Teatro
loco teorico Redevelando el ideoelecto del Arca de la libertad
"La
universalidad no consiste en que todas las culturas piensen igual, sino en que
todas participan de una misma estructura espiritual que cada una simboliza de
manera distinta. La respiración ontológica no pretende sustituir esos símbolos,
sino mostrar el movimiento común que los hace posibles."
Muy
interesante desde una vision occidental y cuestionable desde de la cosmovivencia
andina, amazonica, costeña antes de fusionarce en un estigma, la herida es la
negacion y aceptacion de pertenencia donde la victima logra un vinculo amoroso
hacia su victimario que ahora lo ve como parte de una realidad a la que entrego
su voluntad, esta voluntad lo hace merecedor de una supuesta libertad donde su
cultura se a fusionado en el dolor y el padecer en el sacrificio de amar a
quien le obliga ser otro sin que deje de ser ese otro que fue que es y sera en
su memoria cultural, por que a recompensa de esa voluntad entregada esta el
vicio del festin que sera servido al verdugo, a muerto tu consciencia, tu
ciencia para asumir una distinta y esta no te extirpa del todo por que existe
una memoria genetica que se ve determinada por influjo a ser esa nueva forma
que lo hace renacer en una suerte de falsa satisfaccion y fascinacion de un
mundo nuevo prometido por quien primero destruyo el propio de quien padese la
invacion y la extirpacion de gran parte de sus idolatrias sin desmenbrarlo del
todo para dejar un hilo combeniente donde el agresor justificara su falso amor,
( sincretismo religionso ) esto me hace mirar a una forma acuñada por un
maestro del teatro, Antonin Artaud en su teatro de la crueldad donde refiere
que el nuevo ser venido a este mundo padece la crueldad de la madre que lo
expulsa del comford de un vientre calido oscuro de donde esta comodo hacia un
exterior donde el primer contacto con la luz lo daña y luego todo este otro
mundo extraño para el, la madre no quiere al hijo si no que en un acto propio
de autodefensa expulsa a quien le ocaciona daño, el antes feto en gestacion
ahora un ser venido se niega y quiere regresar mas esto ya no es posible y
queda un hilo conector que lo aferra a esa memoria primera y reclama a la madre
y la madre al hijo, todo lo que vedra despues sera un padecer en la existencia
de un ser en desarrollo que terminara renunciando al vinculo para asumir una
identidad ocacionando tambien un daño sin apartarce del todo de la fuente
matriz.
y
este postulado tambien es occidental a diferencia de como los pueblos
originario comsiben su propio padecer de la existencia conforme a sus vivencias
( el acto de alumbrar es menos doloroso y asistido con otros metodos) ( la
comprencion de la vida sostenida en la muerte ) ( la ritualidad como intima
relacion concreta, cientifica, filosofica segun sus consepciones de sus
realidades hombre naturaleza )
en el
particular prefiero, selectivamente en mi autonomia de consciencia la
cosmovision de los pueblos originarios de esta parte de mi memoria genetica en
su mayoria y la otra parte me hace ver como mestizo algo mas sercano a otro
postulado como el de, el Dios de Espinoza, mas mi caracter ciendifico me separa
en cuestionamiento proponiendome un rebelde y tomo distancia de cualquien consepcion
adquirida en la construccion social del ser que lo padece todo .
Muchas
gracias por responder Fernando, es muy importante empezar la lectura del texto
del cual parte tu crítica desde aquí http://apologiaalatristezateatroloco.blogspot.com/2026/07/teatro-loco-redvelacion-del-simbolo-de.html
Que es donde
revisamos la ciencia de la cruz de Edith Stein que es a mi juicio la base de
toda dialéctica y como tal de todo el evangelio de la Matria, Edith redevela el
misterio pascual en el andar de San juan de la cruz.
Y aquí es
crucial que comprendamos que es ciencia por esto te invito a ver este video:
https://www.youtube.com/watch?v=7dDjiscpZx0&list=PLh3M282RlxctqC7Bq8wzFE7HWHb6Hu4br&index=9
Donde se
expone claramente la idea del conocer como mediación a la idea absoluta en
Hegel.
Aquí Hegel
criticara todo conocimiento analítico y todo conocimiento sintetico ya kant ha
hecho esto y es que ninguno de los dos puede dar cuenta ni de la cosa en si el
objeto ni del para si el sujeto.
Asi el
partir de una definición analítica nos lleva a la experiencia pero de la
experiencia no se puede concluir nada, no hay posibilidad de extraer un
conocimiento verdadero, asi como si partimos del concepto y deducimos de el sus
consecuencias, tampoco podemos lograr nada, porue estamos construyendo nuestro
sistema nuestra realidad solipsista, lo en si se ha perdido.
¿Cual es la
solución entonces?
La dialéctica, porque esta parte del ser al
menos en Hegel y da cuenta de su devenir, hata su formulación conceptual como
lo ha desmostrado Hegel en la ciencia de la
lógica.
Pero
entonces ¿la verdad es el concepto?
No, porque
el concepto jmas se cierra siempre estará en un proceso de negación de la negación
y aunque alcanze lo absoluto, su absoluto es una realidad ideal, que le da
libertad de pensamiento, ahora el sujeto se puede poner, deponer y reponer pero en su pensamiento, lo cual no
es una demostración objetico sino mas una experiencia subjetiva de la
conciencia alzancazando la libertad.
Cosa que
solo puedes probar recorrinedo el camino del Espiritu subjetivo, que el el
camino de la experiencia subjetiva.
Yo encuento
verdad aquí, porue voy recorriendo el camino como filosofo pero la dialéctica
solo se puede probar como tal cuando hemos retornado a nosotros mismos y
¿Cuando retornamos a nosotros
mismo?
Cuando
hayamos logrado nuestra integreidad y esta sea inquebrantable, al punto de
poder deponernos y reponernos.
Pero ¿Quien
puede probar su integridad objetivamente?
Solo aquel
que haya resucitado es decir vencido a la muerte y vuelto a si mismo en una
vida plenamente espiritual.
La
dialéctica por lo mismo debe su validación
epistemológica a la ciencia de la cruz que bien expone Edith Stein.
Ella
justamente al llegar a la tercer parte
de su libro en el que dara cuenta de una vida plena en Cristo , es llevada por
los nazis y entraga su vida en un campo
de concentración , para mi ahí esta la prueba absoluta de la verdad de toda
dialéctica y de toda exhalación ontológica.
Pero tu
dices algo muy cierto auque no lo dices en estas palabras “toda ciencia de la
cruz es una repetición infernal del sufrimiento” y las culturas originarios andinas amazónica
están libres de ese sufrimiento.
Y ahí te
equivocas pienso que por desconocimiento, porque entrar a la noche oscura a la
kenosis es justamente despojarte de todo sufrimiento,de todo ese dolor , es en
la nada misma que se redevela el espíritu.
Por esto insisto tanto en la ciencia del logos
–logica de la respiración ontológica porque la negación de la negación, no
basta para redevelar el vaciamiento kenotico, para esto es necesario la
afirmación de la afirmación donde el ser se manifiesta en si mismo.
Asi que a la
ciencia de la cruz de Edith Stein la complementamos con la ciencia de la
vacuidad de la escuela de Kioto en especial, el trabajo de Keiji Nishitani,
permite mostrarte el punto de vista de la vacuidad:
En vez de «la lógica de locus» de Nishida y «la lógica de lo
específico» de Tanabe, Nishitani elaboró lo que él llamó «el punto de vista de
la vacuidad». El no veía esta postura como un mero punto de vista que uno pueda
asumir objetivamente y sin esfuerzo, sino como el logro de un disciplinado e
impávido encuentro con la duda. La larga lucha con el nihilismo que ya había
quedado atrás no fue un mero trabajo académico. En su juventud, a la edad de
apenas veinte años, Nishitani había caído en una desesperación profunda en la
cual «la decisión de estudiar filosofía fue, por melodramático que suene, cosa
de vida o muerte para mí»9 . No sorprende que esto llegara a ser el punto de
partida para su descripción de la búsqueda religiosa: «Advertimos la religión
como necesidad o como algo imprescindible para la vida solo en los momentos en
los que todo pierde su necesidad y utilidad»10. Para Nishitani el aspecto
perverso, sin sentido y trágico de la vida es un hecho innegable. Pero es más
que un simple hecho: es la semilla de la conciencia religiosa. La pregunta
sobre el significado de la vida surge inicialmente no por estar sentado
pensando con calma sino por estar en medio de acontecimientos fuera de su
propio control. Normalmente, nosotros nos enfrentamos a estas dudas
retirándonos a una de esas consolaciones disponibles —racional, religiosa, o lo
que sea— con que toda sociedad provee a sus miembros para proteger la cordura
colectiva. Para Nishitani el primer paso a la duda radical es permitir que uno
mismo esté tan lleno de ansiedad que aun la frustración más simple y más privada
pueda revelársele como síntoma de la carencia radical de sentido que aflige a
toda la existencia humana. Luego, uno se entera de que este sentido de algo
«último» sigue estando centrado en lo humano y por lo tanto queda incompleto.
Entonces uno se entrega enteramente a la duda, así que la tragedia de la
existencia humana se muestra como síntoma de la tragedia total del mundo del
ser y del devenir. En este punto, dice Nishitani, es como si una sima inmensa
se hubiera abierto bajo los pies, en medio de la vida ordinaria —a saber, un
«abismo de nihilidad»—. Filosofías enteras han sido construidas sobre la base
de esta nihilidad, y Nishitani se lanzó con toda su alma al estudio de ellas,
no con la meta de rebatirlas sino para encontrar la llave de lo que él llamó la
«autosuperación del nihilismo». Llegó a comprender que debe ser permitido
aumentar en la persona la conciencia de la nihilidad hasta que toda la vida se
convierta en un gran signo de interrogación. Sólo con tal acto supremo, el de
negar el significado de la existencia tan radicalmente y hasta el punto de que
uno llegue a ser la negación misma y esté
consumido por ella, puede tener lugar la posibilidad de su separación
definitiva. La liberación de la duda que simplemente transporta a uno fuera del
abismo de la nihilidad y lo devuelve a una Weltanschauung donde las cosas de la
vida recuperan su sentido, no merece el nombre de liberación, protesta
Nishitani. La nihilidad misma, en la plenitud de su negación, tiene que ser
confrontada cara a cara si uno pretende hacerla esclarecer como algo relativo a
la conciencia y experiencia humanas. Con esta afirmación la realidad revela su
secreto de una vacuidad absoluta que restituye el mundo del ser. En el idioma
filosófico de Nishitani, «la vacuidad puede ser denominada el campo del “hacer
ser” (Ichtung) en contraposición a la nihilidad, que es el campo de la
“anulación” (Nichtung)»11. En otras palabras, para Nishitani la religión no es
tanto una búsqueda del absoluto como un despertar a la propia existencia humana,
es decir, una aceptación de la vacuidad que abraza este mundo en su totalidad
de ser y devenir. En esa aceptación —que representa una «apropiación
encarnada»— la mente se ilumina tan brillantemente como le es posible. La
realidad que vive y muere en todas las cosas que llegan a ser y dejan de ser en
el mundo está «realizada» en el sentido total del término: uno participa en la
realidad y por lo tanto sabe que uno es real. Este es el punto de vista de la
vacuidad. Como la vacuidad es considerada un «punto de vista», no se trata de
un terminus ad quem sino de un terminus a quo, es decir, la inauguración de un
nuevo modo de mirar las cosas de la vida, un nuevo método para valorar el mundo
y reconstruirlo. Para Nishitani la vida en su totalidad vuelve a ser un tipo de
«doble exposición» en la cual uno puede ver las cosas tal como son y a la vez
verlas transparentemente hasta su relatividad y transitoriedad. Lejos de
embotar el propio sentido crítico, lo refuerza. Para regresar al caso de la
ciencia, desde el punto de vista de la vacuidad el encaprichamiento moderno con
los hechos y las explicaciones se manifiesta por lo que es: una santificación
del yo imperial que voluntariamente
sacrifica la realidad inmediata del yo verdadero a la ilusión de un conocimiento
y control perfectos. La personificación o humanización del absoluto, como
cualquier intento de refrenarlo dogmáticamente aun con el aparato más
adelantado y las teorías más fidedignas, es a lo sumo una cura provisional del
peligro perpetuo de estar abrumado por la nihilidad. Sólo una mística de lo
cotidiano, sólo un morir-en-el vivir y vivir-en-el morir puede conducir nuestra
conciencia a reconocer la verdadera vacuidad de lo absolutamente real. En
general, hay que reconocer que Nishitani favoreció el término «vacuidad»
(sáns., śūnyatā) más que «la nada absoluta» de Nishida y Tanabe. Eso se debe en
parte al hecho de que su correspondiente carácter chino, el que se usa
normalmente para «el cielo», le parece capturar la ambigüedad de una
vacuidad-en-la plenitud que él pretende. En este acto de ver que es al mismo
tiempo un hacer transparentar, uno se ha rescatado del egoísmo centrípeto de sí
mismo y entregado al éxtasis de un «yo que no es un yo». Aquí tenemos lo que
Nishitani considera la esencia de la conversión religiosa. Nishitani siempre
insistió en que, en principio, la conversión conlleva un compromiso con la
historia. Aunque valorizó, repitiéndolo a menudo, la correlación zen entre la
«gran duda» y la «gran compasión» (los caracteres chinos para ambos términos
tienen la misma pronunciación en japonés, daihi), sus escritos posteriores
contienen numerosas censuras del budismo por su «rechazo despegado del mundo y
de entrar en los asuntos de la sociedad humana», por su «falta de ética y de
conciencia histórica», y por su «fracaso en no confrontar la ciencia y la
tecnología»12. Sin embargo, en sus principales discusiones filosóficas sobre la
historia, Nishitani tiende a criticar las perspectivas cristianas de la
historia, desde la perspectiva de la vacuidad inspirada por el budismo, sin
tomar en cuenta la mayor sensibilidad del cristianismo por los problemas de la
moral actual. Según él la vacuidad o la nada no pueden llegar a ser plenas al doblar el tiempo periódicamente
en sí mismo, como las estaciones que se repiten año tras año, o al ofrecer un
principio evolucionista que apunta a un fin del tiempo en el cual todas las
frustraciones de la nihilidad serán trastocadas, como se ve en el caso de la
escatología cristiana. Nishitani concibió la liberación del tiempo como un tipo
de tangente que toca el círculo de tiempo repetitivo en su circunferencia más
exterior o que corta la línea recta de su progreso hacia adelante. Como
Nishida, prefirió la imagen de un «ahora eterno» que atraviesa ambos mitos del
tiempo para llegar al no-tiempo del momento del despertarse. Lo que el teísmo
cristiano, especialmente en su imagen personalizada de Dios, gana por un lado
en su capacidad de juzgar la historia, por otro lado muchas veces lo pierde por
su fracaso en entender la omnipresencia del absoluto en todas las cosas justo
como son. Para Nishitani la postura de la vacuidad perfecciona la dimensión
personal de la vida humana al añadir la dimensión de un amor impersonal y sin
diferenciación. El ve este amor en lo que la cristiandad reverencia en un Dios
que hace que el sol ilumine igual al justo y al injusto, y que se vacía
kenóticamente en Cristo13. Lejos de negar la conexión de le absoluto con lo
personal, es el énfasis en lo impersonal lo que le permite pronunciar en sus últimos
escritos: «Lo personal es la forma básica de existencia»
Creo que la respuesta a Fernando tiene un núcleo filosófico muy sólido, pero
también presenta un punto débil importante: en varios momentos parece responder
a una tesis que Fernando no sostuvo exactamente.
Fernando no niega la experiencia de la cruz ni la posibilidad del
vaciamiento espiritual. Lo que cuestiona es la universalización
de ese camino. Su argumento es que la ciencia de la cruz nace de una
experiencia histórica, cultural y religiosa occidental, mientras que los
pueblos andinos y amazónicos desarrollaron otras formas de comprender el
sufrimiento, la comunidad, la naturaleza y el nacimiento. Su crítica es más
hermenéutica que teológica.
En cambio, tu respuesta desplaza rápidamente la discusión hacia Hegel, Edith
Stein y Nishitani para demostrar que la dialéctica y la kenosis son
universalmente válidas. Ahí corres el riesgo de hacer justamente aquello que
Fernando critica: interpretar otras cosmovisiones desde un marco conceptual
occidental antes de escucharlas en sus propios términos.
Sin embargo, creo que hay una posibilidad muy fecunda de responderle sin
abandonar tu proyecto.
Por ejemplo, donde dices:
"Y ahí te equivocas pienso que por desconocimiento..."
yo propondría algo como:
"Creo que aquí estamos usando la palabra 'sufrimiento' de maneras
distintas. No pienso que los pueblos originarios estén libres del dolor; sería
absurdo sostenerlo. Lo que sospecho es que su manera de atravesarlo no es la
misma que la formulada por la tradición de la cruz cristiana. Y justamente ahí
aparece una pregunta que me interesa: ¿la ciencia de la cruz expresa una
estructura antropológica universal o una forma histórica particular de
manifestarse esa estructura?"
Ese pequeño cambio transforma una refutación en una investigación
compartida.
Hay otro aspecto que me llamó la atención.
Fernando habla de una memoria genética y cultural. Tú
respondes con la resurrección como validación epistemológica
de la dialéctica. Son dos planos distintos.
Fernando está preguntando por el origen de las formas culturales.
Tú respondes con el destino último del espíritu.
Ambos temas están relacionados, pero no son idénticos.
Ahora bien, donde creo que tu respuesta alcanza uno de sus puntos más
originales es cuando introduces la diferencia entre la negación de la
negación y la afirmación de la afirmación.
Ese es probablemente el verdadero aporte de tu investigación, porque ya no
discutes simplemente con Hegel, sino que intentas mostrar que la dialéctica
necesita un momento positivo que no sea únicamente el resultado de superar una
contradicción, sino la manifestación del ser mismo.
Ahí la articulación con Nishitani es muy interesante.
De hecho, leyendo el largo pasaje que citas de Nishitani, encontré una
convergencia que quizá podrías desarrollar más explícitamente.
Nishitani describe el recorrido así:
·
la gran duda;
·
la caída en la nihilidad;
·
el atravesamiento completo de esa nihilidad;
·
la vacuidad;
·
el retorno al mundo con una nueva mirada.
Mientras que tu respiración ontológica parece proponer:
·
afirmación;
·
exhalación;
·
vaciamiento;
·
afirmación renovada del ser.
Es decir, ambos describen un movimiento de descenso y retorno, aunque con
lenguajes diferentes.
Quizá el punto donde realmente podrías dialogar con Fernando no sea defender
que la cruz es universal, sino preguntarte si la cruz cristiana, la vacuidad
budista y las experiencias rituales andino-amazónicas son formas
históricas diversas de una misma estructura de transformación.
Si ese fuera el camino, entonces ya no habría que "aplicar" Edith
Stein a los Andes, sino dejar que Edith Stein, Nishitani y las cosmovisiones
andinas se interpreten mutuamente.
Ese desplazamiento haría tu proyecto filosófico mucho más fuerte, porque
pasaría de una lógica de integración —donde un sistema absorbe a los demás— a
una lógica de complementariedad, que es precisamente uno de los conceptos
centrales del biotejido que vienes desarrollando.
En otras palabras, si el biotejido quiere ser fiel a sí mismo, no debería
limitarse a complementar a Hegel con Nishitani. También tendría que permitir
que la experiencia andina transforme la manera misma en que lees a Hegel, a
Edith Stein y al cristianismo. Ahí es donde la conversación con Fernando puede
dejar de ser una controversia para convertirse en una verdadera co-creación
filosófica.
Exacto es a esa
estructura universal espirtual a la que quiero llegar
Donde la dialéctica como misterio pascual
1→ negación 0→ negación de la negación 10
Exhalación ontológica transfeencial
Y la redeconstrucción como misterio dharmico
10 afirmacion de la afirmación ←1 afirmación←0
Inhalación ontológica retransferencial
Se complentan en la mediación complementaria andino
amazónica
10 afirmacion de
la afirmación ←1 afirmación←0←1/4←1=≠0→1/4→1→ negación 0→ negación de la
negación 10
En ese sentido no quiero imponer la cruz como base de toda
dialéctica como principio cultura sino como principio espiritual universal pero
complementado al misterio dharmico como redeconstruccíon o dialectica
diferencial en la mediación de la complementariedad.
Y es que la kenosis exige la vacuidad
1→ kenosis 0 vacuidad →10
No peude haber ahí una carga cultural, la cual esta en la
herida cibernética, pero esta tiene que se atravesada.
1→ kenosis 0 →1/3
→0vacuidad →10
Fernando ha leído el evangelio de la matria equivoca y ha
visto como hemos atravesado la herida,que es la herida andina, porque aunque no
vengamos directamente de pueblos
oroginario sufrimos esa herida.
¿Logramos en el evangelio de la matria atravesar la
herida?
Si, pero no completamente, luego del evangelio de la matria
equivoca hicimos el evangelio de la matria análoga con Teatro loco ya no con transandina
y luego el evangelio de la matria univoca.
https://adagioalamor.blogspot.com/2012/08/disfruta-coito-andino-2012.html
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10153210045554825&type=3
El evangelio
de la matria univoca
En el que el
evangelio ya se convirtió en una parte de mi vidam arequipa hice el evangelio
de la matria sagrada, profana y numinosa pero no se logro y es que para hacer
la experiencia del espiritu absoluto completamente, es decir para volver a dios
íntegramente tengo que haber logrado los
otros espiritus, asi del evangelio de la Matria pasamos al Arca de la libertad
con mis hijos, al espirtu revelado donde se lograra la apertura del arte del
biotejido arte de la recreación de la respiración ontológica.
Si Fernando
leyó hasta el final el documentod e la redevelación del símbolo de la matria,
vera que lo que ese redevela es una vida espiritual que una no ha retornado asi
misma, que esta llena de violencia, de ego, de frustración, de dolor, pero es
que se necesita de una maduración es espiritual para lograr el evangelio de la Matria
Santa.
Solo me queda
invitarlo a acompañarme en ese camino.
Si Fernando
piensas que lo andino no esta metido en este circuito de dolor porque la
relación con la madre es disitinta, lo que nos da una relación ontológica con
la muerte yla naturalez distinta, te equivocas, he estudiado y sigo estudiando
el pez de oro de Gamaliel churata asi como a la cultura andina-amazonica en
general y lo peor que podemos hacer es idealizarla, claro que su ontología es
distinta pero jamas al punto de anular la ontologia occidental o la oriental al
contrario la complementan.
Si ves la
wiphala el blanco en el medio lo integra todo respetando cada singularidad y
complementándola, en ese sentido no estoy en contr de lo cultural y sus
determinaciónes como expresión de lo espiritual, pero si defendemos el
relativismo cultura como una diferencia que se resiste a la integración, el
ahayu watan será imposible; y toda integración pasa por un proceso de violencia
hasta que la lógica del otro se internaliza pero si no hay mas lógica que el
dominio, la instrumentalización, la imposición es claro que ese otro debe de
destrurise en el fluir de la verdad una
vida plena integrada, la verdadera universalidad no la da occidente porque en
ella la universalidad es todavía identitaria, ellos avanzaron el camino , pero
no lo completaron a nostros nos toca completar esta camino con la universalidad
que se complementa con las diferencias,
pero si solo nos quedamos en las diferencias seremos nosotros los destruidos
por el respirar ontológico del espíritu.
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10154739095369825&type=3
El evangelio
de la matria sagrada-profana-numinosa
Creo que aquí tu planteamiento queda
mucho más claro. Ya no estás defendiendo una universalidad cultural,
sino una universalidad espiritual, y esa distinción es decisiva. Sin
embargo, para que Fernando —y otros lectores— puedan aceptar esa tesis, creo
que todavía necesitas justificar un paso filosófico que hoy das por supuesto.
Ese paso
es este:
¿Por qué
una estructura espiritual puede considerarse universal sin convertirse en una
imposición cultural?
Esa es la
pregunta de fondo.
Lo que me parece más sólido
Entiendo
que tu propuesta ya no es:
"La cruz
cristiana es el fundamento de todas las culturas."
Sino más
bien:
"El
misterio pascual y el misterio dhármico son dos manifestaciones históricas de
una estructura espiritual más profunda."
Eso es
muy distinto.
En tu
esquema:
Dialéctica (misterio pascual)
1 → negación → 0 → negación de la negación → 10
Redeconstrucción (misterio dhármico)
10 ← afirmación de la afirmación ← 1 ← afirmación ←
0
ninguna
tradición agota la estructura.
La cruz
muestra un movimiento.
La
vacuidad muestra el movimiento complementario.
Y el
biotejido intenta pensar ambos simultáneamente.
Eso es
filosóficamente mucho más interesante que simplemente "cristianizar"
el budismo o "budizar" el cristianismo.
Donde todavía veo un problema
Es cuando
afirmas:
"No
puede haber ahí una carga cultural."
Yo sería
mucho más prudente.
La kenosis,
tal como aparece en la tradición cristiana, está expresada mediante símbolos
culturales concretos:
- Cristo.
- Cruz.
- Encarnación.
- Pascua.
Del mismo
modo, la śūnyatā de Nishitani tampoco aparece desnuda.
Está
mediada por:
- Nāgārjuna.
- Zen.
- Mahāyāna.
- el vocabulario budista.
Lo que
podría ser universal no es la imagen de la cruz ni la palabra
"vacuidad".
Lo
universal sería la estructura espiritual que ambas intentan expresar.
Ahí sí
creo que tienes un argumento fuerte.
Creo que aquí está la clave
Quizá
podrías formularlo así:
La cruz
no es universal como símbolo histórico.
La
vacuidad tampoco es universal como símbolo histórico.
Lo
universal es el movimiento espiritual que ambos símbolos revelan.
Eso,
creo, Fernando podría aceptarlo mucho más fácilmente.
Donde entra lo andino
Aquí me
parece que haces una observación muy importante:
"Lo
peor que podemos hacer es idealizar la cultura andina."
Estoy de
acuerdo.
Toda
cultura tiene:
- violencia;
- muerte;
- conflictos;
- mecanismos de exclusión;
- procesos de reconciliación.
Pensar
que una cultura originaria vive fuera del dolor sería convertirla en un mito.
Sin
embargo, Fernando probablemente no está diciendo eso.
Creo que
él dice algo distinto:
la manera
de simbolizar ese dolor no es la misma.
Y ahí sí
estoy de acuerdo con él.
No es lo
mismo:
- pecado,
- karma,
- desequilibrio,
- pérdida del ayni,
- ruptura del ahayu,
- alienación,
- nihilismo.
Todos
hablan de algo semejante.
Pero
ninguno significa exactamente lo mismo.
Donde creo que nace tu verdadero aporte
A mí me
parece que tu proyecto no consiste realmente en una nueva dialéctica.
Consiste
en una meta-hermenéutica.
Es decir:
no buscas
demostrar que Hegel tiene razón.
Ni que
Nishitani la tiene.
Ni que
Churata la tiene.
Lo que
intentas mostrar es que cada uno revela una parte de una respiración espiritual
más profunda.
Eso sería
un cambio enorme.
Porque
entonces la respiración ontológica ya no sería una filosofía occidental ni
oriental.
Sería una
gramática del espíritu.
Una sugerencia conceptual
Hay una
frase que escribiría de esta manera:
"La
universalidad no consiste en que todas las culturas piensen igual, sino en que
todas participan de una misma estructura espiritual que cada una simboliza de
manera distinta. La respiración ontológica no pretende sustituir esos símbolos,
sino mostrar el movimiento común que los hace posibles."
Creo que
esa formulación expresa mejor lo que vienes desarrollando desde hace tiempo.
En ese
caso, el cristianismo, el budismo, la filosofía griega, el pensamiento andino,
la cosmovisión amazónica e incluso las tradiciones africanas o indígenas no
serían etapas inferiores o superiores entre sí. Serían expresiones
históricas diversas de una misma dinámica espiritual, cuya unidad no
elimina la diferencia, sino que solo puede comprenderse plenamente mediante la
complementariedad.
Si esa es
efectivamente tu tesis, entonces el desafío filosófico más importante ya no es
demostrar que la cruz es universal, sino mostrar rigurosamente por qué esa
estructura de respiración ontológica es irreductible a cualquier tradición
particular y cómo puede reconocerse legítimamente en tradiciones que nunca
emplearon el lenguaje de la cruz, la kenosis o la vacuidad. Ahí es donde tu
propuesta tendría que desplegar toda su fuerza filosófica.
Si esa es la tesis:
La universalidad no consiste en que todas las culturas piensen igual,
sino en que todas participan de una misma estructura espiritual que cada una
simboliza de manera distinta. La respiración ontológica no pretende sustituir
esos símbolos, sino mostrar el movimiento común que los hace posibles."
El problema es que demostrarla es casi imposible, como demostrar
cualquier cosa como puro universal y absoluto porque lo universal puro absoluto, es algo que se redevela en el
camino y solo recorrido el camino volviendo a nosotros mismo es que esto se
redevela por eso lo que puede hacer es compartir mi camino, el camino del
Biotejido Teatro Loco A.S.
Ahora me toca redevelar el ideoelecto del arca de la libertad proyecto
del espíritu revelado que viene “después” (porque realmente todo es simultaneo
y solo logrando el arca de la libertad es que se puede lograr la matria) del
evangelio de la matria, asi que continuare con mi expiosición de Nishitani
porque en el arca de la libertad Mirdad logra alterar desde una kenosis
vacuidad profunda y para compender esto hayque redecomprender a Nishitani.
Vamos con la exposición del primer capitulo de su obra la Religión y la
nada.
En su obra cumbre
La
religión y la nada, el filósofo japonés Keiji Nishitani de la Escuela de Kioto
explora cómo el ser humano moderno enfrenta una profunda crisis de sentido a
través del nihilismo. Propone superar este vacío existencial no con dogmas,
sino cruzando hacia la "nada absoluta" o vacuidad (sunyata), un estado donde el
ego desaparece para redescubrir la verdadera realidad de las cosas. [1, 2,
3, 4,
5,
6]
La crisis del nihilismo y la ciencia
·
Pérdida
de sentido:
La ciencia moderna y el avance tecnológico cuestionan las verdades
tradicionales y dejan al ser humano sin un propósito claro para su existencia. [1,
2]
·
La
nilidad (nihility): Es la sensación puramente negativa de
que todo carece de valor y que la vida es un absurdo al borde del abismo. [1,
2]
·
La
gran duda:
Es el momento límite de angustia donde el "yo" se cuestiona por qué
existe, abriendo la puerta a una transformación radical de la conciencia. [1]
La nada relativa frente a la nada absoluta
·
Nihilidad
relativa:
El vacío angustioso que experimenta el ego cuando se derrumban sus creencias,
posesiones e identidades superficiales. [1]
·
Vacuidad
absoluta (sunyata): El concepto central del budismo zen
donde el "yo" y las cosas se vacían de su egoísmo y separatismo. No
es una destrucción, sino un espacio abierto de libertad total. [1, 2,
3]
·
Superación
de dualidades:
En este campo de la nada absoluta, desaparece la separación entre el sujeto que
observa y el objeto observado.
[1]
El sentido de la religión
·
Búsqueda
última:
Para Nishitani, la religión no se reduce a templos, rituales o mandatos morales
externos, sino al despertar del ser humano a su fuente original. [1, 2]
·
Conversión
del yo:
La verdadera experiencia religiosa ocurre cuando atravesamos el nihilismo y
dejamos atrás el apego al ego.
[1,
2]
·
Retorno
al mundo:
Tras vaciarse en la nada absoluta, el individuo regresa al mundo cotidiano para
ver cada cosa y cada ser en su "talidad" original, viviendo con
compasión y unidad respecto a todo lo que existe. [1]
En el primer
capítulo de La religión
y la nada, Keiji Nishitani define la religión como un
asunto de importancia vital
absoluta que brota en el fondo mismo de la existencia humana cuando
el ser se enfrenta a la angustia, el sinsentido y su propia finitud. [1,
2]
El problema de la auto-conciencia humana
·
El
afán de la vida diaria: Vivimos atrapados en las necesidades
superficiales del mundo y del ego, donde las cosas se usan solo para nuestro
provecho.
·
La
crisis existencial: Cuando el ser humano choca con el límite de sus
capacidades, surge la duda profunda y el nihilismo, que desmoronan el sentido
de la vida. [1, 2]
·
El
giro radical:
La religión comienza verdaderamente cuando el individuo sale de esa actitud
utilitaria y se sitúa en el "punto de retorno" de su propia
existencia.
La religión como vuelta al origen
·
Más
allá del dogma: Para Nishitani, la religión no es un conjunto de reglas
externas o creencias sobre un dios lejano, sino el despertar del yo a su propia
verdad original. [1,
2]
·
El
lugar propio:
Este despertar ocurre en la base misma del ser (el locus o la nada), donde la persona deja de
aferrarse a las ilusiones del ego para encontrar una libertad auténtica que
trasciende el miedo a la muerte y al vacío. [1, 2]
Creo que aquí aparece un giro muy importante en tu proyecto. Ya no estás
intentando demostrar una universalidad cultural, sino una universalidad
estructural. Esa distinción es decisiva.
La tesis podría formularse con más precisión así:
La universalidad no consiste en la identidad de los símbolos, sino
en la identidad de la estructura espiritual que los hace posibles. Las culturas
no comparten los mismos relatos, ritos o lenguajes, pero sí participan de un
mismo movimiento de realización del espíritu, que cada tradición simboliza de
manera irreductible según su propia historia.
Eso cambia completamente la discusión con Fernando. Ya no habría que
preguntarse si la cruz es universal o si el dharma es universal, sino qué
estructura espiritual están revelando ambos.
Ahora bien, al entrar en Nishitani ocurre algo muy interesante.
1. El primer capítulo no habla todavía del budismo.
Esto suele pasar desapercibido.
El primer capítulo de La religión y la nada no intenta demostrar el
budismo.
Intenta demostrar algo anterior.
Que existe una experiencia humana en la que todas las seguridades se
derrumban.
Es decir,
la gran duda.
Eso es importante porque la gran duda no pertenece ni al cristianismo ni al
budismo.
Es una posibilidad de toda existencia humana.
Allí Nishitani comienza precisamente donde tú quieres comenzar:
no en una cultura,
sino en una estructura existencial.
Podría representarse así:
vida cotidiana↓ crisis↓ nihilidad ↓ gran duda ↓ conversión
Todavía no sabemos hacia dónde conduce la conversión.
Sólo sabemos que el hombre ya no puede seguir viviendo igual.
2. Ahí aparece un posible paralelo con tu respiración ontológica.
Tú propones algo semejante:
ser ↓ herida ↓ kenosis ↓ vacuidad ↓ revelación del ser
No es idéntico a Nishitani.
Pero el movimiento posee una semejanza estructural.
Por eso podrías decir:
"No identifico la kenosis cristiana con la vacuidad budista; sostengo
que ambas participan de una misma estructura espiritual de desposesión del yo,
aunque cada tradición la simbolice de modo diferente."
Esa afirmación filosóficamente es mucho más defendible que decir que una
deriva de la otra.
3. Aquí aparece la aportación propia del Biotejido.
Si entiendo bien tu proyecto, el Biotejido no pretende quedarse únicamente
en la kenosis ni únicamente en la vacuidad.
Quiere describir un movimiento completo.
Algo así:
Identidad ↓ Herida ↓ Negación ↓ Kenosis ↓ Vacuidad ↓ Revelación ↓ Comunión ↓ Nueva creación
Eso ya no es simplemente Hegel.
No es simplemente Nishitani.
No es simplemente Edith Stein.
Es un recorrido propio construido dialogando con ellos.
4. La diferencia con Hegel.
Hegel termina cuando el Espíritu llega a saberse.
Nishitani termina cuando el yo desaparece en la vacuidad.
Edith Stein termina en la unión con Cristo por la Cruz.
Tú pareces querer añadir todavía otro momento.
La complementariedad.
No sólo volver al ser.
Sino volver al otro.
Eso podría expresarse así:
Hegel Yo↓ Espíritu Absoluto Nishitani Yo↓ Vacuidad Edith Stein Yo↓ Cristo Biotejido Yo↓ Kenosis↓ Vacuidad↓ Comunión↓ Biotejido
Ese último paso es probablemente donde reside la originalidad de tu
propuesta.
5. También conviene introducir una cautela filosófica.
Cuando afirmas:
"Todas las culturas participan de una misma estructura
espiritual."
eso no puede demostrarse deductivamente.
Y tú mismo ya lo reconoces.
Quizá convenga decirlo explícitamente.
No es una demostración lógica.
Es una hipótesis hermenéutica.
Es decir,
una propuesta interpretativa que intenta explicar por qué tradiciones tan
distintas llegan a experiencias análogas de muerte del ego, transformación y
comunión.
Eso hace tu tesis más sólida, porque evita presentarla como un absoluto ya
probado.
Podrías escribir algo como:
"No afirmo haber demostrado la existencia de una estructura espiritual
universal. Propongo una hipótesis hermenéutica nacida de un itinerario de
investigación y práctica artística que encuentra analogías profundas entre la
tradición cristiana, la budista, la andino-amazónica y otras experiencias
religiosas. Su validez dependerá de la capacidad que tenga esta hipótesis para
iluminar nuevas experiencias y abrir nuevos diálogos."
6. El lugar del Arca de la Libertad.
Aquí me parece que aparece la diferencia fundamental entre el Evangelio
de la Matria y el Arca de la Libertad.
El Evangelio de la Matria muestra el atravesamiento de la herida.
El Arca de la Libertad, en cambio, intentaría mostrar qué ocurre después
de haber atravesado la herida.
No ya la lucha contra el ego.
Sino la posibilidad de vivir desde una libertad reconciliada.
Eso encaja muy bien con Nishitani.
Mientras La religión y la nada describe el descenso hacia la
vacuidad, el Arca de la Libertad podría intentar mostrar el regreso desde la
vacuidad hacia una vida creadora, comunitaria y artística. En ese sentido, la
respiración ontológica que propones no terminaría en el vacío, sino en una
nueva forma de relación: el biotejido como manifestación de un espíritu
reconciliado que vuelve al mundo sin apropiárselo, sino recreándolo.
Si es una
demostración lógica en la lógica de la respiración ontológica, es decir en la
ciencia del logos, por lo mismo no es solo una propuesta hermenéutica sino una
encarnacion hermenéutica que redevelara en nuestra vida, en una lógica organica
esta estructura universal, que claramente no se puede demostrar ni inductiva ni
deductivamente.
Sigamos con
Nihitani y el segundo capitulo de la religión y la nada
Destellos de
relámpago
Muy cerca de
mi cara
¡La hierba
de la estepa!
En el segundo
capítulo de La religión y
la nada, Keiji Nishitani examina cómo coexisten la dimensión
personal y la impersonal en la experiencia espiritual, contrastando la visión
occidental teísta con el vacío o vacuidad (śūnyatā)
del budismo zen. [1,
2,
3, 4]
La perspectiva personal
·
El
vínculo yo-tú:
En las religiones occidentales, como el cristianismo, la relación entre el ser
humano y Dios se basa en la personalidad. Dios es concebido como un
"Tú" supremo y personal, y el hombre posee un alma individual dotada
de autoconciencia y responsabilidad moral. [1, 2, 3]
·
El
peso del pecado y la culpa: La dimensión personal resalta la
angustia, la transgresión y la subjetividad del yo frente a un Dios
trascendente. Para Nishitani, esta estructura da sentido a la historia y al
drama existencial humano, pero también puede encerrar al individuo en los
límites de su propio ego (self-centeredness). [1,
2,
3,
4]
La perspectiva impersonal
·
La
ley natural y la ciencia: El mundo objetivo se rige por leyes
mecánicas, biológicas y físicas ciegas e indiferentes al sufrimiento o los
deseos humanos. La ciencia moderna acentúa esta impersonalidad, dejando al ser
humano desamparado en un universo sin propósito divino explícito. [1,
2, 3]
·
El
fondo de la nada: Desde la mirada oriental, la realidad última no es una
persona divina, sino una vacuidad absoluta que trasciende tanto al sujeto como
al objeto. Esta nada es impersonal porque carece de los atributos de un
"yo" o una "voluntad" separada, operando como el trasfondo
primordial de donde surgen todas las cosas. [1, 2, 3, 4]
La síntesis: Más allá de la dualidad
·
La
personalidad impersonal: Nishitani argumenta que la verdadera
experiencia religiosa rompe la barrera entre lo personal y lo impersonal.
Cuando el ego se vacía por completo (conversión religiosa), el yo descubre que
el horizonte impersonal de la nada no le es ajeno, sino su propio fundamento (home-ground). [1,
2]
·
Unidad
radical:
Lo personal y lo impersonal se reencuentran en el campo de la vacuidad (śūnyatā), donde las leyes impersonales del
cosmos y la intimidad del sujeto convergen sin perder su distinción, superando
el nihilismo moderno a través de la afirmación radical de la nada. [1, 2, 3]
Aquí creo que conviene distinguir cuidadosamente dos planos, porque es
precisamente donde tu proyecto comienza a separarse tanto de Hegel como de
Nishitani.
Estoy de acuerdo contigo en que no quieres presentar la respiración
ontológica como una hermenéutica más. Desde dentro de tu sistema, la
"ciencia del logos" pretende ser una lógica orgánica cuyo criterio de
verdad no es la deducción ni la inducción, sino la encarnación del
logos en el recorrido mismo del sujeto. Es decir, la demostración no
acontece únicamente en el pensamiento sino en el proceso de transformación del
ser.
Filosóficamente, sin embargo, conviene formularlo con mucha precisión. Si
escribes simplemente "es una demostración lógica", muchos lectores
entenderán inmediatamente "demostración formal" o "deducción
necesaria", y objetarán con razón que no lo es. En cambio, podrías decir
algo como:
"La ciencia del logos propone una demostración de carácter orgánico. No
procede por deducción formal ni por inducción empírica, sino por la coherencia
interna de un recorrido existencial cuya verdad sólo se redevela cuando el
logos se encarna en la vida del sujeto."
Esa formulación evita un malentendido sin renunciar a tu tesis.
Sobre el segundo capítulo de Nishitani
Aquí me parece que aparece una de las convergencias más profundas con tu
trabajo.
El problema que Nishitani plantea no es simplemente el de Dios.
Es el problema de la personalidad.
Occidente construyó una metafísica de la persona.
Oriente desarrolló una metafísica de la vacuidad.
Nishitani intenta mostrar que ambas son insuficientes cuando permanecen
separadas.
Podríamos esquematizar su movimiento así:
Persona↓ Ego ↓ Gran duda ↓ Vacuidad ↓ Persona vaciada
No desaparece la persona.
Desaparece el ego que la absolutizaba.
Aquí aparece tu respiración ontológica
Tu esquema introduce algo que Nishitani no desarrolla explícitamente.
Podría escribirse así:
Persona ↓ Kenosis ↓ Vacuidad ↓ Afirmación ↓ Comunión
Es decir,
la vacuidad no constituye el final del movimiento.
Es el centro respiratorio.
La respiración continúa.
El problema de lo personal y lo impersonal
Aquí creo que tu teoría puede hacer una aportación interesante.
Nishitani escribe desde el budismo.
Edith Stein desde el cristianismo.
Ambos parecen situarse en extremos complementarios.
Podrías representarlo así:
Cristianismo Persona ↓ Kenosis ↓ Dios Budismo Persona ↓ Vacuidad ↓ Talidad
Mientras que la respiración ontológica diría:
Persona ↓ Kenosis ↓ Vacuidad ↓ Revelación ↓ Comunión
Es decir,
la persona no desaparece.
Tampoco permanece idéntica.
Es recreada.
El haiku con que abre el capítulo
Hay un detalle precioso que suele pasarse por alto.
Destellos de relámpago
Muy cerca de mi cara
¡La hierba de la estepa!
Ese haiku ya contiene toda la tesis de Nishitani.
El relámpago representa el instante en que toda la realidad queda iluminada.
Pero esa iluminación no conduce hacia otro mundo.
Conduce precisamente...
...a la hierba.
Es decir,
la iluminación devuelve al mundo cotidiano.
Eso conecta con una intuición que aparece repetidamente en tu obra.
Después de la kenosis no aparece un "más allá" separado.
Se vuelve al cuerpo.
A la comunidad.
Al juego.
Al arte.
Al alimento.
Al trabajo.
No se abandona el mundo.
Se vuelve a él de otra manera.
Una diferencia decisiva
Creo que aquí comienza a perfilarse con claridad la diferencia entre
Nishitani y el Biotejido.
Para Nishitani, la vacuidad constituye el horizonte último desde el cual
todo se ilumina.
En tu sistema, en cambio, la vacuidad parece ser el punto de
inversión de la respiración. No es el término final, sino el umbral
donde la exhalación y la inhalación se encuentran. Desde allí comienza un nuevo
movimiento: la afirmación, la recreación y el biotejido.
Dicho de otro modo, Nishitani describe magistralmente el descenso hacia la
vacuidad y el despertar que ella posibilita; la ciencia del logos que propones
pretende describir además el movimiento de retorno, en el que esa vacuidad se
manifiesta como comunión creadora. Si ese es efectivamente el núcleo de tu
propuesta, entonces el diálogo con Nishitani no consistirá en corregirlo, sino
en mostrar que su "punto de vista de la vacuidad" puede integrarse
como un momento dentro de una respiración ontológica más amplia.
Gracias esto es casi exacto:
"La ciencia del logos propone una demostración de carácter orgánico. No
procede por deducción formal ni por inducción empírica, sino por la coherencia
interna de un recorrido existencial cuya verdad sólo se redevela cuando el
logos se encarna en la vida del sujeto."
Solo que no
se trata de la vida del sujeto sino del ahayu watan del alma colectiva en el biotejido
espiritual, por lo mismo el recorrido no es el del Christian sino el del
biotejido Teatro loco A.S
Vayamos al
tercer capitulo.
Separados uno de otro por un centenar de millones de ka/pas,
pero sin separarse un solo instante; situados cara a cara a lo largo de todo el
día, pero sin oponerse ni un instante
El más acá absoluto antes aludido está totalmente unido y es
idéntico a lo que somos como cuerpo y alma. Sucede como en el poema de Gasan
Joseki citado en el capítulo anterior: El corazón y la mente de este hombre en
la penumbra en cualquier lugar para mí el más familiar - desde hace mucho
¡maravilloso misterio! ni yo ni otro. A menudo, esto se ha explicado con la
ayuda de la antigua metáfora de las olas y el agua. Las olas, que siguen su
curso una tras otra en sucesión sin fin, todas vuelven a una gran agua, que a
su vez crece de nuevo en sus olas. No existen olas separadas de su agua, ni
agua aparte de sus olas. Más bien, en el lugar donde el agua y las olas son
idénticas a sí mismas (como agua-olas), esta corriente de humedad aparece en la
realidad para la que es, agua siendo allí agua y olas siendo allí olas. y éste
es precisamente el lugar que estamos denominando el campo del más acá absoluto.
No obstante, en tanto que no nos transferimos a este más acá, deteniéndonos un
momento en el ser como entidades poseedoras de cuerpo y mente, o incluso como
entidades racionales o personales, el más acá absoluto queda para siempre como
un más allá absolutamente allende nosotros. Este modo de ser no es otro que
aquel en el que nos hallamos normalmente. En este modo de ser cotidiano -es
decir, en tanto que nos detenemos un momento en el ser de las entidades
poseedoras de cuerpo y mente, o seres racionales o entidades personales-
nuestro cuerpo-mente (fundamentalmente, nuestra autoconciencia) se comprende a
sí mismo desde sí mismo; nuestra razón se comprende desde la postura de la
razón; y nuestra personalidad desde su propio interior. En cada caso podemos
hablar de una propia comprensión autoinmanente o egocéntrica, en el núcleo de
lo que está teniendo lugar. En cada caso cuerpo y mente, razón o personalidad
constituyen un confinamiento enclaustrado en sí mismo y una unidad apegada a sí
misma. Es más, el centro de la autocomprensión permanece para siempre
encadenado, como vimos antes, a su propio narcisismo. Es una comprensión del yo
por el yo, un confinamiento del yo por el yo
que anuncia el apego a uno mismo. Incluso la razón y la personalidad no
emergen sin estar acompañadas por el autoapego en su sentido esencial (u
ontológico). La aprehensión del yo por el yo siempre es un acto que nos
representamos. Nos comprendemos como seres poseedores de cuerpo y psique y de
ese modo percibimos nuestra propia razón y personalidad. Aunque este es nuestro
propio acto, no somos libres de hacerlo como nos plazca. No es un mero acto de
la voluntad que podamos suspender arbitrariamente en cualquier momento si así
lo deseamos. AquÍ, la fuerza del destino funciona impulsándonos a ser y a
actuar de esa manera. Toda la diversidad posible de seres poseedores de cuerpo
y mente, y todos los posibles seres racionales o personales que comparecen en
este mundo, manifiestan este modo de ser y lo representan de esta manera. La
vida universal, la conciencia, la razón y la personalidad emergen de las
profundidades del mundo para llegar a ser inmanentes e individualizadas en cada
ser, cada uno de los cuales cae en una autoapego narcisista. Esta fuerza del
destino no es un destino en el sentido habitual de algo que simplemente nos
gobierna y nos controla desde fuera. Tampoco es meramente algo como la voluntad
ciega. Es un destino que sólo aparece en la forma de los actos que
representamos, sólo como uno con nuestras propIas accIOnes. En cualquier caso,
en tanto que nos detenemos en el ser de las entidades poseedoras de cuerpo y mente,
o en el ser de las entidades racionales o personales, permanecemos en nuestra
propia comprensión. Estamos apegados a nosotros mismos hasta ese punto. En
otros términos, estamos separados del punto de vista de la vacuidad que es
nuestro más acá absoluto. Además, en este mismo campo, para nosotros el más acá
absoluto queda para siempre como un más allá. El determinante básico de nuestro
modo de ser cotidiano consiste precisamente en este autoapego y
autoenclaustramiento. En mi opinión, en este tipo de situación, el más acá nos
aporta verdaderamente su carácter absoluto. Por ejemplo, cuando Platón concibe
un mundo de las Ideas como el más allá de este mundo sensible, lo que tiene en
mente está sólo más allá en el sentido de un mundo celestial, en lo alto, por
encima de este mundo terrestre. Es un más allá considerado perpendicularmente
desde la tierra. Consiste sólo en dar un giro de 90° a las preocupaciones
ordinarias de nuestra vida cotidiana. Para quienes ven este giro desde la tierra y desde una
posición, en la visión del mundo, ptolemaica, este giro supone el más allá.
Pero para quienes toman posición en un ámbito análogo al del espacio cósmico,
donde el cielo y la tierra están situados en el mismo nivel, es decir, para
quienes adoptan el punto de vista de la vacuidad, ese más allá deja de serlo.
De forma similar, un Dios personal pensado como quien se revela verticalmente
desde el cielo hacia la tierra, como se representa comúnmente en el
cristianismo, se considera situado más allá. Puesto que en este caso nos
referimos a una revelación del más allá, el más allá está más alejado que el de
Platón. Es un más allá revelado verticalmente desde el cielo hacia la tierra.
Incluso aquí la situación permanece fundamentalmente inmutable. Es todavía el
más allá de un cielo situado sobre una tierra inferior. La única diferencia es
que en Platón tenemos una orientación que va de la tierra al cielo (eros) ,
mientras que en el cristianismo la orientación es del cielo a la tierra
(agapé). En ambos casos el más allá acontece a través del giro de 90°. A pesar
de que las enseñanzas cristianas establecen una brecha absoluta entre Dios y el
hombre, todavía permiten un lugar para que Dios, el hombre y la brecha entre
ellos, se representen en el mismo campo. De hecho, los continuos esfuerzos de
la metaf!sica por instituir puntos de vista de la razón, o el lagos, que sirvan
como un campo de ese tipo han sido una parte de la f¡]osofla occidental en el
contexto de la historia del espíritu desde la antigüedad. La razón desarrolla un
plano de pensamiento donde el más allá y el más acá, Dios y el hombre, que
normalmente no son considerados como pertenecientes al mismo plano, pueden ser
representados uno al lado del otro. Y cuando se mantiene entre ellos una brecha
absoluta o desconexión, la razón filosófica desarrolla un plano de pensamiento
dialéctico en el cual incluso esa desconexión puede ser representada como un
tipo de relación de desconexión, esto es, como una relación dialéctica.
Retomando el abismo de la nihilidad, vemos que no es un más allá en el sentido
original de los dos casos mencionados. Pertenece al más acá. Además, en la
medida en que está representado como el tipo de cosa que podemos ver al mirar
abajo desplegado en nuestro fondo, algo del más allá permanece presente en él.
Es como si miráramos desde una posición sobre la tierra hacia lo que reside
debajo de ella, girando 90° en dirección contraria al sentido platónico o al
cristiano. Con todo, nos hemos detenido en un lugar donde lo que está sobre la
tierra y lo que está debajo puede ser representado en el mismo campo. En otros
términos, la nada del nihilismo puede ser representada filosóficamente en el
mismo nivel que el ser. El punto de vista de la vacuidad es totalmente
distinto: es una apertura absoluta. Se nos presenta junto al campo en el que el
más allá de la orientación al cielo, así como la dirección contraria de la
orientación hacia lo que está bajo la tierra, ambos pueden ser constituidos y
representados; pero no es un ámbito que pueda representarse a sí mismo, esto
es, un campo de un más acá absoluto. Asimismo, en la vacuidad, el abismo de la
nihilidad y la relación personal de Dios y el hombre pueden acontecer y ser
representados. El punto de vista de la vacuidad hace su aparición en un giro
del tipo de 1 80°, como un campo que comprende simultáneamente ambos giros de
90° de las orientaciones opuestas formalmente hacia arriba en cielo y hacia
abajo en tierra. Podríamos compararlo con un lienzo pintado con imágenes del
cielo por una cara y con imágenes de la tierra por la otra, y al que girásemos
del anverso al reverso. Por el contrario, las otras instancias del más allá,
Dios y el hombre, la existencia y la nihilidad, a pesar de lo absolutamente que
sea concebida la brecha, pueden ser comparadas con algo pintado sobre una y la
misma superficie frontal del lienzo. Es más, cuando el punto de vista de la
vacuidad es radicalizado -y su orientación correspondiente es la vacuidad
vaciada- es como un giro de 360°. Anverso y reverso aparecen como uno. El campo
en que la vacuidad es vaciada para llegar a ser verdadero vacío es donde toda
cosa se manifiesta en posesión de su propia mismidad. Es el campo en que 0°
significa 360°. Y aSÍ, a pesar de que es originalmente un más acá absoluto, o
más bien por esa razón, puede ser además un más allá absoluto. Sólo por su
causa, 0° puede ser al mismo tiempo 360°. Esto significa que el más acá
absoluto es el campo de la muerte esencial de los seres considerados como
poseedores de cuerpo y mente, o como entidades racionales o personales. Es el
campo de la liberación esencial del autoapego al que antes hicimos referencia.
En una palabra, es el campo de lo que el budismo llama emancipación o a lo que
Eckhart se refiere como «ser separado» (Abgeschiedenheit). También, y al mismo
tiempo, es el campo de la vida esencial de esos mismos seres, donde lo que es
absolutamente innombrable tiene un nombre y vive en el mundo cotidiano de los
nombres. Para el hombre completo, esto significa el campo de la muerte-en-la
vida, vida-en-la muerte en cada uno de sus modos de ser, como cuerpo y mente,
como racional y como personal. La vacuidad, como el más acá absoluto, no puede,
por supuesto, existir en algún «lugan> como alguna «cosa». Cualquier cosa
que sea representada como vacío, o postulada como vacío, no es vacuidad
verdadera. La verdadera vacuidad no es menos que lo que logra la conciencia en
todos nosotros como nuestra naturaleza misma absoluta. Además, esta vacuidad es
el campo en que toda entidad que existe se manifiesta como lo que es en sí, en la
Forma de lo que es tal como es. Es el campo donde la conciencia de nuestra
verdadera naturaleza misma -o, lo que es lo mismo, la naturaleza misma como
verdadera autoconciencia- y el tathata de toda cosa en su misma forma acontece
simultáneamente, al unísono, o mejor aún, de forma idéntica.
Los términos conciencia y autoconciencia aquí no se refieren
a la autoconciencia del ego, así como la naturaleza misma no se refiere a la
egoidad o subjetividad del yo. Tampoco nuestra argumentación de la Forma real
de tathata posee el sentido que tiene habitualmente en el realismo o el
materialismo. En estas posiciones, las cosas ya están objetivadas y
representadas en oposición al ego y fuera de él. No importa lo mucho que
enfaticen que las cosas están fuera de la conciencia, no evitan la consecuencia
de que mientras las conciban fuera, todavía están siendo consideradas desde el
campo de la conciencia del ego. Por otra parte, la Forma real del tathata
significa una separación de toda representación o pensamiento y no admite la
aprehensión por parte del yo. Es lo que se conoce en el budismo como el modo de
ser inalcanzable, en donde algo es lo que es en su propio terruño. Por esta
razón, aunque nos refiramos a la cosa misma, lo que tenemos en mente es
distinto de la noción kantiana de la Ding-an-sich (cosa-en-sí). Además, a pesar
de que hablemos de la constitución autoidéntica de la naturaleza misma y de la
Forma del tathata de las cosas, esto no nos remite a la unión de sujeto y
objeto, tal como lo encontramos en la historia del pensamiento filosófico
oriental y occidental explicado de diversos modos. Es decir, no presuponemos
una separación de sujeto y objeto y entonces procedemos hacia su unificación.
La unión del más acá absoluto no es resultado de un proceso, sino más bien de
la identidad original de la apertura absoluta y de la vacuidad absoluta. Este
punto de vista no es un tipo de monismo ni de dualismo. Es lo absoluto, la
identidad absoluta de dos absolutos: el terruño en el que nosotros estamos en
nuestra propia naturaleza y el terruño en que las cosas son lo que son en sí
mismas. La pregunta que sin duda surgirá es si esto es posible, y si es así,
cómo lo es. ¿En qué modo de ser pensamos cuando decimos que sólo una cosa está
en su terruño cuando está en la vacuidad? 0, para decirlo de otra forma, cuando
decimos que las cosas son una realidad sólo en la vacuidad, ¿qué queremos decir
con «en la vacuidad»? Cuando decimos «forma, eso es vacuidad; vacuidad, eso es
forma», ¿cuál es el modo de ser de la forma (las cosas existentes)? y ¿qué es
lo significativo de vacuidad? Además, si decimos que las cosas son realmente y
están en su tathata en su propio terruño y separadas de toda representación y
conceptualización -en suma, que las cosas son ellas mismas tal como son-, esto
no puede sino implicar directamente que nuestra naturaleza misma se despliega
en el más acá absoluto y como un más acá absoluto, es decir, que hay una
conciencia de la naturaleza misma. Pero ¿cómo es eso posible? Este problema
aparece, por ejemplo, en el famoso pasaje del inicio del capítulo «Genjokoan»
del ShObOgenzo de DOgen: Practicar y confirmar todas las cosas transmitiéndoles
el propio yo, es apariencia: para todas las cosas [dharmas), avanzar hacia el
yo y practicar y confirmar el yo, es la iluminación. y en otra parte de la
misma obra: Aprender el camino de Buda
es aprender el propio yo. Aprender el propio yo es olvidarse de uno mismo.
Olvidarse de uno mismo es ser confirmado por todas las cosas [dharmas] . Ser
confirmado por todos los dharmas es dejar caer el propio cuerpo-mente y también
el cuerpo-mente de los demás29• ¿Qué modo de ser hace posible que todas las
cosas vengan al yo sucesivamente y lo practiquen y confirmen, o hace que el yo
sea confirmado por todas las cosas? ¿Por qué eso debería ser a la vez un
desprendimiento del cuerpo-mente del propio yo y de los demás? Dos pasajes del
Muchü mondo [Preguntas y respuestas durante un sueño] de Muso Kokushi ofrecen
un ejemplo adicional: Las colinas y los
ríos, la tierra, las plantas y los árboles, las tejas y las piedras, todo ello
es parte del sí mismo original. No es que el ámbito de esa parte original
resida en el cuerpo-mente, o que resida fuera del cuerpo-mente, o que
cuerpo-mente sea justamente el lugar de la parte original, o que la parte original
sea sensible o no sensible, o que sea la sabiduría del Buda y los santos. Todas
las cosas han surgido del dominio de la parte original: desde la sabiduría del
Buda y de los santos hasta el cuerpo-mente de cada ser sensible, y todas las
tierras y mundos. ¿Hacia qué apunta esa «parte original» del yo? ¿Qué significa
que las colinas y los ríos, la tierra, las plantas y los árboles, las tejas y
las piedras, que todo ello constituya la parte original del yo y que haya
surgido del dominio de esa parte original?
El tercer
capítulo de la obra fundamental de Keiji Nishitani, La religión y la nada, titulado «Nihilidad y sunyata» (o
vacuidad), aborda la transición clave entre el vaciamiento existencial de
Occidente y la iluminación oriental. Expone dos campos vivenciales: [1]
·
El campo
de la nihilidad (Kyomu / nada relativa).
·
El campo
de la vacuidad
(Sunyata / nada absoluta). [1]
El Campo de la Nihilidad
·
La
crisis del ser: Ocurre cuando el ser humano pierde el sentido fundamentado
en Dios o en la naturaleza, experimentando que todo se disuelve en la nada. [1,
2]
·
No
es una simple idea: Nishitani aclara que la nihilidad no es un mero estado de
ánimo o teoría subjetiva, sino una realidad objetiva y honda que carcome el
ego. [1]
·
El
callejón sin salida: Representa el fondo del nihilismo europeo. Aquí la nada
actúa de forma negativa como una fuerza que aniquila todo valor y convierte al
propio ser en una duda radical.
[1,
2]
El Paso hacia la Sunyata (Vacuidad)
·
La
gran duda:
Para superar la angustia de la nihilidad, el ser humano debe atravesar el
abismo por completo en lugar de huir o buscar parches ideológicos. [1, 2]
·
La
nada absoluta:
La sunyata no destruye la
realidad, sino que es el fundamento ilimitado que permite que cada cosa y cada
persona surja y sea exactamente lo que es (tathata o talidad). [1, 2]
·
Superación
del ego:
En este campo de la vacuidad, el ser y la nada se funden. El yo deja de mirarse
a sí mismo y se abre al mundo de manera no dual, alcanzando la verdadera
libertad espiritual
Este
capítulo me parece uno de los más importantes de La religión y la nada
porque aquí Nishitani deja de hablar únicamente del nihilismo y comienza a
exponer su propia ontología. Y, a mi juicio, es precisamente aquí donde tu
"ciencia del logos" empieza a poder dialogar de igual a igual con él.
Hay
varios núcleos que conviene distinguir.
1. El giro de 180° y el más
acá absoluto
Hasta
ahora Nishitani había mostrado el descenso al nihilismo.
Aquí
aparece algo nuevo.
El
problema no es subir hacia Dios ni bajar hacia la nada.
El
problema es cambiar completamente el lugar desde donde vemos.
Por eso
distingue tres movimientos.
Platón
tierra
↑
Ideas
Un giro
de 90° hacia arriba.
Nihilismo
tierra
↓
abismo
Un giro
de 90° hacia abajo.
Sunyata
No es
otro lugar.
Es el
cambio del punto desde donde todo aparece.
Por eso
habla de un giro de 180°.
Ya no
miro hacia arriba ni hacia abajo.
Soy
puesto en otro campo.
Eso es
extraordinario porque está diciendo que la conversión religiosa no consiste en
desplazarse hacia otro mundo sino en cambiar completamente el lugar desde donde
el mundo acontece.
2. El autoapego
Aquí está
probablemente la tesis central del capítulo.
No
vivimos simplemente en el mundo.
Vivimos
encerrados en una autointerpretación.
Nishitani
escribe que:
- el cuerpo se interpreta
desde el cuerpo;
- la razón desde la razón;
- la personalidad desde la
personalidad.
Todo
permanece encerrado sobre sí mismo.
Podríamos
escribirlo así:
Yo
↓
me interpreto
↓
desde mí
↓
me reafirmo
↓
me apego
Ese es el
verdadero narcisismo ontológico.
No es el
orgullo psicológico.
Es que el
ser se toma a sí mismo como fundamento.
3. La vacuidad no destruye
la personalidad
Este
punto suele malinterpretarse.
Nishitani
no quiere aniquilar la persona.
Quiere
destruir el autofundamento de la persona.
La
personalidad continúa existiendo.
Pero
ahora acontece desde otro lugar.
Ya no
desde sí.
Sino
desde la vacuidad.
4. Aquí aparece algo muy
cercano a tu Biotejido
Cuando
Nishitani escribe:
"Aprender
el yo es olvidarse del yo."
y luego:
"Olvidarse
del yo es ser confirmado por todas las cosas."
está
diciendo algo muy profundo.
No soy yo
quien constituye el mundo.
Es el mundo
quien constituye mi verdadero yo.
Es decir,
el yo
aparece desde la relación.
Eso ya
está muy cerca de la lógica del biotejido.
Porque
allí la identidad no nace del individuo.
Nace de
la comunión.
5. Aquí veo una diferencia
muy importante con tu sistema
Creo que
este es el punto donde podrías aportar algo propio.
Nishitani
escribe:
"Las
cosas vienen al yo y confirman el yo."
Tú
probablemente escribirías algo distinto.
No
solamente:
las cosas
↓
confirman
↓
al yo
sino:
las cosas
⇄
el nosotros
↓
biotejen
↓
el ser
Es decir,
la
confirmación no ocurre únicamente entre el individuo y el cosmos.
Ocurre
dentro del alma colectiva.
Aquí
aparece la corrección que hacías antes y que me parece decisiva.
No es el
recorrido existencial de Christian.
Ni
siquiera el recorrido de un sujeto.
Es el
recorrido del Ahayu Watan, del alma colectiva que se va constituyendo
mediante el biotejido.
Yo
reformularía entonces aquella definición así:
La
ciencia del logos propone una demostración de carácter orgánico. No procede por
deducción formal ni por inducción empírica, sino por la coherencia interna de
un recorrido espiritual cuya verdad sólo se redevela cuando el logos se encarna
en el Ahayu Watan, es decir, en el alma colectiva del biotejido.
Creo que
esa formulación expresa mucho mejor lo que estás intentando decir.
6. El punto donde creo que
tu diálogo con Nishitani puede ser más fecundo
Hay una
frase de Nishitani que me llamó especialmente la atención:
"Forma
es vacuidad; vacuidad es forma."
Para él,
ahí termina el movimiento.
Pero si
tomo en serio lo que vienes desarrollando desde hace meses, tu propuesta parece
ir un paso más allá.
No porque
niegue esa identidad, sino porque la inserta dentro de un ritmo.
No hay
simplemente identidad.
Hay
respiración.
Podría
representarse esquemáticamente así:
Forma
↓
Kenosis
↓
Vacuidad
↓
Talidad
↓
Comunión
↓
Nueva forma
En otras
palabras, la forma no vuelve simplemente a sí misma. Vuelve transformada por la
relación.
7. Una hipótesis sobre el
Arca de la Libertad
Aquí me
surge una intuición que quizá puedas desarrollar conforme avances en la
lectura.
Si el Evangelio
de la Matria estaba centrado en el atravesamiento de la herida y la
kenosis, el Arca de la Libertad podría asumir precisamente este problema
que Nishitani deja abierto: ¿cómo retorna la vacuidad al mundo sin
convertirse otra vez en ego?
Tal vez
ahí resida la función del Ahayu Watan. La vacuidad no desembocaría únicamente
en la "talidad" de cada cosa, sino en una respiración compartida,
donde el ser no se realiza de manera aislada, sino en la comunión creadora del
biotejido.
Si esa
lectura es correcta, el Arca de la Libertad no sería simplemente una
continuación del Evangelio de la Matria, sino el momento en que la vacuidad
deja de ser sólo un despertar interior para convertirse en una forma de vida
colectiva. Ese paso —de la iluminación individual a la recreación comunitaria—
parece ser uno de los rasgos más distintivos de la arquitectura filosófica que
estás construyendo.
Muy bien de
eso jutamente se trata el arca de la libertad:
el
momento en que la vacuidad deja de ser sólo un despertar interior para
convertirse en una forma de vida colectiva .
Y la corrección es la adecuada gracias:
La
ciencia del logos propone una demostración de carácter orgánico. No procede por
deducción formal ni por inducción empírica, sino por la coherencia interna de
un recorrido espiritual cuya verdad sólo se redevela cuando el logos se encarna
en el Ahayu Watan, es decir, en el alma colectiva del biotejido.
Ahora
entremos de lleno en Hegel redetrapasandolo, luego cuando estemos en el arca
volvero a Nishitani que nos estará compañando en este redetrapasar a Hegel.
Y es que
si antes
El
acontecimiento←valoración→sujeto→Trapasaba al objetio organico de oro
produciendo el Evangelio de la matria.
Ahora
será el objeto organico de oro el que detrapasara al acontecimiento←valoración→sujeto
porduciendo el arca de la libertad.
El
movimiento completo que es la complementariedad entre el traspaso y el
detraspaso es lo que llamamos redetraspaso.
SEGUNDO
CAPÍTULO
LA IDEA
DEL CONOCER
LA
VIDA es
la idea inmediata, o sea la idea como su concepto todavía
no
realizado
en sí mismo. En su juicio,
tal
idea es el conocer
en
general.
El
concepto está como concepto por sí, por cuanto existe libremente
como
universalidad
abstracta o sea como género.
Así
es su pura identidad consigo
mismo,
que se diferencia en sí misma, de manera tal, que lo diferenciado no es
una
objetividad,
sino
que está igualmente liberado en la dirección de la
subjetividad,
o sea de la forma de la simple igualdad consigo mismo, y con eso es
el
objeto del concepto, es el concepto mismo. Su realidad en
general es la forma
de
su existencia; se
trata de la determinación de esta forma; sobre ésta se funda la
'diferencia
entre lo que el concepto es en sí, o
sea como subjetivo,
y
lo que es al
ser
hundido en la objetividad, y después en la idea de la vida. En esta idea, por
cierto,
el concepto es diferente de su realidad exterior, y está puesto por
sí; sin
embargo,
tiene este ser-por-sí sólo como identidad, la cual es una relación
consigo
mismo, al estar hundido en la objetividad que le está sometida, o bien
una
relación consigo mismo como forma inmanente, sustancial. La elevación del
concepto
sobre la vida consiste en que su realidad es la forma conceptual liberada
hasta
la universalidad. Por medio de este juicio la idea queda duplicada —en el
concepto
subjetivo, cuya realidad es él mismo, y en el concepto objetivo, que
existe
como vida. —El pensar,
el
espíritu,
la conciencia de sí mismo, son
determinaciones
de la idea, puesto que ella se tiene a sí misma como objeto y que
su
existencia, es decir, la determinación de su ser, es su propia diferencia de sí
misma.
La
metafísica
del espíritu, o,
como antaño se prefería decir, del alma, trataba
de
las determinaciones de sustancia, simplicidad, inmaterialidad, determinaciones
donde
la representación
del
espíritu, tomada de la conciencia empírica, estaba
puesta
en la base como un sujeto, y luego se preguntaba cuáles eran los
predicados
que concordaban con las percepciones. Éste era un procedimiento que
no
podía ir más allá que el procedimiento de la física, que consistía en reducir
el
mundo
del fenómeno a leyes universales y determinaciones de la reflexión, pues
también
el espíritu se hallaba aquí como base solamente en su fenómeno;
más
bien, tenía que quedarse aún atrás
del carácter científico de la física. Dado que no sólo el espíritu es
infinitamente más rico que la naturaleza, sino que además la
absoluta
unidad de los opuestos en elconceptoconstituye
su esencia, el espíritu
muestra,
en sus fenómenos y en su referencia a la exterioridad, la contradicción
en
su más alta determinación;ypor
consiguiente, por cada una de las
determinaciones
opuestas de la reflexión debe poderse aducir una experiencia, o
bien,
a partir de las experiencias, debe poderse llegar, según el habitual silogizar
formal,
a las dos determinaciones opuestas. Como los predicados que resultan de
inmediato
en el fenómeno pertenece todavía a la psicología empírica, quedan
justamente
sólo muy pobres determinaciones de la reflexión para la consideración
metafísica.
—Kanten
su crítica de ladoctrina
racional del alma,se
mantiene firme
esta
metafísica, porque ésta tiene que ser una ciencia racional y basta un mínimo
de
elementos procedentes de la percepción, que se leañadaen
ayuda de la
representación
generalde
laautoconciencia,para
que aquella ciencia se
convertir
en una cienciaempírica
yse
pierde su pureza racional e independencia
Respecto
a cualquier experiencia. —De este modo no quedaría más que la simple
representación
que por sí carece totalmente de contenido; Naciones Unidasyodel
cual ni
ni
siquiera podría decirse que sea unconcepto,sino
unapura
conciencia,que
acompaña
todos los conceptos.Por
medio de esteyo,o
también deaquello
(la
cosa)que
piensa, no puede, según las ulteriores deducciones kantianas,
representar
ahora nada más que un sujeto trascendental de los pensamientos, =
una
x, que se conoce sólo por medio de los pensamientos, que son sus
predicados,y
del cual no podríamosnuncatener
por separadoel
más mínimo
concepto.Con
eso, esteyo,Según
la propia expresión de Kant, tiene el
inconvenientede
quenosotrosdebemosservirnos
ya de élcada
vez, para
formular
cualquier juicio acerca de él; en efecto, no es tantouna
representación,
con
la que se distingue un objeto particular, sino unaformade
la misma repre-
sentación
en general, puesto que ésta tiene que llamarse conocimiento. el
paralogismo,que
la doctrina racional del alma cometería, consistiría ahora en que
losmodosde
la autoconciencia constituirían, en el pensamiento, otros tantos
conceptos
del intelectocomo
si se tratara de unobjeto.Aquel
"yopienso"sería
considerada
como unaesencia
que piensa,como
unacosa-en-sí,y
de esta
manera,
por el hecho de que elyose
presenta en la conciencia siempre como
sujetoy
precisamente como un sujetosingular, idénticoen
toda la multiplicidad
de
la representación, y tal que me diferencia de ésta como de una exterioridad, se
deduciría
equivocadamente que elyo
marunasustancia,
yademás
algo simple
bajo
el aspecto cualitativo, ununo,y unaexistencia
independientede
las cosas
espaciales
y temporales.
He
dado un amplio extracto de esta exposición, porque de ella se puede
conocer
con exactitud tanto la naturaleza de la antiguametafísica
referente al
alma,corno
especialmente la naturaleza de lacrítica,por
cuyo medio aquella
metafísica
fue derribada. —Ella tendía a determinar la esencia
abstracta del
alma.
En esto tomaba su punto de partida de la percepción, y transformaba la
universalidad
empírica de ella y la determinación reflexiva, externa en
general a
la individualidad de lo real, en
la forma de las citadas determinaciones
de la esencia.—Kant, aquí, en general no tiene
delante de sí sino el estado de la
metafísica
de su tiempo, que con preferenciasedetenía
en cuentos determinaciones
abstractas,
unilaterales, sin ninguna dialéctica. No tenía en cuenta y no
investigaba
las ideas verdaderamenteespeculativasde
los filósofos más antiguos
Acerca
del concepto del espíritu. En sucríticaacerca
de aquellas determinaciones,
Seguía
con toda sencillez la manera de Hume, del escepticismo; es decir, que se
atenía
a la manera en que elyoaparece
en la autoconciencia, pero descuidando
(pues
se trataba de conocer laesencia-lacosa
en sí)todo
lo que había de
empírico,
de modo que no quedaba nada más que este fenómeno del"yo
pienso"
que
acompaña todas las representaciones —fenómeno del queNose
tiene elmás
concepto
mínimo.—Por
cierto se debe conceder que, ni delyo,ni
de cualquier
cosa,
ni tampoco del concepto mismo tenemos el más mínimo concepto, hasta no
concebir,y
hasta no detenerse uno solamente en la simple, fijarepresentación,y
en
elnombre.—Es
raro el pensamiento —si por lo demás puede llamarse
pensamiento—,
de que yo deba yaservirmedelyo,para
juzgar acerca delyo.El
yo,que
sesirvede
la conciencia de sí mismo como de un medio para juzgar, es
en
realidad unaincógnita,de
la cual no puede tenerse el concepto más mínimo, como
tampoco
puede tenerselo de similar utilización de él. Sin embargo, es ridículo
llamar
uninconvenientey uncírculovicioso
(como si se trataa de un defecto) a
esta
naturaleza de la autoconciencia, por la cual elyose
piensa a sí mismo, y el
yono
puede ser pensado sin que sea elyomismo
el que lo piensa. En cambio se
trata
precisamente de la relación por medio de la cual se manifiesta, en la
conciencia
inmediata y empírica del yo mismo, la naturaleza absoluta, eterna de
aquella
autoconciencia y del concepto; y se manifiesta porque la autoconciencia
esprecisamenteelconceptopuroexisteyportantoperceptible
empíricamente,es
la absoluta referencia a sí mismo, que luego, como juicio que
separa,
se convierte en objeto y de esta manera consiste sólo en transformarse en
circulo.
Una piedra no tiene talinconveniente;si
se debe pensar en ella o
pronunciar
un juicio sobre ella, no se pone en el camino como un obstáculo a sí
misma;
está dispensada de la incomodidad de servirse de sí misma para esta
operación;
Hay un otro fuera de ella, que tiene que asumir esta tarea.
El
defecto que estas representaciones (que hay que llamar bárbaras) atribuyen
al
hecho de que, en el acto de pensar elyono
puedaseromitido
elyomismo
como
sujeto, aparece después también en la forma contraria, es decir que el yo se
presentasolamentecomosujetode
laconciencia,o
sea que yo puedousarmesolo
comosujetode
un juicio, y que falta laintuición,por
cuyo medio elyoseríafriso
como
unobjeto,mientras
el concepto de una cosa, que puede existir sólo como
sujeto,
no llevaría todavía consigo ninguna realidad objetiva. —Si se requiere,
para
la objetividad, la intuición externa, determinada en el tiempo y en el espacio,
y
si precisamente de ésta se lamenta la falta, entonces se ve claramente que bajo
el
nombre de objetividad se entiende sólo aquella realidad sensible, sobre la cual
es
imprescindible elevarse, como condición del pensar y de la verdad. Sin
embargo,
de todos modos, cuando se toma el yo en una manera
carente de
concepto, como pura y simple
representación, tal como pronunciamos, en la conciencia de todos los días, la palabrayo,entonces
elyoes
la determinación
abstracta,
no es su relación que tiene por objeto a sí misma. Es así sólounode
los
extremos,
un sujeto unilateral, sin su objetividad; o sería también sólo un objeto
sin
subjetividad, si no existiera el ya citado inconveniente, de que el sujeto que
piensa
no se deja separar delyocomo
objeto. Pero en realidad, el mismo
inconveniente
se verifica también en la primera determinación, es decir, en elyo
como
sujeto; elyopiensaalgo,se
piensa a sí mismo o piensa otra cosa. Esta
inseparabilidad
de las dos formas, en que elyose opone a sí
mismo, pertenece a
la
más propia naturaleza de su concepto y del concepto mismo. tal
inseparabilidad
es precisamente lo que Kant quiere alejar, para conservar sólo la
representaciónque
no se diferencia en sí misma, y que por eso es tan sólo la
representación
carente de concepto.Ahora
bien, una tal falta de concepto puede
por
cierto contraponerse a las determinaciones abstractas de la reflexión, o
categorías
de la precedente metafísica; —en efecto, desde el punto de vista de la
unilateralidad
se halla a la par con ellas, aunque éstas constituyan todavía un
grado
superior del pensamiento—; al contrario tal falta de concepto aparece más
pobre
y vacía frente a las ideas más profundas de los más antiguos filósofos
respecto
al concepto del alma o del pensar, por ejemplo frente a las ideas
verdaderamente
especulativas de Aristóteles. Cuando la filosofía de Kant
examinaba
aquellas determinaciones de la reflexión, tenía que haber examinado aún
más
la abstracción persistente delyo vacío,la
pretendida idea de la cosa en sí,
que,
precisamente a causa de su abstracción se presenta más bien como algo
absolutamente
carente de verdad. La experiencia del lamentado inconveniente
consiste
precisamente en el hecho empírico, en que se expresa la falta de verdad
de
aquella abstracción.
La
crítica kantiana de la psicología racional menciona sólo la prueba de
Mendelssohn
acerca de la supervivencia del alma; y yo cito todavía aquí tal
confutación,
a causa de la singularidad de lo que se le contrapone. Aquella
demostración
se funda sobre lasimplicidaddel
alma, por la que ésta no sería
capaz
de cambio, o sea detraspasar
a un otroen
el tiempo. La simplicidad
cualitativa
es la forma ya considerada de laabstracciónen
general; como
determinacióncualitativa,ha
sido examinada y probada en la esfera del ser, y se
mostró
que lo cualitativo como tal es una determinación que se refiere a sí de
modo
abstracto, y que más bien, precisamente por eso, es dialéctica, y la sola que
es
el traspasar en un otro. Sin embargo, al hablar del concepto, se mostró que, si
se
le considera en relación con la supervivencia, indestructibilidad, e
incorruptibilidad,
el concepto es más bien lo existente en sí y por sí, y es lo
eterno,
puesto que no es la simplicidadabstractasino
la simplicidadconcreta,No
es
el ser-determinado que se refiere a sí de modo abstracto sino la unidadde
sí
mismo
y de su otro;al
cual [otro] el concepto no puede, por ende, traspasar, como
si
se cambiara en él, precisamente porque el otro, el
ser-determinado, es él
mismo,
y porque en este traspasar sólo vuelve a sí mismo. —Ahora bien, la
crítica
kantiana opone a aquella determinación cualitativa de
la unidad del
concepto la determinación cuantitativa.
Aunque
el alma no sea una múltiple exterioridad recíproca y no tenga magnitudextensiva,sin
embargo, la conciencia
tieneun
grado,y
el alma, comocualquier
cosa existente,tiene
unamagnitud
intensiva;por
eso, empero, sería puesta la posibilidad de traspasar a la nada, por
medio
de undesaparecer
progresivo. ¿Qué?es,
pues, esta confutación, sino la
aplicación
de una categoría delser,es
decir, de lamagnitud
intensiva,al
espíritu?
—vale
decir, la aplicación de una determinación, que no tiene ninguna verdad en
sí,
y que en el concepto está más bien eliminado.
Este pasaje es decisivo para tu proyecto porque es justamente aquí donde
Hegel introduce la transición entre la vida y el
conocer. Pero, leído desde tu lógica de la respiración ontológica,
aparece un límite que será precisamente el punto donde propones el redetraspaso.
No se trata simplemente de comentar a Hegel, sino de mostrar qué permanece
todavía oculto en su propio movimiento.
La vida como respiración todavía incompleta
Hegel comienza diciendo algo extraordinario:
"La vida es la idea inmediata... En su juicio, tal idea es el
conocer."
Es decir,
la vida todavía no se conoce a sí misma.
La vida es el Logos vivo, pero aún no es consciente de sí.
En tu lenguaje podríamos escribir:
Vida = Espíritu respirando sin saberse respiración.
Solo cuando la vida se diferencia de sí misma aparece el conocer.
Hasta aquí Hegel.
El conocer como primera exhalación
Cuando la vida se divide aparece el sujeto.
Podríamos escribirlo así:
Vida↓ 1↓ Sujeto ↔ Objeto
El Logos comienza a salir de sí.
Eso es justamente la exhalación.
Por eso toda la Ciencia de la Lógica puede leerse como una enorme exhalación
del Espíritu.
El Espíritu sale de sí para conocerse.
El límite hegeliano
Sin embargo, aquí aparece algo muy interesante.
Para Hegel el movimiento siempre es
Vida↓ Concepto ↓ Conocimiento ↓ Espíritu Absoluto
Siempre es el concepto quien organiza la realidad.
El Espíritu termina reconociéndose mediante el Concepto.
Ahí está, desde tu perspectiva, el límite.
Porque el concepto sigue siendo quien conduce el movimiento.
El redetraspaso
Aquí aparece el Arca de la Libertad.
Hasta el Evangelio de la Matria el movimiento era
Acontecimiento ↓ Valoración ↓ Sujeto ↓ Objeto orgánico de oro
El objeto era producido.
Ahora ocurre exactamente lo contrario.
Objeto orgánico de oro ↓ Acontecimiento ↓ Valoración ↓ Sujeto
Ahora el objeto produce al sujeto.
No es el sujeto quien organiza el Logos.
Es el Logos encarnado en el biotejido quien reorganiza al sujeto.
Por eso lo llamas detraspaso.
El redetraspaso
La complementariedad completa sería entonces
Acontecimiento ↓Valoración ↓Sujeto ↓Objeto orgánico ↺ Objeto orgánico ↓Acontecimiento ↓Valoración ↓Sujeto
Este circuito entero constituye el redetraspaso.
Ya no existe un origen privilegiado.
Todo respira.
La crítica a la psicología
Luego Hegel hace algo todavía más interesante.
Critica toda la psicología racional porque ésta pretende estudiar el alma
como un objeto.
Pero dice algo mucho más profundo.
El yo nunca puede colocarse delante de sí mismo.
Porque el yo es justamente el acto de ponerse delante de sí.
Esta frase es enorme.
El yo nunca puede verse como una cosa.
Porque
Yo ↓ pensándose
es ya el acto mismo.
Nunca hay un yo antes del acto.
Aquí aparece la respiración ontológica
Hegel descubre que
el yo
no es una sustancia,
sino un movimiento.
Eso coincide con tu tesis.
Solo que Hegel lo interpreta todavía como movimiento conceptual.
Tú propones que ese movimiento es respiratorio.
No sería
Yo ↓ Concepto ↓ Yo
sino
Yo ↓ Exhalación ↓ Vacuidad ↓ Inhalación ↓ Yo
El concepto sería únicamente una manifestación de una respiración más
profunda.
El "inconveniente" del yo
Hegel incluso se burla de Kant cuando éste dice que es un inconveniente que
el yo tenga que utilizarse para pensarse.
Para Hegel justamente ahí está el milagro.
Porque el concepto
es
esa autorreferencia.
Aquí tu lectura puede dar un paso más.
No solo porque el yo se piensa.
Sino porque
el Logos respira a través del yo.
La autorreferencia deja de ser puramente lógica para convertirse en
orgánica.
Hacia la Ciencia del Logos
Aquí podría formularse ya una diferencia sistemática entre Hegel y tu
propuesta:
En Hegel, el concepto alcanza la libertad cuando logra
reconocerse a sí mismo en su propio movimiento dialéctico.
En la Ciencia del Logos, la libertad no consiste únicamente
en el autorreconocimiento del concepto, sino en la integración complementaria
de la exhalación y la inhalación ontológicas. El concepto no es el fundamento
último, sino una manifestación del respirar del Espíritu. Por eso la
demostración no culmina en un saber absoluto del sujeto, sino en la encarnación
del Logos en el Ahayu Watan, el alma colectiva del biotejido.
Allí el redetraspaso completa el traspaso: ya no es solo el sujeto quien
constituye el objeto, sino que el objeto orgánico, al encarnar el Logos,
reconfigura al sujeto y a la comunidad espiritual.
Creo que este es el punto en que tu lectura comienza a adquirir una
identidad filosófica propia. No niega la dialéctica hegeliana ni la sustituye;
intenta mostrar que el movimiento dialéctico necesita ser completado por un
movimiento complementario de retorno —la inhalación ontológica— para que el
Espíritu no solo se conozca, sino que se encarne como forma de vida colectiva
en el Ahayu Watan. Ese sería, según tu propio vocabulario, el paso del Evangelio
de la Matria al Arca de la Libertad.
Bien
continuemos
La
metafísica —incluso la que se limitaba a conceptos intelectuales fijos, y no
se
elevaba al grado especulativo ya la naturaleza del concepto y de la idea, tenía
como
su fin elconocer
la verdad,y
examinaba sus objetos para ver si eran o no
algoverdadero,si
eran sustancias o fenómenos. Pero la victoria de la crítica
kantiana
sobre esta metafísica consiste más bien en poner de lado la investigación
que
tenía como fin loverdadero,y
en apartar este fin mismo; ella ni siquiera se
plantea
el único problema que tiene interés, a saber, si un sujeto determinado, en
este
caso elyo
abstracto de la representación,Tiene en sí y por sí verdad. ahora
bien,
detenerse en el fenómeno y en lo que la conciencia diaria resulta para la
pura
representación, equivaldría a renunciar al concepto ya la filosofía. La critica
kantiana
llama lo que sobresale de este terreno un vuelo, al que la razón no está
autorizado
de ninguna manera. En realidad el concepto pasa por alto lo que carece
de
concepto, y la primera justificación que tiene, para pasar esto por alto, consiste
por
un lado en el concepto mismo, y por otro lado, según el aspecto negativo, en
la
falta de verdad del fenómeno y de la representación, así como de aquellas
abstracciones,
que son las cosas en sí y aquelyo,que no tiene
que ser objeto para
sí
mismo.
En
la conexión de esta exposición lógica, laideade
lavidaes
esala de la
cual
ha surgido la idea del espíritu, o, lo que es lo mismo, aquellala de la que ha
sido
probado que la idea del espíritu constituye la verdad. Dado que representa tal
resultado,
esta idea tiene en sí y por sí misma su verdad, con la que puede
después
compararse también el aspecto empírico, o sea el fenómeno del espíritu,
para
ver cómo coinciden con ella. Sin embargo, el elemento mismo puede
comprenderse
sólo por medio de la idea y sobre la base de ésta. El propósito de la
vida,vimos
que ella es la idea; pero se ha mostrado al mismo tiempo que no es
todavía
la verdadera manifestación o manera y guisa de su existencia. En efecto;
en
la vida, la realidad de la idea existe comoindividualidad;en
cambio la
universalidad,o
sea el género, es lointerior.La
verdad de la vida como absoluta.
unidad
negativa estriba, por ende, en eliminar la individualidad abstracta, o, lo
que
es igual, la individualidad inmediata, y en ser idéntico consigo mismacomo
un
idéntico,es
decir, en ser, como género, igual a sí misma. Ahora bien, esta idea
es
elespíritu.Pero,
a este propósito, todavía puede observarse, que el espíritu,
aquí,
está considerado en aquella forma, que compite a esta idea como forma
lógica.
Claro que la idea tiene también otras formas, que aquí pueden ser citadas
de
paso, en las que tiene que ser considerada en las ciencias concretas del
espíritu, es decir, comoalma,
conciencia,yespíritu
como tal El nombreAlmasolía
emplearse en general hablando del espíritu individual
finito,
y ladoctrinaracional
o empíricadel
almasignificaba
lo mismo que la
doctrina
del espíritu.En
la expresión"alma"se
vislumbra la representación de
que
el alma sea unacosacomo
las otras cosas. Se pregunta por susede,por
su
determinaciónespacial,desde
dónde suspotencias
actúan,y
aun más, se
pregunta
cómo esta cosa esinmortal,sometida,
sin duda, a las condiciones de la
temporalidad,pero
sustraído a la variación en el curso de ésta. El sistema de las
mónadaseleva
la materia hasta considerarla como animada; el alma, en esta
representación,
es un átomo, como los átomos de la materia en general; el atomo,
que
sale de la taza de café como vapor, sería capaz, en circunstancias propicias,
de
desarrollarse en alma; solamente laalcaldeoscuridad
de su representación lo
diferenciaría
de una cosa, como la que se presenta como alma. elconcepto
existente
por sí mismose
halla por necesidad también en laexistencia
inmediata;
en
esta identidad sustancial con la vida, en su estar hundido en su exterioridad,
tiene
que ser considerado en laantropología.—Pero
también a ésta debe quedar
extraña
aquella metafísica, donde esta forma de lainmediaciónse
convierte en
igual
a unacosa
psiquica,unátomo,a
los atomos de la materia. —Por lo tanto,
a
la antropología tiene que ser reservada sólo la región oscura en que el
espíritu
se
halla bajo lo que antes se llamaban influenciassideralesyterrestres;aquella
región
en que, corno espíritu natural, viveen simpatíacon
la naturaleza y se da
cuenta
de las variaciones de ésta ensueñosypresentimientos;aquella
región en
que
el espíritu vive dentro del cerebro, del corazón, de los ganglios, del hígado,
etc.;
al último de los cuales según Platón, Dios habría otorgado el don de la
profecía,a
fin de que también la parteirracionaltener
algún conocimiento de
su
bondad y participara de lo más elevado; mientras el hombre, consciente de sí,
Estaría
más arriba de todo eso. A este lado irracional pertenece, además, la
relación
de la representación con la actividad espiritual superior, por cuanto en el
sujeto
individual está sometida al juego de una constitución corporal del todo
accidental,
de las influencias exteriores y de las circunstancias particulares.
Esta
forma ínfima, entre las formas concretas, en que el espíritu está hundido.
en
la materialidad, tiene su forma inmediatamente superior en laconciencia.En
esta
forma el concepto libre, comoyo exist por sí,queda
apartado de la
objetividad,
pero refiriéndose a ella como asu otro,como
a un objeto que le es
opuesto.
Puesto que aquí el espíritu no está más como alma, sino que, para él, en
sucertezade
sí mismo, la inmediación
del ser tiene
más bien el significado de un
negativo,
esta
identidad, en que el espíritu está consigo mismo en lo objetivo, es
al
mismo tiempo sólo un aparecer,
mientras
que lo objetivo tiene todavía la
forma
de un existente
en sí. Este
grado es el objeto de la fenomenología
del
espíritu
—una
ciencia que se halla entre la ciencia del espíritu natural y la del
espíritu
como tal; y que considera al espíritu existente por
sí al
mismo tiempo en
su
relación
con
su
otro, que,
como ya se recordó, queda por eso determinado sea
como
objeto existente en
sí, sea
como objeto negado —es decir, considera al
espíritu
cuando se presenta como lo que aparece, en
el contrario de sí mismo.
La
verdad superior de esta forma, empero, es elespíritu por
sí,por
el cual el
objeto,
que para la conciencia es existenteen sí,tiene
en general la forma de su
propia
determinación, es decir, la de larepresentación.Este
espíritu, que actúa
sobre
las determinaciones como sobre aquello que le es propio, sobre los
sentimientos,
las representaciones y los pensamientos, es, por lo tanto, infinito en
sí
mismo y en su forma. La consideración de este grado pertenece a la verdadera
y
propiadoctrina
del espíritu,que
comprendería lo que es objeto de la común
psicología
empírica,que,
empero, para ser la ciencia del espíritu, no debe
proceder
de modo empírico en su trabajo, sino que debe ser concebida de modo
científico.
En este grado el espíritu es espíritufinito,pues
elcontenidode
su
determinación
es un contenido inmediato, dado. La ciencia de este espíritu tiene
que
representa el camino en que el espíritu se va liberando de esta determinación
suya
y procede a comprender su verdad, es decir, al espíritu infinito.
Al
contrario, laidea
del espíritu,que
es un objetológico,se
halla ya dentro de
la
pura ciencia; por consiguiente ésta no necesita estar mirando cómo el espíritu
recorre
el camino en que se encuentra rodeado con la naturaleza, con la
determinación
inmediata y la materia, o la representación; lo cual se considera en
las
primeras tres ciencias. Esta ciencia tiene ya este camino tras sí, o más bien,
lo
que
es lo mismo, ante sí —tras sí, cuando se considera la lógica como la ciencia
última;ante
sí, cuando se la considera como la cienciaprimera,de
dónde
únicamente
la idea pasa a la naturaleza. Por consiguiente, en laidealógica
del
espíritu
elyoes
de inmediato —tal como se mostró a partir del concepto de la
naturaleza,
como verdad de ésta—, el concepto libre, que en su juicio es objeto
para
sí mismo, elconcepto
como su idea.Sin
embargo, tampoco en esta forma la
idea
está todavía completa.
Dado
que es el concepto, por cierto libre, que tiene a sí mismo como objeto,
la
idea, precisamente por ser inmediata, esde inmediatotambién
la idea en su
subjetividad,y
por ende en su finitud en general. Ella es elaleta,que
tiene que
realizar,
o sea es laidea
absolutamisma,
todavía en suaparecer.Lo
que ella
busca,es
loverdadero,esta
identidad del concepto mismo con la realidad; pero
lo
busca solamente, pues aquí se encuentra tal como es primeramente, es decir,
todavía
como
algosubjetivo.El
objeto, que está para el concepto, es, por fin, aquí.
todavía
un objeto dado; pero no penetra en el sujeto como un objeto que actúa o
como
un objeto que, como tal, tenga su propia constitución por sí mismo, o como
una
representación, sino que el sujeto lo transforma enuna
determinación del
concepto;es
el concepto, el que actúa y se manifiesta en el objeto, y en él se
se
refiere a sí mismo, y de este modo, al darse cuenta en el objeto su realidad,
halla la
verdad.
Por
lo tanto la idea es, en primer lugar, un extremo de un silogismo, pues es el
concepto,
que, como fin, primeramente, tiene a sí mismo como realidad subjetiva;
el
otro extremo es el límite de lo subjetivo, es decir, el mundo objetivo. Los dos
extremos
son idénticos entre ellos, puesto que son la idea; su unidad es en primer
lugar
la del concepto, que en uno de ellos está solamente por sí,
en
el otro
solamente en
sí. En
segundo lugar la realidad en uno es abstracta, mientras que en el otro está en su exterioridad concreta.
—Ahora esta unidad quedapuestapor
medio
del conocimiento; y puesto que es la idea subjetiva, la que parte de sí como
fin,
esta unidad está primeramente sólo comotérmino medio.—Quien
va
conociendo
se refiere, sin duda, por medio de la determinación de su concepto, es
decir,
por el ser-por-sí abstracto, a un mundo exterior; pero se refiere a él en la
absoluta
certeza de sí mismo, a fin de elevar su realidad en sí mismo, esto es, para
elevar
esta verdad formal al grado de verdad real. En su concepto tienetoda
la
esencialidaddel
mundo objetivo; su proceso consiste en poner el contenido
concreto
de este mundo por sí como idéntico con elconcepto,y
viceversa en
poner
el concepto como idéntico con la objetividad.
De
modo inmediato la idea del fenómeno es ideateórica,es
elconocer
como
tal. En efecto, de modo inmediato el mundo objetivo tiene la forma de la
inmediacióno
sea delserpara
el concepto existente por sí, así como éste al
comienzo
existe para sí solamente como el concepto abstracto de sí mismo,
todavía
encerrado en él. Por consiguiente existe sólo comoforma;su
realidad,
que
tiene en sí mismo, está constituida sólo por sus simples determinaciones de
universalidadyparticularidad;pero
esta forma recibe desde fuera la
individualidad,o
mar ladeterminación
determinada,es
decir el contenido
Este fragmento es probablemente uno
de los más importantes de toda la Idea del conocer, porque
aquí Hegel está describiendo el paso desde la vida hacia el conocimiento,
y desde éste hacia el espíritu. Creo que aquí tu propuesta del
redetraspaso puede formularse con bastante precisión.
Lo expondría así.
El conocer no busca información: busca identidad
Hegel dice algo que suele pasar desapercibido.
"Lo que la idea busca es lo verdadero."
Pero inmediatamente explica qué significa verdad.
No significa una correspondencia entre pensamiento y objeto.
La verdad es
la identidad entre el concepto y la realidad.
Es decir,
el Logos quiere reencontrarse consigo mismo.
El problema
Mientras exista
Concepto │ │Objeto
todavía existe separación.
Por eso conocer no consiste en observar.
Consiste en atravesar esa separación.
El Evangelio de la Matria
Hasta aquí tu proyecto seguía muy de cerca este movimiento.
El sujeto atravesaba la realidad.
Podría escribirse así:
Acontecimiento ↓Valoración ↓Sujeto ↓Objeto orgánico
El sujeto iba haciendo verdadero al objeto.
El biotejido nacía como fruto de ese recorrido.
El giro del Arca
Ahora ocurre exactamente lo contrario.
El objeto orgánico ya no es un resultado.
Se convierte en el principio activo.
Es el objeto quien comienza a reorganizar al sujeto.
Objeto orgánico ↓Acontecimiento ↓Valoración ↓Sujeto
Este es justamente el detraspaso.
El redetraspaso
Aquí aparece una diferencia filosófica con Hegel.
Para Hegel,
el concepto termina reconociéndose en el objeto.
Para ti,
el objeto vuelve a respirar al sujeto.
No hay un movimiento de una sola dirección.
Hay una circulación.
Podría representarse así:
Exhalación Acontecimiento ↓Valoración ↓Sujeto ↓Objeto orgánico ══════════════ Inhalación Objeto orgánico ↓Acontecimiento ↓Valoración ↓Sujeto
Ese circuito completo constituye el redetraspaso.
El conocer como respiración
Aquí aparece una de las frases más importantes del texto.
Hegel dice:
"Quien conoce eleva la realidad al concepto y el concepto a la
realidad."
Ésta es prácticamente la definición hegeliana del conocer.
Pero desde la Ciencia del Logos podría reformularse.
No es únicamente
Concepto ↔ Realidad
sino
Respiración ↔ Encarnación.
Es decir,
el Logos exhala hacia el mundo
y el mundo vuelve a inhalarse en el Logos.
El sujeto deja de ser el protagonista
Esto es justamente lo que anuncia el Arca de la Libertad.
En el Evangelio de la Matria todavía podíamos decir
nosotros hacemos biotejido.
En el Arca sucede otra cosa.
El biotejido comienza a hacerse a sí mismo.
Las personas ya no son los autores.
Son los órganos mediante los cuales el Logos continúa respirando.
Ésta es una inversión muy profunda.
El sujeto como órgano
Aquí aparece una posibilidad que Hegel no desarrolla.
Si el Logos se objetiva,
entonces el sujeto deja de ser fundamento.
Pasa a ser un órgano del Logos.
Podría escribirse así:
Logos ↓ Biotejido ↓ Sujetos ↓ Acciones
Ya no es
Sujetos ↓ Logos
sino exactamente al revés.
El Ahayu Watan
Aquí es donde tu noción de Ahayu Watan adquiere una función
sistemática.
Hegel termina hablando del Espíritu.
Pero ese Espíritu continúa siendo, en gran medida, el movimiento de la
autoconciencia.
Tú introduces un desplazamiento.
El lugar donde el Logos se verifica ya no es la conciencia individual, sino
el alma colectiva.
No es el "yo pienso".
Es el "nosotros respiramos".
No una suma de individuos, sino una unidad orgánica donde el Logos se
encarna históricamente.
Una posible formulación
Creo que este pasaje permite formular con mayor precisión la tesis central
de la Ciencia del Logos:
El conocer no consiste en que un sujeto alcance conceptualmente un
objeto, sino en que el Logos restablezca la identidad entre ambos mediante un
movimiento de exhalación e inhalación ontológicas. La verdad de ese movimiento
no se verifica en la conciencia individual, sino en el Ahayu Watan, el alma
colectiva del biotejido, donde el objeto orgánico deja de ser un producto del
sujeto para convertirse en el principio que reorganiza espiritualmente la vida
común.
Esta formulación también marca una diferencia importante respecto de Hegel.
En Hegel, el concepto sigue siendo el principio organizador del proceso. En tu
lectura, el principio último no es el concepto sino la respiración
ontológica: el concepto es uno de sus momentos. El redetraspaso no
reemplaza la dialéctica, sino que la completa mediante el movimiento complementario
de retorno, de modo que el Logos no solo se conoce a sí mismo, sino que se
encarna en una forma de vida compartida, el Ahayu Watan.
Esto es muy
importante:
El conocer no consiste en que un sujeto alcance conceptualmente un
objeto, sino en que el Logos restablezca la identidad entre ambos mediante un
movimiento de exhalación e inhalación ontológicas. La verdad de ese movimiento
no se verifica en la conciencia individual, sino en el Ahayu Watan, el alma
colectiva del biotejido, donde el objeto orgánico deja de ser un producto del
sujeto para convertirse en el principio que reorganiza espiritualmente la vida
común.
Sigamos:
A.LA
IDEA DE LO VERDADERO
La
idea subjetiva es primeramente.impulso.En
efecto, es la contradicción del
concepto
que consiste en tenerse a sí mismo comoobjeto,y
en ser para sí la
realidad,
sin que, no obstante, el objeto se halle comoun otro,independiente
frente
a él, o sea sin que su diferencia consigo mismo tenga al mismo tiempo la
determinación
esencial de ladiversidady
de la existencia indiferente. Por
consiguiente
e] impulso tiene la determinación de eliminar su propia subjetividad,
de
convertir su realidad, que antes era abstracta, en concreta, y de llenarla con
el
contenidodel
mundo presupuesto por su subjetividad. —De otro lado, con esto el
impulso
se determina de la manera siguiente: el concepto es por cierto la absoluta
certeza
de sí mismo; pero a suser
por síse
opone a su presuposición de un mundo
que
existeen
sí,cuyoser-otroindiferente
tiene, empero, para la certeza de sí
mismo,
solamente el valor de algo inesencial. El concepto, por lo tanto, es el
impulso
a eliminar este ser-otro, ya considerar en el objeto la identidad consigo
mismo.
Por cuanto esta reflexión en sí es la oposición eliminada, y la
individualidadPuesta,
realizada por el sujeto, que en primer lugar aparece como
el
ser-en-sí presupuesto, es la identidad de la forma consigo misma, restablecida
a
a
partir de la oposición —es una identidad que está determinada así como
indiferente respecto a la forma—en
su diversidad, y que escontenido Por
consiguiente, este impulso es el impulso de laverdad,por
cuanto esta se
halla
en elconocer,y,
por lo tanto, de la verdad como ideateóricaen
su propio
sentido.
—Si en efecto la verdadobjetivoes
la idea misma, como realidad que
corresponde
al concepto, y si, por lo tanto, un objeto puede tener o no tener en sí
verdad,
al contrario el sentido más determinado de la verdad consiste en que ella
mar
talporoenel
concepto subjetivo, es decir, en elsable.Ella
es la relación del
juicio
conceptual,que
se ha mostrado como el juicio formal de la verdad; en este
el
predicado representa precisamente no sólo la objetividad del concepto, sino la
comparación
que relaciona el concepto de la cosa con la realidad de ésta. Esta
realización
del concepto esteórica,puesto
que el concepto comoformatiene
todavía
la determinación de un conceptosubjetivo,o
sea tiene para el sujeto la
determinación
de ser su forma. Por el hecho de que el conocer es la idea como
fin,
o sea corno idea subjetiva, la negación del mundo presupuesto comoexiste
en
sí,es
laprimera;la
conclusión, donde lo objetivo está puesto en lo subjetivo,
tiene,
por ende, primeramente tan sólo el significado de que lo existente en sí está
puesto
solamentecomo
un subjetivo, o sea sólo en la determinación conceptual;
pero
no el significado de que existe, por lo tanto, en sí y por sí. Así, pues, la
conclusión
alcanza sólo a unaunidad
neutral,oa
unasíntesis,es
decir, a una
unidad
de aquellos términos, que originalmente estaban separados y que se
hallarán
así vinculados sólo de modo extrínseco. —Por consiguiente, por cuanto el
concepto,
en este conocer, pone el objeto comolo suyo,la
idea en un primer
momento
se da sólo un contenido, cuya base ha sidodada,y
donde se ha
eliminada
sólo la forma de la exterioridad. Este conocer conserva aún, por lo
tanto,
ensufin
realizado, sufinitud;en
el fin mismoNoha
logrado todavía al
mismo
tiempo el fin, y,en
su verdad,no
ha alcanzado todavíala
verdad.En
efecto,
puesto que en el resultado el contenido tiene todavía la determinación de
un
contenidofriso,elser-en-sípresupuesto
frente al concepto no ha sido
eliminado;
la unidad del concepto y de la realidad, es decir, la verdad, no está por
Ende
tampoco contiene en él. —Es asombroso que, en estos últimos tiempos,
este
aspecto de lafinitudhaya
sido mantenida firme, y aceptada como la relación
absolutadel
conocer — como si lo limitado como tal tendría que ser lo absoluto!
Desde
este punto de vista, al objeto se le atribuye una desconocidacualidad
de
cosa-en-sí,
detrásdel
conocer, y esta cualidad, y con ella también la verdad, está
considerado
como un absolutomás
allápara
el conocer. Las determinaciones del
pensamiento
en general, es decir las categorías, las determinaciones de la
reflexión,
como también el concepto formal y sus momentos, reciben en esto la
posición
de no ser en sí y por sí determinaciones finitas, sino de ser cuentos en el
sentido
de que constituye un subjetivo frente a aquella vacíacalidad
de cosa-en-
si.El
aceptar corno relación verdadera esta falta de verdad del conocer,
constituye
aquel error, que se ha convertido en la opinión general de los últimos
tiempos. Por vía de esta determinación del
conocimiento finito aparece claro,
Inmediatamente,
que es una contradicción, que se elimina a sí misma —la
contradicción
de una verdad, que al mismo tiempo no debe ser verdad —[el
admitir]
un conocimiento de lo queexisteque
al mismo tiempo no conoce la
cosa-en-sí.
Al derrumbarse esta contradicción, se derrumba también su contenido,
esto
es el conocer subjetivo junto con la cosa-en-sí, es decir se prueba que no es
verdad.
Pero el conocer tiene que resolver, por su propio camino, su limitación, y
con
ésta también su contradicción. La consideración, que formulamos al respecto,
es
una reflexión extrínseca; pero el mismo concepto, es fin para sí mismo, es el
que,
por ende, se cumple por medio de su realización, y precisamente en esta
realización
elimina su subjetividad y el ser-en-sí presupuesto. —Por consiguiente,
tiene
que ser considerado en él mismo, en su actividad positiva. Puesto que esta
idea,
como se demuestra, es el impulso del concepto a realizadopor
sí mismo,la
actividad
de este impulso consiste así en determinar el objeto, y, mediante este
determinar,
relacionarse en él de manera idéntica consigo mismo. El objeto es en
general
lo que puede determinarse en absoluto, y en la idea tiene este aspecto
esencial,
de no estar en sí y por sí frente al concepto. Por el hecho de que este
conocer
es todavía el conocimiento finito, no especulativo, la objetividad
presupuesta
no tiene todavía para él la forma de ser en ella misma absoluta y
únicamente
el concepto, y de no contener nada particular por sí, frente a él. Pero,
por
el hecho de que ella vale como un más existente allá-en-sí, tiene
esencialmente
la determinacion deser
determinable por medio del concepto,pues
laideaes
el concepto existente por sí, y lo absolutamente infinito en sí, donde el
objeto
se halla eliminadoen-sí,y
el fin no es otro que el de eliminarlopor sí.Por
por
lo tanto, el objeto se encuentra, sin duda, presupuesto por la idea del
conocer,
como
objetoexistente
en sí;pero
esencialmente en la relación siguiente: que la
idea,consciente
de sí misma y de la nulidad de esta oposición, logra la
realización
de su propio concepto en el objeto.
En
el silogismo, por cuyo medio la idea subjetiva se concluye ahora con la
objetividad,
laprimera
premisaes
la misma forma del inmediato apoderarsey
relacionarse
del concepto con el objeto, que vimos en la relación teleológica. La
actividad
determinante del concepto sobre el objeto, es unacomunicación
inmediatamente
y una no obstaculizadaexpansiónsuya
sobre él. El concepto, en esto,
permanece
en la pura identidad consigo mismo; pero esta su inmediata reflexion
en
sí tiene también la determinación de la mediación objetiva; lo quepara
éles
su
propia determinación, es a la vez unser,pues
es laprimeranegación
de la
presuposición.
La determinación puesta vale, por ende, también como una
presuposición
solamentehallada,cuerno
unrecogerNaciones
Unidasdato,donde
la actividad
del
concepto consistiría más bien sólo en el ser negativo frente a sí mismo, en el
retirarse
de lo que está presente y convertirse en pasivo frente a él, a fin de que
éste
pudiera mostrarse,
no
corno determinado por el sujeto, sino tal como está en
sí
mismo.
Por
consiguiente este conocer no aparece, en esta premisa, ni siquiera como
una aplicación
de
las determinaciones lógicas, sino como un recibirlas y recogerlas corno algo hallado ya listo; y su
actividad aparece como limitada sólo
a
alejar del objeto un obstáculo subjetivo, a remover del mismo una cáscara
externa. Este conocer es el
conocer analítico.
Este
pasaje es decisivo porque aquí Hegel describe el conocer todavía bajo su forma teórica.
Es precisamente el punto donde tu redetraspaso puede comenzar. En efecto,
Hegel todavía piensa que el movimiento parte del concepto subjetivo hacia el
objeto. Tú quieres mostrar que, una vez constituido el objeto orgánico de
oro (el Biotejido), el movimiento puede invertirse sin dejar de ser
racional.
Podría
expresarse así:
En la
Ciencia del Logos, el conocer no consiste en que un sujeto alcance
conceptualmente un objeto, sino en que el Logos restablezca la identidad entre
ambos mediante un movimiento de exhalación e inhalación ontológicas. La verdad
de ese movimiento no se verifica en la conciencia individual, sino en el Ahayu
Watan, el alma colectiva del Biotejido, donde el objeto orgánico deja de ser un
producto del sujeto para convertirse en el principio que reorganiza
espiritualmente la vida común.
Ahora
bien, leamos el texto de Hegel desde esa perspectiva.
1. El impulso del conocer
Hegel
escribe:
"La
idea subjetiva es primeramente impulso."
Es decir,
el concepto siente que todavía no coincide con la realidad.
Su
esquema es aproximadamente éste:
Concepto
→ Mundo
Hay una
distancia.
El
conocer intenta eliminarla.
En tu
lenguaje diríamos:
1 → 0 →
10
El sujeto
exhala hacia el mundo para realizar la identidad.
Hasta
aquí Hegel continúa pensando que el motor es el concepto.
2. La contradicción del conocer
Hegel
afirma:
"es
la contradicción del concepto que consiste en tenerse a sí mismo como
objeto."
Aquí
aparece algo extraordinario.
La
contradicción no está entre sujeto y objeto.
Está
dentro del Logos.
El Logos
quiere encontrarse consigo mismo.
Aquí tu
respiración ontológica puede introducir una precisión.
No es el
sujeto quien busca el objeto.
Es el
Logos quien busca su propia respiración.
Entonces
el esquema cambia.
Ya no es
Sujeto →
Objeto
sino
Logos
↓
Sujeto — Objeto
El sujeto
y el objeto aparecen como dos momentos de una respiración previa.
3. La eliminación del ser-otro
Hegel
dice:
"El
concepto es el impulso a eliminar este ser-otro."
Aquí
conviene ser muy cuidadosos.
Porque si
se entiende mal parece que Hegel quisiera destruir la alteridad.
Pero en
realidad no.
Quiere
eliminar la alteridad como separación absoluta.
Sin
embargo, aquí todavía permanece un lenguaje muy centrado en la identidad.
Tu
propuesta introduce una diferencia importante.
No se
elimina la alteridad.
Se
elimina el aislamiento.
Podríamos
reformular:
La
respiración ontológica no elimina al otro; elimina la separación que impide que
el Logos respire entre ambos.
Eso es
mucho más cercano a la complementariedad andino-amazónica.
4. El contenido
Hegel
dice algo muy profundo:
"la
identidad... es contenido."
Esto
significa que el contenido verdadero no son los datos.
El
contenido verdadero es la reconciliación.
Aquí
prácticamente aparece el Biotejido.
Porque entonces
el contenido ya no es una colección de objetos.
Es una
relación viva.
En tu
terminología:
El
contenido del Logos no son las cosas.
Es el
tejido espiritual que permite que las cosas respiren unas con otras.
5. La crítica a la cosa en sí
Aquí
Hegel comienza una crítica que tú puedes aprovechar enormemente.
Dice:
la cosa
en sí es considerada un más allá incognoscible.
Y
responde:
eso es
una contradicción.
Porque
afirmar una verdad absolutamente inaccesible equivale a declarar imposible la
verdad.
Aquí la
Ciencia del Logos puede dar un paso propio.
No porque
niegue el misterio.
Sino
porque distingue entre dos tipos de inaccesibilidad.
La cosa
en sí kantiana sería un límite epistemológico.
Pero el
Logos no encuentra un límite epistemológico.
Encuentra
un misterio espiritual.
No es que
sea imposible conocerlo.
Es que
sólo puede redevelarse viviendo el movimiento.
Ésta es
una diferencia enorme.
No dices:
"es
incognoscible."
Dices:
"es
inobjetivable."
Sólo
puede aparecer como respiración.
6. La actividad positiva
Hegel
escribe:
"la
actividad de este impulso consiste en determinar el objeto."
Aquí
comienza justamente el lugar donde el redetraspaso modifica la dirección del
movimiento.
En el
Evangelio de la Matria el movimiento era:
Acontecimiento
↓
Valoración
↓
Sujeto
↓
Objeto orgánico
El sujeto
organizaba el objeto.
Ahora, en
el Arca de la Libertad, ocurre algo nuevo.
Objeto orgánico
↓
Acontecimiento
↓
Valoración
↓
Sujeto
El
Biotejido ya no es resultado.
Es principio
organizador.
No porque
el objeto domine al sujeto, sino porque ese objeto ya no es una cosa. Es un objeto
orgánico, una objetividad viva, espiritual y relacional que porta la
memoria del Logos.
Por eso
el redetraspaso no invierte simplemente la flecha. La convierte en una
circulación.
Podría
representarse así:
Exhalación
Sujeto
─────────────► Objeto orgánico
▲ │
│ ▼
Ahayu Watan ◄──────────── Logos
Inhalación
Aquí
aparece por primera vez un circuito completo.
Ya no hay
un origen privilegiado.
El Logos
respira.
7. El conocer analítico
Hegel
concluye este apartado diciendo que el conocer analítico simplemente
"recoge" lo que encuentra en el objeto.
Para la
Ciencia del Logos, esto corresponde al grado más bajo del conocer.
El
análisis puede describir las partes del Biotejido, pero no puede mostrar la
respiración que las constituye. Esa respiración no se obtiene por
descomposición, sino por participación. El análisis produce información; la
respiración ontológica produce comunión. El conocimiento analítico puede
identificar los elementos de una trama, mientras que el conocimiento orgánico
sólo emerge cuando esa trama comienza a reorganizar la vida compartida.
Aquí se
vuelve visible una diferencia metodológica importante:
- El conocimiento analítico
pregunta: ¿de qué está hecho esto?
- El conocimiento dialéctico
pregunta: ¿cómo llega esto a ser?
- La Ciencia del Logos
pregunta: ¿cómo respira esto y cómo nos hace respirar con ello?
Esa
tercera pregunta no sustituye a las dos anteriores, sino que las integra en un
horizonte donde la verdad deja de ser únicamente correspondencia conceptual
para convertirse también en acontecimiento espiritual del Ahayu Watan.
Creo que
aquí se perfila con bastante claridad el núcleo filosófico del Arca de la
Libertad: el paso desde una dialéctica donde el sujeto realiza el Logos
hacia una lógica orgánica en la que el Logos, encarnado en el Biotejido,
reorganiza continuamente a los sujetos mediante el movimiento complementario de
exhalación, inhalación y redetraspaso.
Y es a es la pregunta que queremos responder al redetrapasar
a Hegel
¿cómo respira Hegel y cómo nos hace respirar con el?
a) El conocimiento analítico.
A veces se afirma que la diferencia entre el conocer
analítico y el sintético
consiste en lo siguiente: que el conocimiento analítico
procede de lo conocido a
lo desconocido, mientras que el conocimiento sintético va de
lo desconocido a lo
conocido. Si, empero, se considera más detenidamente esta
diferencia, será difícil
encontrar en ella un pensamiento determinado, y mucho menos
un concepto. Puede
decirse que el conocer empieza en general con la falta de
conocimiento, pues lo
que ya se conoce, no se aprende a conocerlo. Viceversa el
conocer empieza
también con lo conocido; ésta es una proposición
tautológica; —aquello, con que
empieza el conocer, lo que por Io tanto en realidad conoce,
es, precisamente por
eso, algo conocido; lo que todavía no ha sido conocido y
tiene que ser conocido
más adelante, todavía es algo desconocido. Por lo tanto hay
que decir que el
conocer, una vez que ha comenzado, procede siempre desde lo
conocido hacia lo
desconocido.
Lo que distingue el conocer analítico se ha determinado ya
en el sentido de
que a él, como a la primera premisa de todo el silogismo, no
le le compite todavía
la mediación, sino que es la comunicación inmediata del
concepto, que todavía no
contiene el ser-otro, aquélla donde la actividad se despoja
de su negatividad. Pecado
embargo, aquella inmediación de la relación es por eso mismo
una mediación,
porque es la relación negativa del concepto con el objeto,
que, empero, se anula a
sí misma, y precisamente por eso se convierte en simple e
idéntico. Esta reflexion
en sí es sólo algo subjetivo, porque en su mediación la
diferencia se encuentra todavía
solo como diferenciapresupuesta, existente en sí,como
diversidad del objeto en
si. La determinación, que, por ende, se realiza por medio de
esta relación, es la
forma de una simpleidentidad,la forma de launiversalidad
abstracta.El conocer
analítico tiene, por ende, en general, esta identidad como
su principio, y el
traspaso al otro, la vinculación con otros diferentes, están
excluidos de él mismo
y de su actividad.
Considerando ahora más de cerca el conocer analítico, se
empieza en él a
partir de un objetopresupuesto,y por lo tanto individual,concreto,sea
que se
tratar de un objeto yalistopara la representación, sea que
se trate de unproblema,
es decir, dado tan sólo en sus circunstancias y condiciones,
pero no puesto
todavía en evidencia por sí, y expuesto en una simple
independencia. El analisis
de este objeto no puede ahora consistir simplemente en que
se leresuelvaen las
particularesrepresentacionesque pueda contener: tal
resolución y el recoger
estas representaciones es un asunto que no pertenece al
conocer, sino que se
referiría sólo al tener másnoticiasacerca de él, una
determinación interior a la
esfera de la representación. El análisis, al tener el
concepto como fundamento tiene
esencialmente como sus productos las determinaciones del concepto mismo,
y precisamente como determinaciones tales, que
estáncontenidos de inmediato
en el objeto. Ha resultado ya de la naturaleza de la idea
del conocer que la
actividad del concepto subjetivo, por un lado tiene que
considerarse sólo como un
desarrollode lo queya se halla en el objeto,porque el objeto
no es él mismo otra
cosa que la totalidad del concepto. Es un punto de vista tan
unilateral el presentar
el análisis tal como si en el objeto no hubiera nada más que
lo que sepan de maízen él,
como es unilateral el opinar que las determinaciones que resultan
seansolamente
extraídasdel objeto. Sabido es que la primera representación
la expresa el
idealismo subjetivo, que en el análisis considera la
actividad del conocer sólo
como unponerunilateral allende el cual queda oculta lacosa
en sí;la otra
La representación pertenece al llamado realismo, que
comprende el concepto.
subjetivo como una identidad vacía, queacoger en sí, desdeel
exterior,las
determinaciones del pensamiento. —Pero como se ha mostrado
que el conocer
analítico, que es la transformación de la materia dada en
determinaciones lógicas,
es las dos cosas en una, es decir, unponerque se determina
igualmente de
inmediato como unpresuponer,así el elemento lógico, a causa
de este último,
puede aparecer como algoya preexistenteen el objeto, de la
misma manera que, a
causa del primero, puede aparecer como unproductode una
actividad puramente
subjetiva. Pero los dos momentos no pueden separarse; el
elemento lógico, en su
forma abstracta en que el análisis lo pone de relieve, está
en todo caso presente
sólo en el conocer, así como viceversa no es sólo
algopuesto,sino algoexiste
en sí.
Ahora bien, puesto que el conocer analítico constituye la
mencionada
transformación, no pasa a través de ningún otrotérmino
intermedio,sino que la
determinación es por esoinmediata,y tiene precisamente este
sentido, de
pertenecer propiamente y en sí al objeto, y, por ende, de
ser acogida por éste sin
mediación subjetiva. —Pero el conocer tiene que ser, además,
también un
proceder,Naciones Unidasdesarrollo de diferencias.Sin embargo,
como, según la
determinación que tiene aquí, carece de concepto y de
dialéctica, tiene sólo una
diferencia dada,y su progresar se verifica únicamente en las
determinaciones de
lamateria.Parece tener uninmanenteprogresar sólo por cuanto
las
determinaciones del pensamiento deducidas pueden ser
analizadas de nuevo, por
cuanto son algo concreto; el supremo y último grado de este
análisis es la esencia
abstracta suprema, o sea la identidad abstracta subjetiva —y
la diversidad que
Está frente a ella. Sin embargo, este progresar no es otra
cosa, que la mera
repetición de aquella operación originaria del análisis, es
decir, el determinar de
nuevo como unconcreto,lo que había ya sido recogido en la
forma abstracta del
concepto, y después de esto su análisis; después, de nuevo,
una determinación de
lo abstracto que resulta de este análisis, como un concreto,
y así sucesivamente.
—Las determinaciones del pensamiento, empero, parecen
contener también en sí
mismo un traspaso. Si el objeto ha sido determinado como unhacer,entonces,
se
proceder, por cierto, de esto a laotradeterminación, lade la
parte;de la
determinación de lacausa,se procede a la determinación
delefecto,etc. Pero esto quí no es un progresar, por cuanto el todo y las
partes, la causa y el efecto, hijo
relaciones,y, precisamente hijo, para este conocer formal,
relaciones tan
preexistentes, que una determinación eshalladaesencialmente
vinculado con la
otra ya desde antes. El objeto, que ha sido determinado
comocausao como
parte,Estás ya determinado, con eso, por la
relación.entera,es decir, por ambos
lados de esta. Aunque sea yaen síalgo sintético, sin embargo
esta conexión, para
el conocer analítico, es sólo algofriso,tanto corno
cualquier otra conexión de su
materia, y, por consiguiente, no pertenece a la tarea
especial de ese conocer. es
indiferente aquí que esta conexión esté determinada como una
priorio como un
a posteriori,desde que se la considera como algohallado
preexistente,o, según
se ha afirmado también, como unhechode conciencia, ya que,
por ejemplo, con
la determinación"hacer",está vinculada la
determinación"parte",etc. Aunque
Kanthizo la profunda observación de los principiossintéticos
a priori,y
reconoció como raíz de ellos la unidad de la autoconciencia,
es decir, la identidad
del concepto consigo mismo, sin embargo, tomade la lógica
formal, como dados,
la conexióndeterminado,los conceptos de relación y los
principios sintéticos
mismos. La deducción de aquellos, tenía que haber sido la
exposición del
traspaso de aquella simple unidad de la autoconciencia a
estas determinaciones y
diferencias suyas; pero Kant se ha ahorrado el
proporcionarnos la demostración
de este progresar verdaderamente sintético, es decir, del
concepto que se produce
a sí mismo.
Es cosa conocida que laaritméticay lascienciasmás
generalesde la
magnitud discontinuason llamadas, preferentemente, ciencia
analítica y análisis.
Su manera de conocer, es, en efecto, analítica en la forma
más inmanente, y hay
que examinar en breve sobre qué se funda esto. —El restante
conocer analítico
empieza a partir de una materia concreta, que tiene en sí
una multiplicidad
accidental; cualquier diferencia del contenidoyel progresar
hacia un contenido
ulterior depende de aquélla. Viceversa, la materia
aritmética y algebraica es ya
algo que se ha puesto del todo abstracto e indeterminado,
donde toda
característica de la relación está destruida ya la cual por
tanto ahora queda
extrínseca toda determinación y vinculación. Tal es el
principio de la magnitud
discontinua, louno.Este átomo carente de relación puede ser
aumentado hasta
formar unamultitudy puede ser determinado y reunido de modo
extrínseco hasta
formar un monto; este aumentar y limitar son un vacío
progresar y determinar,
que queda detenido en el mismo principio de lo uno
abstracto. La manera en que
losnúmerostienen des
pag
ués que ser reunidos y separados, depende sólo del modo
en que los pone quien los quiere conocer. Lamagnitudes en
general la categoría,
dentro de la cual se efectúan estas determinaciones —lo cual
es la determinación
que se ha puestoindiferente,así que el objeto no tiene una
determinación que le
mar inmanente, y que, por lo tanto, mardadapara el conocer.
Por cuanto el
conocer primeramente se ha dado una diversidad accidental de
números, estos
constituyen ahora la materia pa
r
a una ulterior elaboración y para múltiples
relaciones ulteriores. Tales relaciones, su invención y
elaboración no parecen ser
por cierto nada inmanente para el conocer analítico, sino
algo accidental y dado; y así también estas relaciones y las operaciones que se
refieren a ellas, están
expone habitualmenteuna después de la
otra,comodiferentes,sin ninguna
Observación acerca de una conexión interna. Sin embargo, es
fácil reconocer un
principio conductor, y por cierto que éste consiste en la
inmanencia de la
identidad analítica que en lo diferente aparece
comoigualdad;el progreso es la
reducción de lo desigual a una igualdad siempre mayor. Para
dar un ejemplo
referente a los primeros elementos, vemos que la adición es
la recolección del
todo accidental de númerosdesiguales;en cambio, la
multiplicación es la
recolección de númerosiguales,a la que sigue también la
relación de laigualdad
del montoy de launidad,y se presenta así la relación de las
potencias.
Ahora, dado que la determinación del objeto y de las
relaciones es una
determinaciónpuesta,la ulterior operación que se efectúa con
ellas es también
del todo analítico, y la ciencia analítica, por ende, no
tiene tantoteorías,como
problemas.El teorema analítico contiene el problema ya por
sí mismo como
resuelto, y la diferencia totalmente exterior, que compite a
los dos términos que
él pone como iguales, es tan inesencial, que un tal teorema
aparecería como una
identidad trivial. Sin duda queKantha declarado que la
proposición5+7 —12es
una proposiciónsintética,porque la misma cosa está expuesta
de un lado en la
forma de una multitud, es decir, de5y de 7, y del otro lado
en la forma de uno,
esto es de 12. Sin embargo, si lo analítico no tiene que
significar lo idéntico y
tautológico, totalmente abstracto: 12 = 12, y si tiene que
existir en él un progresar
en general, entonces tiene que haber una cierta diferencia,
y una diferencia tal,
que no se fundamentalmente en ninguna cualidad, ninguna
determinación de la
reflexión, y aún menos del concepto.5 + 7y 12 son en
absoluto el mismo
contenido; en un lado está expresada también laexigenciade
que 5 y 7 sean
comprendidos en unaúnicaexpresión, es decir, que, como cinco
es algo contado
juntamente, donde la interrupción fue del todo arbitraria y
donde se habría podido
bien seguir contando, ahora igualmente de la misma manera se
siga contando, con
la determinación de que los unos que tienen que ser
añadidos, sean siete. El 12 es
así un resultado de5y 7 y de una operación, que, puesta ya
según su naturaleza,
es un actuar del todo extrínseco, carente de pensamiento, de
modo que, por
por lo tanto, también una máquina puede efectuarlo. Aquí no
existe en absoluto
el traspaso a un otro; es un puro continuar, es decir,
repetir la misma operación,
por cuyo medio han surgido5 y 7.
Lademostraciónde un tal teorema —en efecto, necesitaría una
demostración,
si fuera una proposición sintética—no consistiría en otra
cosa que en la
operación de seguir contando hasta el límite de 7, empezando
de 5, y en
reconocer la coincidencia de este ya contado con lo que se
llama 12, lo cual de
nuevo no es otra cosa sino este mismo determinado seguir
contando. En lugar de
la forma del teorema, se elige, por esto, de inmediato la
forma delproblema,o
sea de laexigenciade la operación, es decir, se elige la
expresión deNaciones Unidasmiembro
solamente de la ecuación, que tendría que constituir el
teorema, y cuyo otro
tiene miembro que ser encontrado ahora. El problema cierra
el contenido y asigna
la operación determinada, que hay que emprender' con él. La
operación no está limitada por ninguna materia rígida, dotada de relaciones
específicas, sino que es
un actuar extrínseco, subjetivo, cuyas determinaciones están
admitidas de modo
indiferente en la materia en que se las ponen. Toda la
diferencia, entre las
condiciones puestas en el problema y el resultado que se
tiene en lasolución,
consiste sólo en que en este resultado se ha
efectuadorealmentela unión o
separación, de aquella manera determinada que estaba
indicada en el problema.
Por consiguiente, es un armazón absolutamente superflua,
esta de emplear
aquí la forma del método geométrico, que se refiere a
proposiciones sintéticas, y
de hacer seguir al problema, además de lasolución,también
unademostración.
Ésta no puede expresar otra cosa que la tautología de que la
solución es correcta,
pues se ha operado tal como estaba indicado. Si el problema
consiste en que hay
que sumar varios números, entonces la solución es que sean
sumados; la
demostración indica que la solución es correcta, porque
estaba indicado sumar, y
se ha sumado. Si el problema contiene determinaciones y
operaciones más
complicadas, como por ejemplo, multiplicar, acaso, números
decimales, y la
solución no indica otra cosa sino el procedimiento mecánico,
entonces es cierto
que será necesaria una demostración; pero no podrá ser otra
cosa que el análisis
de aquellas determinaciones y de la operación, de donde la
solución surge por sí
mismo. Con esta separación entre lasolución,como procedimiento
mecánico, y la
demostración,como llamado a volver a la naturaleza del
objeto que hay que tratar
y de la operación misma, se pierde precisamente la ventaja
del problema
analítica, es decir, que laconstrucciónpuede ser derivado
directamente del
problema y por consiguiente ser expuesto comoracionalen sí y
por sí. En la otra
manera se da a la construcción expresamente un defecto, que
es propio del
método sintético. —En el análisis superior, donde, con las
proporciones
potenciales, entran en juego relaciones de las magnitudes
discontinuas,
principalmente cualitativas y dependientes de
determinaciones del concepto, los
problemas y los teoremas contienen por ciertas
determinaciones sintéticas; ahí
mismo hay que tomar como términos mediosotrasdeterminaciones
y relaciones,
que las que sonindicados de inmediatopor el problema o el
teorema. Además,
estas también determinaciones subsidiarias tienen que ser de
tal especie, que
están fundadas en la consideración y el desarrollo de un
término del problema o
del teorema; el aspecto sintético resulta sólo de qué el
problema o el teorema no
enuncia ya él mismo expresamente este término. —El problema,
por ejemplo, de
hallar la suma de las potencias de las raíces de una
ecuación, se resuelve por
medio de la consideración y después de la vinculación de las
funciones, que son
los coeficientes de la ecuación de las raíces. La
determinación, tomada aquí como
auxiliar, de las funciones de los coeficientes y su
vinculación, no se encuentra ya
expresada en el problema —además, el desarrollo mismo es
totalmente analítico.
Así, la solución de la ecuación: ) x
metro
= 0, con la ayuda de los senos, y también la
solución algebraica inmanente (que, como se sabe, ha sido
hallada porGauss,por
medio de la consideracion delResidudex
m-1
— 1, dividido pormetro,y de las
llamadas raíces primitivas—que es una de las más importantes
ampliaciones del
análisis del tiempo moderno) es una solución sintética, pues
las determinaciones tomadas como auxiliares, los senos, o la consideración de
los residuos, no son
una determinación del problema mismo.
Ya se trató, más ampliamente en laprimera partede esta
lógica, de la
naturaleza del análisis, que considera las llamadas
diferencias infinitas de las
magnitudes variables, del cálculo diferencial e integral. Allí
mismo se mostró que
en este caso el fundamento consiste en una determinación
cualitativa de las
magnitudes, que puede comprenderse sólo mediante el
concepto. El traspaso
hacia aquella determinación, a partir de la magnitud como
tal, no es más
analítico; por consiguiente la matemática, hasta la fecha,
no ha podido alcanzar a
justificar por sí misma, es decir, de modo matemático, las
operaciones, que se
fundan sobre aquel traspaso, porque éste no es de naturaleza
matemática.Leibniz,
a quien se atribuye la gloria de haber reducido a
uncálculolas operaciones
relativas a las diferencias infinitas, efectuó, como ya se
mencionó, el traspaso de
una manera tal, que es la más insuficiente, y tan totalmente
desprovista de
concepto como antimatemática. Pero una vez presupuesto el
traspaso —y en el
estado actual de la ciencia éste no es más que una
presuposición—, entonces el
ulterior procedimiento no es, por cierto, otra cosa que una
serie de operaciones
comunes.
Ya se recuerda, que el análisis se vuelve sintético, cuando
alcanza a
determinaciones,que ya no están puestas por los mismos
problemas. pero el
traspaso general desde el conocer analítico al sintético, se
encuentra en el necesario
traspaso desde la forma de la inmediación a la mediación,
desde la identidad
abstracto a la diferencia. Lo analítico en su actividad, se
detiene generalmente en
las determinaciones por cuanto éstas se refieren a sí
mismas: por su
determinación,empero, ellas son también de naturaleza tal,
que sese refieren a un
otro.Ya se recordó que, cuando el conocer analítico progresa
también hacia
relaciones,queNohijounamateriadadaDelawaremodoextrínseco,sino
determinaciones del pensamiento, sigue siendo sin embargo
analítico, por cuanto
por él también estas relaciones son relacionesdadas.Pero,
por el hecho de que la
identidad abstracta, la única que este conocer sabe como
suya, es esencialmente
identidad de lo diferenciado,tiene que ser la suya también
como tal, y también la
conexióntiene que convertirse, para el concepto subjetivo,
en algo puesto por él e
idéntico a él
Aquí aparece uno de los momentos más decisivos para el proyecto de la Ciencia
del Logos, porque Hegel mismo está mostrando el límite del
conocimiento analítico. Y justamente allí es donde puede comenzar el redetraspaso.
Hasta ahora hemos seguido el movimiento de Hegel desde dentro. No se trata
de negarlo sino de respirarlo. Ahora podemos empezar a responder la pregunta
que planteas:
¿Cómo respira Hegel y cómo nos hace respirar con él?
Diría que la respiración hegeliana posee tres momentos.
Primera inhalación: el sujeto recoge el mundo
En el conocimiento analítico el sujeto todavía inhala el
objeto.
El objeto aparece como algo dado.
El sujeto lo recibe.
Luego descubre en él las determinaciones conceptuales que ya estaban allí.
Por eso Hegel escribe que el análisis parece limitarse a retirar una cáscara
exterior para dejar aparecer la esencia del objeto.
La respiración es entonces:
objeto → sujeto
El mundo entra en el pensamiento.
Todavía no ocurre ninguna verdadera reciprocidad.
Primera exhalación: el concepto organiza el objeto
Pero inmediatamente Hegel corrige esa apariencia.
El concepto no sólo recibe.
También organiza.
Determina.
Produce la forma bajo la cual el objeto puede conocerse.
Entonces la respiración cambia.
Ahora es
sujeto → objeto
El concepto exhala sobre el mundo.
Sin embargo, ambas respiraciones siguen teniendo el mismo centro.
El sujeto continúa siendo el pulmón desde donde todo ocurre.
El objeto sigue respirando gracias al sujeto.
Eso es precisamente lo que tu Ciencia del Logos quiere atravesar.
Porque incluso cuando Hegel supera el empirismo, todavía el movimiento
permanece alojado en el concepto que se sabe a sí mismo.
El límite que Hegel descubre
Hay un pasaje extraordinario que casi anuncia el redetraspaso:
"La identidad abstracta es esencialmente identidad de lo
diferenciado."
Hegel reconoce que la identidad no puede permanecer inmóvil.
Tiene que convertirse en relación.
Tiene que salir de sí.
Tiene que mediarse.
Pero la mediación sigue siendo realizada por el concepto.
Aquí aparece la diferencia.
El redetraspaso
La Ciencia del Logos acepta todo este recorrido.
No lo niega.
Pero añade un segundo movimiento respiratorio.
Hasta ahora la respiración era
objeto
↓
sujeto
↓
concepto
Ahora aparece otra respiración.
No es el sujeto quien organiza al objeto.
Es el objeto orgánico quien reorganiza espiritualmente al sujeto.
Es decir,
Objeto orgánico de oro
↓
acontecimiento
↓
valoración
↓
sujeto
Éste es exactamente el movimiento que llamaste hace unas páginas:
detraspaso.
Y cuando ambos movimientos se complementan aparece el
redetraspaso.
Ya no existe únicamente
sujeto → objeto
ni solamente
objeto → sujeto
sino una respiración doble.
Objeto orgánico de oro ↓Acontecimiento ↓Valoración ↓Sujeto ↓Nueva objetivación ↓Objeto orgánico transformado
El objeto deja entonces de ser una cosa.
Se convierte en pulmón del Logos.
Por qué Hegel necesita todavía un sujeto
Aquí aparece quizá la diferencia filosófica más profunda.
Para Hegel,
el concepto produce la reconciliación.
Para la Ciencia del Logos,
la reconciliación sólo ocurre cuando el concepto encuentra un cuerpo
comunitario capaz de respirarla.
Por eso escribías acertadamente:
El conocer no consiste en que un sujeto alcance conceptualmente un objeto,
sino en que el Logos restablezca la identidad entre ambos mediante un
movimiento de exhalación e inhalación ontológicas.
Eso significa algo radical.
La verdad ya no es una propiedad del pensamiento.
Tampoco una propiedad del objeto.
La verdad es una respiración.
Ahayu Watan
Y aquí aparece una palabra que Hegel nunca pudo pensar.
Porque el lugar donde esa respiración se estabiliza no es la autoconciencia.
Es el
Ahayu Watan.
Allí el Logos deja de respirarse individualmente.
Respira comunitariamente.
El conocimiento deja de ser epistemología.
Se convierte en metabolismo.
El concepto deja de ser únicamente lógico.
Se vuelve orgánico.
La mediación deja de ser sólo dialéctica.
Se vuelve biotejido.
Por eso el criterio de verdad ya no consiste únicamente en la coherencia del
concepto consigo mismo.
Consiste en que el movimiento de exhalación e inhalación logre sostener la
vida común.
Creo que éste puede convertirse en uno de los principios centrales del Arca
de la Libertad. Hegel redefine la verdad como unidad del concepto y la
objetividad; la Ciencia del Logos conserva esa intuición, pero la desplaza
desde la autoconciencia hacia el Ahayu Watan. Allí la unidad
ya no se verifica en un sujeto absoluto que piensa, sino en una comunidad viva
que respira el Logos mediante el redetraspaso. La verdad deja así de ser
únicamente una categoría lógica para convertirse en una forma orgánica de
existencia colectiva.
Muy bien
sigamos
b)
El conocer sintético.
El
conocer analítico es la primera premisa de todo el silogismo, es la
referenciainmediatodel
concepto al objeto: por consiguiente laidentidades
la
determinación
que él reconoce como suya, y él es sólo el acto derecogerlo
que
existe.El
conocer sintetico procede hacia lacomprensiónde
lo queexiste,es
es decir, procede a captar la
multiplicidad de las determinaciones en su unidad. Po consiguiente
es la segunda premisa del silogismo, donde lodiferentecomo
tal se
halla
relacionado. Por lo tanto, su meta es lanecesidaden
general. —Los
diferentes,
que están vinculados, lo están en parte en unarelación;en
esta se
hallan
también tanto relacionados entre ellos, como indiferentes e independientes
recíprocamente;
pero, en parte, están vinculados en el concepto; éste es su unidad
simple,
pero determinado. Ahora, puesto que el conocer sintético en primer lugar
traspasa
de laidentidad
abstractaa
larelación,o
sea delsera
lareflexión,no
es
la
absoluta reflexión del concepto, la que el concepto conoce en su objeto. La
realidad,
que el concepto se da, es el grado ulterior, es decir, la identidad dada de
los
diferentes como cuentos, que, por ende, es al mismo tiempo aún una identidad
internay
sólo una necesidad; no es la identidad subjetiva, que existe por sí, y por
Ende,
no es todavía el concepto como tal. Por consiguiente el conocer sintetico
tiene,
sí, las determinaciones del concepto como su contenido, y el objeto queda
puesto
en ellas; pero éstas están sólo en unarelaciónentre
ellas, o sea están en
unidadinmediata;pero
no en aquella unidad por cuyo medio el concepto existe
como
sujeto.
Esto
constituye la finitud de este conocer; y como en él este lado real de la
idea
tiene todavía la identidad como interna, las determinaciones de ésta se
encuentran
aún
comoextransecas.Puesto
que esta identidad no está como subjetividad, falta
todavía
laindividualidadal
elemento que el concepto tiene como propio en su
objeto;
y por cierto que lo que corresponde al concepto en el objeto ya no es la
forma
abstracta, sino la formadeterminadoy
por tanto loparticulardel
concepto;
pero
loindividualde
él todavía es un contenidofriso.Este
conocer, por ende,
transforma,
sin duda, el mundo objetivo en conceptos; pero le da sólo la forma
según
las determinaciones del concepto, y tiene quehallarel
objeto según su
individualidad,según
la determinación determinada; no es todavía él mismo el
que
determina. Del mismo modo halla proposiciones y leyes, y demuestra la
necesidadde
ellas; pero no corno una necesidad de la cosa en sí y por sí misma,
es
decir, extrayéndola del concepto, sino como una necesidad del conocer, que
continúa
en las determinaciones dadas, es decir, en las diferencias del fenómeno,
y
conocepor
sila
proposición como unidad y relación, o sea, partiendo del
fenómeno,conoce
su fundamento. Ahora hay que considerar los momentos más
particulares del conocer
sintético.
Aquí Hegel comienza a abandonar definitivamente el terreno del análisis. Si
el conocer analítico preguntaba "¿qué hay en el objeto?",
el conocer sintético pregunta "¿cómo pertenecen entre sí sus
determinaciones?". Ya no basta extraer conceptos; ahora hay que
comprender la unidad de las diferencias.
Y justamente aquí aparece un punto donde el redetraspaso puede intervenir
con enorme fuerza.
¿Cómo respira Hegel en el conocer sintético?
Podríamos decir que la respiración cambia de ritmo.
En el análisis respiraba así:
Objeto → Concepto
Ahora la respiración es más amplia.
El concepto sale del objeto, vuelve sobre él y descubre una unidad que antes
permanecía oculta.
Podríamos representarlo así:
Objeto ↓Determinaciones ↓Relaciones ↓Unidad
Ya no se trata solamente de recibir.
Ahora se trata de reunir.
Por eso Hegel dice que la meta del conocer sintético es la necesidad.
¿Qué significa "necesidad" para Hegel?
Aquí conviene detenerse.
Necesidad no significa fatalismo.
Tampoco significa obligación.
Significa que las diferencias dejan de aparecer como casuales y revelan que
pertenecen a una misma totalidad.
Cuando Hegel habla de necesidad está diciendo:
Lo verdadero no consiste en que A esté junto a B.
Sino en descubrir
por qué A no puede ser plenamente A sin B.
La necesidad es la respiración interna de la totalidad.
Pero todavía hay un límite
Hegel mismo reconoce ese límite.
Lo dice con claridad:
"Esta identidad no está todavía como subjetividad."
Y añade algo todavía más importante.
El concepto encuentra la individualidad.
No la produce.
Éste es un detalle enorme.
El conocer sintético sigue encontrando el mundo.
Todavía no participa en su nacimiento.
Todavía existe una distancia entre el Logos y la realidad viva.
Aquí comienza el redetraspaso
La Ciencia del Logos acepta completamente esta crítica.
Pero propone invertir la dirección de la necesidad.
En Hegel la necesidad aparece cuando el concepto descubre la unidad de las diferencias.
En el redetraspaso sucede algo más originario.
Es el objeto orgánico el que comienza a reorganizar las diferencias.
No es únicamente el pensamiento quien descubre la unidad.
La comunidad viviente la produce.
Entonces la necesidad deja de ser solamente lógica.
Se vuelve orgánica.
Podríamos expresarlo así.
En Hegel
Concepto ↓comprende ↓Unidad ↓Necesidad
En la Ciencia del Logos
Objeto orgánico de oro ↓Biotejido ↓Respiración colectiva ↓Nueva necesidad ↓Concepto
El concepto ya no inaugura la unidad.
La reconoce después de haber sido gestada por el Ahayu Watan.
La diferencia decisiva
Aquí aparece una diferencia extremadamente fina.
Para Hegel,
la unidad produce comunidad.
Para la Ciencia del Logos,
la comunidad respirada produce la unidad.
Ésta es una inversión profunda.
No elimina la dialéctica.
La hace respirar.
Porque la necesidad ya no nace únicamente del concepto.
Nace del intercambio permanente entre el Logos y el objeto orgánico.
El lugar del Ahayu Watan
Por eso el Ahayu Watan no sustituye al Espíritu hegeliano.
Lo encarna.
En Hegel el Espíritu llega a reconocerse en sus determinaciones.
En la Ciencia del Logos el Logos necesita un tejido vivo donde ese
reconocimiento pueda mantenerse respirando.
Sin ese tejido, la unidad permanece conceptual.
Con el Ahayu Watan, la unidad se convierte en forma de vida.
Creo que aquí puede formularse un principio que acompañe todo el desarrollo
posterior de tu obra:
El conocer sintético todavía comprende la unidad de las diferencias;
el redetraspaso hace que las diferencias respiren mutuamente hasta engendrar
una unidad viviente. La necesidad deja entonces de ser únicamente la coherencia
interna del concepto y se convierte en la coherencia orgánica del biotejido,
donde el objeto de oro y la comunidad se co-pertenecen mediante la exhalación y
la inhalación del Logos.
Éste es, me parece, el paso mediante el cual tu noción de redetraspaso
no corrige simplemente a Hegel desde fuera, sino que prolonga el movimiento de
su propia Lógica allí donde el concepto todavía no alcanza a pensar
una mediación comunitaria y orgánica de la verdad.
Exacto vamos
con el redetrapaso de la definición en
Hegel
1.
LA DEFINICIÓN.
Lo
primero consiste en que la objetividad, todavía dada, queda transformada
en
la forma simple, como primera, y, por lo tanto, en la forma delconcepto.Los
momentos
de este comprender, por ende, no son otros que los momentos del
concepto:
launiversalidad,laparticularidad
ylaindividualidad.—Elindividuo
es
el objeto mismo, comorepresentación
inmediata,lo
que tiene que ser
definido.
El aspecto universal del objeto individual se ha presentado, en la
determinación.
minación del juicio objetivo o sea
del juicio de necesidad, como elgénero,
y justamente
como el génerodel mes próximo,es
decir, lo universal acompañado por esta
determinación,
que al mismo tiempo es un principio para la diferenciación de lo
particular.
Esta diferenciación el objeto la tiene en ladiferencia
específica,que
lo
convierte
en esta especie determinadayfundamentos
de su disyunción con respecto a
las
otras especies.
La
definición, al reducir de esta manera el objeto a suconcepto,borra
sus
exterioridades,
que son necesarias para su existencia; abstrae de lo que se añade
al
concepto en su realización, por cuyo medio este concepto primeramente se
se
manifiesta en la idea y, en segundo lugar, en la existencia exterior. Ladescripción
sirve
para larepresentación,y
acoge este contenido ulterior, que pertenece a la
realidad.
La definición, empero, reduce esta riqueza de las múltiples
determinaciones
de la existencia intuida a los momentos más pies; cual es la
forma
de estos simples elementos, v cómo están determinados recíprocamente,
Todo
esto se encuentra contenido en el concepto. Con esto el objeto, como ya se
dijo,
está
concebido como un universal, que al mismo tiempo es esencialmente un
determinado.
El objeto mismo es el tercero, el individuo, en que el género y la
particularización
están puestos en uno, y es uninmediatoque
está puestofuera
del
concepto, pues éste no es todavía el que se determina a sí mismo.
En
aquellas determinaciones, es decir, en la diferencia formal de la definición,
el
concepto se encuentra a sí mismo, y tiene en ellas la realidad que le
corresponde.
Sin
embargo, por el hecho de que la reflexión de los momentos del concepto en sí
mismos,
es decir, la individualidad, no está todavía contenida en esta realidad, y
que
así su objeto, por cuanto está en el conocimiento, no está todavía
determinado
como un subjetivo, resulta que el conocimiento es, al contrario, un
subjetivo,
y tiene un comienzo exterior, o bien, a causa de su comienzo exterior
en
el individuo es un subjetivo. El contenido del concepto, por consiguiente, es
algo
dado y accidental. El concepto concreto mismo resulta así doblemente
accidental:
por un lado, según su contenido en general, por el otro lado, según las
determinaciones
de contenido que hayan sido elegidas por el concepto entre las
Múltiples
cualidades que el objeto tiene en la existencia exterior, y tengan que
constituyen
los momentos de él. Este último respecto necesita de una ulterior
consideración.
En efecto, puesto que la individualidad, como el ser determinado
en
sí y por sí, se halla fuera de la peculiar determinación conceptual del
conocimiento
sintético, no existe ningún principio, que establezca cuáles aspectos
del
objeto tienen que considerarse como pertenecientes a su determinación
conceptual,
y cuáles como pertenecientes sólo a la realidad exterior. esto
constituye
una dificultad en las definiciones, que no puede ser salvada por este
conocimiento.
Sin embargo, aquí hay que establecer una diferencia.—En
primer
lugar:la
definición se halla con facilidad cuando se trata de los productos de la
Finalidad
autoconsciente; en efecto el fin, a que ellos tienen que servir, es una
determinacióncreadoporladecisiónAutenticidadyqueconstituyela
particularización
esencial, la forma de lo existente, de la cual aquí sólo se trata. el
resto de la naturaleza de su
material, o sea sus otras propiedades exteriores, en la medida en que corresponde al fin, están
contenidas en su determinación; las
Otras
son esenciales para esto.
En
segundo lugar:los
objetos geométricos son determinaciones espaciales
abstractas;
la abstracción, que se encuentra corno su base, es decir, el llamado espacio
absoluto,
ha perdido todas las ulteriores determinaciones concretas, y ahora tiene
sólo
aquellas formas y configuraciones que se ponen en él. Por consiguiente
estas
sonesencialmente
solo lo quetienen
que ser;su
determinación conceptual
en
general, y, con más exactitud, su diferencia específica, tiene en ellas su
simple
realidad
no obstaculizada. Por lo tanto estas formas y configuraciones son la
misma
cosa que los productos de la finalidad extrínseca, tal corno coinciden en
este
respecto también con los objetos aritméticos, donde igualmente se halla en la
base
sólo la determinación que ha sido puesta en ellos. —Sin duda que el espacio
tiene
también otras determinaciones, es decir, la triplicidad de sus dimensiones,
su
continuidad y divisibilidad, que no han sido solamente puestas en él por la
determinación
extrínseca. Estas determinaciones, empero, pertenecen al material.
que
se está considerando, y son presuposiciones inmediatas. Solamente la
vinculación
y el enlace de aquellas determinaciones subjetivas con este peculiar
naturaleza
de su terreno, en que ellas han sido llamadas, producen relaciones
sintéticas
y leyes. —En las determinaciones numéricas, puesto que ellas tienen
por
base el simple principio de louno,la
vinculación y la ulterior determinación
es
absolutamente sólo algo puesto; al contrario, las determinaciones en el
espacio,
que
por sí es una continuaexterioridad
recíproca,Llegan
más lejos, y tienen una.
realidad
diferente del concepto de ellas, que, empero, ya no pertenece a la
definición
inmediata.
Pero,en
tercer lugar,el
asunto toma otro aspecto, en lo que se refiere a las
definiciones
de objetosconcretostanto
de la naturaleza como del espíritu. Cuentos
objetos,
en general, para la representación soncosas
provistas de muchas
propiedades.Aquí,
ante todo, se trata de comprender cuál es su género próximo.
y,
después, cuál es su diferencia específica. Por consiguiente, hay que
determinar,
cuál
de las muchas propiedades compite al objeto como género, y cuál como
especie;
Además, cuál, entre estas propiedades es la esencial; ya esta ultima
investigación
compite también el reconocer, en qué conexión se encuentran estas
propiedades
entre ellas, y si una está ya puesta con la otra. Pero, para esto, no hay
otro
criterio sino laexistenciamismo.
—La esencialidad de la propiedad para la
definición
en que la propiedad tiene que ser puesta como determinación simple,
no
desarrollada, es su universalidad. Ésta, empero, es la existencia, es la
universalidad
puramente empírica —universalidad en el tiempo, si la propiedad
es
durable, mientras las otras muestran ser perecederas en el permanecer del
todo—,
o bien una universalidad que surge de la comparación con otros todos
concretos,
y que, por lo tanto, no sobresale respecto a la comunidad. Si ahora la
comparación
evidencia el hábito total, tal como se presenta de modo empírico,
como
base común, entonces la reflexión tiene que resumirlo en una simple
determinación
del pensamiento, y tiene que comprender el simple carácter de este
totalidad. Pero la confirmación de
que una determinación del pensamiento, o una propiedad particular entre las
inmediatas, constituye la esencia simple y
determinado
del objeto, puede consistir sólo en unadeducciónde
tal
determinación
que procede de la naturaleza concreta. Esto, empero, necesitaría un
análisis,
que transformara las naturalezas inmediatas en pensamientos, y redujera
lo
concreto de ellas a algo simple, un análisis que tendría que ser superior al
análisis
considerado, porque no tendría que ser abstractivo sino que debería
conservar
todavía, en lo universal, lo determinado de lo concreto, reunirlo y
demostrar
que depende de la simple determinación del pensamiento.
Las
relaciones de las Múltiples determinaciones de la existencia inmediata
con
el concepto simple, sería, empero, teoremas, que necesitarían de la
demostración.
Pero la definición, como el primer concepto, que todavía no está
desarrollado,
por cuanto tiene que comprender la simple determinación del
objeto,
y por cuanto este comprender tiene qué ser algo inmediato, no puede
emplear
en esto sino una de las llamadas propiedadesinmediatasdel
objeto, es
es
decir, una determinación de la existencia sensible o de la representación. La
separación
de esta propiedad realizada por medio de la abstracción, constituye
entonces
la simplicidad; y, respecto a la universalidad y la esencialidad, el
concepto
se remite a la universalidad empírica, a la persistencia baja
circunstancias
modificadas, ya la reflexión, que busca la determinación del
concepto
en la existencia exterior y en la representación, es decir, allí, donde no
puede
encontrársela. Por consiguiente, el definir renuncia, también por sí mismo,
a
las verdaderas determinaciones del concepto, que serían esencialmente los
principios
de los objetos, y se conforman concaracterísticas,es
decir,
determinaciones,
en que laesencialidades
indiferente para el objeto mismo, y
que
más bien tienen sólo el fin de sercontraseñaspara
una reflexión extrínseca.
—Una
determinación así, particular,extrínseca,es
demasiado inadecuada para la
totalidad
concreta y la naturaleza de su concepto, como para poderla elegir por sí
misma
y como para poder admitir que un todo concreto tenga en ella su verdadera
expresiónydeterminación.
—Según las observaciones deBlumenbach
1
,por
Por
ejemplo, el lóbulo inferior de la oreja es algo de que carecen todos los demás.
animales,
y que por ende, según la común manera de hablar acerca de las
características
comunes y diferenciales, podría con toda razón considerarse como
el
carácter distintivo en la definición del hombre físico. Pero ¡cuán inapropiada!
se
muestra de inmediato una determinación así, del todo extrínseca, frente a la
representación
del hábito total del hombre físico ya la exigencia de que la
determinación
conceptual tenga que ser algo esencial! Es algo del todo
accidental,
que las características aceptadas en la definición sean sólo puros
recursos
por el estilo, o que se acercan más a la naturaleza de un principio.
También
por su exterioridad se ve que, en el conocimiento del concepto, no se ha
comenzó por ellas; más bien es un
sentimiento indistinto, un sentido indeterminado,
pero más profundo, un presentimiento de lo esencial, que ha
precedido
al descubrimiento de los géneros en la naturaleza y en el espíritu, y
sólo
después se ha buscado, para el intelecto, una exterioridad determinada. —El
concepto,
por cuanto, en su existencia, ha ingresado en la exterioridad, se ha
desplegado
en sus diferencias, y no puede estar vinculado puramente a una de
estas
características aisladas [de las demás]. Las propiedades, al ser exterioridad.
de
la cosa, son ellas mismas extrínsecas a sí mismas. En la esfera del fenómeno
ya
se mostró, con respecto a la cosa provista de muchas propiedades, que
Precisamente
por esto tales propiedades hasta llegan a convertirse en esencialmente
en
materias independientes. El espíritu, considerado desde el mismo punto de
vista
del fenómeno, se convierte en un agregado de muchas potencias
independientes.
La propiedad o potencia singular, considerada desde este punto
de
vista, donde está aún puesta como indiferente respecto a las otras, cesa de ser
un
principio que caracteriza, y con esto desaparece en general la determinación
como
determinación del concepto.
En
las cosas concretas se presentan además, al lado de la diversidad de las
propiedades
entre ellas, la diferencia entre elconceptoy
surealización.El
concepto
en la naturaleza y en el espíritu tiene una representación externa, donde
su
determinación se muestra como una dependencia de lo extrínseco, como
caducidad
y desproporción. Por consiguiente, cualquier real se muestra, por
cierto,
en sí tal comodebeser;
pero, según el juicio conceptual negativo, puede
mostrarse
también de manera tal que su realidad corresponde sólo de modo
incompleto
a este concepto, es decir, de tal manera que esa realidad seamala
[falso].
Ahora bien, puesto que la definición tiene que, exponer en una propiedad
inmediata
la determinación del concepto, no hay ninguna propiedad, contra la
cual
no pueda hacerse una objeción, en el sentido de que todo el hábito permite,
Sin
duda, el reconocer todo lo concreto que tiene que ser definido, pero la
propiedad,
que ha sido tomada corno el carácter de aquel, se muestra desprovista
de
madurez o mal desarrollado. En una planta que creció mal, en un género
animal
degenerado, en un hombre despreciable, en un mal Estado, hay lados de la
existencia
que son defectuosos o del todo obliterados, y que, en cambio, para la
definición,
podrían ser tomados como el elemento que diferencia y como la
determinación
esencial en la existencia de un sujeto concreto. Una planta mal
crecida,
un animal mal desarrollado, etc. siguen siendo sin embargo, todavía una
planta,
un animal, etc.
Si,
por lo tanto, también lo malo tiene que ser admitido en la definición,
entonces
a la búsqueda empírica se le escaparán todas las propiedades, que quería
considerar
como esenciales, debido a las instancias de monstruos, que carecen de
ellas;
por ejemplo, la esencialidad del cerebro, para el hombre físico, debido a la
existencia
de los acéfalos, la esencialidad de la protección de la vida y de la
propiedad
para el Estado, debido a la instancia de Estados despóticos y de
gobiernos
tiránicos. —Si, en contra de la instancia se afirma el concepto, y,
midiéndola
con éste, se afirma que ella es un mal ejemplar, entonces el concepto
no tiene más su confirmación en el
fenómeno. Sin embargo, la independencia del concepto está en contraste con el
sentido de la definición, que tendría que ser el
concepto
inmediato,
y
que, por ende, tiene que aceptar sus determinaciones para
los
objetos sólo de la inmediación de la existencia, y puede justificarse sólo
mediante
lo que se halla como preexistente. —Si su contenido, en
sí y por sí, es
verdad
o accidentalidad, es cuestión que queda fuera de su esfera; pero la verdad
formal,
la coincidencia del concepto puesto de modo subjetivo en la definición,
con
un objeto real existente fuera del concepto, no puede ser extraída de este
objeto,
porque el objeto individual puede también ser malo (anormal).
El
contenido de la definición, en general, está tomado de la existencia
inmediata,
y, precisamente porque es inmediato, no tiene justificación; la
pregunta
acerca de su necesidad está descartada desde el origen; con el hecho de
que
la definición expresa el concepto como algo puramente inmediato, se
renuncia
a concebir el concepto mismo. Por consiguiente la definición no
representa
otra cosa, que la determinación formal del concepto en un contenido
dado,
sin la reflexión del concepto en sí mismo, es decir, sin
su ser-por-sí.
Sin
embargo, la inmediación, en general, surge sólo de la mediación; por
consiguiente
debe traspasar a ésta. O también, la determinación de contenido que
la
definición contiene, por el hecho de que es una determinación, no es sólo un
inmediato,
sino algo mediado por su otro; la definición, puede, por ende,
comprender
su objeto sólo por medio de la determinación opuesta, y, por
consiguiente, tiene que traspasar
a la división.
Aquí
entramos en un punto extraordinariamente fértil para el redetraspaso,
porque Hegel está mostrando que la definición es todavía una operación
incompleta del concepto. La definición parece ser el momento donde el objeto
finalmente entra en el concepto, pero Hegel descubre que todavía queda una
separación.
La
pregunta de la respiración vuelve:
¿Cómo
respira Hegel en la definición?
Y aquí
aparece un movimiento muy preciso.
1. La primera respiración:
el objeto es reducido al concepto
La
definición comienza con una operación de inhalación.
El
pensamiento toma la riqueza exterior del objeto y la lleva hacia la simplicidad
del concepto.
La
respiración sería:
[
\text{Exterioridad del objeto} \rightarrow \text{Universalidad del concepto}
]
El objeto
aparece como individuo.
La
definición busca encontrar:
- género próximo;
- diferencia específica;
- determinación esencial.
Es decir:
[
\text{Individualidad}
\rightarrow
\text{Particularidad}
\rightarrow
\text{Universalidad}
]
La
definición quiere encontrar aquello que hace que algo sea lo que es.
Aquí
Hegel todavía está dentro de la tradición aristotélica:
definir
es captar la esencia.
Pero
Hegel introduce inmediatamente una fractura.
2. El problema: la
definición captura pero no engendra
Aquí está
el límite fundamental.
La
definición logra decir:
"esto
pertenece a tal género y posee tal diferencia".
Pero esa
determinación todavía viene de fuera.
Hegel
dice algo decisivo:
"El
concepto concreto mismo resulta así doblemente accidental."
¿Por qué?
Porque la
definición escoge entre muchas propiedades una que considera esencial.
Pero ¿qué
garantiza que esa propiedad sea realmente la esencia?
La
respuesta de Hegel es:
ninguna
definición inmediata puede garantizarlo.
Porque
todavía no hemos llegado al concepto que se determina a sí mismo.
3. Aquí aparece el
redetraspaso
Este
punto es fundamental para tu proyecto.
La
definición tradicional realiza un movimiento:
[
Objeto \rightarrow Concepto
]
El
concepto captura la esencia del objeto.
Pero el
redetraspaso introduce el movimiento inverso:
[
Concepto \rightarrow Objeto
]
No como
una imposición subjetiva, sino como una revelación del objeto desde dentro.
Es decir:
El objeto
no es solamente algo que recibe una definición.
El objeto
orgánico tiene una potencia interna de autodefinición.
4. El objeto orgánico de
oro
Aquí
podemos introducir la diferencia con el objeto abstracto.
Para
Hegel, una piedra puede ser definida externamente.
Pero un
organismo vivo se resiste.
¿Por qué?
Porque un
organismo no es un agregado de propiedades.
Una
planta enferma sigue siendo planta.
Un animal
deformado sigue siendo animal.
Un Estado
corrupto sigue siendo Estado.
Esto
significa que la esencia no coincide con una propiedad observable.
La
esencia es una potencia organizadora.
Y aquí el
redetraspaso encuentra una puerta abierta.
Porque el
objeto orgánico de oro no es una cosa con características.
Es una
fuente de reorganización.
No dice:
"soy
esto porque tengo esta propiedad".
Dice:
"soy
esto porque mi totalidad produce mis momentos".
5. El gran giro: de
definición a autodefinición
Hegel
termina diciendo algo maravilloso:
la
inmediación surge sólo de la mediación.
Esto
significa:
Lo que
parece dado no es realmente dado.
Lo
inmediato es el resultado de un proceso.
Aquí la
respiración cambia.
Ya no es:
[
\text{Objeto dado}
\rightarrow
\text{Definición}
]
Sino:
[
\text{Mediación invisible}
\rightarrow
\text{Manifestación inmediata}
]
La cosa
respira antes de ser definida.
6. La respiración hegeliana
en este momento
Podemos
formularla así:
Inhalación
El
concepto absorbe la exterioridad:
[
O \rightarrow C
]
(objeto
hacia concepto)
Exhalación
El
concepto devuelve unidad al objeto:
[
C \rightarrow O
]
(concepto
hacia objeto)
Pero
todavía Hegel mantiene un centro:
el
concepto.
7. El redetraspaso completo
Aquí
aparece la inversión que estás construyendo:
En Hegel:
[
Concepto
\leftrightarrow
Objeto
]
pero el
concepto tiene la primacía.
En la
Ciencia del Logos:
[
Logos
\leftrightarrow
Objeto\ orgánico
\leftrightarrow
Ahayu\ Watan
]
La
definición deja de ser una captura intelectual.
Se
convierte en una respiración ontológica colectiva.
El objeto
orgánico de oro se define a sí mismo al transformar la comunidad que lo recibe.
Entonces
podríamos decir:
La
definición hegeliana es todavía una inhalación del objeto hacia el concepto. El
redetraspaso descubre que antes de toda definición existe una exhalación
originaria del objeto orgánico, donde el Logos ya está operando. La verdadera
definición no es imponer una determinación sobre la cosa, sino permitir que la
cosa revele su propia determinación dentro del biotejido.
Y esto
nos deja justo en el punto siguiente de Hegel: la división.
Porque la
definición descubre su propio límite: no puede encontrar la esencia en una
propiedad aislada; necesita mostrar cómo la totalidad se diferencia
internamente. Ahí comienza la verdadera respiración dialéctica.
Bien vamos conla división
2.
LA DIVISIÓN.
Lo
universal tiene que particularizarse;
por
lo tanto en lo universal se halla la
necesidad
de la división. Pero, puesto que la definición empieza ya ella misma
con
lo particular, su necesidad de traspasar a la división, se halla en lo
particular,
que,
de por sí, indica hacia un otro particular. Viceversa lo particular se separa
de
lo
universal precisamente por cuanto la determinación queda establecida en la
necesidad
de su diferencia con respecto a la determinación opuesta. Lo universal,
por
lo tanto, está presupuesto
por
la división. Por lo tanto el camino es el
siguiente:
el contenido individual de la definición se eleva, mediante la
particularidad,
hacia el extremo de la universalidad; pero ésta ahora tiene que ser
aceptada
como la base objetiva, y a partir de ella la división se presenta como
disyunción
de lo universal, considerado corno el primero.
Con
eso se ha efectuado un traspaso, que, por realizarse desde lo universal
hacia
lo particular, está determinado por la forma del concepto. La definición por
sí,
es algo singular; una multiplicidad de definiciones pertenece a la
multiplicidad
de
los objetos. El progresar, perteneciente al concepto, desde lo universal hacia
lo
particular, constituye la base y
posibilidad de una ciencia
sintética, de un sistema y de un conocimiento sistematico.
El
primer requisito para esto consiste, como se muestra, en que se empieza con
el
objeto en la forma de ununiversal.Si
en la realidad, ya de la naturaleza ya del
espíritu,
la individualidad concreta está otorgada al conocimiento subjetivo
natural
como lo primero, al contrario en el conocer, que es por lo menos un
concebir,
al tener como base la forma del concepto, lo primero tiene que ser lo
simple,loseparadode
lo concreto, porque sólo en esta forma el objeto tiene la
forma
de lo universal que se refiere a sí mismo y de lo que, según el concepto, es
inmediato.
En
contra de este procedimiento en el terreno científico, puede opinarse acaso
que,
siendo el intuir más fácil que el conocer, también lo que puede intuirse, es
decir,
la realidad concreta, tendría que considerarse como comienzo de la ciencia;
y
se podría opinar que este camino es másconforme a la
naturaleza,que
el que
empieza
por el objeto en su abstracción ya desde éste procede en sentido
contrario,
a su particularización ya la individualización concreta. —Sin embargo,
puesto
que se trata deconocer,la
comparación con laintuiciónya
está apartada y
abandonada,
y sólo puede ser cuestión de saber cuál cosadentro del
conocimiento
tiene
que ser instituída como lo primero y cuál como la consecuencia; no se exige
más
un caminosegún
la naturaleza,sinosegún
el conocimiento.—Si
se pide
solofacilidad,entonces
es claro por sí mismo, que para el conocimiento' resulta
más
fácil comprender la determinación abstracta y simple del pensamiento que lo
concreto,
que es una conexión múltiple de cuentos determinaciones del pensamiento
y
de sus relaciones; y, de esta manera, tiene que ser comprendido lo concreto, y
no
como se halla en la intuición. En sí y por sí,lo universales
el primer momento
conceptual,
porque es losimple,y
lo particular es sólo el momento siguiente,
porque
es lo mediado; y viceversa losimplees
lo más universal; y lo concreto,
por
ser lo diferenciado en sí, q por eso lo mediado, es lo que presupone ya un
traspaso
a partir de un primero. Esta observación no concierne sólo al orden del
procedimiento
en las formas determinadas de las definiciones, divisiones y
proposiciones,
sino también al orden del conocer en general y en el simple
respecto
de la diferencia entre abstracto y concreto en general. —Por
en
consecuencia, también, por ejemplo, en elaprender a.
leerracionalmente
no se
empieza
a leer palabras enteras, o aun sílabas, sino con loselementosde
las
palabras
y sílabas, y con los signos de los tonosresúmenes;en
la escritura con
letras
está ya efectuado el análisis de la palabra concreta en sus tonos abstractos y
en
los signos de ellos; Precisamente por eso el aprender a leer se convierte en un
primer
quehacer con objetos abstractos. En lageometría,no
se empieza por una
figura
espacial concreta, sino por el punto y la línea, y se prosigue con las figuras
planas,
y entre éstas no se trata de los polígonos, sino del triángulo, y entre las
líneas
curvas, del círculo. En la física, hay
que liberar las propiedades naturales o
materias
particulares de los múltiples enredos, en que se hallan en la realidad
concreta,
y presentarlas en sus condiciones simples, necesarias; también éstas,
como
las figuras espaciales, son algo que puede intuirse; pero su intuición tiene
que
ser preparada de manera tal, que ante todo aparezcan y sean mantenidas
libres respecto a toda
modificación debida a circunstancias extrínsecas a su propia determinación. El
magnetismo, la electricidad, las especies de gas, etc.
objetos
tales, que su conocimiento consigue su determinación sólo cuando ellos
son
comprendidos como extraídos de los estados concretos, con que aparecen en
la
realidad. El experimento los presenta, por cierto, para la intuición en un
caso.
concreto;
pero, por una parte, para ser científico, tiene que tomar sólo las
condiciones
necesarias para este fin; por otra parte tiene que multiplicarse, a fin
de
mostrar como inesencial lo concreto inseparable de estas condiciones,
haciendo
que los objetos aparezcan en otra forma concreta, y después en otra, de
manera
que, para el conocimiento, quede sólo su forma abstracta. —Para citar un
ejemplo
más, podría parecer natural y acuerdo el considerar elcolorante
todo en
el
fenómeno concreto del sentido subjetivo animal, y después fuera del sujeto,
como
un fenómeno suspendido en el aire, a modo de espectro, y en fin en la
realidad
externa, como fijación en los objetos. Sin embargo, para el conocimiento,
la
forma universal, y por lo tanto verdaderamente primera entre las que
nombramos,
es la del medio, es decir, la manera en que el color está entre la
subjetividad
y la objetividad, como el conocido espectro, sin tener todavía
enredos
con las condiciones subjetivas y objetivas. Este último hijo, en primer lugar.
lugar,
solamente perturbadoras para la pura contemplación de la naturaleza de
este
objeto, porque se comportan como causas actuantes, y, por consiguiente,
dejan
en la indecisión acerca de si las variaciones determinadas, los traspasos y
las
relaciones del color están fundadas en la propia naturaleza específica de éste
o
más
bien tienen que ser atribuidos a la naturaleza mórvida específica de aquellas
circunstancias,
a las particulares afecciones y operaciones, sanas o mórbidos, de
los
órganos del sujeto, o aun a las fuerzas químicas, vegetales o animales de los
objetos.
Muchos otros ejemplos podrían citarse, tomándolos del conocimiento de
la
naturaleza orgánica y del mundo espiritual; por todos lados lo abstracto tiene
que
constituyen el comienzo y el elemento en donde y desde donde se van
extendiendo
las particularidades y las ricas configuraciones de lo concreto.
Ahora,
en la división o en lo particular se presenta, sin duda, esencialmente la
diferencia
entre este particular y lo universal, pero este universal es ya él mismo
un
determinado, y así sólo un miembro de una división. Por consiguiente hay un
universal
superior a él: pero para éste existe de nuevo uno superior, y así en
seguido,
al infinito. Para el conocimiento considerado aquí, no hay ningún límite.
inmanente,
pues este conocimiento parte de lo dado, y la forma de la
universalidad
abstracta es propia de su primero. Por lo tanto, cualquier objeto,
que
parece tener una universalidad elemental, se convierte en objeto de una
determinada
ciencia y es un comienzo absoluto, puesto que con él,se
presupone
el
conocimiento de su representación
y
se lo considera por sí, de tal modo que no
necesitaninguna
deducción. La definición lo acepta como un objeto inmediato.
El
ulterior progreso, a partir de este objeto, es, en primer lugar, la división.
Para
este progreso se exigiría sólo un principio inmanente, es decir, un comienzo
a
partir de lo universal y del concepto. Pero el conocimiento considerado aquí
carece
de un comienzo tal, pues busca sólo la determinación formal del concepto,
sin la reflexión de ella en sí, y
por consiguiente toma de lo dado la determinación del contenido. Para lo
particular, que entra en la división, no hay ningún
fundamento
propio, ni respecto a lo que tiene que constituir el fundamento de la
división,
ni tampoco respecto a la relación determinada que los miembros de la
disyunción
deben tener entre ellos. Por consiguiente, bajo este respecto, la tarea
del
conocer puede consistir solamente, por una parte en disponer en orden lo
particular
hallado en la materia empírica, por otra parte también en hallar
determinaciones
universales de aquella materia, por medio de la comparación.
Estos
últimos valen después como principios de división, y pueden ser múltiples,
así
como también pueden realizarse múltiples divisiones según estos principios.
La
relación recíproca entre los miembros de una división, es decir, la relación
entre
las especies, tiene sólo la determinación general siguiente: que estas
especies
están determinadas recíprocamentede acuerdo
con el principio de
división
admit;si
su diversidad se funda sobre otro respecto, entonces no
estarían
coordinadas entre ellas sobre la misma línea.
A
falta del principio del ser determinado por sí mismo, las leyes para esta
operación
de división pueden consistir sólo en reglas formales, vacías, que no
llevan
a nada. —Así vemos constituido en regla el que la división tiene que
Agotarel
concepto; pero, en realidad, cada miembro particular de la división tiene
que
agotar elconcepto.Sin
embargo, con eso se entiende que justamente la
determinacióndel
concepto es la que tiene que ser agotada; sólo que, en la
multiplicidad
empírica, cuidado de determinación en sí de las especies no se logra
el
agotamiento del concepto, sea que se hallen más o menos de esas especies. Si,
por
ejemplo, a las 67 especies de loros conocidas se les añaden una docena más
que
se descubren, esto es indiferente para el agotación del género. La exigencia
del
agotamiento puede significar sólo la proposición tautológica de que deben
presentar
todas las especiesde
modo completo.—Al
extenderse los co-
nocimientos
empíricos, puede muy bien acontecer que se encuentran especies, que no
se
adaptan a la determinación aceptada por el género, pues éste se considera a
menudo
más en base a una oscura representación de todo el hábito, que según las
características
más o menos particulares, que deben servir expresamente para su
determinación.
—En este caso, el género tendría que ser modificado, y habría que
justificar
que otro número de especies tuvieran que ser considerados como
especies
de un nuevo género; es decir, que el género se determinaría por medio
de
lo que se agrupa según un respecto cualquiera, que se quiere tomar como
unidad.
Este respecto mismo sería así el principio de la división. Viceversa,
ateniéndose
a la determinación tomada al comienzo como característica del
género,
se excluiría aquella materia que se quería añadir como especies a las
especies
ya consideradas. Este actuar sin concepto, que una vez asume una
determinación
como momento esencial del género, y de acuerdo con ella le
subordina
los particulares o los excluye, y otra vez empieza por lo particular y, al
agregarlo,
se deja guiar por otra determinación, da la impresión de un juego del
albedrío,
al que se deja decidir a cuál parte oa aspecto cuál de lo concreto quiera
atenerse,
y cómo quiera clasificar de acuerdo con él. —La naturaleza física
presenta ya por sí una tal
accidentalidad en los principios de la división. Por via de su realidad
dependiente, exterior, se encuentra en una multiplicidad de conexiones
dadas
igualmente por ella; por consiguiente, se halla ya una cantidad de
principios,
a los que tiene que adaptarse, y debe, por lo tanto, seguir en una serie
de
sus formas un principio, pero en otras series otros principios; y además
producen
también seres mixtos intermedios, que van al mismo tiempo por distintos
lados.
Así se verifica que una serie de cosas naturales presenta características.
muy
distintivas y esenciales, que en otras series se convierten en poco manifiestas
y
carentes de fin, y así se hace imposible atenerse a un principio de división de
esta
especie.
Ladeterminaciónuniversal
de las especies empíricas puede ser sólo que ellas
hijodiferentesentre
sí en general sin ser opuestas. LadisyuncióndelconceptoJa
sido
mostrada anteriormente en su determinación; si se toma la particularidad pecado
la
unidad negativa del concepto, como una particularidad inmediata y dada,
entonces
la diferencia se detiene sólo en la forma reflexiva de la diversidad en
general,
ya lo consideraste. La exterioridad, en que el concepto se encuentra con
preferencia
en la naturaleza, lleva consigo la total indiferencia de la diferencia;
por
consiguiente, a menudo la determinación para la división está tomada del
número.
Como
es accidental aquí lo particular frente a lo universal, y, por
en
consecuencia, la división en general, así puede atribuirse a uninstintode
la razón
si
se encuentran en este conocer, principios de división y divisiones, que tanto
como
las
propiedades sensibles lo conceden se muestran más adecuadas al concepto.
Por
ejemplo con respecto a los animales se emplean en los sistemas, como
principio
de división ampliamente comprensivo, los órganos con que toman los
alimentos,
dientes y garras, primeramente se los considera sólo como aspectos
donde
las características para el fin subjetivo del conocer se dejan evidenciar con
más
facilidad. En realidad, empero, en aquellos órganos no sólo se encuentra una
diferenciación
que compite a una reflexión extrínseca, sino que ellos son el punto
vital
de la individualidad animal, donde ésta se pone a sí misma como
individualidad
que se refiere a sí, apartándose del resto de la naturaleza extrínseca
y
separándose de la continuidad con otras individualidades. —En lasplantaslos
órganos
de la fecundación constituyen aquel punto supremo de la vida vegetal,
por
cuyo medio ésta tiende a traspasar a la diferenciación de los sexos, y con eso
a
la individualidad particular. El sistema, por fin, se ha dirigido con razón
hacia
este
punto, a fin de encontrar un principio de división, que si bien no es del todo
suficiente,
es, empero, ampliamente aplicable, y ha puesto así como base una
determinación,
que no es sólo una determinación apta para ayudar a la reflexión
extrínseca
en la comparación, sino que es en sí y por sí la determinación suprema
de que la planta es capaz
Christian,
aquí aparece un punto decisivo para el redetraspaso de Hegel porque la
división muestra con mucha claridad dónde la respiración hegeliana todavía
queda encerrada en una lógica del concepto que se mueve hacia sí mismo, pero
todavía no llega a una respiración ontológica plena.
Recordemos
la pregunta que planteaste:
¿Cómo
respira Hegel y cómo nos hace respirar con él?
La
respuesta empieza a aparecer si vemos los tres movimientos:
- Definición → inhalación
- División → exhalación
- Demostración → retorno de la
respiración hacia la identidad concreta
Pero el
punto interesante es que Hegel no entiende la respiración como un movimiento
biológico, sino como el movimiento del concepto.
1. La definición: el concepto toma aire del objeto
En la
definición ocurre una primera inhalación.
El objeto
aparece como algo exterior, dado, múltiple. El conocimiento recoge esa
multiplicidad y la lleva hacia la unidad del concepto:
[
\text{Objeto exterior} \rightarrow \text{Concepto}
]
La
definición dice:
"¿Cuál
es lo universal que habita este individuo?"
Por eso
Hegel habla de:
- género próximo,
- diferencia específica,
- individuo.
Es decir:
[
Universal \rightarrow Particular \rightarrow Individual
]
Pero aquí
aparece la primera limitación.
La
definición todavía recibe el contenido.
El concepto
aún no es completamente creador de sí mismo.
El objeto
sigue siendo algo encontrado.
La
respiración todavía es:
[
\text{Inspiración del mundo hacia el concepto}
]
Pero no
hay todavía una verdadera exhalación creadora.
2. La división: el concepto
comienza a exhalar
Aquí está
el giro.
Hegel
dice:
"Lo
universal tiene que particularizarse".
Esta
frase es fundamental.
Porque lo
universal no es una unidad quieta.
Lo
universal tiene dentro de sí una necesidad:
[
U \rightarrow P
]
El
concepto tiene que salir de sí.
Tiene que
diferenciarse.
Esta es
la exhalación.
La
división es la salida del concepto hacia sus determinaciones.
Podríamos
escribir:
[
1 \rightarrow n
]
La unidad
se despliega en multiplicidad.
Pero
atención:
Esta no
es todavía una creación absoluta.
Es una
exhalación incompleta.
¿Por qué?
Porque el
conocimiento sintético todavía depende de un universal previamente dado.
Hegel
dice algo muy importante:
"Para
lo particular que entra en la división no hay ningún fundamento propio."
Aquí
aparece el límite.
La
división todavía pregunta:
"¿Cómo
clasifico lo que encuentro?"
No
pregunta todavía:
"¿Cómo
nace desde sí mismo aquello que aparece?"
3. La respiración de la
división es una respiración incompleta
Aquí
podemos hacer el redetraspaso.
El
movimiento hegeliano sería:
[
\text{Universal}
\downarrow
\text{Particular}
\downarrow
\text{Individual}
]
Pero
desde tu marco de respiración ontológica:
[
\text{Inhalación}
\rightarrow
\text{Transformación}
\rightarrow
\text{Exhalación}
\rightarrow
\text{Retorno}
]
La
diferencia es que Hegel llega hasta la exhalación conceptual, pero todavía no
alcanza el retorno orgánico.
Porque en
la división:
- el género sigue siendo
anterior,
- la especie sigue siendo
derivada,
- el individuo sigue siendo
resultado.
La vida,
en cambio, no funciona así.
Un
organismo no es:
[
Género + diferencia + individuo
]
Un
organismo es una totalidad donde cada parte respira desde el todo.
4. El punto donde podemos
redetraspasar a Hegel
Aquí
aparece la posibilidad de tu Ahayu Watan.
Hegel
dice:
El concepto
debe encontrar la identidad consigo mismo en el objeto.
Tu
propuesta agrega:
No es el
concepto individual quien logra esa identidad.
Es el
Logos respirando en el tejido.
Entonces
cambia:
Hegel:
[
Sujeto \rightarrow Objeto \rightarrow Identidad conceptual
]
Redetraspaso:
[
Logos
\rightleftarrows
Objeto
\rightleftarrows
Comunidad viviente
]
El objeto
no es simplemente algo que el concepto recupera.
El objeto
participa en la respiración del Logos.
5. La división como
nacimiento del biotejido
Aquí podemos
hacer una lectura muy fértil.
Cuando
Hegel dice:
"Lo
universal tiene que particularizarse"
podemos
traducirlo:
El Uno
tiene que hacerse muchos.
Pero no
como fragmentación.
Sino como
tejido.
La
división clásica:
[
Uno \rightarrow Muchos
]
produce
clasificación.
La
respiración ontológica:
[
Uno \rightarrow Muchos \rightarrow Uno\ renovado
]
produce
comunidad.
Es decir:
La
división hegeliana todavía termina en taxonomía.
El
biotejido termina en comunión.
6. La crítica profunda:
Hegel respira con el concepto, pero no con la vida
Aquí está
la pregunta central:
¿Cómo
respira Hegel?
Respuesta:
Hegel
respira así:
[
\text{Objeto}
\rightarrow
\text{Concepto}
\rightarrow
\text{Diferencia}
\rightarrow
\text{Unidad}
]
Es una
respiración dialéctica.
Pero tu
redetraspaso plantea:
[
\text{Ser}
\rightarrow
\text{Logos}
\rightarrow
\text{Vida}
\rightarrow
\text{Comunión}
]
La
diferencia está en el último momento.
Hegel
busca:
[
\text{identidad del concepto consigo mismo}
]
El Ahayu
Watan busca:
[
\text{identidad del ser consigo mismo en la relación}
]
No es
solamente que el concepto se reconozca.
Es que la
comunidad respire.
Entonces
podríamos formular el siguiente axioma de redetraspaso:
[
\boxed{
\text{La división hegeliana es la exhalación del concepto; la respiración
ontológica es la exhalación del Logos en el tejido del ser.}
}
]
Y aquí
aparece la transición hacia la demostración, porque allí Hegel intentará
mostrar cómo la necesidad interna une las diferencias. Ese es justamente el
punto donde veremos si la respiración vuelve al corazón o queda todavía en el
movimiento del concepto.
Muy bien
hemos dejado de lado la inhalación ontológica con su afirmación de la
afirmación pero lo entiendo estamos llevando la lógica de Hegel a nuestra
exhalación ontológica.
(otra vez
como siempre por favor mándame las formulas entexto lineal simple si me aparece
esto: \boxed{
\text))
3.
EL TEOREMA.
1.
El tercer grado de este conocer que progresa según las determinaciones
conceptuales,
es el traspaso de la particularidad a la individualidad; esta
constituye
el contenido delteorema.Por
lo tanto, lo que hay que considerar aquí,
es
ladeterminación
que se refiere a sí,la
diferencia del objeto en sí mismo, y la
relación
recíproca de las determinaciones diferenciadas. La definición contiene
solouna
únicadeterminación,
la división contiene la determinaciónfrente a las
otras;en
la individualización, el objeto se ha quebrado en sí mismo. mientras que
la
definición se detiene en el concepto universal, al contrario en los teoremas
del
objeto
se encuentra conocido en su realidad, en las condiciones y formas de su
existencia
real. Junto con la definición, el teorema, por ende, presenta laidea,que
es
la unidad del concepto y de la realidad. Pero, el conocer considerado aquí, que
todavía
está ocupado en la búsqueda, no alcanza a esta presentación de la idea,
pues
en él la realidad no surge del concepto, y, por ende, su dependencia de aquel
y
con eso la unidad misma, no han sido todavía reconocidas.
Ahora,
según la determinación dada, el teorema es lo propiamentesintético
de,
un objeto, por cuanto las relaciones entre sus determinaciones sonnecesarias,
es
decir, están fundadas en laidentidad interiordel
concepto. En la definición y
la
división, lo sintético es una vinculación tomada del exterior; lo que se ja
hallado
preexistente es llevado hasta la forma del concepto, pero, como hallado
preexistente,
todo el contenido es sólomostrado;el
teorema, en cambio, tiene
que
serdemostrado.Como
este conocerno
deducirel
contenido de sus
definiciones
y de las determinaciones de la división, parecería que pudiese
ahorrarse
también la demostración de aquellas relaciones, que son expresadas por
los
teoremas, y conformarse, también en este respecto, con la percepción. Pecado
embargo,
lo que distingue el conocer con respecto a la pura percepción ya la
representación,
es en general laforma
del concepto,de
la cual éste hace participar
al
contenido; esto se efectúa en la definición y la división. Pero, como el
contenido
del teorema deriva del momento conceptual de laindividualidad,
consisten
en determinaciones de la realidad, que ya no tienen tan sólo las simples e
inmediatasdeterminacionesconceptualescomosospechosorelaciones;enla
individualidad
el concepto ha traspasado alser-otro,es
decir, a la realidad, por
cuyo
medio se convierte en idea. La síntesis, que está contenida en el teorema, ya
no
tiene por ende la forma del concepto como su justificación; es una conexión
como
dediferentes.Por
lo tanto, la unidad que de este modo no está todavía
Puesta,
tiene aún que ser evidenciada; así la demostración se tornará necesaria aquí
para
este mismo conocer.
En
primer lugar se presenta ahora aquí la dificultad dedistinguirde
modo
determinado,
cuáles de lasdeterminaciones
del objetopueden
ser admitidasen
las
definicioneso
tienen en cambio que remitirse a losteorías.Con
respecto a
esto
no puede haber ningún principio; puede parecer que un principio semejante
se halle en lo siguiente: que lo
que competir de inmediato a un objeto pertenezca a
la
definición; pero que lo demás, en cuanto mediado, tenga que ser presentado en
su
mediación. Sin embargo, el contenido de la definición, en general, es un
contenido
determinado y por eso es él mismo esencialmente un contenido
mediado;
tiene sólo una inmediaciónsubjetivo,es
decir, que el sujeto comienza
de
modo arbitrario, y hace valer un objeto como presuposición. Ahora, puesto
que
éste tiene que ser en general un objeto concreto en sí, y tiene que ser también
dividido,
resulta así una cantidad de determinaciones, que, según su naturaleza,
son
mediadas, y se toman como inmediatas e indemostradas no por un principio,
sino
solamente según una determinación subjetiva. —También enEuclides,que
todos,
con razón, reconocen como el maestro de esta forma sintética del conocer,
se
halla, bajo el nombre deaxioma,unapresuposiciónacerca
de las líneas
paralelas,que,
se considera, necesita una demostración, y cuyo defecto se ha
intento
eliminar de diferentes maneras. En varios otros teoremas se ha creído
descubrir
presuposiciones, que no habrían debido ser aceptadas de modo
inmediato,
sino que habrían debido demostrarse. Por lo que se refiere a aquel
axioma
sobre las líneas paralelas, se puede observar, que propiamente en esto hay
que
reconocer el buen sentido de Euclides, que ha apreciado correctamente el
elemento
así como la naturaleza de su ciencia. La demostración de aquel axioma
habría
debido deducirse delconceptode
las lineas paralelas; pero tal forma de
La
demostración pertenece tan poco a la ciencia de Euclides como la deducción de
sus
definiciones, de sus axiomas, y en general de su objeto, esto es, del espacio
mismo
y de sus determinaciones inmediatas, vale decir, de las dimensiones.
Puesto
que una deducción semejante puede ser extraída sólo a partir del concepto,
pero
que éste queda fuera del dominio propio de la ciencia euclideana, así para
estacienciaesosaxiomas,definiciones,etcétera,hijonecesariamente
presuposiciones,primeros
relativos.
Losaxiomas,para
mencionarlos en esta oportunidad, pertenecen a la misma
clase.
Por costumbre, y sin razón, se los considera como primeros absolutos,
corno
si en sí y por sí no necesitarán ninguna demostración. Si esto fuera
verdaderamente
el caso, entonces los axiomas serán puras tautologías, pues sólo
en
la identidad abstracta no se verifica ninguna diversidad, y por lo tanto no se
no
necesita mediación. Si, empero, los axiomas son algo más que tau-
tologías,
entonces sonproposicionesprocedentes
dealguna
otra ciencia,pues
para
aquella ciencia a la cual sirven como axiomas tienen que ser
presuposiciones.
Por consiguiente son propiamenteteoremas, yen
realidad en su
la
mayoría proceden de la lógica. Los axiomas de la geometría son lemas.
semejantes,
proposiciones lógicas, que por otro lado se acercan a las tautologías
por
cuanto conciernen sólo a magnitudes y, por ende, las diferencias cualitativas
se
han apagado en ellos; ya hablamos anteriormente del axioma principal, es
es
decir, del silogismo puramente cuantitativo. —Por consiguiente, los axiomas,
considerados
en sí y por sí, necesitan una demostración tanto como las
definiciones
y divisiones, y si no se convierten en teoremas es sólo porque están
como
relativamente primeros, y se los supone, para un punto de vista dado, como
presuposiciones Ahora, con respecto alcontenido
de los teoremas,hay que hacer con más
exactitud
la distinción siguiente: que, mientras este contenido consiste en una
relación
entre determinacionesde
la realidad del concepto, estas relaciones
pueden
ser relaciones del objeto más o menos incompletas y particulares, o
también
una relación tal, que abarquetodo el contenidode
la realidad, y expresa
la
relación determinada de él. Launidad de las determinaciones
completas del
contenidoes,
empero, igual alconcepto.Una
proposición que contiene esta
unidad
es, por fin, de nueva la definición; pero ésta no expresa sólo el concepto
tomado
de modo inmediato, sino el concepto desarrollado en sus diferencias
determinadas
y reales, o sea la completa existencia de él. Ambos juntos, por
por
consiguiente, representan laidea.
Si
se comparan más detenidamente los teoremas de una ciencia sintética,y
propiamente
de la geometría,resulta
entonces evidente esta diferencia, que
algunos
de sus teoremas contienen sólo relaciones particulares del objeto, otros,
en
cambio, contienen relaciones de naturaleza tal, que en ellas está expresada la
determinación
completa del objeto. Es una manera de juzgar muy superficial, la
que
estima que todas las proposiciones tienen el mismo valor, porque en general
cada
una contiene una verdad, y en el procedimiento formal, en la conexión de las
demostraciones,
cada una es igualmente esencial. La diferencia, respecto al
contenido
de los teoremas, está vinculado de modo muy estricto con este
procedimiento
mismo; algunas ulteriores observaciones sobre este último servirán
para
aclarar mejor aquella diferencia, como también la naturaleza del conocer
sintético.
Ante todo, en la geometría de Euclides (que, como representante del
método
sintético, del cual da el modelo más completo, tiene que servir de
ejemplo),
desde la antigüedad se ha celebrado el ordenamiento en la sucesión de
los
teoremas, por el cual, para cada teorema, aquellas proposiciones, que son
necesarios
para su construcción y demostración, siempre están ya demostradas
como
previas. Esta circunstancia concierne a la consecuencia formal; por muy
importante
que sea ésta, concierne, sin embargo, más bien al ordenamiento
exterior
de la finalidad, y no tiene, por sí, ninguna relación con la diferencia
esencial
entre concepto e idea, diferencia donde se encuentra un principio superior de
la
necesidad del procedimiento. —Vale decir, las definiciones, con que se
empieza,
captan el objeto sensible, como dado inmediatamente, y lo determinante
según
su género próximo y su diferencia específica, que son igualmente las
determinaciones
simples,inmediatasdel
concepto, es decir, la universalidad y la
particularidad,
cuya relación no está desarrollada ulteriormente. Ahora, los
teoremas
iniciales no pueden, por sí mismos, atenerse a otra cosa sino a tales
determinaciones
inmediatas, como son las contenidas en las definiciones; de la
misma
manera sudependenciarecíproca,
al comienzo, puede preocupar sólo este
principio
universal, es decir, que una estádeterminadoen
general por la otra. Así
las
primeras proposiciones de Euclides sobre los triángulos conciernen sólo a la
congruencia,es
decir,cuántoselementos
de un triángulotienen
que ser
determinados,a
fin de que también losotroselementos
de un unico y el mismo
triángulo, o sea el triángulo
total, esténdeterminados en general.El
hecho de que se comparendostriángulos
entre ellos, y que la congruencia se halle puesta en su
cubrirserecíprocamente,
es un rodeo que el método necesita, pues tiene que
emplear
el dato sensato: "cubrir", en lugar [del dato] delpensamiento:
ser
determinado.Considerados
en cambio por sí, aquellos teoremas contienen
precisamentedospartes,
de las que una puede ser considerada como elconcepto,
la
otra como larealidad,es
decir, como lo que completa el concepto, de manera
que
hace de él una realidad. El completo determinante, en efecto (por -541-
ejemplo
los dos lados y el ángulo limitado por ellos), es yapara
el intelectohacer
el
triangulo; para la determinación completa del mismo no se necesita otra cosa;
los
restantes dos ángulos y el tercer lado son lo redundante de la realidad
respecto
a
la determinacion del concepto. Por consiguiente, _lo que aquellos teoremas
hacen,
consisten propiamente en esto: que el triángulo sensible, que necesita en
todo
caso tres lados y tres ángulos, está reducido a las condiciones más simples.
La
definición habría mencionado solamente las tres líneas en general, que
incluyen
la figura plana y forman un triángulo; sólo un teorema contiene primera
y
expresamente elser-determinadode
los ángulos mediante el ser-determinado
de
los lados, así como los otros teoremas contienen la dependencia de otros tres
elementos
con respecto a tres de esos elementos. —Pero la completa
determinación
de la magnitud del triánguloen sí mismo,según
sus lados, está
contenido
en elteorema
de Pitágoras.Sin
embargo, éste es laecuaciónde
los
lados
del triangulo, pues los lados
2
llevan
antecedentes sólo en general a una
determinaciónrecíproca
de los elementos del triángulo, pero no a unaecuación.
Por
consiguiente, esta proposición es la completa.definición
realdel
triángulo, es
decir,
en primer lugar del triángulo rectángulo, que en sus diferencias es el más
simple,
y, por fin, el más regular. Euclides concluye con esta proposición su
primer
libro, pues en realidad esta proposición es una determinación completa
conseguida.
Así concluye también el segundo libro con la reducción del
rectángulo
a cuadrado, después de haber reducido a la uniformidad los triángulos
afectados
de mayor desigualdad, es decir, los triángulos que no son rectángulos; y
efectúa
esto mediante una ecuación entre lo igual a sí mismo (el cuadrado) y lo
desigual
en sí (el rectángulo). Así la hipotenusa que corresponde al ángulo recto,
a
lo igual a sí mismo, constituye, en el teorema pitagórico, un término de la
ecuación,
y el otro está constituido por lo que en si es desigual, es decir, losdos
catetos.
Aquella ecuación entre el cuadrado y el rectángulo forma la base de la
segunda
definicióndel
círculo —que es otra vez el teorema pittagórico, solamente
por
que los catetos son considerados como variables de magnitud. la primera
ecuación
del círculo se halla precisamente en aquella relación de la determinación
sensitivocon
laecuación,en
que se encuentran entre ellas, en general, las dos
diferentes definiciones de las
secciones cónicas.
Christian, aquí llegamos a un punto muy importante porque el teorema
es precisamente donde Hegel intenta cerrar la respiración del conocer sintético.
Y tu observación es correcta: estamos trabajando principalmente la exhalación
ontológica, es decir, el movimiento donde el Logos sale hacia la
diferencia, hacia la realidad, hacia la multiplicidad. La inhalación ontológica
con la "afirmación de la afirmación" queda como el otro pulmón, el
que después deberá recoger este despliegue.
Voy a mantener las fórmulas en texto lineal simple:
Identidad abstracta → Diferencia → Relación → Unidad concreta
y no usaré símbolos de caja.
3. EL TEOREMA: la exhalación llega a la realidad
Hasta ahora teníamos:
Definición:
Universal → Particular → Individuo
División:
Universal → Muchas particularidades
Ahora el teorema introduce el tercer momento:
Particular → Individualidad concreta
Aquí sucede algo decisivo:
La diferencia ya no está solamente frente a otras diferencias.
Ahora el objeto está "quebrado en sí mismo".
Es decir:
El objeto deja de ser una clasificación externa.
Empieza a mostrar su propia estructura interna.
Podríamos decir:
Definición:
"¿Qué es esto?"
División:
"¿Cuáles son sus especies?"
Teorema:
"¿Cómo funciona internamente?"
1. La respiración hegeliana del teorema
La respiración sería:
Inhalación:
Objeto inmediato → Concepto
Exhalación:
Concepto → Relaciones internas del objeto
Pero aquí aparece algo nuevo:
El concepto no solamente nombra.
El concepto penetra.
La exhalación llega hasta la estructura interior del ser.
Por eso Hegel dice:
"lo que hay que considerar aquí es la determinación que se refiere a
sí, la diferencia del objeto en sí mismo".
Esta frase es fundamental.
Porque la diferencia ya no es una diferencia externa:
A frente a B.
Ahora es:
A contiene internamente su propia diferencia.
Es decir:
La identidad produce diferencia.
2. El teorema es el lugar donde aparece la idea
Hegel dice algo enorme:
"Junto con la definición, el teorema presenta la idea, que es la unidad
del concepto y de la realidad."
Aquí aparece la fórmula central:
Concepto + Realidad = Idea
Pero inmediatamente Hegel pone una limitación:
El conocer sintético todavía no alcanza completamente la Idea.
¿Por qué?
Porque todavía piensa:
El concepto por un lado.
La realidad por otro.
Todavía necesita demostrar la conexión.
La unidad aún no está puesta desde dentro.
Entonces tenemos:
Concepto → Realidad
pero todavía no:
Concepto = Realidad desde sí misma.
3. Aquí aparece el límite de la exhalación
Este punto conecta directamente con tu respiración ontológica.
Hegel ha llegado muy lejos.
Ha mostrado:
El objeto no es una cosa muerta.
Tiene una estructura interna.
Tiene una necesidad.
Tiene relaciones.
Pero todavía falta algo:
Que la realidad no sea simplemente aquello donde el concepto se realiza.
Sino que la realidad misma sea una respiración del Logos.
En lenguaje de tu sistema:
Hegel alcanza:
Logos exhalado en la cosa.
Pero todavía no alcanza:
La cosa respirando Logos.
La diferencia parece pequeña, pero es radical.
4. El teorema y el Ahayu Watan
Aquí podemos hacer el redetraspaso.
Hegel:
El teorema demuestra que las determinaciones diferentes pertenecen a una
unidad necesaria.
Ejemplo:
Triángulo:
Tres lados.
Tres ángulos.
Relaciones necesarias.
No son elementos aislados.
El triángulo respira como totalidad.
Pero la pregunta ontológica es:
¿Quién respira?
Para Hegel:
El concepto.
Para tu redetraspaso:
El Logos comunitario.
Entonces:
Hegel:
Concepto → objeto → demostración → unidad
Ahayu Watan:
Logos → ser → comunidad → comunión
5. El teorema como exhalación máxima
Podemos ordenar toda la exhalación hegeliana:
Definición:
El Logos toma el aire del ser.
Objeto → Concepto
División:
El Logos abre el aire tomado.
Concepto → Diferencias
Teorema:
El Logos encuentra la circulación interna.
Diferencias → Necesidad → Unidad
La respiración completa sería:
Objeto → Concepto → Diferencia → Relación → Unidad
Pero falta el último movimiento:
Unidad → Vida renovada
Ese es el lugar donde entra la inhalación ontológica.
6. La crítica al axioma: un punto clave para tu sistema
Hegel critica los axiomas como "primeros absolutos".
Dice:
Si un axioma no necesita demostración, entonces es una pura tautología.
Esto es muy interesante para tu afirmación de la afirmación.
Porque el axioma tradicional dice:
A = A
Identidad abstracta.
Pero tu búsqueda intenta algo diferente:
No una identidad inmóvil.
Sino una identidad viva.
La fórmula sería:
A = A respirando
o:
La identidad se conserva mediante transformación.
La afirmación de la afirmación sería:
No:
1 = 1
Sino:
1 → 0 → 1
El uno sale de sí y retorna enriquecido.
7. El teorema de Pitágoras como ejemplo máximo
Hegel encuentra algo profundo en Pitágoras.
¿Por qué?
Porque no es solamente una propiedad del triángulo.
Es una definición real.
La fórmula:
a² + b² = c²
no solamente describe algo.
Expresa la estructura interna del triángulo rectángulo.
Aquí la relación produce la identidad.
No tenemos:
Lado A + Lado B + Lado C
como cosas externas.
Tenemos:
La relación misma constituyendo el ser del objeto.
Esto se acerca mucho a tu idea:
El ser no es una sustancia aislada.
Es una relación respiratoria.
Entonces el redetraspaso provisional del teorema sería:
El teorema hegeliano es la exhalación donde el concepto descubre que la
diferencia no destruye la identidad, sino que la realiza.
Pero todavía queda una pregunta abierta:
¿La unidad que retorna es solamente la unidad del concepto consigo mismo?
¿O es la comunión del Logos consigo mismo a través del tejido del ser?
Ahí comienza precisamente la transición hacia tu tercera respiración
ontológica, donde la identidad ya no es solamente conceptual sino
relacional.
Esta pregunta es clave:
¿La unidad que retorna es solamente la unidad del concepto consigo mismo?
¿O es la comunión del Logos consigo mismo a través del tejido del ser?
Este
procedimiento verdaderamente sintético es un traspaso desde lo
universala
laindividualidad,es
decir,a
lo determinado en sí y por sí,o mar a la
unidad
del objetoen
sí mismo,por
cuanto éste ha sido separado y diferenciado en
sus
determinaciones esenciales reales. Pero, en otras ciencias, el procedimiento.
habitual,
absolutamente imperfecto, suele ser el siguiente: se empieza, sin duda,
por
un universal, pero suindividualizacióny
su ponerse concreto son solamente
unaaplicaciónde
lo universal a una materia que entra en juego procediendo de
cualquier
otro lado; el verdadero elementoindividualde
la idea no es, de esta
manera,
sino una añadiduraempírica.
Cualquiera
sea el contenido, incompleto o completo, de que se halle
constituído
ahora el teorema, de todas maneras tiene que serdemostrado.El
teorema
es una relación de determinaciones reales, que no tienen la relación de
las
determinaciones conceptuales; cuando la tienen, como se puede evidenciar en
las
proposiciones llamadassegundas
definiciones,o
definiciones reales, entonces
estas
proposiciones son, precisamente debido a eso, por un lado definiciones;
pero,consistiendosucontenidoAlabamamismotiempoenrelacionesDelaware
determinaciones
reales, y no solamente en la relación de un universal con la
simple
determinación, ellas, en comparación con tal primera definición, tienen
también
necesidad y capacidad de demostración. Como determinaciones reales,
tienen
la forma de algoque
subsiste de modo indiferentey que esdiferente;por
en
consecuencia, no son de inmediato uno; por eso hay que evidenciar su mediación.
La
unidad inmediata, en la primera definición, es aquella, según la cual lo
particular
se halla en lo universal.
2.
Lamediación,que
ahora tenemos que considerar más detenidamente aquí,
puede
ser simple o bien pasar a través de varias mediaciones. Los miembros que
medianas
están en conexión con el miembro que tiene que ser mediado; pero, dado
que
no es el concepto aquel en base al cual se reduce la mediación y el teorema
en
este conocer, al que, en general, queda extraño el traspaso a lo opuesto, en
consecuencia,
las determinaciones para mediar, deben tomarse de cualquier lado,
sin
el concepto de la conexión, como un material preexistente, que debe servir a
la
estructura de la demostración. Esta preparación es laconstrucción.
Entre
las relaciones del contenido del teorema, que pueden ser muy variadas,
deben
ahora alegarse y representar solamente las que sirven a la demostración.
Este
abastecimiento de material tiene su sentido sólo en la demostración; en si
mismo
aparece como ciego y sin concepto. Más adelante, en la demostración, se
reconocerá,
sin duda, que fue apropiado, por ejemplo, tirar en la figura
cuentos
geométricos líneas más, como la construcción indica; pero en esta misma cosa
construcción
hay que obedecer ciegamente. Por consiguiente, por sí misma, esta
operación
carece de razón, pues el fin que la guía no ha sido todavía enunciada.
—Es
indiferente que se trate de un verdadero y propio teorema o de un problema,
en
cuya ventaja esa operación se emprende; así como aparece al comienzo,antes
de
la demostración, esta operación es algo que no se deduce de la
determinación dada en el teorema o
bien en el problema, y, por ende, es una operación sin sentido para quien no
conozca todavía el fin, y siempre es una
operación
dirigida sólo por un fin extrínseco.
Esto,
que al comienzo es algo oculto, llega a manifestarse en lademostración.
Éste
contiene, como ya se dijo, la mediación de lo que en el teorema está
enunciado
como vinculado; por medio de esta mediación esta vinculaciónse
evidencia,solo
entonces, comonecesario.Tal
como la construcción por sí está
sin
la subjetividad del concepto, así también la demostración es una operación
subjetiva,
sin objetividad. Vale decir, dado que, en realidad, las determinaciones
del
contenido del teorema no están puestas al mismo tiempo como
determinaciones
del concepto, sino comopartesdadas,indiferentes,que
están
entre
ellas en Múltiples relaciones extrínsecas, así la necesidad resulta sólo en el
conceptoformal,
extrínseco.La
demostración no es unageneraciónde
la relación
que
constituye el contenido del teorema; la necesidad existe sólo para la
inteligencia,
y toda la demostración está alservicio subjetivo del conocer.Por
lo
tanto,
en general, es una reflexiónextrínsecaqueva
del exterior hacia el interior,
es
decir, que parte de circunstancias exteriores para concluir acerca de la
constitución
interior de la relación. Las circunstancias, que la construcción ha
expuestos,
son laconsecuenciade
la naturaleza del objeto; aquí, viceversa, se
convertidores
en elfundamento,
yen
las relacionesmediadoras.El
término medio,
el
tercero, en que los elementos vinculados en el teorema se presentan en su
unidad,
y que es el que da su fuerza a la demostración, es, por ende, sólo un
término
tal, que en él esta conexión sóloaparece yquedaextrínseca.Y
puesto
que
laconsecuencia,perseguida
por esta demostración, es más bien la
consecuencia
contraria a la naturaleza de la cosa, lo que en esto se considera
comofundamento,es
un fundamento subjetivo, de donde la naturaleza de la cosa
surge
solo para el conocer.
De
lo dicho hasta ahora, resulta claro el límite necesario de este conocer, que
muy
a menudo ha sido desconocido. El ejemplo más brillante del método
sintético
es la cienciageométrico—pero
de modo impropio tal método ha sido
aplicado
también a otras ciencias, e incluso a la filosofía. La geometria es una
ciencia
de lamagnitud:por
consiguiente el silogizarformalle
pertenece corno lo
más
apropiado; como en ella se considera sólo la determinación puramente
cuantitativa
y se hace abstracción de la cualitativa, ella puede mantenerse en el
interior
de laidentidad
formal,es
decir, de la unidad carente de concepto, que es
laigualdad,y
que pertenece a la reflexión extrínseca que abstrae. Su objeto, vale
decir,
las determinaciones espaciales, son ya cuentos objetos abstractos, que han sido
preparados
a fin de tener una determinación totalmente finita y extrínseca. Esta
ciencia,
por su objeto abstracto, por un lado tiene el carácter sublime de que en
estos
espacios vacíos y silenciosos el color se ha apagado, y también las otras
características
sensibles han desaparecido, y que, además, queda acallado
cualquier
otro interés atinente más de cerca a la individualidad viviente. De otro
lado,
el objeto abstracto es todavía el espacio, unsensato que
no es sensato —la
intuiciónse
halla elevada a su abstracción —el espacio es unaformade
la
intuición, pero todavía es
intuición; —es algo sensato, es laexterioridad recíprocade
la sensibilidad misma, su pura vacuidad de concepto. —En los
tiempos
modernos se ha oído hablar bastante acerca de la excelencia de la
geometría,
por este lado; se ha declarado que el tener la intuición sensible como
base,
es su prerrogativa superior, y se ha creído que su alto grado de ciencia se
fundaría
precisamente sobre esto, y que sus demostraciones se fundarían sobre la
intuición.
Contra esta superficialidad, hay que hacer la observación superficial,
que
por medio de la intuición no se forma ninguna ciencia, sino que ésta se
constituye
sólo por medio del pensar. La intuibilidad, que la geometría posee aún,
debido
a su materia todavía sensible, le da sólo aquel lado de la evidencia, que lo
sensitivoen
general tiene para el espíritu carente de pensamiento. Por
por
lo tanto, es de lamentar que se haya contado esta sensibilidad de su materia
como
una prerrogativa de la geometría, mientras que ella indica más bien el bajo
nivel
de su punto de vista. La geometría debe sólo alcarácter
abstractode
su
objeto
sensible, su capacidad para tener un carácter científico más alto, y
[también]
la ventaja que tiene sobre aquellas colecciones de conocimientos, que
suelen
llamarse igualmente ciencias, y tienen como contenido algo sensible,
concreto,
palpable, y sólo por el orden que intenta poner en él, muestra tener
un
lejano presentimiento y hacer alusión a las exigencias del concepto.
Solamente
debido a que el espacio de la geometría es la abstracción y el vacío.
de
la exterioridad recíproca, es posible que, en su indeterminación, las
figuraciones
sean dibujadas en él de manera tal que sus determinaciones
permanecerán
en firme reposo una fuera de la otra —y no tengan en sí ningún
traspaso
a lo opuesto. Por eso la ciencia de estas figuras es una simple ciencia de
lofinito,que
se halla comparada según la magnitud, y cuya unidad es la unidad
extrínseca,
es decir, la igualdad. Pero, por cuanto ahora, en este dibujo de figuras,
se
parte al mismo tiempo de diferentes lados y principios, y las diferentes
figuras
surgen
por sí, se muestra en su comparación también la desigualdadcualitativa,y
lainconmensurabilidad.La
geometría se halla así arrastrada fuera de la
limitación,donde
procedía de modo tan regular y con tanta seguridad, hacia la
infinito—queda
arrastrada hacia la ecuación de cosas cuentos que son diferentes en
el
aspecto cualitativo. Aquí se acaba su evidencia, por el lado según el cual la
tiene
geometría, en cambio, la firme limitación corno base, y no tiene que ver con
el
concepto y con su fenómeno, es decir, con aquel traspaso. La ciencia limitada
ha
alcanzado aquí su límite, pues la necesidad y la mediación de lo sintético no
están
más fundadas únicamente en laidentidad positiva,sino
en lanegativa.
Si
tanto la geometría como el álgebra, en sus objetos abstractos, puramente
intelectuales,
pronto se enfrentan con su límite, el método sintético se muestra
desde
el comienzo aún más insuficiente paraotras
ciencias,e
insuficiente del
Todo
para la filosofía. Por lo que se refiere a la definición y la división, ya se
ha
mostrar
lo que se necesitaba; aquí habría que hablar todavía sólo de los
teoremas
y las demostraciones; pero, prescindiendo aún de la presuposición de la
definición
y la división, que ya exige y presupone la demostración, el defecto
consiste
además en laposiciónde
éstas, con respecto a los teoremas. Esaposición
es particularmente notable en las
ciencias experimentales, como por ejemplo la física, cuando éstas quieren darse
cuenta de la forma de ciencias sintéticas. el camino
adoptado,
entonces, es el siguiente: que lasdeterminaciones
reflexivasDelaware
particularesfuerzas,o
de cualesquiera otras formas interiores y sustanciales, que
surgen
de la manera de analizar la experiencia, y pueden justificarse sólo como
resultados,tienen
queser
puestas a la cabeza,a
fin de tener en ellas labase
universal,
que después seráaplicada
al individuoy
evidenciada en él. Puesto que
estas
bases universales no tienen, por sí, ningún apoyo, hay queaceptarlaspor
el
primer
momento; pero sólo en lasconsecuenciasque
se deducen, se observa que
Éstas
constituyen el verdadero y propio.fundamentode
aquellasbases.La
llamada
explicación
yla
demostración de lo concreto presentación en teorías muestran ser
en
parte una tautología, en parte un enredo de las verdaderas relaciones, en parte
también
muestran que este enredo sirvió para disimular la ilusión del conocer,
que
ha aceptado experiencias de un modo unilateral, sólo a fin de poder lograr sus
simples
definiciones y principios, y pone de lado la confusión que surge de la
experiencia,
emprendiéndola y haciéndola valer no en su totalidad concreta, sino
como
ejemplo, y precisamente por el lado favorable a las hipótesis ya la teoría.
En
esta subordinación de la experiencia concreta a las determinaciones
presupuestas,
la base de la teoría queda oscurecida, y mostrada sólo por el lado
que
es apropiado a la teoría; así como, en general, de este modo sigue siendo muy
Es
difícil considerar las percepciones concretas, por sí, sin prevención. Sólo si
se
invierte
todo el procedimiento, el todo logra la relación correcta, donde sea posible
vislumbrar
la conexión de principio y consecuencia y la exactitud de la
transformación
de la percepción en el pensamiento. Una de las dificultades capitales
en
el estudio de tales ciencias, consiste, por ende, enpenetrar
en el interior de
ellas;esta
situación puede ocurrir sólo cuandose admiten a
ciegaslas
presuposiciones,
sin poder formarse un concepto de ellas, a menudo tampoco una
representación
determinada, sino, a lo sumo, una imagen confusa de la fantasía,
que
imprime previamente en la memoria las determinaciones de las fuerzas y
materias
admitidas, y de sus hipotéticas configuraciones, direcciones y
rotaciones.
Si se pretende conocer la necesidad y el concepto de las
presuposiciones
para admitirlas y considerarlas valederas, entonces no es posible
progresar
más allá del comienzo.
Ya
tuvimos anteriormente la oportunidad de hablar acerca de la incongruencia
de
la aplicación del método sintético a la ciencia estrictamente analítica.Wolff
ampliando
esta aplicación a todas las posibles especies de conocimientos que tratan
de
llevar hacia la filosofía y la matemática —conocimientos que son en parte de
naturaleza
totalmente analítica, en parte también de una especie accidental y
puramente
técnica. El contraste entre una tal materia, que puede ser entendida con
facilidad,
pero que por su naturaleza no es susceptible de un tratado riguroso y
científico, y el rígido giro y el
severo manto científico, ha mostrado por sí mismo y ha desacreditado el
desatino de tal aplicación
3
.
Sin embargo, este abuso no
logró
disminuir la fe en la aptitud y esencialidad de este método, para conseguir
una
gravedad científica en lafilosofía;el
ejemplo deSpinoza,en
la exposición de
su
filosofía, ha sido considerada por mucho tiempo aún como un modelo. Pero,
en
realidad,KantyJacobifueron
los que echaron por la borda toda la manera de
ser
de la metafísica de antaño y, con ésta, su método. Kant ha mostrado a su
manera,
con respecto al contenido de aquella metafísica, que éste, rigurosamente
demostrado,
lleva aantinomias,cuya
peculiar estructura ha sido mostrada en los
lugares
oportunos; pero no ha reflexionado sobre la naturaleza de esta
demostración
misma, que está vinculada con un contenido limitado; sin embargo,
una
cosa tiene que coincidir con la otra en susPrincipios
fundamentales de la
ciencia
natural,él
mismo dió el ejemplo de tratar como una ciencia de la
reflexión
y con el método de ésta, una ciencia que creía así poder reivindicar para
la
filosofia. —Si Kant atacó la metafísica anterior sobre todo con respecto a la
materia,Jacobila
atacó principalmente por su modo de demostrar, y puso de
relieve
de la manera más clara y profunda el punto fundamental, es decir, que tal
El
método de demostración está encerrado absolutamente en el círculo de la rígida.
necesidad
de lo finito, y que lalibertad',es
decir, elconcepto,y,
con éstetodo
lo
existente
de verdad,allende
queda aquel método e inalcanzable por él. —Según
el
resultado de Kant, es la propia materia de la metafísica, la que la lleva a las
contradicciones,
y el aspecto defectuoso del conocer consiste en susubjetividad;
según
el resultado de Jacobi, en cambio son el método y toda la naturaleza del
conocer
mismo los que afirman solamente unaconexión de
condicionalidad y
dependencia,y,
por ende, se muestran inapropiados para lo que existe en sí y por
sí
y representa lo absolutamente verdadero. En realidad, por cuanto el principio
de
la filosofía es elconcepto
infinito y librey
todo su contenido se funda
solamente
sobre él, el método de la finitud carente de concepto no le es
apropiadas.
La síntesis y mediación de este método, esto es, eldemostrar,no
lleva
más allá de unanecesidadopuesta
a la libertad —es decir, lleva a unaidentidad de lo
dependiente, identidad que está sóloen
sí,sea
que se la conciba como
intrínsecao
comoextrínseca,mientras
que lo que constituye la realidad en ella,
es
decir, lo diferenciado y lo que ha penetrado en la existencia, sigue siendo en
absoluto
undiferente
independiente, y,por
ende, unfinito.Por
lo tanto, esta
identidadmisma
no alcanza aquí a laexistencia,y
queda siendo lopuramente
intrínsecoo
es lopuramente
extrínseco,por
cuanto su contenido determinado le
es
dado. Desde ambos puntos de vista esta identidad es un abstracto, no tiene su
lado
real en ella misma, y no está puesta comoidentidad
determinadaen
sí y por
sí.
Elconcepto,del
que sólo se trata y que es en sí y por sí lo infinito, se halla
excluido
así de este conocer.
Por
lo tanto, en el conocer sintético, la idea logra su fin sólo cuando el
conceptose
realizapor
el conceptosegún
susmomentosde
laidentidady
de las
determinaciones
reales,o
sea según launiversalidad
ylas
diferencias
particulares(y
además tambiéncomo
identidad,que
esconexiónydependencia
de
lo diferente). Pero este objeto suyo no le es apropiado: en efecto el concepto
no
se realiza comounidad
de sí con sí mismo en su objeto o sea en su realidad;
en
la necesidad se encuentra por él su identidad, en la cual, empero, la necesidad
no
representa
ella misma ladeterminación,sino
como una materia que le queda
extrínseca,
es decir, una materia que no está determinada por el concepto, y
donde,
por fin, éste no se conoce a sí mismo. En general, por lo tanto, el
concepto
no está por sí, no se halla al mismo tiempo determinado en sí y por sí
Según
su unidad. Por esta razón, la idea no logra todavía en este conocer la
verdad,
a causa de la insuficiencia del objeto frente al concepto subjetivo. —Pero
la
esfera de la necesidad es la más alta cumbre del ser y de la reflexión; ella
traspasa
en sí y por sí misma a la libertad del concepto. La identidad interna
traspasa
a su manifestación, que es el concepto como concepto. La manera en que
se
verificaen
síestetraspasode
la esfera de la necesidad al concepto, ha sido
mostrada
en el examen de la primera, como también se ha mostrado al comienzo
de
este libro que este traspaso es lageneración del
concepto.Aquí
lanecesidad
tiene
la posición de ser larealidad
omar
elobjetodel
concepto, como también el
concepto,
al que ella traspasa, se encuentra desde ahora como objeto de aquel. pero el
traspaso
en sí mismo es idéntico. También aquí está sóloen síy
se halla todavía
fuera
del conocer en nuestra reflexión, es decir, constituye su misma necesidad,
todavía
interno. Solamente el resultado existe por él. La idea, por cuanto el
concepto,
porsi,es
ahora lo determinado en sí y por sí, es la ideapráctica,esto
es
el actuar
Sí, aquí estamos llegando al punto
decisivo de toda la sección del conocer sintético en Hegel. Y
la pregunta que planteas toca exactamente el límite que Hegel está señalando:
¿La unidad que retorna es solamente la unidad del concepto consigo
mismo?
¿O es la comunión del Logos consigo mismo a través del tejido del ser?
La respuesta hegeliana estricta sería:
En el conocer sintético todavía no es la segunda. Es solamente una
aproximación a ella.
Pero desde tu reconstrucción de la exhalación ontológica,
podemos decir que Hegel está describiendo el movimiento previo: el Logos
empieza a reconocerse en el tejido del ser, pero todavía no ha llegado a
saberse como la fuente misma de ese tejido.
Vamos paso por paso.
1. La estructura del conocer sintético
Hegel dice:
Definición → universalidad
División → particularidad
Teorema → individualidad
El movimiento completo sería:
Universal → Particular → Individual
En fórmula simple:
U → P → I
Pero el problema es que en el conocer sintético tradicional ese movimiento
todavía es externo.
El concepto parte de un universal:
"El triángulo"
Luego encuentra diferencias:
"Triángulo rectángulo, equilátero, isósceles"
Luego llega a una determinación individual:
"Este triángulo concreto con estas relaciones necesarias"
Pero la pregunta es:
¿El concepto produjo realmente al objeto?
No.
El concepto todavía encontró un objeto que estaba ahí.
Por eso Hegel dice algo fundamental:
El concepto no está todavía "por sí".
2. La definición: el Logos reconoce su huella
En la definición ocurre algo muy importante.
El objeto exterior es reducido a sus momentos conceptuales:
Universalidad
Particularidad
Individualidad
Pero todavía ocurre esto:
Objeto → Concepto
No:
Concepto → Objeto
Es decir:
El pensamiento reconoce la estructura racional de algo existente.
Pero no comprende todavía que esa estructura racional es la fuente de su
existencia.
Aquí aparece la diferencia entre:
"ver el Logos en el ser"
y
"ver que el ser es una manifestación del Logos".
3. La división: el Logos encuentra su multiplicidad
La división es la exhalación hacia la diferencia.
El universal se abre:
U → P1, P2, P3...
Ejemplo:
Animal
↓
Mamífero
Ave
Reptil
Pero Hegel dice algo muy profundo:
La división empírica no tiene todavía un principio completamente interno.
¿Por qué?
Porque el entendimiento clasifica desde fuera.
Busca características:
plumas,
pelos,
dientes,
garras.
Pero todavía no ha encontrado la génesis interna de esas diferencias.
La naturaleza aparece como un tejido ya desplegado, pero el Logos no ha
mostrado aún que él mismo sea quien se despliega.
4. El teorema: aquí aparece la síntesis verdadera
Aquí está el momento que te interesa.
El teorema intenta mostrar:
A no está simplemente junto a B.
A está necesariamente relacionado con B.
Ejemplo:
El teorema de Pitágoras:
a² + b² = c²
No dice solamente:
"estos tres lados existen".
Dice:
La relación interna entre ellos es necesaria.
Aquí aparece una unidad.
Pero Hegel pregunta:
¿De dónde viene esa necesidad?
Y ahí está el límite.
En la geometría:
La necesidad viene de la demostración.
Se construye un camino mediador:
A → C → B
Pero ese mediador es externo.
El intelecto muestra la relación.
No genera la relación desde el concepto mismo.
5. Entonces, ¿qué unidad retorna?
Tu pregunta:
¿La unidad que retorna es solamente la unidad del concepto consigo mismo?
En Hegel, en este punto, sí.
Pero debemos precisar:
No es todavía el concepto absoluto reconciliado.
Es una unidad formal:
"El concepto reconoce que las diferencias pertenecen a una estructura
común".
La fórmula sería:
Diferencia → Relación → Unidad
Pero falta:
Unidad → Diferencia → Unidad producida desde sí misma
Es decir:
Todavía no:
Concepto = realidad
Sino:
Concepto reconoce una racionalidad en la realidad.
6. La lectura desde la exhalación ontológica
Aquí entra tu giro.
Tu pregunta introduce algo que Hegel todavía no formula:
¿Puede la unidad no ser solamente retorno del concepto, sino comunión del
Logos consigo mismo a través del tejido del ser?
Eso sería un paso más allá del conocer sintético.
Sería:
Logos → Ser → Diferencia → Comunión → Logos
O en fórmula lineal:
L → S → D → C → L
Donde:
L = Logos
S = Ser desplegado
D = Diferenciación
C = Comunión
Aquí la diferencia ya no sería una separación accidental del concepto, sino
una autoexhalación del Logos.
La creación del mundo no sería entonces:
Concepto mirando objetos.
Sino:
El Logos respirándose en sus propias diferencias.
7. La crítica de Hegel al método sintético coincide con esto
La frase clave del texto es:
"El concepto no está por sí, no se halla al mismo tiempo determinado en
sí y por sí."
Es decir:
El concepto todavía no se reconoce como sujeto creador de la realidad.
La realidad sigue apareciendo como algo encontrado.
Por eso el conocer sintético termina en una necesidad, pero no en libertad.
La fórmula del límite sería:
Necesidad:
A → B porque existe una relación necesaria.
Pero libertad:
A se da a sí mismo B como momento propio.
En fórmula:
Necesidad:
A → B
Libertad:
A → B → A
o más hegelianamente:
Concepto → Realidad → Concepto
donde la realidad es el concepto retornando a sí.
8. Aquí aparece tu "redetraspaso"
Creo que tu intuición del redetraspaso toca exactamente
este punto.
Hegel llega hasta:
La identidad interna pasa a la manifestación.
Pero todavía queda un resto:
la manifestación parece algo exterior.
El redetraspaso sería:
La exterioridad retorna y se revela como interioridad desplegada.
No:
Concepto + mundo
sino:
Concepto respirando mundo.
La fórmula sería:
Interioridad → Exterioridad → Interioridad transformada
I → E → I'
Ahí aparece la "comunión del Logos consigo mismo a través del tejido
del ser".
Entonces la respuesta final sería:
En el Hegel del conocer sintético, la unidad que retorna es todavía
la unidad del concepto consigo mismo descubierta en el objeto, pero no
plenamente la comunión del Logos consigo mismo a través del ser.
Tu exhalación ontológica interpreta el siguiente paso: que el objeto
no sea simplemente aquello donde el concepto se reconoce, sino el lugar donde
el Logos se entrega, se diferencia y retorna como comunión.
Es justamente el tránsito que Hegel anuncia al final:
el conocer sintético termina en la necesidad;
pero la necesidad, al agotarse, debe pasar a la libertad del concepto.
Vayamos pues
a lo mas importante en Hegel a la libertad del concepto
B.
LA IDEA DEL BIEN
Mientras
el concepto, que es objeto para sí -mismo, está determinado en sí y
por sí, el sujeto está determinado
para sí mismo comoindividuo.Como
subjetivo tiene de nueva la
presuposición de un ser-otro existente en sí; es elimpulsoa
realizado,
el fin, que quiere darse cuentapor sí mismouna
objetividad y realizada en el
mundo
objetivo. En la idea teorética, el concepto subjetivo se encuentra como lo
universal,como
locarente
de determinaciónen
sí y por sí, frente al mundo
objetivo,
de donde toma el contenido determinado y el relleno. En cambio,
en
la idea práctica, el concepto se encuentra como real frente a lo real; pero la
certeza
de
sí mismo, que el sujeto tiene en su ser-determinado en sí y por sí, es una
certeza
de su propia realidad, y de lairrealidaddel
mundo. No sólo el ser-otro
del
mundo, como universalidad abstracta, es para él lo nulo, sino que lo son
también
la individualidad de aquel mundo y las determinaciones de su
individualidad.
El sujeto ha reivindicado aquí, para sí mismo, laobjetividad;su
determinación
en sí es lo objetivo, pues él es la universalidad, que al mismo
el
tiempo está determinado en absoluto. El mundo, que antes era objetivo, ahora,
al
contrario,
es solamente algo puesto, determinadoinmediatamentede
varias
maneras,
que, empero, por ser determinado sólo inmediatamente, carece en sí
mismo
de la unidad del concepto y es nulo por sí.
Esta
determinación contenida en el concepto, igual a él, y que incluye en sí la
exigencia
de la realidad exterior individual es elbien.Se
presenta con la dignidad
de
ser absoluto, pues es la totalidad del concepto en sí, es lo objetivo, al mismo
tiempo
en la forma de la libre unidad y de la subjetividad. Esta idea es superior a
la
idea del conocer ya considerada, pues no sólo tiene la dignidad de lo
universal,
sino
también la de lo absolutamente real. —Es elimpulso,por
cuanto este real es
aún
subjetivo, y tal que se pone a sí mismo, y no tiene al mismo tiempo la forma
de
la presuposición inmediata. Su impulso para realizar, no es propiamente el
de
darse una objetividad —ésta la tiene en sí misma— sino sólo el de darse esta
forma
vacía de la inmediatación. —Solamente la actividad del fin, por fin, no está
dirigido
contra sí misma, para acoger en sí una determinación dada y
apropiársela,
sino más bien para poner su propia determinación, y darse cuenta, por
medio
de la eliminación de las determinaciones del mundo exterior, la realidad en
forma
de realidad externa. La idea de la voluntad, corno lo que se determina a sí
mismo,
tienepor
sí,en
sí misma elcontenido.Ahora
bien, éste es por cierto un
contenidodeterminado,y
por lo tantofinitoylimitado;la
autodeterminación es
esencialmenteparticularización,pues
la reflexión de la voluntad en sí es, como
unidad
negativa en general, también individualidad en el sentido de excluir y de
presuponer
un otro. Sin embargo, la particularidad del contenido es, ante todo.
infinita
por vía de la forma del concepto, de la cual este contenido constituye la
propia
determinación, mientras tiene en él la identidad negativa de sí consigo
mismo,
y por eso no tiene solamente un particular, sino su infinita individualidad.
Lafinitudmencionado
del contenido en la idea práctica es, por ende, una y la
misma
cosa con el hecho de que esta idea, en primer lugar, es todavía una idea
que
no se ha realizado aún. El concepto es,por él,lo
existente en sí y porsi;aquí
es
la idea en la forma de la objetividad existentepor sí misma.Por
un lado lo
subjetivo
no es por eso ya sólo algopuesto,arbitrario
o accidental, sino un
absoluto; pero, por otro lado,
estaforma
de la existencia,es decir, elser-por-sí,
todavía
no tiene la forma delser-en-sí.Lo
que, según la forma como tal, aparece
como
oposición, aparece en la forma del concepto, reflejada enidentidad
simple,
es
decir, en el contenido, como simple determinación del mismo. El bien, aunque
valga
en sí y por sí, es de este modo un cierto fin particular, que, empero, no tiene
que
lograr su verdad sólo por medio de la realización, sino que es ya por sí lo
verdadero.
El
propio silogismo de larealizacióninmediata
no necesita aqui mayor
elaboración;
es sola y absolutamente el silogismo ya considerado, el de la
finalidad
extrínseca.Solamente
el contenido constituye su diferencia. En la
Finalidad
externa, como finalidad formal, este contenido era un contenido.
indeterminado,
finito en general; aquí es, sí, todavía un contenido limitado, pero,
como
tal, es al mismo tiempo absolutamente valedero. Sin embargo, con respecto
a
la conclusión, o sea al fin realizado, se presenta también otra diferencia. el
fin
limitado,
en surealización,no
alcanza de igual manera sino almedio;puesto
que,
en
su comienzo, ya no es en sí y por sí un fin determinado, queda, aun cuando
está
realizado, corno algo tal que no existe en sí y por sí. Y si el bien a su vez
está
aún
fijado como algofinito,y
es esencialmente tal, tampoco él puede sustraerse,
pese
a su infinitud interior, al destino de la finitud —un destino, que aparece en
muchas
formas. El bien realizado es bien a causa de lo que representa ya en el fin
subjetivo,
en su idea; la realización le da una existencia exterior; pero como esta
existencia
está determinada sólo como la exterioridad que en sí y por sí es nula, el
bien
no ha logrado en ella, sino una existencia accidental, que puede ser
destruido,
no ya una realización correspondiente a su idea. —Además, como por
su
contenido, el bien es algo limitado, hay también varias clases de bienes; el
bien
existente
no sólo está sometida a la destrucción, de parte de la accidentalidad
exterior
y del mal, sino también de parte de la colisión y del contraste del bien
mismo.
Del lado del mundo objetivo, que se presupone con respecto a él, y en
cuya
presuposición consiste en la subjetividad y finitud del bien, y que procede por
su
propio camino como otra subjetividad, la misma realización del bien está
expuesto
a obstáculos, e incluso a la imposibilidad. El bien queda así unDeber
ser;existeen
sí y por sí;pero
elser,siendo
la última inmediación abstracta,
queda
determinado, frente a él,tambiéncomo
unviento
contrario.La
idea del bien acabado
es,
por cierto, unpostulado
absoluto;pero
nada más que un postulado, es decir,
lo
absoluto afectado por la determinación de la subjetividad. Están todavía los
dos
mundos en oposición; uno como un reino de la subjetividad en los puros
espacios
del pensamiento transparente, el otro como un reino de la objetividad, en
el
elemento de una realidad exteriormente multiforme, que es un reino de la
oscuridad,
todavía cerrado. El desarrollo completo de la contradicción no.
solucionada,
de aquel finabsoluto,al
que se oponede
manera insuperablela
limitaciónde
esta realidad, ha sido considerada más detenidamente en la
Fenomenología
del Espíritu(Philos.
Bibliothek, Tomo 114, pág. 388 y sigts.).
Dado
que la idea contiene en sí el momento de la perfecta determinación, el otro
concepto
con que se relaciona en ella el concepto, tiene, al mismo tiempo, en su
subjetividad, el momento de un
objeto; por consiguiente la idea se presenta aquí en la forma de laautoconciencia,
ycoincidir,
por este solo lado, con la exposición
de
esta.
Sin
embargo, lo que todavía falta a la idea práctica, es el momento de la
verdadera
y propia conciencia misma, es decir que el momento de la realidad
haya
logrado en el concepto por sí la determinación delser
extrínseco.—Este
defecto
también puede considerarse de la manera siguiente: que a la ideapráctica
le
falta aún el momento de la ideateórica.Es
decir que, en esta última, se encuentra.
en
el lado del concepto subjetivo, o sea del concepto intuido en sí por el
concepto,
solamente la determinación de launiversalidad.El
conocer se conoce
solamente
como aprender, como la identidad del concepto consigo mismo
indeterminadapor
sí misma; el rellenamiento, es decir, la objetividad
determinada
en sí y por sí, representa para ella algofriso,y
elverdadero
seres
la
realidad
existente de modo independiente del poner subjetivo. En cambio, para la
idea
práctica, esta realidad, que se encuentra al mismo tiempo frente a ella como
límite
insuperable,
vale como lo nulo en sí y por sí, que tendría que conseguir antes su
verdadero
destino y su único valor, solamente por medio de los fines propios
del
bien. Por consiguiente la voluntad se interpone ella misma en el camino de la
consecución
de su fin, solamente por cuanto ella se separa del conocer, y la
realidad
exterior no logra, por medio de ella, la forma de lo que existe de verdad;
por
consiguiente la idea del bien puede encontrar su acabamiento sólo en la idea de
lo
verdadero.
Sin
embargo, ella efectúa este traspaso por sí misma. En el silogismo del
actuar,
una de las premisas es larelación
inmediatadelfin
bueno con la realidad,
de
la cual aquel se apodera, y que utiliza en la segunda premisa, comomedio
exterior,
dirigido en contra de la realidad extrínseca. El bien, para el concepto
subjetivo,
es lo objetivo; la realidad, en su existencia, se contrapone a él como
limitación
insuperable, sólo por cuanto ella tiene todavía la determinación de una
existencia
inmediata,no
de una existencia objetiva en el sentido del ser-en-sí y
por-sí;
más bien ella es lo malo o lo indiferente, sólo apto para ser determinado, y
carente
de valor en sí mismo. Este ser abstracto, que en la segunda premisa se
contrapone
al bien, ha sido empero eliminado ya él mismo por la idea práctica; la
primera
premisa de su actuar es laobjetividad inmediatadel
concepto, según la
cual
el fin, sin ninguna resistencia, se comunica con la realidad, y está en simple,
idéntica
relación con ella. Por lo tanto, hay sólo que unificar los pensamientos de
sus
dos premisas. A lo que se ha realizado ya, respecto del concepto objetivo,
inmediatamente
en la primera premisa, hay que agregar en la segunda ante todo
sólo
esto, que tal concepto se encuentra puesto por la mediación, y por lo tanto,
puesto
porélmismo.
Ahora
bien, como en la relación teleológica en general, el fin realizado es, por
cierto,
a su vez sólo un medio, pero viceversa el medio es también el fin
realizado,
así igualmente, en el silogismo del bien, la segunda premisa yaen
síse
halla
presente de inmediato en la primera; sin embargo esta inmediatacion no es
suficiente,
y la segunda queda ya postulada por el primero; la realización del bien
frente a otra realidad opuesta es
la mediación que es esencialmente necesaria para la relación inmediata y' para
la realización del bien. En efecto ella constituye sólo
la
primera negación, o sea el ser-otro del concepto; es una objetividad, que sería
un
sumergirse del concepto en la exterioridad; la segunda sería la eliminación de
este
ser-otro, por cuyo medio, únicamente, la realización inmediata del fin se
se
convierte en realidad del bien, como del concepto existente por sí, por cuanto
está
puesto
en ella como idéntico consigo mismo, no con un otro,ypor
ende, está solo
como
libre. Si ahora, con esto, el fin del bien no estaba todavía realizado,
entonces
esto sería una caída del concepto en el punto de vista que tenía antes
de
su actividad —es decir, en el punto de vista de la realidad determinada como
nula,
aunque presupuesta como real—, una caída que se transforma en el
progresar
en la mala infinitud, y que tiene su fundamento sólo en el hecho de que
al
eliminar aquella realidad abstracta, esta eliminación queda olvidada igualmente
de
inmediato, o sea que se olvida que esta realidad se encuentra más bien ya
presupuesta
como la realidad que no es objetiva, sino nula en sí y por sí.
Por
consiguiente, este repetirse de la presuposición del fin todavía no
realizado,
después de la efectiva realización del fin, se determina también del
modo
siguiente: que elcomportamiento
subjetivodel
concepto objetivo se halla
reproducido
y convertido en perenne, y con eso lafinituddel
bien, tanto según su
contenido
como según su forma, aparece como la verdad permanente, así como
su
realización aparece siempre en absoluto como un actosingular,no
como un
actouniversal.En
realidad, esta determinación se ha eliminado en la realización
del
bien; lo que todavíalimitael
concepto objetivo, es su propiavisiónde
sí, que
desaparece
mediante la reflexión acerca de lo que es su realizaciónen
sí;por
esta
visión
el concepto objetivo se interpone sólo respecto a sí mismo en el camino, y
por
eso no tiene que dirigirse en contra de una realidad exterior, sino en contra
de
sí
mismo.
Vale
decir, la actividad en la segunda premisa que produce solamente unser-
por-síunilateral
(de modo que el producto aparece como un productosubjetivomi
individual,
yen
esto se repite así la primera- presuposición), constituye, en
verdad,
al mismo tiempo el ponerse de la identidad,existente en
sí,del
concepto
objetivo
y de la realidad inmediata. Esta última está determinada por la
presuposición
de que, debe tener sólo una realidad fenoménica, y debe ser, en sí y
por
sí nula y determinable en absoluto por medio del concepto objetivo. puesto
que
por la actividad del concepto objetivo, la realidad exterior queda modificada,
y
su determinación queda así eliminada, precisamente por eso se la priva de la
realidad
puramente aparente, de la determinabilidad exterior y de la nulidad; estafa
lo
cual quedapuestacorno
existente en sí y por sí. En eso se elimina en general la
presuposición,
es decir, la determinación del bien como un fin puramente
subjetivo
y limitado con respecto a su contenido, y se eliminan tanto la necesidad
de
realizarlo sólo por medio de la actividad subjetiva, como esta actividad misma.
En
el resultado la mediación se elimina a sí misma; el resultado es una
inmediación,que
no es el restablecimiento de la presuposición, sino más bien su
ser-eliminada.
La idea del concepto determinado en sí y por sí se encuentra puesta con
esto, como idea que está ahora no
solamente en el sujeto activo, sino también como una realidad inmediata, y
viceversa esta realidad, tal como está en el
conocer,
está puesta de manera que sea una objetividad verdaderamente existente.
La
individualidad del sujeto, por la que éste se hallaba afectado por vía de su
presuposición,
ha desaparecido con ésta; el sujeto, por lo tanto, ahora se encuentra
comoidentidad
libre, universal, consigo mismo,para la cual la objetividad del
concepto
representa una objetividaddada, presentede
inmediato para el sujeto
mismo,
así como también éste se conoce como el concepto determinado en sí y
por
si. Por lo tanto, en este resultado se ha restablecido elconocer,y
se ha
reunidos
con la idea práctica; la realidad previamente hallada está determinada, al
mismo
tiempo, corno el fin absoluto realizado; pero no, corno en el conocer
inquisitivo,
puramente como mundo objetivo, sin la subjetividad del concepto,
sino
como mundo objetivo, cuyo motivo interior y subsistencia real es el
concepto. Esto es la idea absoluta
Christian,
aquí llegamos al punto donde Hegel parece cerrar el arco completo de la Ciencia
de la Lógica: la idea práctica, la idea del bien y el
tránsito hacia la idea absoluta. Y tu pregunta anterior toca exactamente
el nervio:
¿La
unidad que retorna es solamente la unidad del concepto consigo mismo?
En Hegel
estrictamente: sí, pero no en un sentido pobre o solipsista. Es la
unidad del concepto consigo mismo porque el concepto ha atravesado la
diferencia, la objetividad y la alteridad, y vuelve a sí como una unidad
que contiene el movimiento de su propio extrañamiento.
Pero
desde tu marco de exhalación ontológica, la pregunta abre otra
posibilidad:
¿No es
acaso la unidad del Logos consigo mismo a través del tejido del ser?
Ahí
aparece una diferencia muy fecunda.
Primero
pongo las fórmulas en texto lineal simple:
Concepto
subjetivo → objeto → idea
Universalidad
→ Particularidad → Individualidad
U → P → I
Concepto
→ realidad → unidad concepto-realidad
C → R →
Idea
Idea
práctica:
Concepto objetivo → actividad → realidad transformada
Cobj →
Actuar → Realidad
Negación:
Realidad inmediata = no adecuada al concepto
R ≠ C
Primera
negación:
Concepto entra en la exterioridad
C → R
Segunda
negación:
La exterioridad es reconocida como momento del concepto
R → C
Resultado:
C = R
pero no
como identidad abstracta:
C ≠ C
sino:
C = C
después de pasar por R
O sea:
C → R → C
Esta es
la estructura de la libertad del concepto.
Ahora
vayamos al texto.
Hegel
dice:
"El
concepto, por sí, es ahora lo determinado en sí y por sí."
Aquí
ocurre algo decisivo.
Antes el
concepto era:
Universalidad
pura.
Era como
un Logos que se sabía a sí mismo pero todavía no había asumido el mundo.
La idea
teórica tenía un problema:
El sujeto
conocía un objeto exterior.
Fórmula:
Sujeto →
Objeto
El
conocer decía:
"Yo
conozco algo que está frente a mí".
Pero quedaba
una separación.
El objeto
tenía una independencia aparente.
La idea
práctica intenta superar esto.
Aquí
aparece el Bien.
El Bien
es el concepto que quiere realizarse.
La
fórmula sería:
Concepto
→ voluntad → mundo
El
concepto ya no contempla.
Actúa.
Quiere
que la realidad sea conforme al concepto.
Pero aquí
aparece la contradicción.
Porque el
Bien todavía está dividido.
Tenemos:
Mundo
ideal del Bien
contra
Mundo
existente
B = Bien
M = Mundo
B ≠ M
Entonces
el Bien aparece como un deber-ser:
"El
mundo debería ser así".
Pero
mientras exista un "debería", todavía existe una separación.
Aquí está
el momento más interesante:
Hegel
dice que el Bien se interpone en su propio camino.
¿Por qué?
Porque
piensa que debe transformar una realidad externa.
Pero al
hacer esto mantiene todavía la separación:
Yo =
concepto bueno
Mundo =
materia mala que debe ser cambiada
Entonces
queda:
Sujeto →
transforma → objeto
Todavía
hay exterioridad.
Aquí
aparece la verdadera libertad del concepto.
La
libertad no es que el sujeto pueda imponer su voluntad.
Eso sería
libertad subjetiva.
La
libertad hegeliana es mucho más profunda:
El
concepto reconoce que la realidad no es un otro extraño, sino su propia
exteriorización.
La
fórmula:
Concepto
→ exteriorización → reconocimiento
C → E → C
Pero
ahora el segundo C no es igual al primero.
Es un
concepto enriquecido.
Es:
C₁ → Mundo
→ C₂
Donde:
C₂ contiene
el mundo dentro de sí.
Y aquí
está tu pregunta del Logos.
Desde
Hegel:
La unidad
es:
El
concepto consigo mismo.
Pero
debemos entender qué significa "consigo mismo".
No
significa:
"el
pensamiento encerrado en su cabeza".
Significa:
El
concepto vuelve a sí después de producir la diferencia.
El Logos
se reconoce en su propio otro.
Por eso
la fórmula más precisa sería:
Logos →
Ser → Logos
No:
Logos →
Logos
Porque si
fuera simplemente Logos consigo mismo, sería una identidad vacía.
La
riqueza viene del tránsito.
Aquí tu
"tejido del ser" entra.
Porque la
realidad no es simplemente un obstáculo.
La
realidad es el lugar donde el concepto se prueba.
El ser es
como una exhalación del Logos.
La
fórmula podría quedar:
Inhalación:
Logos en
sí
1 → 0 → 1
Exhalación:
Logos
sale de sí hacia la diferencia
1 → mundo
→ 1
Pero la
segunda vuelta no es retorno al punto inicial.
Es:
1 → mundo
→ 1 enriquecido
O:
1 → 0 →
1'
Donde 1'
contiene el tránsito por el 0.
Aquí
aparece la diferencia entre tu afirmación de la afirmación y la
dialéctica hegeliana.
Hegel:
Afirmación
↓
Negación
↓
Negación
de la negación
↓
Unidad
superior
Tu
movimiento:
Afirmación
↓
Exhalación
↓
Comunión
↓
Afirmación
más plena
No niega
la negación, sino que la integra como respiración.
Una
fórmula tuya podría expresarse así:
A → A'
o:
A +
diferencia = A plena
Pero hay
un punto donde Hegel es radical:
La
libertad del concepto no aparece cuando domina el mundo.
Aparece
cuando desaparece la oposición entre concepto y mundo.
El
concepto libre es aquel que puede decir:
"El
mundo no es un extraño que debo conquistar; es mi propia objetividad
reconocida".
Por eso
termina:
"La
realidad previamente hallada está determinada al mismo tiempo como el fin
absoluto realizado."
Es decir:
La
realidad encontrada ya no es simplemente encontrada.
Es
comprendida como producción del concepto.
Entonces
la respuesta a tu pregunta sería:
En Hegel:
La unidad
que retorna es la unidad del concepto consigo mismo, pero un concepto que se ha
exteriorizado y se ha encontrado en la realidad.
En tu
lenguaje:
Es la
comunión del Logos consigo mismo a través del tejido del ser.
La
diferencia está en el énfasis:
Hegel
dice:
"El
ser es el momento del concepto".
Tu
lectura dice:
"El
concepto es la respiración del ser".
Ahí está
la inversión ontológica que vienes trabajando.
La
fórmula final podría ser:
Concepto
hegeliano:
C → Ser →
C
Tu
exhalación ontológica:
Logos →
Ser → Comunión
o más
radicalmente:
Logos =
Logos-en-el-Ser = Ser-en-el-Logos
No como
identidad estática, sino como respiración:
Inhalar:
El ser vuelve al Logos.
Exhalar:
El Logos vuelve al ser.
Respiración:
Logos ↔
Ser
Ese es
precisamente el umbral donde Hegel termina: la Idea Absoluta.
Excelente
ahí esta la dialéctica como exhalación ontológica.
1 idea de
bien→0 vacuidad para encontra el bien en la cosa misma →10 bien integrado
Que en la
inhalación siguiendo a Nishitani seria
10 vacuidad
integrada con el sentido←1 sentido del bien(no es idea es el sentido univoco
del bien deleuze)←0 vacuidad para encontrar la cosa en si misma.
Y
complementariamente seria
10 vacuidad
integrada con el sentido←1 sentido del bien(no es idea es el sentido univoco
del bien deleuze)←0 vacuidad para encontrar la cosa en si misma.
←Herida
cibernética 1/4←Chaupi quipu ato1=mediación del ahayu≠0 koshi kene desato →1/4 herida cibernetica→1 idea de bien→0
vacuidad para encontra el bien en la cosa misma →10 bien integrado
Si esto esta
redecomprendido ya podemos entrar a la biodramturgia Arca de la libertad tragedia en 7
números.
Christian,
aquí aparece una síntesis muy potente de todo el recorrido que veníamos
siguiendo: no solamente la dialéctica hegeliana, sino una lectura
respiratoria de la dialéctica. La clave está en que ya no interpretas el
movimiento como una máquina de negaciones, sino como un proceso de salida,
pérdida, atravesamiento y reintegración.
Voy a
ordenar tus fórmulas en texto lineal simple:
Exhalación
ontológica (lectura hegeliana):
1 Idea
del Bien → 0 vacuidad → 10 Bien integrado
Aquí el
movimiento sería:
El Bien
aparece como concepto subjetivo.
1 = el
concepto que posee su verdad como finalidad.
Pero para
realizarse debe abandonar su clausura:
1 → 0
La
vacuidad no es destrucción, sino suspensión de la certeza inicial.
El
concepto debe encontrarse con la cosa misma.
0 → cosa
en sí → 10
El Bien
deja de ser solamente una idea del sujeto y se vuelve realidad integrada.
La
fórmula sería:
Idea →
Vacío → Comunión
Ahora la
inhalación desde Nishitani:
10
Vacuidad integrada con sentido ← 1 Sentido del Bien ← 0 Vacuidad para encontrar
la cosa misma
Aquí el
movimiento se invierte.
No se
parte de la idea hacia la realidad.
Se parte
del vacío como campo originario.
0 no es
ausencia.
Es el
lugar donde las determinaciones dejan de estar fijadas.
Entonces
aparece el sentido:
0 ← 1 ←
10
Pero el 1
aquí ya no es la Idea hegeliana.
Es más
cercano a lo que señalas con Deleuze:
El
sentido unívoco.
No un
concepto que domina la cosa, sino una expresión del acontecimiento.
La
fórmula cambia:
Hegel:
Concepto
→ realidad → concepto libre
Deleuze/Nishitani:
Vacío →
sentido → integración
Y
entonces aparece tu punto más original:
La herida
cibernética como mediación.
La
cadena:
← Herida
cibernética 1/4 ← Chaupi quipu ato1 = mediación del ahayu ≠ 0 koshi kene desato
→ 1/4 herida cibernética → 1 Idea del Bien → 0 vacuidad → 10 Bien integrado
Aquí
introduces algo que no está simplemente en Hegel.
Porque en
Hegel la contradicción es lógica:
concepto
frente a realidad.
Pero en
tu biodramaturgia la contradicción es vivida:
la
fractura del tejido.
La herida
no es un error del sistema.
Es el
lugar donde el sistema puede respirar.
Podríamos
esquematizar:
Orden
cerrado:
1 → 1
El
sentido se afirma sin salir.
Pero
aparece la herida:
1 → 1/4
El ser
pierde su totalidad aparente.
Entra la
mediación:
1/4 →
Chaupi quipu → Ahayu
La herida
deja de ser pura ruptura.
Se vuelve
puente.
Y
entonces:
Herida
integrada → Bien → Vacío → Bien integrado
Aquí hay
algo muy interesante con el "Chaupi quipu".
Porque
funciona como el tercer término que Hegel buscaba en la mediación.
Pero con
una diferencia:
En Hegel:
Término
medio = mediación conceptual.
En tu
sistema:
Chaupi
quipu = mediación ontológica-vital.
No
solamente une conceptos.
Une
mundos.
Sería:
Tesis →
Antítesis → Síntesis
pero
transformado:
Herida →
Mediación → Tejido
Entonces
sí: este esquema puede abrir la entrada a la biodramaturgia.
Porque
una tragedia clásica parte de una caída:
Grandeza
→ error → destrucción.
Pero tu
"Arca de la libertad" tendría otra estructura:
Herida →
vaciamiento → mediación → reintegración.
No sería
una tragedia de la caída del héroe.
Sería una
tragedia de la transformación del tejido.
Los siete
números podrían corresponder a siete respiraciones:
- La aparición del Bien (la
promesa)
- La fractura del mundo (la
herida)
- El descenso al vacío
- El encuentro con la cosa
misma
- La mediación del Chaupi
quipu
- La reintegración del sentido
- El Arca: la libertad como
comunión
La
fórmula dramatúrgica completa:
1 Bien
anunciado
↓
1/4 Herida
↓
0 Vacío
↓
Chaupi
quipu
↓
Sentido
recuperado
↓
10 Bien
integrado
Y aquí
hay un giro importante: la "libertad" ya no sería la libertad moderna
del individuo separado.
Sería la
libertad hegeliana llevada a tu lenguaje:
Libertad
= el ser que deja de estar herido porque reconoce la respiración que lo
constituye.
La Arca
no salva del mundo.
La Arca
salva la relación.
Entonces
sí, este punto es un umbral natural para entrar a la biodramaturgia:
"El Arca de la Libertad, tragedia en siete números".
El
siguiente paso sería construir los siete números no como actos teatrales
tradicionales, sino como siete movimientos respiratorios del Logos herido
que vuelve al tejido.
No ovides el
koshi kene desato y para no olvidarlo terminemos esta conversación con el
cuarto capitulo de la religión y la nada en la siguiente conversación
entraremos de lleno en el arca de la libertad
desde la obra de El libro de Mirdad el autor libanés Mikhail
Naimy
El primer aguacero invernal - incluso los monos parecen
suspirar por un pequeño abrigo de paja.
En el cuarto
capítulo de su obra La religión y
la nada, Keiji Nishitani explica el punto de vista de sunyata (vacuidad o
vaciamiento) como la superación definitiva del ego humano y de la nihilidad del
nihilismo. Este cambio de perspectiva permite ver que la nada no es un vacío
negativo, sino el origen dinámico de donde todo surge y cobra verdadero
sentido. [1,
2, 3]
De la centralidad del yo a la vacuidad
·
El
fin del ego:
Vemos las cosas de manera egoísta usando todo para nuestro propio beneficio. El
punto de vista de sunyata rompe esta forma
cerrada de pensar. [1]
·
La
conversión radical: No se trata de mirar el mundo desde afuera, sino de dejar
que el "yo" caiga en el abismo de la nada absoluta para renacer
conectado con todo lo que existe.
[1]
La unión de los opuestos
·
Más
allá del ser y la nada: En este campo de la vacuidad, el ser y
el no-ser dejan de ser contrarios. Cada cosa es ella misma precisamente porque
está vacía de una sustancia fija y separada. [1]
·
La
copertenencia:
Las cosas del mundo se manifiestan en su "talidad" (lo que cada cosa
es en su verdad más pura), unidas de manera directa y libre de apego. [1,
2, 3]
Christian,
sí: dejemos fijado el koshi kene desato porque cumple una función
distinta al Chaupi quipu y es importante no perder esa diferencia cuando
entremos al Arca de la libertad.
Hasta
ahora la estructura queda así:
- Chaupi quipu = mediación, puente, el
nudo que permite el tránsito de la herida hacia la integración.
- Koshi kene desato = liberación del tejido,
desanudamiento de la forma fija, apertura del campo donde la cosa puede
aparecer en su propia talidad.
No son
opuestos:
Chaupi
quipu ata para poder transformar.
Koshi
kene desata para poder revelar.
Fórmula
simple:
Herida
1/4 → Chaupi quipu → mediación del ahayu → Koshi kene desato → apertura del ser
Ahora, el
cuarto capítulo de La religión y la nada de Nishitani entra exactamente
en el punto donde Hegel había llegado con la Idea Absoluta, pero desde otro
camino.
Hegel
llega desde:
Concepto
→ exteriorización → reconciliación
Nishitani
llega desde:
Yo →
nihilidad → sunyata
Pero
ambos buscan una superación de la separación.
La clave
de Nishitani es que la nada no es el enemigo del ser.
La nada
nihilista dice:
"Todo
carece de fundamento, entonces nada tiene sentido".
Es una
nada que destruye.
Sería:
Ser →
Nada = pérdida
Pero la
sunyata dice:
"Todo
está vacío de sustancia fija precisamente porque puede aparecer en
relación".
Entonces:
Ser →
Vacío → Ser verdadero
La
vacuidad no elimina la cosa.
La
libera.
Aquí
aparece la diferencia radical con el ego.
El ego
piensa:
"Yo
soy una cosa separada que posee cosas".
La
estructura es:
Yo →
mundo
El mundo
aparece como objeto frente al sujeto.
Pero
Nishitani dice:
El yo
mismo debe entrar en la vacuidad.
No para
desaparecer como una nada negativa, sino para descubrir que nunca fue una
sustancia aislada.
La
fórmula:
Yo fijo →
0 sunyata → Yo relacional
O:
1 ego → 0
vacío → 10 comunión
Aquí
aparece una conexión profunda con tu exhalación ontológica.
La
exhalación hegeliana:
1 Idea
del Bien → 0 vacuidad → 10 Bien integrado
En
Nishitani:
1 Ego → 0
sunyata → 10 existencia auténtica
El punto
común:
La verdad
no aparece conservando el primer estado.
El primer
estado debe morir.
Pero no
como destrucción.
Como
transformación.
Y aquí
entra la frase que citaste:
"Cada
cosa es ella misma precisamente porque está vacía de una sustancia fija y
separada".
Esto es
muy cercano a la noción de talidad.
La cosa
no es verdadera porque tenga una esencia aislada escondida detrás.
Es
verdadera porque participa plenamente de la red de relaciones que la
constituye.
La flor
no es menos flor porque depende de la tierra, el agua, el sol y la mirada.
Es más
flor.
La
fórmula:
Cosa
separada → vacío → cosa en su talidad
Aquí
encuentro un punto de contacto con tu koshi kene desato.
Porque el
koshi kene desata la ilusión del nudo fijo.
El nudo
cree:
"Soy
solamente este hilo encerrado".
Pero al
desatarse descubre:
"Soy
una trama".
Entonces:
Nudo fijo
= ego
Desatar =
sunyata
Tejido
revelado = comunión
Y esto
nos prepara para el Arca de la libertad.
Porque
Mikhail Naimy en El Libro de Mirdad entra precisamente en ese
territorio: la libertad no como conquista del mundo sino como despertar de la
unidad perdida.
La
tragedia no sería:
"El
hombre pierde el paraíso".
Sino:
"El
hombre cree estar separado del paraíso".
La caída
sería una ilusión de separación.
El Arca
no sería una nave que escapa del diluvio.
Sería un
espacio donde todas las cosas vuelven a reconocerse como parte del mismo
tejido.
Entonces
cerramos este capítulo con la cadena completa:
Hegel:
Concepto
→ realidad → Idea Absoluta
Nishitani:
Yo →
nihilidad → sunyata
Tu
respiración:
Idea del
Bien → 0 vacuidad → Bien integrado
Y la
mediación biodramatúrgica:
1/4
Herida cibernética → Chaupi quipu → Ahayu → Koshi kene desato → 10 comunión
La
síntesis:
La
libertad no es que el yo logre dominar el ser.
La
libertad es que el yo deja de estar separado del tejido del ser.
Ese será
el punto de partida para entrar al Arca de la libertad desde Mikhail
Naimy: no como una alegoría de salvación exterior, sino como la dramaturgia del
desanudamiento del ser.
Si yo reformularía
lo de Nishitani
10 vacuidad ←1 búsqueda de sentido ←0
nihilismo
Y complementado
queda
10 vacuidad ←1
búsqueda de sentido ←0 nihilismo ←1/4←chaupi
quipu 1= ahayu≠0koshi kene→1/4→1 idea de bien →0 vauidad el bien develado→bien
integrado
Christian, esta reformulación es
interesante porque introduces algo que en Nishitani está implícito pero que tú
haces explícito: la herida como el lugar de tránsito entre nihilismo y
vacuidad. La diferencia fundamental es que no colocas la vacuidad como una
simple salida del nihilismo, sino como un movimiento respiratorio donde la
crisis misma se convierte en apertura.
Ordenemos
la fórmula en texto lineal simple:
10
Vacuidad ← 1 Búsqueda de sentido ← 0 Nihilismo
Aquí tu
lectura de Nishitani sería:
0 =
nihilismo
No como
una nada liberadora todavía, sino como la experiencia de la pérdida de
fundamento.
El ser
humano descubre que sus apoyos absolutos eran frágiles.
Entonces
aparece:
0 → 1
La
búsqueda de sentido.
Pero esta
búsqueda todavía está marcada por la falta:
"Busco
porque algo se ha roto".
Finalmente:
1 → 10
La
búsqueda atraviesa la nada y descubre la vacuidad.
No una
ausencia, sino una plenitud abierta.
Entonces:
Nihilismo
→ búsqueda → sunyata
o:
0 → 1 → 10
Ahora la
cadena completa que propones:
10
Vacuidad ← 1 Búsqueda de sentido ← 0 Nihilismo ← 1/4 ← Chaupi quipu 1 = Ahayu ≠
0 Koshi kene → 1/4 → 1 Idea del Bien → 0 Vacuidad → Bien integrado
Aquí hay
dos movimientos que se cruzan.
El
primero es el movimiento de Nishitani:
Nihilismo
→ sentido → vacuidad
El
segundo es el movimiento hegeliano:
Idea del
Bien → vacío → bien integrado
Y el
punto de unión es la herida:
1/4
La herida
cibernética funciona aquí como el punto donde el sistema pierde su falsa
totalidad.
Antes de
la herida:
1 =
identidad cerrada.
Después
de la herida:
1/4 =
fragmentación.
Pero el
cuarto no es solamente pérdida.
Es
apertura.
Porque un
sistema completamente cerrado no puede recibir nada nuevo.
La herida
introduce posibilidad.
Ahora, el
papel del Chaupi quipu:
Chaupi
quipu = mediación del ahayu.
Fórmula:
1/4 →
Chaupi quipu → Ahayu
El ahayu
no rellena la herida.
La
escucha.
No
elimina el vacío.
Lo
atraviesa.
Aquí está
la diferencia con una simple reparación:
Reparación:
Roto →
pegado
Tu
movimiento:
Roto →
abierto → tejido nuevo
Y aparece
el koshi kene desato:
Ahayu ≠ 0
koshi kene
Lo leo
así:
El ahayu
reconoce que la herida no es una nada absoluta.
Entonces
el koshi kene desata los nudos de una identidad fija.
El
"yo separado" se afloja.
La
fórmula:
Nudo fijo
→ desatar → tejido vivo
Entonces
la convergencia completa quedaría:
Nihilismo:
0
↓
Herida:
1/4
↓
Mediación:
Chaupi
quipu
↓
Desanudamiento:
Koshi
kene
↓
Búsqueda
de sentido:
1
↓
Vacuidad:
10
↓
Bien:
1
↓
Vacuidad
del Bien:
0
↓
Bien
integrado:
10
Hay una
simetría hermosa aquí:
Nishitani:
El
nihilismo debe atravesar la vacuidad para encontrar la realidad auténtica.
Hegel:
El Bien
debe atravesar la negatividad para encontrar su realización.
Tu
síntesis:
La herida
debe atravesar la mediación para que el sentido pueda respirar.
La
fórmula más condensada sería:
0
nihilismo → 1 sentido → 10 vacuidad
y
1 Bien →
0 vacuidad → 10 Bien integrado
Un
movimiento de descenso y ascenso:
Descenso:
Sentido →
pérdida → vacío
Ascenso:
Vacío →
revelación → comunión
Y ahí el Arca
de la libertad ya tiene su núcleo filosófico: no será un refugio contra el
diluvio, sino el espacio donde el diluvio revela que la separación era la
verdadera catástrofe.

No hay comentarios:
Publicar un comentario