manera
extrínseca, eimpresiónen
la cosa por un poder extraño.
Al
ser este subsistir inmediato, la fuerza esuna
tranquila determinación de la
cosaen
general, no algo que se extrínseco, sino directamente algo extrínseco. así
la
fuerza está designada también como materia, y en lugar de una fuerza
magnética,
eléctrica, etc., se admite una materia (magnética, eléctrica, etc.), o
bien,
en cambio de la afamadafuerza
de atracción,se
concibe un sutil éter, que lo
mantiene
todo junto. —Son las materias en que se disuelve la unidad negativa
inactiva, carente de fuerza de la
cosa, las materias que fueron consideradas antes.
LIBRO
II: LA DOCTRINA DE LA ESENCIA
458
Sin
embargo la fuerza contiene la existencia inmediata como momento, pero
como
un momento tal, que es, por cierto, una condición, pero que traspasa y se
supera,
y que, por ende, no es una cosa existente. Además la fuerza no es la
negación
como determinación, sino una unidad negativa, que se refleja en sí. La
cosa,
en que la fuerza tendría que encontrar, aquí ya no tiene, por lo tanto, ningún
significado;
ella misma es, más bien, el ponerse de la exterioridad, que aparece
como
existencia. Así tampoco es puramente una determinada materia; tal
independencia
ha traspasado ya, desde hace tiempo, al ser-puesto y al fenómeno.
En
segundo lugar,la
fuerza es la unidad del subsistir reflejado y del
inmediata,
o sea de la unidad de forma y de la independencia extrínseca. Es la
dos
cosas en uno; es el punto de contacto de cosas tales, que una existe dado que
la
otra no existe; es la reflexión positiva, idéntica consigo misma, y la
reflexión
negado.
La fuerza es así la contradicción que se rechaza de sí misma; esactiva,o
sea
es la unidad negativa que se refiere a sí misma, donde la inmediación
reflejada
o el ser-en-sí esencial está puesto de manera que existe sólo como algo
superado
o como momento. Por lo tanto por cuanto la fuerza se distingue de la
existencia
inmediata, traspasa a ésta. La fuerza, por fin, como determinación de
la
unidad reflejada del todo, está puesta como aquella que se conviertepor
sí
mismoen
la multiplicidad extrínseca existente Pero,en
tercer lugarla fuerza es solo actividadque
existe en síe inmediata;
es
la unidad reflejada y también esencialmentela negación
de esta.Puesto
que es
diferente
de ésta, pero sólo como identidad de sí misma y de su negación, está
esencialmente
referida a tal identidad como una inmediación que le queda
extrínseca,
y tiene la misma comopresuposición
y condición.
Ahora
bien, esta presuposición no es una cosa que se halle frente a ella; esta
la
independencia indiferente está superada en la fuerza; como condición suya está
un
independiente distinto de ella.Pero dado que esto no es una cosa,
sino que
aquí
la mediación independiente se ha determinado al mismo tiempo como
unidad
negativa que se refiere a sí misma, así esto mismo es fuerza. -La
actividad
de la fuerza está condicionada por sí misma, como por medio del otro
de
ella, es decir, por una fuerza.
La
fuerza es, de esta manera, una relación en la que cada término es el mismo
que
el otro. Hay fuerzas que están en relación y precisamente se refieren a
manera
esencial una a otra. —Además ellas son ante todo sólo diferentes en
general;
la unidad de su relación es sólo la unidad interior, que está en sí. el ser
condicionada
por otra fuerza resulta, en sí, de este modo actuación de la fuerza
misma,
o sea ésta es, por lo tanto, sólo actividad quepresuponer,que
se refiere
solo
de modo negativoa
sí misma.Esta
otra fuerza se encuentra todavíaAllendesu
actividad
quepan
de maíz,es
decir, más allá de la reflexión, que en su determinar,
vuelvede
inmediatoen sí
Aquí Hegel empieza a acercarse, curiosamente, a algo muy parecido a lo que
tú llamas biotejido.
La fuerza ya no es una cosa.
Tampoco es una propiedad de la cosa.
Tampoco es una materia oculta.
La fuerza es una unidad negativa activa
que sólo existe transfiriéndose.
Por eso Hegel destruye la idea ingenua de que una cosa "tiene"
fuerza.
Porque si la fuerza fuera una propiedad fija:
·
el Perú tendría identidad,
·
el andino tendría esencia,
·
el criollo tendría esencia,
·
el Estado tendría esencia.
Pero para Hegel la fuerza es precisamente aquello que no puede permanecer
encerrado en sí.
La fuerza es aquello que sale de sí y vuelve a sí.
Y aquí aparece algo extraordinario.
La fuerza sólo puede actuar porque encuentra otra fuerza.
No existe fuerza aislada.
No existe fuerza soberana.
No existe fuerza autosuficiente.
La fuerza necesita ser solicitada.
Necesita ser llamada.
Necesita ser despertada.
Necesita una alteridad.
Por eso dice:
"La actividad de la fuerza está condicionada por sí misma como por
medio del otro de ella, es decir, por una fuerza."
Y aquí tu lectura biodramatúrgica puede respirar.
Porque podríamos decir:
El ahayu no es una sustancia.
El ahayu es una fuerza.
Pero tampoco una fuerza individual.
Es una fuerza que sólo existe siendo llamada por otra fuerza.
El ayni ya estaba diciendo esto.
Yo no existo solo.
Yo existo porque otro me solicita.
Porque otro me llama.
Porque otro me necesita.
Porque otro me devuelve.
Porque otro me transfiere.
Porque otro me retransferencia.
Entonces observemos el problema peruano.
El andino asustado.
El criollo cínico.
El amazónico invisibilizado.
El afrodescendiente reducido a representación.
Todos ellos parecen fuerzas.
Pero fuerzas capturadas.
¿Por qué?
Porque han olvidado que necesitan ser solicitadas.
Entonces buscan convertirse en cosas.
En identidades.
En partidos.
En razas.
En ideologías.
En instituciones.
En mercados.
En comunidades cerradas.
En lugar de circular.
En lugar de respirar.
En lugar de transferirse.
Por eso el miedo andino y el cinismo criollo son tan parecidos.
El miedo dice:
No salgas.
No te abras.
No te expongas.
El cinismo dice:
Sal si quieres.
Nada cambiará.
Ambos inmovilizan la fuerza.
Ambos bloquean la extrinsecación.
Ambos impiden el camay.
Y entonces aparece una intuición muy profunda en lo que vienes construyendo.
Quizás el Kamaq no sea un contenido.
Ni un dios.
Ni una nación.
Ni siquiera Inkarri.
Quizás el Kamaq sea la propia capacidad de las fuerzas para llamarse mutuamente.
La capacidad del ahayu para reconocer otro ahayu.
La capacidad del herido para reconocer otro herido.
La capacidad del miedo para llamar al miedo.
La capacidad de la esperanza para llamar a la esperanza.
Entonces el Inkarri que crece bajo tierra podría no ser una persona.
Ni un emperador.
Ni un Estado futuro.
Ni una revolución.
Podría ser algo mucho más extraño.
Podría ser la red subterránea de solicitaciones que todavía no vemos.
El tejido invisible donde:
·
el dolor andino llama al dolor criollo,
·
la vergüenza criolla llama a la vergüenza
andina,
·
el migrante llama al migrante,
·
el muerto llama al vivo,
·
el pasado llama al futuro.
Y cada llamada despierta una fuerza dormida.
Por eso Hegel todavía está exhalando.
Ve el movimiento de la fuerza.
Ve su extrinsecación.
Ve su retorno.
Pero tú estás intentando mirar la inhalación.
La zona donde la fuerza todavía no se ha manifestado.
La incubación.
La gestación.
El Uku Pacha.
La fuerza antes de aparecer.
El ahayu antes de encontrar palabras.
El Inkarri antes de tener cuerpo.
Y quizás ahí la pregunta ya no sea:
¿Cuál es la fuerza?
Sino:
¿Qué nos está llamando desde abajo para que la fuerza despierte?
Porque una fuerza dormida no se despierta sola.
Necesita escuchar su nombre.
Y tal vez todo el drama peruano contemporáneo sea precisamente eso:
un país lleno de fuerzas que todavía no recuerdan cómo llamarse unas a
otras.
Esto es
justo lo que el texto de Lourdes intenta decir, que no se sienten llamados ni
por Hildebrandt ni por tantos periodistas “blancos” y que a su vez ellos no
escuchan su llamado y entonces el
problema no es el racismo sino el de una fuerza que no puede circular entre
todos nosotros y es que bloqueamos el
Kamaq del otro y al hacerlo bloqueamos nuestro kamaq
Sí, ahí estás tocando una inversión importante: el problema deja de ser
simplemente “quién tiene razón” (racismo, meritocracia, colonialidad como
etiquetas cerradas) y pasa a ser qué tipo de circulación
de fuerza es posible entre los cuerpos que hablan.
Si lo llevamos con Hegel, pero ya cruzado con tu biotejido:
La relación esencial no falla por falta de contenido (ideas, argumentos,
datos), sino porque la mediación se rompe. Y
cuando la mediación se rompe, cada lado se vuelve “fuerza aislada”, es decir,
fuerza que ya no se reconoce en el otro.
Eso es clave en lo que dices:
·
El periodista “autorizado” no escucha el llamado
del otro porque ya lo ha convertido en objeto de discurso.
·
El otro no se siente llamado porque lo que
recibe no es reconocimiento de fuerza, sino traducción, corrección o jerarquización.
Entonces ocurre algo muy preciso en términos hegelianos: la fuerza deja de
ser relación y se convierte en exterioridad muerta.
Y aquí tu giro es fuerte:
no es solo racismo como contenido ideológico
sino bloqueo del Kamaq como circulación de fuerza
Eso desplaza el problema.
Porque el racismo sería solo una forma de fijación de la
fuerza:
·
fija quién puede hablar,
·
quién puede ser escuchado,
·
quién puede aparecer como “forma válida de
fuerza”.
Pero el bloqueo más profundo es otro: la interrupción del llamado.
En términos de tu respiración ontológica:
·
Inhalación: el otro me afecta antes de ser
concepto.
·
Exhalación: yo me expreso hacia un otro que
puede recibirme.
Cuando esa doble respiración se rompe, no hay relación esencial, solo
representaciones enfrentadas.
Entonces lo que llamas Kamaq no es una armonía previa, sino la capacidad
de que el llamado atraviese las capas de sospecha, jerarquía y cinismo sin ser
destruido.
Y aquí aparece algo incómodo pero importante:
No es que “unos no escuchan y otros sí”.
Es que el sistema entero produce condiciones donde escuchar implica perder
posición.
·
Si Hildebrandt escucha demasiado, pierde
autoridad de marco.
·
Si el entrevistado escucha demasiado, pierde
defensas.
·
Si el ciudadano escucha demasiado, pierde identidad
política simple.
Entonces todos protegen su forma de existencia bloqueando circulación.
Eso es lo que hace que la fuerza no circule.
Y ahí tu frase se vuelve muy precisa:
al bloquear el Kamaq del otro, bloqueo el mío
Porque en esta lógica no hay “mi fuerza” y “tu fuerza” como sustancias
separadas.
Hay un solo campo de fuerza que solo existe si circula.
Cuando se bloquea en un punto, se congestiona todo el sistema.
Por eso el Inkarri no puede ser solo un mito de retorno identitario (“vuelve
el Inca”), sino algo más radical en tu lectura:
un reencuentro de fuerzas que vuelven a ser
capaces de llamarse sin traducirse inmediatamente en jerarquía o sospecha.
Y eso cambia incluso la lectura política del texto de Lourdes:
no es solo denuncia de quién habla o quién es blanco o quién es indígena,
sino una pregunta más difícil:
¿qué condiciones hacen posible que una fuerza sea reconocida como fuerza
antes de ser convertida en objeto, error o identidad?
Porque si no se resuelve eso, lo que tienes no es diálogo, sino:
·
captura simbólica,
·
traducción forzada,
·
representación sin circulación.
Y ahí el Kamaq queda atrapado.
No porque desaparezca.
Sino porque deja de moverse entre nosotros.
Vamos por
eso con la solicitación de la fuerza como podemos solicitarla al punto que la
liberamos de las capturas identitarias y diferenciales
b)
La solicitación de la fuerza.
La
fuerza está condicionada, porque el momento de la existencia inmediata.
que
ella contiene, está solo como algopuesto;pero,
siendo al mismo tiempo
inmediata,
es unpresupuesto,en
que la fuerza se niega a sí misma. La
exterioridad
presente para la fuerza es, por ende,su misma
actividad que
presuponer,que
al comienzo está puesta comootra fuerza.
Además
estepresuponeres
recíproco. Cada una de las dos fuerzas contiene
la
unidad reflejada en sí como superada y, por consiguiente, es la que presupone;
ella
se pone a sí misma como extrínseca. Este momento de la exterioridad essu
propiomomento;
pero, como ella también es unidad reflejada en sí, pone al
mismo
tiempo esta exterioridad suyano en sí misma,sino
como otra fuerza.
Pero
lo extrínseco como tal es lo que se elimina a sí mismo; además la
actividad
que se refleja en sí está esencialmente referida a aquel extrínseco como
a
su otro, pero a la vez como aalgo nulo en símiidéntico
con ella.Ya
que la
actividad
que presupone es también reflexión en sí, es la superación de aquella
negación
suya, y la pone como sí misma, o comosuexterior.
Así la fuerza, como
condicionante,
es recíprocamente unempujarpara
la otra fuerza, contra la cual
actúa.
Su comportamiento no es la pasividad del ser determinado, de modo que
por
este medio se produce algo diferente en ella; sino que el empuje lasolicitar
solamente.
Ella es en sí misma su negatividad; su rechazarse de sí es su propio
ponerse.
Su actividad consiste, pues, en eliminar la situación en que se encuentra aquel
empuje,
de ser algo extrínseco; ella lo reduce a un puro empuje y lo pone como
su
propio rechazarse desimisma,
es decir, comosu
propia extrinsecación.
Por
consiguiente, la fuerza que se extrínseca es lo mismo que lo que,
primeramente
era sólo actividad que presupone, es decir, que se convierte en
exterior;
pero la fuerza considerada como la que se extrínseca, es al mismo
tiempo
la actividad que niega la exterioridad, y lapan de maízcomo
lo suyo propio.
Ahora,
por cuanto en esta consideración empezamos por la fuerza, por ser ésta la
unidad
negativa de sí misma y, por tanto, una reflexión que presupone, esto
resulta
la misma cosa que cuando, en la extrinsecación de la fuerza, empezamos
por
el empuje que solicita. La fuerza es asi,en su
concepto,determinado
en
primer
lugar como identidad que se supera; yen su
realidaduna
de las dos
fuerzas
está determinada como la que solicita y la otra como la que está
solicitada.
Pero, el concepto de la fuerza constituye en general la identidad de la
reflexión
que pone con la que presupone, o sea de la unidad reflejada con la
inmediata,
y cada una de estas determinaciones representa, de manera absoluta,
sólo
un momento en la unidad, y por consiguiente está como mediada por la otra.
Pero,
de la misma manera, en las dos fuerzas que se encuentran en relación recíproca,
no
hay ninguna determinación que indique cuál tiene que ser la que solicita y cuál
la
solicitada, o mejor dicho, a cada una compite del mismo modo ambas
determinaciones
de forma. Sin embargo, esta identidad no es sólo una identidad
exterior de comparación, sino una
unidad esencial de las mismas fuerzas.
Vale
decir, una fuerza está determinada, primeramente, comola
que solicitay
la
otra comola
que se convierte en solicitada;estas determinaciones de forma
aparecen
de esta manera como diferencias inmediatas, existentes en sí, de las dos
fuerzas.
Pero son esencialmente mediadas. Una fuerza se encuentra solicitada; este
empuje
es una determinación puesta en elladesde el
exterior.Pero
la fuerza es
ella
misma lo que presupone; es esencialmente la que se refleja en sí, y elimina la
condición
de que el empuje sea algo extrínseco. El hecho de que ella sea
solicitada,
consiste por consiguiente en su propia actividad, o sea está
determinada
por ella misma la condición de que la otra fuerza sea otra en general
y
la que solicita. La fuerza que solicita se refiere a su otra negativamente, de
modo
que elimina la exterioridad de aquella; por lo tanto es la que pone. Pero es
tal,
sólo por la presuposición de tener otra fuerza frente a ella; es decir, ella es
la
que
solicita sólo por cuanto tiene en sí una exterioridad, y por consiguiente, por
cuanto
es solicitada. O sea, ella es la que solicita sólo por cuanto está solicitada
para
ser la que solicita. Y así, a la inversa, la primera está solicitada sólo por
cuanto
ella misma solicita la otra a fin de que la solicita a ella, es decir, a la
primera.
Cada una de las dos recibe así su empuje de la otra; pero el empuje, que
cada
una da como activa, consiste en que ella misma reciba un empuje de la otra.
El
empujón que recibe, está solicitado por ella misma. Ambos, el empuje dado y el
recibido,
o sea la extrinsecación activa y la exterioridad pasiva, no son, por
consiguiente,
un inmediato, sino que son mediados, y precisamente cada una de
las
dos fuerzas es ella misma la determinación que la otra tiene frente a ella,
está
mediada
por la otra, y esta otra que la media representa a su vez su propio
ponerse
que determine.
Por
lo tanto, hay lo siguiente: se produce un empuje sobre la fuerza por medio
de
otra fuerza, y aquella, en consecuencia, se comportade
modo pasivo;pero
de
esta
pasividad traspasa a la actividad, lo cual representa el retorno de la fuerza a
sí
misma. La fuerzaseextrínseca.
La extrinsecación es reacción en el sentido de
que
ella pone la exterioridad como su propio momento y con eso elimina su haber
sido
solicitada por otra fuerza. Ambas cosas son, por consiguiente, la misma, es
es
decir, la extrinsecación de la fuerza, por cuyo medio, mediante su actividad
negativa
sobre sí misma, se otorga un existir por otro, y el infinito retorno en esta
exterioridad
hacia sí misma, de modo que en esto ella se refiere solamente a sí
mismo.
La reflexión que presupone, a la que pertenece el ser condicionado y el
empuje,
es por ende, de inmediato, también la reflexión que vuelve a sí, y la
actividad
es esencialmente reactiva,contra sí.El
poner el empuje o la
extrinsecación
es él mismo su propia eliminación, y viceversa la eliminación del
push es el poner la exterioridad
Aquí Hegel ya está haciendo algo decisivo para lo que tú estás buscando:
desmonta la ilusión de que hay fuerzas “puras” enfrentadas. Lo que muestra es
más radical: toda fuerza que parece activa ya está
atravesada por la fuerza del otro, y toda pasividad es ya una
forma de actividad.
Si lo traducimos a tu pregunta:
¿cómo solicitamos la fuerza sin capturarla en identidades?
la clave no es “liberarla” como si estuviera encerrada, sino cambiar
la estructura de la solicitación misma.
Porque en Hegel la solicitación no es un acto externo. Es la forma misma de
ser de la fuerza:
·
la fuerza solo existe siendo solicitada,
·
pero lo que la solicita no está fuera de ella,
·
sino que es su propia exteriorización
retornando.
Entonces el problema peruano que vienes nombrando (racismo, jerarquía,
cinismo, invisibilización) no es solo bloqueo de fuerzas, sino algo más fino:
cada sistema ha fijado una forma rígida de solicitación
Es decir:
·
el periodista solicita “información” pero no fuerza
viva,
·
el ciudadano solicita “representación” pero no
escucha,
·
el Estado solicita “orden” pero no relación,
·
el mercado solicita “supervivencia” pero no
reconocimiento.
La fuerza no está ausente. Está mal solicitada.
Entonces: ¿qué sería “solicitar la fuerza” en tu biotejido?
No es pedirle al otro que se exprese.
No es darle voz.
No es incluirlo.
Eso todavía pertenece a la lógica de la forma fija.
Solicitar la fuerza sería otra cosa:
producir una situación donde el otro no pueda aparecer como identidad
cerrada, sino solo como fuerza que me afecta y me desestabiliza.
Eso es muy hegeliano, pero también lo desborda.
Porque en la relación de fuerzas:
·
no hay sujeto estable que “da” y “recibe”,
·
hay una circulación donde cada punto es
simultáneamente solicitante y solicitado.
Hegel lo dice claramente: no se puede decidir quién solicita y quién es
solicitado.
Eso ya destruye la jerarquía.
Ahora lo importante en tu lectura (Inkarri / Kamaq / Perú)
Si lo aplicamos a tu campo:
El problema no es que el andino no sea escuchado por el criollo.
Ni que el criollo no entienda al andino.
El problema es más estructural:
ambos han sido capturados en formas de solicitación que ya no dejan pasar la
fuerza.
Entonces:
·
el andino muchas veces es solicitado como “caso
cultural” o “víctima histórica”,
·
el criollo como “opinión experta” o “gestión
racional”.
Ambos son reducidos a roles.
Y un rol es exactamente lo contrario de una fuerza.
Entonces, ¿cómo se libera el Kamaq?
No “rompiendo el sistema” desde afuera.
Sino alterando la forma de la solicitación:
·
dejar de solicitar identidades,
·
dejar de solicitar representaciones,
·
dejar de solicitar posiciones fijas,
·
y empezar a solicitar afectación
real.
Es decir:
que cada intervención no sea leída como discurso, sino como fuerza que me modifica
o no es nada.
Eso es lo que Hegel insinúa cuando dice que la fuerza es retorno a sí en la
extrinsecación.
Pero tú lo estás llevando más lejos:
·
no hay solo retorno,
·
hay biotejido,
·
hay respiración compartida,
·
hay un campo donde la fuerza no es propiedad
sino circulación viva.
Fórmula final de tu giro (muy precisa en tu lenguaje)
Podríamos decirlo así:
Solicitar la fuerza es suspender la identidad del que habla y del que
escucha, hasta que lo único que quede sea la circulación del ahayu entre ambos.
Y entonces el Kamaq no se “libera” como objeto.
Se reactiva como respiración compartida de
solicitaciones cruzadas.
Si quieres, el siguiente paso lógico en Hegel sería brutalmente interesante:
pasar de la fuerza a la interioridad/exterioridad,
donde ya no hay fuerzas enfrentadas sino un solo campo que se divide a sí mismo
en dentro y fuera. Ahí tu “Inkarri subterráneo” puede volverse mucho más
preciso filosóficamente.
En Hegel la
fuerza se solicita para retornar así misma eso para nosotros es exhalación ontológica
en cambio en la inhalación la fuerza es solicitada para diferenciarse de
sí misma para diluirse y el trabajo del
biotejedor es complementar este diluirse que para nosotros es el redimir el
retorno y este coincidir consigo misma que para nosotros es la manifestación de
la integración en el símbolo, metáfora, concepto, formula, sistema.
c)
La infinitud de la fuerza.
La
fuerza es finita,por
cuanto sus momentos tienen todavía la forma de la
mediación; su reflexión que
presupone y su reflexión que se refiere a sí son diferentes en esta determinación. Aquélla
aparece como una fuerza que subsiste.
por
sí, extrínseca, y la otra, en relación con ella, aparece como pasiva. la fuerza
se
halla así condicionada en lo tocante a la forma e igualmente se halla limitada
en
lo referente al contenido; en efecto una determinación relativa a la forma
contiene
también una limitación del contenido. Pero la actividad de la fuerza
consiste
ensu
extrinsecarse,
es decir, como ya se ha mostrado, en eliminar la
exterioridad
y en determinarla como aquello en que la fuerza es idéntica consigo
mismo.
Lo que en realidad la fuerza exterioriza consiste en que su relación con
otro
es su relación consigo misma, y que su pasividad consiste en su actividad
mismo.
El empuje, por cuyo medio ella está solicitada hacia la actividad, en su
propio
solicitar; la exterioridad que sobreviene en ella, no es un inmediato, sino
algo
mediado por ella, así como su propia identidad esencial consigo no es
inmediata,
sino mediada por su negación; o sea la fuerza exterioriza esto, quesu
exterioridad es idéntica con su
interioridad.
Pero en nuestro caso la fuerza
también interioriza dando cuenta que su interioridad es diferente que su
exterioridad.
Por esto mismo para nosotros la
fuerza es infinita.
Sí,
aquí estás haciendo un desplazamiento muy fino: estás leyendo a Hegel desde
dentro, pero torciendo el eje de la mediación hacia una respiración
ontológica.
En Hegel, la infinitud de la fuerza aparece cuando se rompe la ilusión de
dos cosas separadas:
·
interior vs exterior
·
actividad vs pasividad
·
solicitante vs solicitado
Porque cada uno ya contiene al otro como su verdad.
Pero tú introduces algo decisivo: la respiración como doble
gesto no simétrico.
1. Exhalación (Hegel puro, pero ya reinterpretado)
Lo que llamas exhalación ontológica coincide bastante bien con el movimiento
hegeliano:
·
la fuerza se extrínseca
·
se vuelve otra
·
se pierde como interioridad fija
·
retorna a sí en su propio despliegue
Pero el punto clave es este:
la exterioridad no es pérdida, es el camino por el cual la fuerza se
reconoce como sí misma
Eso es Hegel.
Pero tú lo nombras distinto:
exhalación = retorno redimido de la fuerza a sí misma
Aquí el retorno no es solo lógico, sino sanador, integrador,
casi ritual.
2. Inhalación (tu innovación fuerte)
Aquí aparece lo más interesante de lo que estás diciendo:
en la inhalación la fuerza se diferencia de sí misma para diluirse
Esto NO es exactamente Hegel.
Porque en Hegel la diferencia no es “dilución”, sino determinación interna
del movimiento.
Pero tú introduces otra lógica:
·
la fuerza no solo se despliega
·
sino que entra en un estado de disolución
productiva
·
donde pierde forma sin perder potencia
Esto es muy cercano a tu idea de:
·
Uku Pacha
·
incubación
·
bioelectos
·
pre-forma ontológica
La inhalación entonces no es negación del retorno, sino:
suspensión del retorno como forma fija
3. El punto crítico: donde tu sistema se separa de Hegel
Hegel diría:
la fuerza es infinita porque su exterioridad es su interioridad
Pero tú añades algo más radical:
la fuerza es infinita porque también puede diferenciarse de sí misma sin
garantizar retorno inmediato
Es decir:
·
Hegel = infinito como circuito cerrado de
mediación
·
tú = infinito como respiración asimétrica (no
garantizada)
Aquí aparece tu aporte propio:
Hegel cierra la infinitud en la identidad mediada
tú abres la infinitud como oscilación no cerrada
4. El biotejedor como operador de la respiración
Tu frase clave es esta:
el biotejedor complementa el diluirse y el retorno
Eso significa:
·
en la inhalación: no dejar que la fuerza se
cristalice en identidad
·
en la exhalación: no dejar que la disolución se
pierda en caos
El biotejedor no “resuelve” la contradicción.
Hace algo más preciso:
mantiene abierta la tensión entre disolución y retorno sin colapsarla en uno
de los polos
5. Traducción ontológica (tu sistema ya formalizado)
Podríamos escribirlo así:
·
Inhalación ontológica
= diferencia interna + disolución de forma + incubación del ahayu
·
Exhalación ontológica
= retorno mediado + integración simbólica + manifestación del sentido
Y entonces:
la infinitud de la fuerza es la imposibilidad de fijar permanentemente uno
de los dos movimientos sin destruir el biotejido
6. Donde aparece el Kamaq aquí
El Kamaq ya no es solo fuerza vital.
Es:
el principio que permite que la inhalación no destruya la exhalación, ni la
exhalación cierre la inhalación
Es decir:
·
no identidad
·
no caos
·
sino respiración
estructurada de la diferencia
7. Resultado filosófico fuerte de tu lectura
Lo que estás construyendo aquí es esto:
·
Hegel: infinitud = mediación total del retorno
·
tú: infinitud = respiración entre disolución y
retorno sin cierre final
Eso cambia todo el sistema.
Porque el ser ya no es:
sustancia que se reconoce a sí misma
sino:
campo respiratorio donde la fuerza nunca deja de diferenciarse y nunca deja
de volver, pero nunca en el mismo modo
Si quieres el siguiente paso lógico en tu línea (y sería potente), podemos
pasar de “fuerza” a “fuerza herida”: cómo la
ruptura de esta respiración genera subjetividad, trauma histórico y captura
política del Kamaq.
Exacto nunca
vuelve del mismo modo hay un eterno retorno de un día diferente, pero claro ese
día y esa noche son capturados, si desarrollemos la fuerza herida atrapada en
la mediación lo cual hace un ciclo contra transferencial de un mismo día sin
exteriorización diferencial ni interiorización integrada en la disolución.
En Hegel, lo decisivo es que la fuerza no es un “algo” que circula entre
polos ya dados, sino el movimiento mismo en el que esos polos —solicitar/ser
solicitado, interior/exterior, activo/pasivo— se producen retroactivamente. Es
decir: no hay dos términos que luego interactúan, sino una sola unidad que se
escinde para poder relacionarse consigo.
Si lo traducimos a tu respiración ontológica, lo que aparece no es
simplemente un “eterno retorno de lo mismo”, sino un bucle cuando la mediación
queda capturada como forma fija.
En Hegel, la fuerza se libera precisamente porque la solicitación no es
externa: el empuje que “viene del otro” es ya la fuerza misma desdoblándose.
Eso impide que haya dos substancias enfrentadas. La infinitud aparece cuando
ese desdoblamiento no se congela en identidades estables.
En tu clave:
·
Inhalación capturada:
la diferencia se fija como separación real (yo/otro, andino/criollo, víctima/verdugo,
democracia/dictadura). Aquí la fuerza se vive como herida sin retorno: todo
empuje es externo, todo trauma viene “de afuera”.
·
Exhalación capturada:
el retorno se fija como reconciliación simbólica prematura. Todo vuelve a sí,
pero como narrativa cerrada: integración sin resto, síntesis sin herida.
Lo que tú llamas “ciclo contra-transferencial del mismo día” es exactamente
esto: la mediación se vuelve repetición porque la fuerza ya no logra hacer su
trabajo lógico interno, que es el de convertir el empuje
externo en auto-relación.
En términos hegelianos estrictos: la enfermedad no es la contradicción, sino
la no-dialectización de la contradicción. La fuerza
sigue siendo solicitada, pero el sistema no deja que esa solicitación sea
reconocida como auto-actividad. Entonces el “otro” queda congelado como causa
fija, y el “yo” como víctima o agente fijo.
Tu propuesta de “biotejer la fuerza herida” apunta a algo más radical: no
reconciliar, sino reactivar la circulación del empuje,
de modo que:
·
la exterioridad no sea interpretada como pura
agresión,
·
ni la interioridad como pura identidad cerrada,
·
sino como oscilación viva donde cada polo se
deshace al aparecer.
Dicho en tu lenguaje: no se trata de cerrar el día diferente, sino de
impedir que el día se vuelva “el mismo día repetido”. Eso solo ocurre cuando la
solicitación deja de ser interpretada como destino y vuelve a ser leída como auto-despliegue
de la fuerza en su propio desgarramiento.
Ahí el “Kamaq” no es una sustancia perdida ni un símbolo recuperado, sino el
nombre de esa circulación cuando deja de estar capturada por identidades
rígidas.
do.
RELACIÓN DE LO EXTERNO Y LO INTERNO
1.
La relación entre el todo y las partes es la relación inmediata; la
inmediación
reflejada y la existencia tienen, por ende, en aquella relación cada una
su
propia independencia; pero, mientras se encuentran en relación esencial, su
independencia
es sólo su unidad negativa. Esto ahora está puesto en la
extrinsecación
de la fuerza; la unidad reflejada es esencialmente el devenir-otro
como
transposición de sí misma en la exterioridad; pero ésta también ha vuelto de
inmediatamente
a aquella; la diferencia entre las fuerzas independientes se elimina; la
extrinsecación
de la fuerza es solamente una mediación de la unidad reflejada con
sí
misma. Hay sólo una diferencia vacía, transparente, la apariencia; pero esta
apariencia
es la mediación, que representa el subsistir independiente mismo. No
son
sólo determinaciones opuestas que se eliminan en ellas mismas, y su
movimiento
no es sólo un traspasar, sino que por una parte la inmediación, de
donde
se empezó y se traspasó en el ser-otro, está ella misma sólo como puesta, y
por
otra parte, a causa de esto, cada una de las determinaciones, en su
inmediata,
es ya la unidad con su otra, y el traspasar por consiguiente, es
también
y de manera absoluta el retorno a sí que se pone a sí mismo.
Lointeriorestá
determinado como la forma de lainmediación reflejada,o
mar
de
la esencia, frente a loexterior,determinado
como la forma delser;pero
ambos
son
sólo una única identidad. —Esta identidad es,en primer
lugarla
pura unidad
de
ambos como base llena de contenido, o sea lacosa
absoluta,donde
las dos
determinaciones
son momentos indiferentes, extrínsecos. Por lo tanto esta
identidad
es contenido y es la totalidad, que representa lo interior, el cual se
convierte
también en exterior; pero en esto no es ya algo que se ha convertido o
que
ha traspasado, sino que es igual a sí mismo. Lo exterior según esta
determinación,
no solo esiguala
lo interior según el contenido, sino que ambos
son solo unaúnica
cosa.—Sin
embargo esta cosa, comoidentidad
simple consigo
misma, es diferente de susdeterminaciones
de forma,o sea estas le
quedan
extrínsecas; por lo tanto ella misma es un interior, que es diferente de la
exterioridad
de aquéllas. Esta exterioridad, empero, consiste en que las dos
determinaciones
mismas, es decir, lo interior y lo exterior, la constituyen. Pero la
cosa
no es, ella misma, sino la unidad de ambas. Por lo tanto ambos términos
considerados
según su contenido, son de nuevo lo mismo. Sin embargo en la cosa
están
como una identidad que se compenetra, como una base llena de contenido.
Pero
en la exterioridad, como formas de la cosa, son indiferentes frente a aquella
identidad,
y por ende, son indiferentes recíprocamente.
2.
De este modo ellas son las diferentes determinaciones de forma, que tienen
una
base idéntica no en sí mismas, sino en otro; son determinaciones reflexivas
que
están por sí: lo interior como forma de la reflexión en sí, o mar de la
esencialidad;
lo exterior, en cambio, como forma de la inmediata reflejada en
otro,
o sea de la inesencialidad. Sin embargo la naturaleza de la relación nos ha
mostrado
que estas determinaciones no constituyen en absoluto sino una
identidad.
La fuerza en su extrinsecación es lo siguiente, que el determinar que
presupone
y el que vuelve a sí, son uno y el mismo determinar. Por consiguiente,
puesto
que lo interior y lo exterior han sido considerados como determinaciones
de
forma, sonen
primer lugarsólo
la simple forma misma, yen
segundo lugar,
por
ser ellos determinados allí al mismo tiempo como opuestos, su unidad es la
puraabstracta
mediación,en
la cual una de ellases
inmediatamentela
otra, y es
la
otraprecisamente
porque esla
primera. Así lo interior no es inmediatamente
sino
lo exterior, y constituye ladeterminación de la exterioridad,justamente-
por
constituyen
lo interior; a la inversa lo exterior essoloun
interior porque essoloNaciones
Unidas
exterior.
Es decir, al contener esta unidad de forma sus dos determinaciones como
opuestas,
la identidad de ellas consiste sólo en este traspasar, y en esto consiste
solo
laotrade
ambas, no su identidadllena
de contenido. O seatambién,
este
mantenerse
firme de la forma constituye en general el lado de ladeterminación.
Lo
que está puesto según este lado, no es la totalidad real del todo, sino la
totalidad,
o la cosa misma, considerada sóloen la
determinaciónde
la forma.
Puesto
que ésta es la unidad absolutamente vinculada de ambas determinaciones
opuestas,
al considerar primeramente una —y es indiferente cuál sea de las dos—
hay
que decir acerca de la base de la cosa, que éstapor tal
motivose
halla esencial e
en
la otra determinación, igualmente pero se hallasoloen
la otra, del mismo
modo
como se dijo antes de que se encontrarasoloen
la primera.
Así
algo, que seasolo
un interior,es
precisamente por esosoloun
exterior. O
viceversa,
algo que es soloexterior,es
precisamente por esosoloun
interior. O
bien
como lo interior está determinado comoesenciay
lo exterior comoser,
diremos
que una cosa, por cuanto está sólo en suesencia,precisamente
por eso es
solo
unserinmediato;
q bien una cosa, queexistesolamente,
precisamente por
eso
existe solo en suesencia.Lo
exterior y lo interior son la determinación puesta
de
tal manera, que cada una de estas dos determinaciones no sólo presupone la
otra
y traspasa a ella como a su verdad, sino que también, por cuanto es esta
verdad de la otra, quedapuesta
como determinacióne indica la totalidad de ambas.Lo
interiores
así el acabado de laesenciarespecto
a la forma. La
esencia,
al estar precisamente determinada como interior, lleva consigo el ser
incompleta
y el existir sólo como relación con su otro, lo exterior. Pero éste
también
no es sólo ser o aún existencia, sino que está como lo que se refiere a la
esencia
oa lo interior. Sin embargo, no hay sólo la relación recíproca de ambos,
sino
la relación determinada de la forma absoluta, por la cual cada uno es
inmediatamente
su contrario, y es su relación común consu tercero,o
más bien
con
su unidad.Su
mediación, empero, carece todavía de esta base idéntica que
los
contienen a ambos; por consiguiente su relación es el trastrocamiento
inmediato
de uno en el otro, y esta unidad negativa, que los vincula, es el simple
punto, carente de contenido.
Aquí Hegel ya está en el punto donde tu “biotejido” deja de ser metáfora y
empieza a ser estructura: lo interno y lo externo no son dos mundos, sino una
misma relación que todavía no ha encontrado su base estable.
Por eso su unidad aparece como “punto vacío”: pura transición sin reposo.
Si lo leemos en tu respiración ontológica:
·
Lo interno
no es un adentro psicológico, sino la fuerza cuando se experimenta como
esencia, como “lo que es verdadero en sí”.
·
Lo externo
no es el mundo social solamente, sino la fuerza cuando se aparece como forma,
como exposición, como figura histórica (institución, discurso, Estado, mercado,
racismo, etc.).
·
Y la tesis fuerte de Hegel aquí es brutal: cada
uno es el otro en modo invertido.
Eso rompe inmediatamente la idea de que hay dos bloques (por ejemplo:
“pueblo vs élite”, “andino vs criollo”, “democracia vs dictadura”). Esos cortes
son justamente el nivel donde la fuerza ya fue capturada en representación.
1. El punto hegeliano clave
La relación interna/externa no falla porque haya dos polos, sino porque:
cada polo solo es lo que es en el tránsito al otro.
Por eso Hegel insiste: lo interno “es” externo, y lo externo “es” interno,
pero no como identidad armónica, sino como inestabilidad
estructural.
Ese “punto vacío” del que habla el texto es lo que tú estás llamando:
·
el lugar donde el Kamaq circula pero aún no
tiene forma estable,
·
el instante donde el biotejido no ha sido
capturado en identidad fija.
2. Traducción a tu problema político-biodramatúrgico
Cuando dices:
·
“el racismo bloquea la circulación”
·
“las fuerzas no se escuchan”
·
“los discursos se vuelven retóricos”
lo que estás describiendo es esto:
la relación interno/externo se ha congelado en forma institucional.
Ejemplo:
·
“lo interno” del Perú profundo queda fijado como
esencia cultural (identidad, dolor, victimización, autenticidad).
·
“lo externo” queda fijado como forma moderna
(Estado, academia, medios, mercado).
Y entonces ya no hay fuerza, solo posiciones.
3. El giro hegeliano (y aquí está lo decisivo)
Hegel no diría: “hay que unir interno y externo”.
Diría algo más incómodo:
lo interno ya está fuera de sí, y lo externo ya está dentro de sí; el
problema es que no lo sabemos.
Eso significa que:
·
el “criollo” no es solo exterioridad: es una
forma interiorizada del mundo andino desplazado, de la misma manera que…
·
el “andino” no es solo interioridad: es una
exterioridad histórica del Estado, la modernidad y la economía global.
No hay dos almas. Hay una sola relación mal leída.
4. Tu aporte (lo que tú estás intentando hacer)
Cuando tú introduces el Kamaq, el ajayu, el biotejido, estás intentando algo
muy preciso:
no volver a una identidad originaria, sino reactivar la
circulación de la fuerza antes de su congelamiento en identidades sociales.
Eso es muy hegeliano sin ser hegeliano:
·
La fuerza no es “unidad cultural”
·
La fuerza es tránsito de
auto-diferenciación que todavía no se ha solidificado en representación
5. El punto crítico (donde Hegel te empuja más lejos)
Hegel diría algo que te fuerza a radicalizar tu intuición:
El problema no es que la relación esté bloqueada.
El problema es que:
la forma misma de “bloqueo” ya es una forma de relación activa.
Es decir:
·
incluso el racismo,
·
incluso el desprecio,
·
incluso la incomunicación,
no son ausencia de fuerza, sino formas deformadas de su
circulación.
6. Entonces, tu pregunta real se vuelve más dura
No es solo:
¿cómo liberar el Kamaq?
sino:
¿cómo hacer visible que incluso su captura ya es una forma de su movimiento?
Ahí cambia todo.
Porque entonces el biotejedor no “restaura” una unidad perdida, sino que
trabaja en algo más extraño:
·
convertir la captura en tránsito,
·
convertir la fijación en movimiento,
·
convertir la identidad en respiración.
7. Imagen final (en tu lenguaje)
Lo interno y lo externo no son dos territorios.
Son dos modos de una misma respiración detenida:
·
cuando se detiene hacia adentro → nace la
identidad cerrada
·
cuando se detiene hacia afuera → nace la
representación social rígida
El “punto vacío” hegeliano es simplemente esto:
la respiración antes de ser propiedad de alguien.
Ahí es donde tu Kamaq deja de ser concepto y se vuelve operación: no
reconciliación, sino reactivación del tránsito.
Lo
redecomprendo muy bien reactivar el transito del kamac también exigirá otros
causes donde la fuerza pueda ser capturada pero de distinta manera
De pronto el
tiempo de algunos periodistas está
llegando a su fin, aun que podrán sobrevivir con el resto de kamac que han capturado, la
madre estado , el biotejido del ahayu, el nuevo cuerpo del inkarri tendrán
otros tránsitos, al menos que en ellos la fuerza empuje nuevamente de dentro
hacia fuera y de afuera hacia dentro redeconstruyendo sus trans estrcutras
comunicativas
Sí, pero aquí hay un punto delicado que conviene ajustar para que tu propio
sistema no se cierre sobre una nueva narrativa de “reemplazo de cuerpos”.
Si lo dices en clave hegeliana estricta, no es que unos “cuerpos”
(periodistas, Estado, etc.) vayan a terminar y otros nuevos vayan a nacer como
sustitución limpia. Esa lectura te empuja sin querer a una especie de escatología
de recambio, donde el Kamaq solo cambiaría de portadores.
Hegel empuja en otra dirección: no hay “portadores” fijos de la fuerza,
porque la fuerza no pertenece a sujetos, instituciones o identidades. Lo que
llamas “periodistas”, “Estado”, “biotejido”, “Inkarri” son formas
momentáneas de estabilización de la relación de fuerza, no
entidades que la poseen.
Entonces el giro importante sería este:
1. La fuerza no cambia de manos, cambia de régimen de circulación
No es que:
·
unos pierdan el Kamaq y otros lo ganen,
sino que:
·
el Kamaq deja de circular en ciertos regímenes
de fijación representacional y empieza a buscar otras
mediaciones.
Eso significa que incluso lo que llamas “madre Estado”, “medios”, “academia”
no están fuera del biotejido: son formas densas de su
propia auto-interrupción.
2. El error peligroso: convertir la fuerza en juicio histórico
Cuando dices:
“el tiempo de algunos periodistas está llegando a su fin”
ahí aparece un riesgo lógico: que la circulación de la fuerza se traduzca en
criterio de eliminación simbólica.
Pero en tu propio marco más profundo, eso sería contradictorio, porque:
·
si todo es biotejido,
·
entonces incluso la captura es una forma de la
fuerza,
·
no un exterior que deba ser expulsado.
La fuerza no “termina” sujetos; los atraviesa en
distintos grados de densidad y bloqueo.
3. La lectura más potente de lo que estás intuyendo
Lo que realmente estás viendo es otra cosa más interesante:
no es el fin de actores,
sino el agotamiento de ciertas formas de mediación de
la fuerza.
Ejemplo:
·
la mediación mediática como régimen de
interpretación fija
·
la mediación política como binarismo
captura/oposición
·
la mediación estatal como centralización de la
circulación del sentido
Eso sí puede “colapsar” como forma, pero no como existencia.
4. El Inkarri aquí no es sustitución sino reorganización del campo
Tu intuición del Inkarri funciona mejor si no lo piensas como “nuevo cuerpo
que reemplaza al viejo”, sino como:
reorganización de la topología donde la fuerza deja de necesitar centros
fijos.
No es retorno del rey.
Es cambio de estructura del retorno.
5. Entonces el verdadero problema que estás formulando
No es quién porta el Kamaq,
sino:
qué tipos de mediación permiten que la fuerza no se cristalice en identidad
cerrada.
Y ahí tu idea de “otros cauces” es clave, pero habría que precisarla:
·
no cauces para distribuir poder
·
sino cauces para evitar que la circulación se
convierta en propiedad simbólica
6. Versión afinada de tu intuición
Lo que estás buscando podría formularse así:
el biotejido no elimina formas, sino que impide que las formas se crean
dueñas de la circulación de la fuerza.
Eso es mucho más radical que una sustitución de actores.
Si quieres, el siguiente paso lógico sería trabajar cómo se vería una mediación
comunicativa no capturable dentro de ese sistema (ahí ya entras
directo a una especie de cibernética de tercer orden aplicada al Kamaq).
Exacto son
nuevas mediaciones que también producirán nuevas capturas porque siempre habrá
identidades cerradas y diferencias que quieran darse de puras, lo cual es imposible
pero llegan a capturar en su mediación la circulación dándole un régimen pues es hora de un régimen distinto un
régimen de tercer orden capaz de traspasar y redetraspasar todos los regímenes
de circulación desarrollemos pues es mediación que más que comunicativa es una
comunión que redetraspasa la comunicación
donde se puede experimentar el kamaq aún más allá del lenguaje.
Lo que estás nombrando como “régimen de tercer orden” ya no puede entenderse
como otra mediación dentro de la misma serie de mediaciones, porque entonces
volvería a caer en lo que tú mismo señalas: nuevas capturas, nuevas
identidades, nuevas clausuras.
Para que tenga coherencia interna con Hegel y con tu biotejido, ese tercer
orden tiene que cambiar el estatuto mismo de la mediación.
1. Primer y segundo orden (lo que ya está implícito en tu sistema)
·
Primer orden:
relación directa fuerza–mundo (kamaq como energía en circulación inmediata).
·
Segundo orden:
mediación comunicativa (lenguaje, institución, Estado, medios, academia,
ideología). Aquí la fuerza ya aparece interpretada, fijada, narrada.
En este segundo nivel ocurre lo que vienes describiendo: toda mediación
tiende a cerrarse como identidad.
2. El problema estructural (Hegel lo vería así)
La mediación no es un error: es la forma necesaria de la fuerza.
Pero esa misma necesidad produce su límite:
toda mediación tiende a olvidarse de que es mediación.
Ahí nace la captura.
3. Tu salto: “tercer orden”
Lo interesante de lo que propones es que no es otra mediación, sino una reflexión
de la mediación sobre su propia tendencia a cerrarse.
Pero hay un riesgo conceptual: si lo llamamos simplemente “comunión”, puede
volverse una identidad mística que se cree fuera de toda captura. Y eso sería
otra forma de cierre.
Para evitar eso, hay que afinarlo así:
4. Tercer orden no como estado, sino como operación
No es un nivel superior estable, sino una función:
un régimen donde toda mediación incluye simultáneamente su propia
desactivación como forma cerrada.
Es decir:
·
la comunicación sigue ocurriendo
·
pero cada acto de comunicación es atravesado por
su propia apertura interna
No elimina la captura.
La vuelve inestable.
5. “Comunión” reinterpretada sin cierre
Cuando dices “comunión que redetraspasa la comunicación”, eso puede
formularse con precisión hegeliana así:
una unidad que no se constituye como identidad, sino como tránsito
permanente de su propia diferencia.
No es “uno”.
No es “todos unidos”.
Es el hecho de que ninguna forma puede quedarse quieta como forma final.
6. El Kamaq en este tercer régimen
Aquí el Kamaq deja de ser:
·
energía,
·
espíritu,
·
o fuerza representada,
y pasa a ser:
el nombre del tránsito mismo cuando no puede ser fijado en representación
estable.
Esto es clave: no es “más allá del lenguaje” como exterioridad, sino:
el lenguaje que se desestabiliza desde dentro de su propia operación.
7. Inkarri reinterpretado
En este marco, Inkarri ya no es retorno de un cuerpo pleno, sino:
la imposibilidad de clausurar la historia en un cuerpo único.
Su “resurrección” no es sustancial, sino lógica:
la reapertura permanente del sistema cerrado.
8. Fórmula de tu tercer orden (en tu propio idioma)
Podrías pensarlo así:
·
Comunicación: fija diferencias
·
Segunda mediación: captura esas diferencias en
sistemas
·
Tercer orden:
toda fijación es atravesada por una auto-inestabilización interna que impide
su absolutización
No es abolición de la forma.
Es imposibilidad de forma final.
Si quieres dar el siguiente paso, el problema ya no es teórico sino
operativo:
¿cómo se practica una mediación que no aspire a estabilizarse
como verdad, identidad o sistema?
Ahí es donde tu “biotejedor” deja de ser concepto y se vuelve técnica.
Si vamos a
ese nivel practico
Si lo llevamos a lo práctico, el “tercer orden” no puede ser una teoría
adicional sino un modo de operar en el lenguaje, la
conversación y la percepción sin dejar que se cierre en
identidad fija.
Te lo traduzco en técnica de biotejido, sin mística flotante:
1. Regla base del tercer orden
No producir formas cerradas sin reabrirlas al mismo tiempo.
Esto se entrena así:
·
Toda afirmación debe incluir su punto
de fuga
·
Toda interpretación debe incluir su propia
imposibilidad
·
Toda identidad debe ser tratada como momento
y no como esencia
No es relativismo: es mantener la circulación activa.
2. Técnica práctica: “doble respiración”
Cada vez que generas una idea:
Inhalación (diferenciación)
Nombras la forma con fuerza:
·
“esto es racismo”
·
“esto es Estado capturado”
·
“esto es poder mediático”
Aquí se permite la captura conceptual.
Exhalación (descaptura)
Inmediatamente abres la forma:
·
“pero esta forma también está atravesada por
aquello que nombra”
·
“no es esencia sino estabilización momentánea”
·
“también es movimiento del mismo sistema que
critica”
Aquí rompes la clausura.
👉 Si no hay exhalación, hay dogma.
👉 Si no hay inhalación, hay vacío abstracto.
3. Técnica de conversación: “respuesta con grieta”
Cuando alguien afirma algo fuerte (ej. “esto es dictadura”, “esto es racismo
estructural”), no lo niegas ni lo refuerzas:
Respondes así:
1. Reconoces
la forma
2. Describes
su función
3. Abres
su reversibilidad
Ejemplo:
“Sí, esa lectura capta una captura real del sistema.
Pero también esa misma captura produce el lenguaje con el que la estás
nombrando.
Entonces no estamos fuera del sistema describiéndolo, sino dentro de su auto-descripción.”
Esto evita que el discurso se vuelva identidad cerrada.
4. Técnica de percepción: “ver sin solidificar”
Entrenamiento mental:
Cuando percibes un fenómeno social (medios, política, racismo, etc.), evitar
este gesto automático:
“esto ES así”
y reemplazarlo por:
“esto ESTÁ ocurriendo como estabilización de fuerzas”
No se niega la realidad, pero se le quita rigidez ontológica.
5. Técnica política: “no expulsión”
En vez de:
·
eliminar actores simbólicamente
·
decidir quién es “legítimo” o “ilegítimo”
se trabaja así:
toda forma capturada es tratada como nodo de circulación bloqueada, no como
enemigo absoluto
Esto cambia la ética del sistema:
no guerra de identidades → sino desbloqueo de circulación.
6. Punto crítico (lo más importante)
El tercer orden falla si se convierte en identidad nueva tipo:
·
“los que ven la verdad del biotejido”
·
“los iluminados de la circulación”
·
“la nueva cosmovisión correcta”
Si eso aparece, ya cayó en segundo orden.
La señal de que está vivo es esta:
nunca puede quedarse quieto como “doctrina”
7. Ejercicio mínimo diario (práctica real)
Toma cualquier afirmación fuerte que hagas y hazle tres movimientos:
1. Nombrar
2. Invertirla
3. Mostrar
su dependencia del sistema que la produce
Ejemplo rápido:
·
“el sistema está capturado”
·
“pero esa captura es también el modo en que el
sistema se mantiene vivo”
·
“y mi crítica también es producida por ese mismo
sistema”
Esto no neutraliza: desfija.
Si quieres, el siguiente paso puede ser más profundo: diseñar cómo se vería
una institución, una escuela o incluso un medio de
comunicación que funcione bajo este régimen de tercer orden sin colapsar
en dogma.
Si veamos un
modelo de comunicación en tercer orden
recordando que no se trata solo de circular sino de lograr la comunión en
la exhalación por eso su diferenciación lleva a un retorno integrado
diferencial una transferencia ontológica y su identificación existencia interna
en la inahalación lleva a una diferenciación iontegrada en la disolución uan
retrasferencia ontológica juntas haxen la sistransferencia capaz de desbloquear
los bucles contra transferenciales heridos y entonces no es un relativismo circulante porque se redecrea lo absoluto y
lo puro por unos instantes eternos para luego volver a la circulación evitando
que se formule una nueva captura, mas siempre aun en nuestro sistema no sistema
hay captura por eso debemos ser alterados y contra alterados no seguido sino
más bien combatidos en nuestros regímenes de circulación
Te lo traduzco a un modelo operativo de comunicación en
tercer orden, pero con una precisión importante: si lo quieres
hacer consistente, tienes que evitar que “lo absoluto” se convierta en un punto
fijo. En este esquema, lo absoluto solo puede existir como evento
de integración no retenible, no como estado.
Voy por partes.
1. Arquitectura del modelo: Comunicación de tercer orden
Tu sistema no es “circulación de mensajes”, sino dinámica
de fuerzas que alternan integración y disolución sin fijarse.
Lo podemos formalizar así:
Nivel 1 — Comunicación (orden 1)
·
Mensajes
·
Representaciones
·
Identidades
·
Discursos (“dictadura”, “racismo”, “Estado”,
etc.)
👉 Aquí todo se vuelve forma.
Nivel 2 — Transferencia / Retransferencia (orden 2)
·
La forma afecta al sujeto
·
El sujeto reinterpreta la forma
·
Se crean bucles: víctima/agente,
centro/periferia, verdad/mentira
👉 Aquí aparece la captura: el bucle.
Nivel 3 — Sistransferencia (orden 3)
Aquí está tu aporte central, pero hay que afinarlo:
no es un tercer mensaje, sino una operación sobre la relación entre mensaje
y bucle.
2. Qué es la “sistransferencia” en términos operativos
La sistransferencia es:
la capacidad de un sistema de dejar que una forma se constituya, se
intensifique y luego se deshaga sin residuo identitario fijo.
No elimina la forma.
No elimina el bucle.
Los desengancha de su fijación ontológica.
3. El mecanismo central: doble movimiento
Tu intuición de inhalación/exhalación es correcta, pero hay que
estabilizarla como función:
🔵 Inhalación (diferenciación integrada)
·
La forma se intensifica
·
La identidad se afirma
·
El conflicto se reconoce plenamente
👉 Ejemplo: “esto es opresión”, “esto es exclusión”,
“esto es captura”
Pero aquí no se detiene.
🔴 Exhalación (retorno no idéntico)
·
La forma se disuelve como entidad fija
·
Se reconoce su dependencia del sistema
·
Se libera la energía contenida en la forma
👉 Ejemplo: “pero esa opresión también es una
forma de circulación del mismo sistema que la produce”
⚫ Punto clave: no hay síntesis estable
Solo hay:
integración momentánea no retenible
Eso es lo que tú llamas “instantes eternos”.
4. Qué sería “comunión” en este modelo
No es unión de sujetos.
Es:
sincronización momentánea de fuerzas en un punto de máxima intensidad donde
ninguna forma puede apropiarse de la experiencia.
Esto dura poco por definición.
Si dura mucho → se captura.
5. Qué es la “captura” en este sistema
La captura no es error moral ni político.
Es un fenómeno estructural:
cuando una forma estabiliza su propia exhalación como identidad permanente
Ejemplos:
·
“la verdad del pueblo”
·
“la ciencia correcta”
·
“el enemigo absoluto”
·
“la identidad auténtica”
6. Regla de seguridad del sistema (muy importante)
Tu propio sistema solo se mantiene vivo si cumple esto:
toda integración debe contener su propia autodesintegración interna.
Si no:
·
se vuelve ideología
·
se vuelve doctrina
·
se vuelve identidad cerrada (captura)
7. Qué cambia en la comunicación real (modelo aplicado)
En vez de debates:
·
A vs B
·
verdad vs mentira
·
pueblo vs élite
tienes esto:
Comunicación de tercer orden:
1. Se
produce forma fuerte (conflicto real)
2. Se
intensifica hasta volverse visible como estructura
3. Se
abre su condición de posibilidad
4. Se
desactiva su pretensión de absoluto
5. Se
deja energía disponible para nueva circulación
8. El punto más delicado de tu propuesta
Esto que dices es potente pero peligroso conceptualmente:
“redecrear lo absoluto por instantes eternos”
Si lo fijas, se convierte en religión del absoluto.
La versión consistente sería:
lo absoluto no se crea, aparece como efecto de saturación de la circulación
antes de disolverse
No es objeto.
No es estado.
Es evento límite de la comunicación.
9. Definición final del sistema (compacta)
Te lo dejo en forma sintética:
La sistransferencia es el régimen de comunicación donde toda forma
intensificada de sentido se abre simultáneamente a su propia disolución,
produciendo momentos de comunión no apropiable que reactivan la circulación del
Kamaq sin fijarlo en identidad, doctrina o estructura estable.
Si quieres, el siguiente paso lógico sería construir:
un protocolo concreto de conversación o análisis político en
tiempo real usando este modelo (cómo se aplicaría a casos como
medios, racismo, Estado, elecciones, etc.).
A ver veamos
el “protocolo”
Perfecto, vayamos a lo operativo sin que el sistema se convierta en doctrina
(ese es siempre el punto crítico).
Te propongo un protocolo de comunicación de tercer orden
aplicado. No es un método de “tener razón”, sino un método de mantener
la circulación del sentido sin captura.
PROTOCOLO SISTRANSFERENCIAL (versión operativa)
0. Regla de entrada (antes de hablar)
Toda intervención parte de una sospecha:
“lo que voy a decir ya está parcialmente capturado por una forma”
Esto evita el tono absoluto.
1. FASE DE INHALACIÓN (intensificación de la forma)
Objetivo:
Dejar que la forma aparezca con toda su fuerza sin neutralizarla.
Acción:
Nombrar el fenómeno con claridad fuerte.
Ejemplos:
·
“esto es racismo estructural”
·
“esto es captura mediática”
·
“esto es conflicto político real”
·
“esto es exclusión simbólica”
Regla:
No suavizar. No relativizar todavía.
👉 Si no hay intensidad, no hay material de
trabajo.
2. FASE DE DETECCIÓN DE CAPTURA
Aquí aparece el salto clave.
Preguntas obligatorias:
·
¿Qué identidad se está fijando aquí?
·
¿Qué oposición se está volviendo rígida?
·
¿Qué se está volviendo “esencia”?
Ejemplo:
·
pueblo vs élite
·
verdad vs mentira
·
andino vs criollo
·
democrático vs dictatorial
👉 Aquí se detecta la congelación del Kamaq.
3. FASE DE EXHALACIÓN (desfijación)
No se niega lo dicho.
Se desestabiliza su ontología.
Formato:
“esto que aparece como X también es un efecto de la misma red que lo nombra”
Ejemplos:
·
“el racismo es real, pero también es una forma
de circulación histórica de la misma estructura que lo denuncia”
·
“la captura mediática es real, pero también es
producida por la necesidad del sistema de estabilizar sentido”
👉 Aquí se rompe la propiedad del sentido.
4. FASE DE RETRANSPOSICIÓN (tercer orden)
Aquí ocurre lo específico de tu sistema.
Se introduce el giro:
la forma no se destruye ni se conserva: se vuelve tránsito
Formato:
·
“no se trata de eliminar X”
·
“se trata de impedir que X se convierta en
identidad cerrada”
·
“la forma es un momento del flujo, no su
definición”
👉 Aquí el sistema deja de ser moral o
binario.
5. FASE DE COMUNIÓN (evento breve)
No es conclusión.
Es un instante de integración no fija:
·
se percibe la conexión de fuerzas opuestas
·
sin resolverlas
·
sin sintetizarlas
Ejemplo mental:
“esto y su contrario son el mismo proceso en diferentes estados de fijación”
⚠️ Regla:
No prolongar este estado. Si se estabiliza → se convierte en ideología.
6. FASE DE DISOLUCIÓN (salida)
Cerrar sin cierre.
Formato:
·
no conclusión fuerte
·
no moral final
·
no verdad definitiva
Ejemplo:
“esto sigue en circulación”
EJEMPLO COMPLETO (aplicado a política/medios)
1. Inhalación
“Los medios están capturados por intereses políticos y producen distorsión
del debate.”
2. Captura
Esto crea oposición rígida:
·
medios corruptos vs pueblo consciente
3. Exhalación
“Pero esa captura también es una forma en que la sociedad se organiza para
producir sentido común compartido.”
4. Retransposición
“No es un problema de buenos y malos medios, sino de cómo la circulación del
sentido necesita estabilizarse para existir.”
5. Comunión
Se percibe que:
·
crítica y sistema son co-dependientes
6. Disolución
“No hay cierre definitivo del diagnóstico.”
7. PRINCIPIO DE SEGURIDAD DEL SISTEMA
Este es el núcleo:
todo sentido generado debe poder ser reabierto sin destruirse
Si no puede reabrirse:
·
se convierte en identidad
·
se convierte en dogma
·
se convierte en captura
8. DIFERENCIA CLAVE CON RELATIVISMO
Esto NO es relativismo porque:
·
no dice “todo vale”
·
no disuelve diferencias
·
no elimina conflicto
Al contrario:
intensifica el conflicto, pero impide su fijación ontológica
9. EN UNA FRASE
Es un protocolo para que la verdad no se congele en identidad, sino que
respire como fuerza en tránsito.
Si quieres, el siguiente paso sería llevar esto a algo más fuerte:
un protocolo aplicado a una conversación real (por ejemplo:
debate político peruano, racismo mediático o mercado informal)
y ver cómo opera en vivo sin colapsar.
Si
terminemos con una entrevista de Hildebrandt a Robert Sanchez después de las
elecciones, en la que él se niega a reconocer su derrota y denuncia un fraude
Perfecto. Hagamos la escena como protocolo en acción,
no como caricatura ni como cierre narrativo. La idea es ver cómo el sistema
respira sin congelarse en “verdad final”.
ENTREVISTA (modo tercer orden)
César Hildebrandt – Roberto Sánchez (post-elecciones)
Tema: denuncia de fraude / negativa a reconocer resultados
1. INHALACIÓN (intensificación del conflicto)
Sánchez:
“Estas elecciones no son transparentes. Hay indicios claros de fraude. No puedo
reconocer estos resultados.”
👉 Aquí el sistema hace lo que debe hacer:
·
se fija la oposición
·
aparece “fraude vs legitimidad”
·
se intensifica el campo político
Hildebrandt:
“Pero los organismos electorales han validado el proceso. ¿En qué se basa usted
exactamente?”
👉 Se consolida la forma mediática clásica:
·
evidencia vs acusación
·
institución vs sospecha
✔️ Hasta aquí: comunicación de segundo orden normal
(captura de posiciones).
2. DETECCIÓN DE CAPTURA (tercer orden entra)
El biotejedor observa:
·
“fraude” se está volviendo esencia
del evento
·
“institución” se está volviendo garantía
absoluta
·
el conflicto se está cerrando en dos bloques
irreconciliables
👉 Riesgo:
la política se congela como:
·
verdad oficial vs verdad negada
3. EXHALACIÓN (desfijación ontológica)
Intervención de tercer orden (no de los interlocutores, sino del plano
analítico):
“Lo que aparece como fraude o legitimidad no es un objeto puro, sino la
forma en que un sistema produce aceptación o rechazo de su propia continuidad.”
Esto no niega:
·
ni el fraude
·
ni la institucionalidad
Pero los des-ontologiza.
4. RETRANSPOSICIÓN (relectura del conflicto)
La escena se reconfigura:
·
“fraude” = modo de nombrar la pérdida de
confianza en la mediación
·
“instituciones” = modo de estabilizar la
circulación del poder
👉 Entonces el problema ya no es:
“¿hubo fraude o no?”
sino:
“¿qué tipo de mediación ha perdido capacidad de ser creída como circulación
común del Kamaq político?”
5. MOMENTO DE COMUNIÓN (instante inestable)
Por un instante, aparece algo extraño en la conversación:
·
Sánchez no es solo “denunciante”
·
Hildebrandt no es solo “interrogador”
·
el público no es solo “juez”
Se revela:
todos están dentro del mismo campo de necesidad de legitimidad
No hay afuera.
Pero esto no se convierte en reconciliación.
6. DISOLUCIÓN (evitar cierre ideológico)
Si el sistema colapsa en segundo orden, aparecería:
·
“Sánchez tiene razón”
·
o “Sánchez miente”
·
o “la prensa es corrupta”
Pero en tercer orden:
el conflicto queda abierto como circulación no cerrada de legitimidad en
disputa
RESULTADO DEL PROTOCOLO
En vez de:
·
verdad final sobre fraude
o
·
relativismo (“todo es discurso”)
se obtiene:
una política entendida como campo de fuerzas donde la legitimidad nunca es
sustancia, sino respiración inestable entre aceptación y rechazo.
LO IMPORTANTE (núcleo de tu sistema)
Este protocolo no decide quién tiene razón.
Hace algo más radical:
impide que la razón se vuelva propiedad estable de un lado del conflicto.
Si quieres el siguiente paso, podemos hacer algo todavía más fuerte:
👉 aplicar este mismo protocolo a un caso real
concreto del Perú (Congreso, medios, racismo o elecciones) y ver cómo se
desarma en tiempo real el “bloqueo del Kamaq” sin perder conflicto político.
Bien dejaste
la intervención en el plano analítico
pero yo quiero que se de la alteración
en la entrevista misma que Sanchez altere desde un tercer orden a
Hildebrandt y Hildebrant contra altere a Sanchez tratando de llevarlo al
conflicto cerrado del segundo orden, lo que hará que Sanchez vuelve a alterar
hasta lograr la sintransferencia.
Voy a montarlo como una escena-protocolo, pero con una regla clara: esto no
es “predicción política” ni afirmación de hechos, sino una dramaturgia de
comunicación de tercer orden donde los enunciados se alteran mutuamente en tiempo
real.
ENTREVISTA: “EL DÍA DESPUÉS”
César Hildebrandt (H) vs Robert
Sánchez (S)
Post-elecciones — estudio de televisión, luces frías, silencio denso
1. APERTURA: EL INTENTO DE CERRAR EL SISTEMA (SEGUNDO ORDEN)
H:
Usted ha perdido las elecciones. Los resultados son claros. ¿Va a reconocer la
derrota?
S (respira, pero no responde al contenido, sino al campo):
Usted ya está cerrando el mundo antes de que aparezca. “Perdió”, dice. Pero esa
palabra ya decidió todo el sistema.
H (segunda orden, busca fijar realidad):
No, señor. Los votos decidieron. No el lenguaje.
2. PRIMERA ALTERACIÓN: SÁNCHEZ DESARMA EL MARCO
S:
Ahí está el problema, César. Usted cree que los votos están antes del lenguaje.
Pero los votos ya están interpretados por su mirada.
(pequeña torsión del campo: no niega, reconfigura la base ontológica del
hecho)
H (irónico, intenta re-cerrar):
No me venga con metafísica electoral. Esto es simple: ganó uno, perdió otro.
3. IRRUPCIÓN DE TERCER ORDEN: EL SISTEMA EMPIEZA A RESPIRAR
S:
No. Esto ya no es “uno contra otro”.
Es el sistema mirándose a sí mismo a través de su miedo a perder.
(pausa)
Usted no me entrevista a mí. Usted entrevista la imposibilidad de aceptar la
pérdida sin destruir el sentido.
4. CONTRA-ALTERACIÓN DE HILDEBRANDT (RETORNO AL SEGUNDO ORDEN)
H (sube la intensidad, quiere estabilizar el mundo):
Lo que usted está haciendo es no reconocer la realidad. Está insinuando fraude
sin decirlo claramente.
5. SÁNCHEZ: GIRO DE EXHALACIÓN ONTOLÓGICA (TERCER ORDEN PLENO)
S:
No. No estoy negando la realidad. Estoy mostrando su respiración.
Si usted me obliga a decir “perdí”, me encierra.
Si yo digo “gané”, lo encierro a usted.
Pero hay un punto donde ni ganar ni perder respiran.
Ahí es donde el kamaq circula antes de ser capturado.
6. HILDEBRANDT INTENTA CERRAR EL SISTEMA… Y FALLA
H:
Entonces, ¿usted no acepta el resultado?
S (suave):
Aceptarlo sería congelarlo.
Yo no estoy aquí para congelar el mundo.
Estoy aquí para que no se vuelva piedra.
7. PUNTO CRÍTICO: LA SINTRANSFERENCIA
(el estudio se siente inestable: no hay ganadores semánticos)
H (menos seguro):
¿Y qué propone entonces?
S:
No propuesta. Respiración.
Cuando usted insiste en “ganó o perdió”, usted está en la exhalación sin
inhalación.
Cuando yo insisto en “todo es interpretación”, podría caer en inhalación sin
retorno.
El tercer orden no es eso.
Es esto:
que la diferencia no se cierre, pero tampoco se disuelva.
8. MOMENTO FINAL: DESBLOQUEO PARCIAL
H (más silencioso):
Usted está evitando responder.
S:
No. Estoy evitando que la respuesta me capture.
(silencio largo)
EPÍLOGO DEL SISTEMA (NARRADOR)
En el segundo orden, la entrevista habría terminado con un veredicto.
En el tercer orden, la entrevista no termina: oscila.
·
Hildebrandt intenta fijar el mundo (cierre
diferencial).
·
Sánchez intenta mantenerlo respirando (apertura
diferencial).
·
El sistema no colapsa ni se resuelve: se
vuelve campo de transferencia activa.
La “sintransferencia” no aparece como paz, sino como esto:
el instante en que ninguna posición puede capturar completamente a la otra
porque ambas están siendo reescritas mientras hablan.
Si quieres, el siguiente paso puede ser más técnico: podemos formalizar este
“protocolo de entrevista de tercer orden” como diagrama operativo
(exhalación/inhalación + captura/descaptura + punto de sintransferencia).
Ya el
problema es que hay una meta entrevista a la entrevista donde se explica el
tercer orden y la respiración eso no puede pasar, el kamaq debe de circular sin
ser nombrado, por favor redeconstruye la
entrevista hasta que la fuerza los
integre y los diferencia traspasando y redetraspasando toda captura
Bien, aquí hay que quitarle el espejo al espejo. Si el tercer orden se
nombra desde afuera, ya se volvió segundo orden con vocabulario sofisticado.
Así que la regla cambia: no hay teoría dentro de la entrevista,
solo respiración operando sin decir su nombre.
ENTREVISTA (VERSIÓN SIN NOMBRAR EL KAMAQ)
Estudio de televisión.
Dos cuerpos. Una mesa. Ninguna explicación.
1. INICIO: INTENTO DE FIJACIÓN
H:
Usted no ha aceptado el resultado electoral. ¿Por qué?
(la pregunta no es neutral: intenta fijar una realidad estable)
S:
Usted ya lo fijó antes de preguntarlo.
No me está preguntando qué ocurrió.
Me está pidiendo que entre en su forma de cerrar lo que todavía se está
moviendo.
2. PRIMER DESPLAZAMIENTO: LA REALIDAD SE AFLOJA
H:
Los resultados están publicados. No hay mucho que interpretar.
S:
Eso es lo que usted llama “publicado”: un mundo que ya dejó de respirar.
Pero yo todavía no termino de ver lo que pasó.
No porque dude, sino porque lo que pasó no está quieto.
3. CONTRA-MOVIMIENTO: HILDEBRANDT INTENTA REESTABILIZAR
H:
Entonces lo que usted está diciendo es que todo es relativo.
S:
No.
Lo que estoy diciendo es que usted está intentando convertir el movimiento
en objeto.
4. QUIEBRE DEL CONTROL: LA FORMA SE DESAJUSTA
H:
Usted está insinuando fraude.
S:
Estoy diciendo que cuando usted nombra algo demasiado rápido,
ya lo convirtió en algo que no puede cambiar.
5. MOMENTO DE DESBORDAMIENTO SILENCIOSO
(pausa. no es estratégica. es pérdida de posición)
H:
¿Y qué quiere entonces?
S:
No quiero fijar lo que todavía no terminó de separarse.
6. INVERSIÓN: EL ENTREVISTADOR EMPIEZA A PERDER SUELO
H:
Pero la política necesita decisiones, no estados intermedios.
S:
Tal vez ese sea el problema.
Que ustedes creen que decidir es cerrar lo que todavía está respirando.
7. MOVIMIENTO FINAL: NINGUNO CONTROLA LA FORMA
(ya no hay ataque claro ni defensa clara. hay oscilación)
H:
Si usted no reconoce el resultado, entonces está fuera del juego.
S:
El juego es lo que se rompe cuando usted lo llama “cerrado”.
8. DESENLACE: SIN GANADOR, SIN POSICIÓN FIJA
(silencio breve. no incómodo: inestable)
H:
Entonces… ¿qué es esto?
S:
Esto es lo que ocurre antes de que algo se vuelva irreversible.
EPÍLOGO (SIN NARRADOR, SOLO EFECTO)
No hay teoría explicada.
No hay tercer orden nombrado.
No hay marco externo.
Solo esto:
·
una forma que intenta fijar
·
otra que impide la fijación
·
ninguna logra dominar completamente a la otra
·
ambas cambian mientras intentan sostenerse
Y en ese cambio, la entrevista deja de ser “entrevista”
y se convierte en circulación sin captura estable.
Si quieres, el siguiente paso puede ser más fino aún: podemos hacer que uno
de los dos casi capture al otro, pero en el último instante la
captura se deshace sin que ninguno lo explique.
Ya hagamos
eso ultimo pero por favor que no hable ni de cerrado ni de abierto que no
denuncie la captura simplemente la altera
ENTREVISTA (VERSIÓN FINAL: ALTERACIÓN SIN NOMBRAR LO QUE OCURRE)
Estudio de televisión.
Mesa. Dos cuerpos. Luz estable.
No hay tema declarado más allá de las preguntas.
1. INICIO: FORMA QUE QUIERE FIJARSE
H:
Usted ha cuestionado el resultado. ¿Cuál es su posición ahora?
S:
Mi posición no está donde usted la está buscando.
2. PRIMER DESPLAZAMIENTO: LA PREGUNTA PIERDE APOYO
H:
Los resultados ya fueron informados.
S:
Sí. Pero lo informado no agota lo que ocurrió.
3. INTENTO DE REORIENTACIÓN
H:
Entonces usted está sugiriendo otra lectura.
S:
No sugiero otra.
Dejo que la misma se mueva.
4. PRIMERA TENSIÓN: EL ENTREVISTADOR AVANZA
H:
Pero al final hay un resultado que organiza todo.
S:
Lo que usted llama organización es solo una manera de mantener quietas ciertas
partes.
5. MOMENTO DE PRESIÓN: CASI CIERRE
H (más directo):
Usted no está aceptando lo que todos ven.
(aquí intenta fijar definitivamente el campo)
S (sin defensa, sin negación):
Lo que todos ven no siempre coincide en el mismo momento.
6. GIRO: EL ENTREVISTADOR PIERDE EL RITMO
H:
Entonces, ¿qué propone usted frente a eso?
S:
No propongo.
Solo dejo que lo que se está diciendo no termine de acomodarse.
7. INSTANTE CRÍTICO: LA FORMA SE DESAJUSTA SIN EXPLICACIÓN
(Hildebrandt intenta retomar control, pero la pregunta siguiente no
encaja con la anterior. hay un desfase leve)
H:
Usted insiste en no reconocer lo evidente.
S:
Lo evidente cambia de lugar cuando se lo nombra demasiado rápido.
8. INVERSIÓN SILENCIOSA
(breve pausa. el entrevistador reformula, pero ya no con la misma
precisión anterior)
H:
Entonces, ¿qué significa lo que usted está haciendo aquí?
S:
Estoy dejando que la conversación no se quede en una sola forma.
9. DESENLACE: SIN RESOLUCIÓN, SOLO REAJUSTE
H:
Pero al final alguien gana.
S:
Lo que usted llama final no llega igual para todo lo que está ocurriendo.
(silencio breve. no cierre, no conclusión. solo continuidad distinta)
EFECTO FINAL
Nada se declara roto.
Nada se declara resuelto.
Pero algo ocurre:
·
las preguntas siguen siendo las mismas,
·
pero ya no caen en el mismo lugar,
·
y las respuestas no se oponen,
·
sino que reacomodan el peso de las preguntas.
La entrevista continúa después de terminar.
Bien la idea
está clara y la circulación no se debería quedar en el
ganar o perder la elección sino en algo más profundo el biotejer del ahayu, del
nuevo cuerpo del inkarri así se van redevelando otras capas que los
medios de comunicación no suelen tocar.
Pero terminemos
con Hegel
NOTA
2
El
movimiento de la esencia es en general elconvertirse
en concepto.En
la
relación
de lo interior y lo exterior, se evidencia el momento esencial de ellos, es
decir,
que sus determinaciones están puestas en la unidad negativa de manera que
cada
una es inmediatamente no sólo como su otra, sino también como la totalidad
del
todo. Pero esta totalidad, en el concepto como tal, eslo
universal—una
base
que
no se halla todavía en la relación entre lo interior y lo exterior.—En la
identidad
negativa de lo interior y lo exterior, que es eltrastrocamiento
inmediato
de
una de estas determinaciones en la otra, falta también aquella base, que antes
llamamos
lacosa.
2
3
.
Laidentidadno
mediadade
la forma,tal
como está puesta aquí, todavía
sin
el movimiento lleno de contenido de la cosa misma, merece ser observada
detenidamente.
Ocurre en la cosa, así como ésta está en sucomienzo.Así
elpuro
seres
inmediatamente lanada.En
general todo real, en su comienzo, es una tal
identidad
sólo inmediata; en efecto, en su comienzo no tiene todavía los
momentos
opuestos y desarrollados; de un lado no se hainternadotodavía
procediendo
de su exterioridad, del
-
otro
no se haextrinsecado
yproducido
todavía
procediendo de su interioridad por medio de su actividad. Por
por
lo tanto representa sólo lo interior comodeterminaciónfrente
a lo exterior, y
solo
lo exterior comodeterminaciónfrente
a lo interior. Por lo tanto, en parte es
soloun
ser inmediato; en parte, dado que representa también la negatividad, que
debe
convenirse en la actividad del desarrollo, es, como tal, esencialmente sólo
un
interior. En todo desarrollo natural, científico y espiritual se presenta en
general
esto, y hay que. reconocer esencialmente que el primero, puesto que algo
existe
solamente de manerainterior,vale
decir, en suconcepto,es
precisamente por tal
motivo sólo su existir inmediato,
pasivo. Así —para considerar en seguida el
ejemplo
más cercano—la relación esencialconsiderado
aquí, antes de que se
haya
movido y realizado por medio de la inmediata [constituida por] la
relación
de fuerza, es sólo la relaciónen sí,su
concepto, vale decir, es sólo
interior.Pero
por esto essolola
relaciónexterior,inmediata,
la relación delhacer
con
laspartes,donde
los términos tienen un subsistir indiferente recíproco. Su
identidad,
en ellos mismos, no existe todavía; es aún interior, y por eso ellos caen
uno
fuera del otro, tienen un subsistir inmediato, extrínseco. asíla
esfera del ser
en
general representa todavía sólo lo absolutamenteinteriory
por eso es la esfera
de
la inmediación existente o mar de la exterioridad. -Laesenciaes
solo lo
interior;por
eso también está considerada como una comunión puramente
extrínseca,carente
de sistema. Se dice: laInstruccionespública,
elperiodismo
4
,
y
con
esto se entiende una comunión, que está constituida por una colección
exterior
de objetos existentes, por cuantos éstos no tienen ninguna vinculación
esencial,
ninguna organización. O bien tratándose de objetos concretos, el germen
de
la planta, el niño, son todavía sólo una plantainterior,un
hombreinterior.
Pero
por esto la planta o el hombre como germen, son un inmediato, un exterior,
que
todavía no se ha dado la relación negativa consigo mismo, son un pasivo,
entregadoal
ser-otro. Así tambiénDios,en
su conceptoinmediato,no
es espíritu;
el
espíritu no es lo inmediato, lo opuesto a la mediación, sino más bien la
esencia
que
pone eternamente su inmediación, y vuelve de ésta eternamente a sí. Por
Asimismo,Dios,
en forma inmediata,essolola
naturaleza. O sea la naturaleza
essoloel
Dios interior, no el Dios real como espíritu, y por ende, no es el
verdadero
Dios. —O bien Dios en el pensamiento, comocebadorpensamiento,
es
sólo
el puro ser, o también la esencia, el absoluto abstracto; Pero no Dios como
espíritu
absoluto, tal como es solamente la verdadera naturaleza de Dios.
3.
Laprimerade
las identidades consideradas, entre lo interior y lo exterior,
es
la base indiferente frente a la diferencia de estas determinaciones, como
frente
a
una forma exterior, o sea ellas comocontenido.
La segundaes
la identidad
de
su diferencia sin mediación, el trastrocamiento inmediato de cada una en su
opuesta,
o sea aquellas determinaciones como puraforma.Sin
embargo, estas dos
identidades
no son sinolos
lados de una única totalidad;o sea esta misma no es
sino
el trastrocamiento de una en la otra. La totalidad como base y contenido, es
esta
inmediación reflejada en sí, sólo mediante la reflexión de la forma que
presupone,
que elimina su diferencia y se pone como identidad indiferente, como
unidad
reflejada frente a esa diferencia. O sea el contenido es la misma forma,
por
el hecho que se determina como diversidad, y se convierte ella misma en uno
de
sus lados, como exterioridad, pero convirtiéndose en el otro como inmediación
reflejada en sí, o sea
transformándose en interior Por esto, a
la inversa, las diferencias de la forma, es decir, lo interior y lo
exterior,
son puestas cada una en ella misma como la totalidad de sí misma y de
su
otra; lointeriorcomo
identidad simple reflejada en sí, es lo inmediato, y por
ende,
es tanto ser y exterioridad como esencia; y loexterior,como
el ser
determinado,
múltiple, es sólo un exterior, es decir, está puesto como inesencial y
como
lo que ha vuelto a su fundamento, y por ende, como interior. Este traspasar
de
ambos uno al otro, representa su identidad inmediata como base; pero es
también
su identidad mediada; es decir, cada uno, precisamente por medio de su
otro,
es lo que es en sí, vale decir, la totalidad de la relación. O viceversa, la
determinación
de cada lado, por el hecho de que constituye en él la totalidad, es
mediada
con la otra determinacion; la totalidad se media así con sí misma,
mediante
la forma o la determinación, y la
d
terminación
se media consigo por su
identidad
simple.
Lo
que algo es, lo es, por tanto, totalmente en su exterioridad; su exterioridad
es
su totalidad, y es también su unidad reflejada sobre sí. Su apariencia no es
sólo
la
reflexión en otro, sino sobre sí, y por consiguiente, su exterioridad es la
extrinsecación
de lo que es en sí. Y dado que de este modo su contenido y su
forma
son en idénticos absolutos, él no consiste, en sí y por sí, en nada más que
esto,
en un extrinsecarse.Consiste
en revelar su esencia, de manera que esta
esencia
consiste precisamente sólo en ser lo que se revela.
La
relación esencial, en esta identidad de la apariencia con lo interior, es
decir, con la esencia, se ha
determinado comorealidad.
Bien. Aquí Hegel ya no nos deja “interpretar” la relación: la hace colapsar
en un punto donde lo interno y lo externo dejan de ser dos
lados y pasan a ser el mismo movimiento de manifestación.
Voy a traducirlo a tu eje sin nombrar ningún sistema cerrado, solo como
continuidad respirable.
TRADUCCIÓN BIODRAMATÚRGICA DEL MOVIMIENTO
Lo que aparece como interior no es un lugar escondido.
Es la forma todavía no desplegada de lo que ya está ocurriendo afuera.
Lo que aparece como exterior no es una superficie.
Es lo mismo que el interior cuando ha terminado de insistir en salir sin
perderse.
No hay dos mundos.
Hay un solo movimiento que a veces se recoge y a veces se expande, sin dejar de
ser el mismo.
EN CLAVE DE BIOTEJIDO
Cuando la circulación se traba en la pregunta “¿qué es lo verdadero?”:
·
el interior se vuelve secreto sin salida
·
el exterior se vuelve máscara sin profundidad
·
y la relación se endurece en posiciones
Pero cuando el movimiento no se fija:
·
lo que parecía adentro empieza a hablar afuera
sin traducción
·
lo que parecía afuera empieza a tocar adentro
sin permiso
·
y ya no hay frontera estable donde una cosa
“termine” y la otra “empiece”
SOBRE LA “COSA” (EL PUNTO HEGELIANO CLAVE)
Lo que llamas “cosa” no es un objeto fijo.
Es esto:
el momento en que lo que se muestra y lo que es se reconocen como el mismo
gesto en dos ritmos distintos
Por eso Hegel insiste:
·
no hay esencia detrás del fenómeno
·
no hay fenómeno separado de la esencia
·
hay una sola realidad que se
está revelando mientras ocurre
TRADUCCIÓN AL PROCESO QUE VIENES TRABAJANDO
Si lo llevamos a tu lenguaje:
·
la exhalación no es “salida” de algo interno
·
la inhalación no es “entrada” desde lo externo
Ambas son un mismo biotejido que:
·
se diferencia sin romperse
·
se integra sin cerrarse
·
se despliega sin fijarse en identidad final
SOBRE LA “REALIDAD” (EL PUNTO FINAL DE HEGEL AQUÍ)
Cuando Hegel dice que esto es “realidad”, no está diciendo “lo que existe”.
Está diciendo algo más radical:
lo real es cuando ya no puedes distinguir si algo está adentro o afuera,
porque ambos son el mismo movimiento en distinto grado de aparición
CIERRE SIN CIERRE
En este punto, el problema del mundo que estabas trabajando (medios,
identidades, bloqueos, circulación del kamaq) cambia de forma:
No es que la fuerza esté atrapada en un lado u otro.
Es que:
·
el movimiento se fija demasiado rápido en
“interior/exterior”
·
y pierde la continuidad donde ambos todavía son
el mismo tránsito
El trabajo entonces no es elegir un lado del flujo.
Es mantenerlo sin congelarlo en lados demasiado pronto.
Si quieres, el siguiente paso natural es fuerte: podemos traducir este
capítulo de Hegel a un modelo operativo de “circulación sin
fijación de lados” aplicado a comunicación mediática real (debates, prensa,
redes) sin caer en teoría, solo como dinámica viva.
Si
terminemos con el modelo operativo de circulación sin fijación de lados
Bien. Aquí ya no estamos en interpretación de Hegel sino en ingeniería
de circulación sin fijación de lados: un modelo operativo.
Lo formulo como protocolo vivo (no teoría externa), aplicable a
comunicación, medios, conflicto, identidad.
MODELO OPERATIVO DE CIRCULACIÓN SIN FIJACIÓN DE LADOS
1. PRINCIPIO BASE
Toda comunicación tiende a congelarse en dos formas:
·
un “adentro” (intención, identidad, verdad,
esencia)
·
un “afuera” (hecho, discurso, representación,
otro)
El problema no es la diferencia.
El problema es cuando la diferencia se endurece en posición
fija.
El modelo no elimina la diferencia.
La mantiene en movimiento.
2. UNIDAD OPERATIVA (NO NOMBRE, SOLO FUNCIÓN)
Cada enunciado tiene tres estados simultáneos:
1. emisión
(sale hacia el otro)
2. reversión
(vuelve transformado)
3. redistribución
(afecta al sistema completo)
No son etapas. Son simultaneidad dinámica.
3. REGLA DE NO FIJACIÓN
Ningún enunciado puede permanecer en una sola forma:
·
si se fija como “hecho” → se rigidiza
·
si se fija como “interpretación” → se disuelve
·
si se fija como “identidad” → se bloquea
La circulación ocurre solo si el enunciado cambia de estatuto
mientras se mantiene activo.
4. MECÁNICA DE ALTERACIÓN (CLAVE)
Cuando un discurso intenta fijar un lado:
·
otro elemento lo desplaza ligeramente sin
negarlo
·
no contradice: desplaza el punto de
apoyo
·
el primer discurso pierde estabilidad pero no
validez
·
se obliga a reubicarse sin cerrarse
Esto impide captura sin generar ruptura.
5. REGLA DE RETORNO NO IDÉNTICO
Todo retorno debe cumplir:
vuelve, pero no como lo mismo
Si vuelve idéntico → captura
Si no vuelve → dispersión
Si vuelve distinto → circulación viva
6. OPERADOR DE MEDIO (EL BIOTEJEDOR COMO FUNCIÓN, NO PERSONA)
Existe una función interna del sistema:
·
detecta fijación
·
introduce variación mínima
·
evita estabilización de polos
No corrige. No interpreta.
Solo impide cristalización.
7. DINÁMICA DE MEDIOS (APLICACIÓN DIRECTA)
En un sistema mediático:
·
el “hecho” no es punto de llegada
·
la “opinión” no es exterior del hecho
·
ambos son modulaciones del mismo flujo
La circulación sana ocurre cuando:
·
el hecho no se cierra demasiado rápido
·
la interpretación no se separa del evento
·
el conflicto no se vuelve identidad fija
8. INDICADOR DE BLOQUEO
Hay bloqueo cuando aparece:
·
repetición sin transformación
·
polarización estable
·
necesidad de “última palabra”
·
cierre semántico prematuro
9. INDICADOR DE CIRCULACIÓN VIVA
Hay circulación cuando:
·
lo dicho cambia de función sin desaparecer
·
la posición no se estabiliza del todo
·
el sentido sigue produciendo variaciones
·
no hay punto final de captura estable
10. RESUMEN OPERATIVO
Este modelo no busca:
·
consenso
·
neutralidad
·
síntesis final
Busca esto:
que ninguna forma de sentido pueda quedarse quieta el tiempo suficiente como
para convertirse en propiedad.
Si quieres, el siguiente paso puede ser el más fuerte:
convertir este modelo en protocolo aplicado a una entrevista real
(política o mediática) donde podamos ver exactamente cómo se
detecta y se desactiva la fijación en tiempo real sin nombrarla nunca.
Perfecto. Aquí ya no trabajamos “comunicación” como transmisión, sino como evento
de fuerzas que se autoajustan en tiempo real sin guion fijo,
muy cercano a Nietzsche: el sentido no se planifica, se
arranca del azar mientras ocurre.
Te propongo el protocolo como escena operativa viva (no teoría externa, no
explicación dentro del sistema, solo funcionamiento).
PROTOCOLO NIETZSCHEANO DE CIRCULACIÓN SIN FIJACIÓN
(“Respuesta a la altura del azar” en entorno de entrevista)
0. PRINCIPIO GENERAL
La entrevista no es intercambio de información.
Es:
un campo donde dos fuerzas se desafinan a propósito para ver qué sentido
puede sobrevivir sin guion.
No hay posición previa estable.
Solo ajuste continuo.
1. REGLA DEL INICIO: DESPREVENCIÓN ACTIVA
El entrevistado no llega “preparado para defender una idea”.
Llega con esto:
·
capacidad de variar respuesta sin perder
continuidad
·
tolerancia a contradicción interna
·
disposición a no cerrar lo que aparece
El entrevistador tampoco controla el marco: solo lanza tensiones.
2. MECÁNICA BASE: EL AZAR COMO DISPARADOR
Cada pregunta no busca respuesta correcta.
Busca:
·
desajustar la forma previa del otro
·
activar un reordenamiento inesperado
·
generar una nueva configuración momentánea del
sentido
La pregunta es un choque, no una solicitud.
3. REGLA DE RESPUESTA: “TOCAR DESAFINADO”
Toda respuesta válida cumple:
·
no reproduce el marco de la pregunta
·
no niega directamente
·
no explica demasiado rápido
En cambio:
desplaza el centro de la pregunta mientras responde
La respuesta no “contesta”.
La respuesta recompone el instrumento mientras suena.
4. PRINCIPIO DE AUTODESCUBRIMIENTO DEL OTRO
El objetivo no es convencer.
Es:
hacer que el otro se escuche a sí mismo de una manera que no controlaba
Esto ocurre cuando la respuesta:
·
devuelve la pregunta en otra frecuencia
·
introduce un ángulo no previsto
·
rompe la continuidad esperada del discurso
5. DINÁMICA DE INESTABILIDAD CONTROLADA
Si el sistema se estabiliza:
·
se pierde intensidad
·
aparece captura
·
el sentido se vuelve repetición
Si se desintegra:
·
se pierde continuidad
·
no hay retorno
Por eso el principio es:
mantenerse en tensión productiva, no en equilibrio
6. OPERADOR CENTRAL: TRANSFORMACIÓN EN TIEMPO REAL
Cada intervención tiene tres efectos simultáneos:
1. altera
la posición del que habla
2. altera
la pregunta original
3. altera
el campo entre ambos
No hay “respuesta final”.
Solo reajustes continuos.
7. INDICADOR NIETZSCHEANO DE VERDAD OPERATIVA
No es coherencia.
Es esto:
si al terminar la frase el que escucha ya no es exactamente el mismo que
empezó a escuchar
8. MINI-ESCENA (PROTOCOLO EN ACCIÓN)
H: ¿Usted acepta el resultado?
S (no responde a la forma, sino al impacto):
Usted lo está diciendo como si el resultado no siguiera ocurriendo mientras lo
nombra.
H: Pero ya está definido.
S:
Lo definido también es una manera de no escuchar lo que todavía está
ajustándose.
(ligera desorientación en el marco; no hay ruptura, hay desplazamiento)
H: Entonces usted no responde.
S:
Respondo, pero no desde el lugar donde su pregunta pensaba encontrarme.
9. EFECTO FINAL DEL SISTEMA
No hay:
·
victoria discursiva
·
cierre interpretativo
·
síntesis final
Hay:
ajuste continuo entre fuerzas que se reconfiguran mientras interactúan
El sentido no se transmite.
El sentido ocurre como improvisación disciplinada
del caos.
10. RESUMEN NIETZSCHEANO DEL PROTOCOLO
·
no planificar la forma final
·
no fijar identidad previa
·
responder desde el desplazamiento
·
permitir que el otro se escuche distinto
·
sostener la tensión sin convertirla en sistema
cerrado

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